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José Maria Vigil visita Montbui.

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El teólogo José Maria Vigil, coordinador de la Agenda Latinoamericana, impartirá una conferencia en Montbui
 Baula-COR

El teólogo latinoamericano José Maria Vigil, impulsor de la Agenda Latinoamericana Mundial junto con Pere Casaldàliga, ofrecerá una conferencia el martes 5 de abril, en Santa Margarida de Montbui. Lo ha organizado el grupo Baula Comité Óscar Romero aprovechando la visita que el coordinador de la Agenda Latinoamericana hace en Cataluña, invitado por la asociación Araguaia amb el Bisbe Casaldàliga.

Vigil hará una reflexión en el entorno del tema de la Agenda Latinoamericana 2011 ¿Qué Dios?, ¿qué religión? El acto empezará a las siete y media de la tarde, en la sala de plenos del Ayuntamiento de Santa Margarida de Montbui.

La Agenda Latinoamericana Mundial es una agenda anual colectiva y alter mundialista, iniciativa de José María Vigil y Pere Casaldàliga. Este año se cuestiona sobre que se entiende por religión y cómo piensan sus autores que tendría que ser una religión verdaderamente liberada y liberadora.

La historia de las religiones, la diferencia y complementariedad entre espiritualidad y religión o el macro ecumenismo son algunos de los temas que aborda.

Una vez más, personas militantes en el altermundismo de todo el mundo han participado en los contenidos de esta Agenda “aconfesional, ecuménica y macro ecuménica”, como señala Vigil “instalada en la perspectiva de la educación popular liberadora latinoamericana”.

Tanto los autores como las personas que colaboran con el proyecto de la Agenda Latinoamericana describen esta obra colectiva como una herramienta pedagógica de formación y transformación para comunicadores, educadores populares, animadores de grupos, activistas de los movimientos solidarios, etc. para ayudar en las tareas de sensibilización en el entorno de los problemas de la exclusión social y como herramienta constructiva y crítica.

Desde su creación han colaborado en la Agenda personas como Saramago, Frei Betto, Rigoberta Menchú, Leonardo Boff, Maria Vigil y Eduardo Galeano, entre otras.

La Agenda Latinoamérica se edita en veintiséis países y se traduce a diferentes lenguas. Muchas entidades destinan los beneficios de la venta a los proyectos de cooperación y solidaridad que llevan a cabo, como es el caso de Baula-COR.

Se puede consultar también en Internet en las páginas www.latinoamericana.org o www.agenda.latinoamericana.org.

Benedicto XVI (EL PAPA) en Barcelona.

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La visita del Inquisidor de la Fe


Juan José Tamayo, El País.

Cuenta el teólogo José María Díez-Alegría en su libro Teología en broma y en serio, ilustrado con las inconfundibles viñetas de Peridis (Desclée de Brouwer, Bilbao, 1975), que Pío XII ordenó hacer excavaciones arqueológicas debajo del altar mayor de la basílica de San Pedro en el Vaticano para comprobar si se encontraba allí el sepulcro del apóstol Pedro.

Lo que descubrieron los arqueólogos fueron cinco altares colocados uno debajo de otro y más abajo el sepulcro de Pedro en un huequecito excavado en el suelo y cubierto con unas tejas. Era, dice, “un sepulcro de esclavo, sin monumento alguno, situado en la parte de la necrópolis destinada a los extranjeros. Casi la fosa común”. Pero estaba vacío y no había rastro alguno de Pedro. ¿Qué había sucedido? Con su agudo sentido del humor, Díez-Alegría avanzaba la hipótesis siguiente: cuando le pusieron cinco altares uno encima de otro y una inmensa cúpula, Pedro se sintió incómodo y se marchó.

El viaje de Benedicto XVI confirma la rendición en España del poder político a la autoridad religiosa
¿Hipótesis descabellada la de Díez-Alegría? Quizá no tanto. Algo parecido había intuido ya Rafael Alberti en el poema Basílica de San Pedro, recogido en su libro Roma, peligro de caminantes, referido a una estatua de bronce, situada a la derecha de la nave central del Vaticano, que representa a Pedro con un pie ligeramente adelantado, cuyo metal está muy desgastado de tanto besarle los pies los visitantes de la basílica. He aquí el poema: “Di, Jesucristo, ¿por qué / me besan tanto los pies? / Soy San Pedro aquí sentado, / en bronce inmovilizado, / no puedo mirar de lado / ni pegar un puntapié, / pues tengo los pies gastados, / como ves. / Haz un milagro, Señor. / Déjame bajar al río, / volver a ser pescador, que es lo mío”.

La anécdota de Díez-Alegría y el poema de Alberti muestran la degradación que ha sufrido el papado a lo largo de su historia. Benedicto XVI, el Papa que visita ahora Santiago de Compostela y Barcelona, nada tiene en común con Simón Pedro, el pescador del lago de Tiberíades. Tampoco sigue las rigurosas recomendaciones de Jesús de Nazaret a los apóstoles: “No cojáis nada para el camino: ni bastón , ni alforja, ni pan ni dinero, ni llevéis cada uno dos túnicas [propio de gente acomodada]. Quedaos en la casa en que os alojéis [no ser exigentes en cuanto al alojamiento] hasta que os vayáis de aquel lugar. Y en caso de que no os reciban, sacudíos el polvo de los pies.

Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la buena noticia y curando en todas partes” (Lucas 9, 3-6). Pues bien, el viaje del Papa costará a los contribuyentes españoles 200.000 euros por hora, ¡qué contrasentido!

Benedicto XVI llega a España en su doble función de máxima autoridad religiosa del mundo católico y de jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Su elección fue obra de 114 “príncipes de la Iglesia”, sin consulta ni participación de la comunidad cristiana, lo que limita sobremanera su capacidad para representar a todos los católicos. Benedicto XVI ejerce su autoridad religiosa antidemocráticamente y la jefatura de Estado de la Ciudad del Vaticano con un poder absoluto superior al de los faraones egipcios, los emperadores romanos y los califas del Imperio Otomano.

Así lo reconoce la Ley Fundamental (Constitución) del Vaticano, que sustituye a la de 1929 y entró en vigor en febrero de 2001, siendo el cardenal Ratzinger presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En ella se establece que “el Sumo Pontífice, Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, posee la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial”, y que tiene “en exclusiva la facultad de conceder amnistías, indultos y perdones”.

Yo creo que el Vaticano como Estado y el autoritarismo papal son dos de los factores que más han contribuido al fracaso del cristianismo en su historia y que más escándalo generan entre los no creyentes, pero también entre no pocos cristianos evangélicos. Además, están en abierta oposición al Evangelio, que acusa a los jefes de las naciones de dominar al pueblo e imponer su autoridad (Marcos 10, 42-45), al tiempo que alejan, más que acercan, de la fe en Jesús de Nazaret. La desaparición del Vaticano es condición necesaria para la recuperación de la credibilidad de la Iglesia en el mundo actual.

Conforme a su doble condición, Benedicto XVI se reunirá con las máximas autoridades religiosas de la Iglesia española -cardenales, arzobispos y obispos- y las máximas autoridades políticas -reyes, presidente del Gobierno, etcétera- que lo recibirán con honores de jefe de Estado y participarán en los actos religiosos en lugares destacados, creando así una confusión de planos que nos retrotrae a épocas pasadas de nuestra historia.

Esas reuniones le servirán al Papa para ratificar los privilegios de los que goza la Iglesia católica: económicos, sociales, fiscales, jurídicos, educativos, sanitarios, militares, y para seguir dirigiendo la agenda religiosa del Gobierno de Rodríguez Zapatero, que se comprometió con Benedicto XVI a demorar -¿ad kalendas graecas?- la presentación a las Cortes de la nueva Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia, que no es del agrado del Papa ni de los obispos españoles. De nuevo, el poder político rendido a la autoridad religiosa.

Juan José Tamayo Acosta es secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII y autor de En la frontera. Cristianismo y laicidad (Editorial Popular, 2010).

ENTREVISTA A PEDRO CASALDÀLIGA

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EL JEFE Y EL CORAZÓN PUEDEN ANDAR MUCHO,
AUNQUE SEA CON BENGALA

Paulo Gabriel

Pere Casaldàliga, 82 años, obispo emérito de la Prelatura de São Félix do Araguaia, MT, misionero claretiano, ha sido 43 años el primer obispo de esta Prelatura.
Hoy, grande y enfermo, suele decir "ahora estoy acariciando la pereza y la esperanza".
Prácticamente no se mueve de São Félix por causa de la enfermedad de Parkinson. Vive recibiendo personas de las más variadas condiciones, creencias e ideologías, leyendo mucho, respondiendo cartas y mensajes, rezando y celebrando con la comunidad.
Siempre acogedor y con buen humor, su presencia sigue animando la "caminhada" de una Iglesia comprometida con las causas mayores de la justicia y de la paz, de la problemática indígena, de las luchas por la tierra, de defensa del medio ambiente y de la solidaridad.

Paulo Gabriel: El día 16 de febrero vas cumplir 82 años. ¿Envejecer, que es? ...

Pere Casaldàliga: En primer lugar, conste que la vejez no es la mejor edad, como se dice un poco frívolamente. Es la última, eso sí. Envejecer puede ser de muchas maneras. Infelizmente también depende en gran parte de la situación social de la persona viejo o vieja (y digo "viejo o vieja", porque me parece más natural). Así para todos y todas envejecer es ir perdiendo energías, flexibilidad, a veces el buen humor, disponibilidad. "Caballo viejo" como digo yo. Un campesino me replicó: "Cavalo velho, pasto novo". Y yo añado: "cerca de casa". Hoy en los dos mundos, el Primer y el Tercer, se vive con frecuencia la vejez en soledad, en la pobreza, incluso con un tratamiento de lujo, pero lejos, que no incomode. Hay muchas residencias de diversas categorías, pero sin calor, en la frialdad, en el olvido real.

Paulo Gabriel: Hace unos 20 años que sufres de Parkinson. Suele decir: "Hermano Parkinson". ¿Qué significa esto?

Pere Casaldàliga: Bueno, a veces el Parkinson, más que hermano, es un primo de lejos. Pero tengo que decir con sinceridad que ante tanta vejez enferma, machacada, mi Parkinson es muy comprensivo. No tengo dolor, no estoy imposibilitado. Ahora bien, evidentemente, se siente el Parkinson como una marejada que se apodera del organismo, de ciertas funciones vitales. A mí, por ejemplo, me gustaba mucho caminar. Ahora estoy limitado en el espacio de la casa y tengo verdadera añoranza de las montañas, de las caminatas, de ciertas encuentros ...
Sería muy ingrato si no reconociera la atención cariñosa con la que me acompaña el pueblo, los compañeros y las compañeras de la comunidad, personas solidarias de Brasil, del mundo. Puedo rezar, leer, atender visitas, ver algunos vídeos, compartir inquietudes y esperanzas. Así, en resumen, mi vejez, para mí, es la mejor edad: ya que no tengo ninguna otra.
Dicen que los viejos, como que no podemos pecar, nos dedicamos a dar consejos. Para mí mismo en primer lugar y para todos y todas, viejos y jóvenes, el desafío es la convivencia, una convivencia en el respeto, en la estimación, en el cariño. Siempre y cada vez más en esta auténtica fe cristiana que es la confianza en el Dios de la Vida, el compartir a diario el Misterio Pascual, la comunión con las grandes causas del Reino, la Iglesia, la Sociedad, y en los diferentes mundos allá . La cabeza y el corazón pueden caminar mucho, aunque sea con bengala.

Paulo Gabriel: Y la muerte ..

Pere Casaldàliga: La muerte es el final de la vida temporal. Es el paso hacia la eternidad, un traspaso pascual. Siempre en la vida. Un gran escritor amigo, Lorenzo Gomis, publicó sus memorias con este título: "Una temporada en la Tierra". Yo digo siempre que nuestra alternativa es: vives mortalmente o ya vives resucitado. La muerte me merece mucho respeto, miedo, me parece que no. Tengo un poema que dice: "... Y llegaré con espanto de ver que caminé toda la vida en la palma de tu Mano".

Paulo Gabriel: El día 24 de marzo se cumple 30 años del martirio de Don Romero. Has escrito un mensaje para esa fecha. ¿Está vivo San Romero de Nuestra América?

Pere Casaldàliga: En Nuestra América y el Mundo. Es un santo universal, los católicos, los evangélicos, e incluso los ateos, por su espiritualidad integral, por su santidad mística y política, por haber dado la vida en su opción por los pobres y para enfrentarse proféticamente los poderosos del dinero, de la prepotencia, de las armas. Él prometió: "Si me matan resucitaré en el pueblo de El Salvador". Está resucitando, siendo pascua en la Pascua, profeta universal.

Paulo Gabriel, padre agustino, hace 15 años que vive en Sao Felix do Araguaia

Romero 30 años después. Siguiendo la huella humanitaria de Monseñor Óscar Romero


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30 Años siguiendo la huella humanitaria de Monseñor Óscar Romero


Mireia Rubio, Baula-COR

Por todo el mundo, esta semana, se está conmemorando el treinta aniversario del asesinato de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, el arzobispo de San Salvador que fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un escuadrón de la muerte de ultraderecha, en El Salvador. Tanto en Cataluña, como en el resto del Estado Español, al igual que están haciendo en muchos países de la América Latina, los comités Óscar Romero compartimos estos días el recuerdo y el testimonio de un gran hombre, que fue más allá de un carismático líder religioso, un gran defensor de los derechos humanos, que se convirtió en la "Voz de los sin voz".

La trayectoria de Romero se enmarca en uno de los periodos más convulsos en la historia de su país y en general de la América Latina. Entre 1966 y 1980, el incremento de movimientos comunistas de campesinos en toda Latinoamérica (que se vio favorecido sin duda por el ejemplo de la revolución cubana del 59) y el compromiso de un sector importante de la Iglesia Católica con los más pobres, iniciado en el Concilio Vaticano II, chocaron de pleno con unos gobiernos opresores, surgidos a menudo de golpes de estado y apoyados en buena medida por Estados Unidos.

Monseñor Romero defendía los derechos humanos en medio de una terrible represión militar y dictatorial que casi a diario masacraba las manifestaciones de obreros, campesinos, estudiantes y maestros que pedían justicia y libertad en las calles de San Salvador. Fue considerado uno cura comunista y enemigo por los sectores de la ultraderecha que lideraban militares en retiro, grandes capitalistas y políticos anticomunistas.

El 23 de marzo de 1980, el domingo antes de su asesinato, Romero hizo un llamamiento a las bases del ejército y de las fuerzas de seguridad salvadoreñas: "En nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, los suplico, los ruego, los ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión! ".

Al día siguiente, fue a dar una misa al Hospital "La Divina Providencia". Estaba en el altar de la capilla del hospital cuando un francotirador le disparó al pecho y le revento el corazón. El arzobispo murió al acto, pero su voz y su ejemplo se extendieron, juntamente con su testimonio y su grito.

Coincidiendo con esta efemérides, la red mundial SICSAL (Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina "Óscar Arnulfo Romero") se ha reunido en San Salvador con motivo de la asamblea anual. Uno de los principales actos será la presentación del libro electrónico Romero 30 años después elaborado con la participación de todos los comités y que en breve se publicará en Internet.

Y es que hoy, 30 años después, el compromiso de Romero continúa haciendo latir muchos grupos defensores de los derechos humanos.

¿Dios culpable?


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José Saramago

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados.Los hombres eran rebeldes.

En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo.

Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero.

En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras.

Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta.

En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda.

El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado.

Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura.

Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar.

Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.

Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.

Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real.

A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.

Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.

Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente Links sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.

Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella.

No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones.

Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.

José Saramago es escritor portugués, premio Nobel de Literatura.

Hans Küng: “La Historia juzgará al Papa como responsable de la propagación del SIDA en África”


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José Manuel Vidal, Periodista Digital

Es uno de los teólogos más influyentes del mundo. Tanto en el seno de la sociedad civil como en el de la Iglesia , la palabra de Hans Küng nunca deja indiferente a nadie.

Quizás porque, como él mismo dice, su lema es “ser libre para buscar la verdad”. En la segunda entrega de sus memorias, “Verdad controvertida” (Trotta), repasa su vida que se entrecruza, se acerca y se aleja de otro de los grandes protagonistas de la historia de la Iglesia , el Papa Ratzinger.

Antaño amigo, hoy adversario, del que discrepa en casi todo y del que dice que “ha fracasado”. Más aún, asegura que “ la Historia juzgará a Juan Pablo II y a Benedicto XVI como dos de los mayores responsables de la propagación del SIDA”.

Pregunta.- Profesor, ¿qué opina de la polémica suscitada por el Papa Ratzinger, al condenar el preservativo como medio para combatir el Sida en África?

Respuesta.- La postura del Papa Ratzinger es la consecuencia de la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI. Una encíclica que excluyó todo tipo de contracepción. Esta fue también la posición del Papa Wojtyla y del Papa Ratzinger durante los últimos 30 años. Pero ahora se ven las consecuencias de este dogmatismo y de este moralismo rigorista del Vaticano.

P.- ¿Le duele especialmente por las consecuencias que este moralismo intolerante puede tener en el continente negro?

R.- Sí. Me da muchísima pena constatar que la Historia juzgará a ambos Papas como dos de los mayores responsables de la propagación del Sida, especialmente en países con grandes mayorías o minorías católicas, como es el caso de África. Es sumamente hipócrita condenar los preservativos en regiones como las africanas con alto riesgo de Sida y, al mismo tiempo, querer proteger a los pobres de las enfermedades más nocivas.

P.- En ese mismo ámbito de la moral, la Conferencia episcopal española acaba de lanzar una campaña contra el aborto que está suscitando mucha polémica. ¿La ha visto? ¿Qué le parece?

R.- No conozco la situación a fondo, pero me parece verdaderamente inútil que el Episcopado español empiece, de nuevo, batallas viejas. Porque la del aborto es una vieja batalla perdida de antemano. He visto esa nueva campaña del lince, que me parece muy demagógica y, por lo tanto, muy falsa. Además, a mi juicio, es muy perjudicial para la propia Iglesia regresar a la vieja batalla del aborto.

P.- Los obispos españoles dicen que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere imponer un laicismo radical y anticatólico.

R.- La jerarquía no tiene por qué bendecir todas las políticas del Gobierno. Los obispos pueden criticar, pero no agitar a las masas. Si me permitiesen darles un consejo, les diría que no vuelvan a las batallas de ayer. Lo que deben hacer es ver, junto al Gobierno, qué es lo mejor para España. Sobre todo en la difícil situación social, política y económica que está atravesando el país.

P.- Una Iglesia como simple autoridad moral.

R.- Evidentemente, el problema para el episcopado español es que lleva años defendiendo las posturas intransigentes y rigoristas de la derecha. Lo que necesita la Iglesia española es situarse en una vía media razonable.

P.- Partidario de una Iglesia dialogante y samaritana…

R.- Sí. Una Iglesia de diálogo, que apuesta por el diálogo y con entrañas de misericordia. Sin convertirse en un partido político. La Iglesia no puede ser socialista ni de derechas, sino buscadora de la verdad.

P.- En la segunda entrega de sus Memorias, su camino se entrecruza con el del actual Papa Ratzinger, del que llega a decir que como teólogo “no ha aportado nada significativo a la Teología ”.

R.- Decir eso no es decir que sea un mal teólogo. Eso sí, creo que aporta poco a la evolución de la Teología , porque es de los teólogos que sólo quieren conservar la tradición. Él ha estudiado muy bien a San Agustín, San Buenaventura y otras teologías tradicionales y neoescolásticas, pero sin proponer ideas nuevas. Permanece en el paradigma helenístico-romano-católico-medieval, con una perspectiva muy restringida y estricta. No tiene ninguna simpatía a los reformadores, es muy escéptico hacia la Ilustración y la modernidad.

En este sentido, él tiene una visión muy estricta del mundo actual. Mientras el mundo se mueve del paradigma moderno a un paradigma postmoderno o transmoderno, él permanece en el anterior paradigma dogmático-helenístico. En dogmática es helenista, y en Gobierno es romanista católico, en el sentido de promover una Iglesia medieval.

P.- ¿Un Papa absolutista?

R.- Este absolutismo papal no es del primer milenio. Es una consecuencia de al reforma gregoriana del siglo XI. La ley del celibato es del siglo XI, y el clericalismo extremo también es del siglo XI. La reforma gregoriana hizo una revolución desde arriba. El Papa Ratzinger vuelve, de nuevo, a la misa tridentina, que no es la misa del origen, pero sí la medieval. Esa es su situación: él ve todo el mundo a través de estas lentes.

P.- ¿Y cómo es el Papa Ratzinger como persona?

R.- Es un hombre extremadamente inteligente, muy humano en el trato personal, con muchas cualidades.

P.- La suya y la del Papa fueron y son vidas paralelas.

R.- Nuestros caminos fueron paralelos y, sin embargo, muy distintos. De hecho, nuestras respectivas reacciones –tan diferentes entre sí- a los signos de los tiempos son, hasta cierto punto, ejemplares en lo que atañe al curso seguido por la Iglesia y la teología. Está claro que nuestras vidas no están entrelazadas por el destino ni yo contemplo mi vida en el espejo de Ratzinger. Cada cual vive su propia vida. Pero, durante aproximadamente cuatro décadas nuestras trayectorias vitales transcurrieron en gran medida en paralelo, para separarse y volver a cruzarse más tarde.

P.- ¿La diferencia fundamental entre ambos?

R.- En la década de los sesenta, yo, a diferencia de Joseph Ratzinger, tomé la decisión de no comprometerme con el sistema jerárquico romano ni ponerme al servicio de una Iglesia clerical-centralista.

P.- ¿Cuáles son los valores esenciales de Hans Küng?

R.- Libertad y verdad han sido y siguen siendo dos valores centrales en mi existencia intelectual. Nunca me he considerado del número de los “beati possidentes”, de aquellos que, llenos de felicidad y orgullo, creen estar en posesión de la verdad. Antes bien, me he sentido solidario con los buscadores de la verdad.

P.- Dos valores que lo convirtieron en el “enfant terrible” del poder Vaticano. ¿Cómo ve el papado actual?

R:- En crisis total y surcado por una serie de errores sumamente graves y que han cambiado la posición del Papa en la Iglesia y en el mundo. De tal forma que, por vez primera en la Historia , el Papa tuvo que defenderse escribiendo una carta a los obispos, en la que reconoce que es un Papa falible.

P.- ¿Errores de comunicación, como dicen algunos, o de gobierno?

R.- Evidentemente se trata de errores de gobierno. Y errores graves, que van desde ofender a los musulmanes en Ratisbona, a los protestantes, a los indios, y ahora a los judíos con el caso de los obispos lefebvrianos.

P.- ¿El caso de los lefebvrianos es especial?

R.- Sí, porque ilustra a la perfección el temor y la constatación de muchos fieles de que Benedicto XVI quiere relativizar el Concilio Vaticano II. Y la verdad es que ha iniciado una clara política de restauración.

P.- ¿Usted cree que está volviendo atrás?

R.- Es evidente en muchas cosas. Por ejemplo, en la restauración de la liturgia medieval, que no es la liturgia auténtica. Al comienzo, la liturgia romana era la griega. Pero la que él ha reintroducido es la misa tridentina. Un signo claro de involución.

P.- ¿No le da pena la situación del Papa?

R.- Me da mucha pena, porque lo conozco íntimamente. No hace mucho, estuve con él en Castelgandolfo, departiendo amistosamente. Siempre pensé que sería un Papa conservador, pero también que haría algunas reformas. Pero no ha hecho ninguna reforma, y, en cambio, ha cometido muchos errores. Estoy convencido de que un Papa podría ser el inspirador de toda la Cristiandad. Pero eso es algo que ha olvidado. Todo es verdaderamente muy triste. Y, para él, muy duro personalmente.

P.- ¿Y para los fieles no es duro también?

R.- Sí, pero él, en su carta muestra solamente un dolor personal, no ve el dolor de la gente. Los dolores de más de 100.000 sacerdotes casados, que son excluidos de ministerio. No ve los dolores de los divorciados. No ve los dolores de las mujeres que tienen que usar medios anticonceptivos. No ve los dolores de los teólogos de la Liberación , que él como cardenal marginó y trató de manera no muy cristiana. Él ve solamente su propio dolor, su propio universo. Él ve todo desde el Palacio Pontificio, y prácticamente no ve el mundo como es en realidad.

P.-¿Cómo puede la Iglesia recuperar el espíritu de Juan XXIII y la primavera conciliar? ¿Con un nuevo concilio, quizás?

R.- Eso es muy difícil. Porque el sistema de los nombramientos episcopales es un problema esencial. No queda en él ningún elemento democrático de los orígenes de la Iglesia , cuando regía el principio de ‘ningún obispo impuesto'. Ahora, todo el episcopado es impuesto y conformista. Porque los criterios de elección episcopal son: aceptar la Humanae Vitae y la ley del celibato y estar en contra de la ordenación de las mujeres. Todo eso conforma un Episcopado muy conformista. Y el Colegio cardenalicio también está integrado solamente por personas que forman parte de la política romana.

P.- Aún siendo difícil, ¿hay alguna posibilidad de renovación eclesial?

R.- Hay dos posibilidades. Una, que las comunidades y parroquias toquen fondo y se queden sin clero y sin eucaristía. En esa situación catastrófica, es posible que surja un “Juan XXIV”. La otra posibilidad es que la actual situación provoque más y más reacciones y protestas. Que la gente se manifieste por un Concilio Vaticano III, por el aggiornamento y por el diálogo. En cualquier caso, no será nada fácil.

P.- ¿Los teólogos como usted tienen poder?

R.- Claro que sí. El teólogo tiene poder y puede abusar de él.

P.- Le acusan de criticar por criticar.

R.- Nunca he entendido la crítica de manera negativa, sino siempre como presupuesto de algo nuevo. Pero tampoco he entendido la eclesialidad como conformismo y dogmatismo teológico, sino como servicio a la Iglesia y a la comunidad de los creyentes.

P.- ¿Qué obispos necesitamos hoy?

R.- Un episcopado que no disimule los notorios problemas de la Iglesia , sino que los llame abiertamente por su nombre y los aborde enérgicamente.

P.- ¿Y qué Iglesia?

R.- La Iglesia del presente y del futuro necesita aggiornamento y no tradicionalismo de la fe y de la doctrina moral; colegialidad del Papa con los obispos y no un centralismo romano autoritario; apertura al mundo moderno y no de nuevo una campaña antimodernista; diálogo también en el seno de la Iglesia católica y no de nuevo la Inquisición y la negación de la libertad de conciencia y de enseñanza; ecumenismo y no de nuevo la proclamación arrogante de una única Iglesia verdadera.

Porque no sólo existe la dictadura del relativismo, como dice el Papa Ratzinger, sino también la dictadura del absolutismo, que muchos ven corporeizada en el culto personal al papado. Ninguna de estas dictaduras se corresponde con la verdad cristiana.

Pere Casaldàliga: una voz comprometida


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El grupo Baula-Comitè Óscar Romero de Santa Margarida de Montbui inaugurará el próximo martes 24 de marzo la exposición titulada Pere Casaldàliga: una voz comprometida, en la Biblioteca Central de Igualada. La muestra es una iniciativa de la asociación Araguaia, que desde 1989 se ha dedicado a promover las causas y la obra de Casaldàliga. Ahora llega a la Anoia de la mano del grupo Baula y en colaboración con el Ayuntamiento de Igualada E igualada Solidaria.


La inauguración empezará a las 19.30 h y contará con la presencia de representantes de Araguaia y de Francesc Escribano, periodista, exdirector de televisión de Cataluña y autor del libro Descalzo sobre la tierra roja. Vida del obispo Pere Casaldàliga, que actualmente trabaja en la dirección de la versión cinematográfica.


La exposición muestra la vida y la obra de Pere Casaldàliga con una visión panorámica. Nos explica su trayectoria, sus ideas, las causas por las cuales ha luchado y continúa luchando. Como él mismo dice: "Yo soy yo y mis causas, y mis causas valen más que mi vida". Unas ideas que se nos transmiten a través de sus palabras, recogidas en su extensa obra literaria, que incluye dietarios, pastorales, circulares y libros de poemas.


El acto inaugural, el día 24 de marzo, coincide con la conmemoración del 29º aniversario del asesinato de monseñor Óscar Romero, una figura qué continua siendo símbolo y referente de la voz del pueblo centroamericano.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el día 3 de abril.

Pere Casaldàliga: una voz comprometida

Del 24 de marzo al 3 de abril de 2009
Inauguración: martes, 24 de marzo a las 19.30 h
Biblioteca Central de Igualada (Plaza de Cal Font)

El otorgamiento a Pere Casaldàliga del Premio Internacional Cataluña del 2006 por su meritoria tarea a la prelatura de São Félix do Araguaia (Brasil), y el hecho de que haya dejado sus tareas pastorales después de más de 30 años de ministerio, hicieron pensar en la oportunidad de organizar esta exposición para rendir homenaje a una de las personas que han destacado más por la lucha social, cultural y religiosa en la América Latina


La actuación del obispo Pere Casaldàliga en la misión claretiana de São Félix do Araguaia, en el Estado de Mato Grosso, se asocia en todo momento al compromiso y a la radicalidad. Casaldàliga, conocido como "dom Pedro" y seguidor de la teología de la liberación, es una de las personalidades más representativas de la Iglesia de los Pobres en Brasil, en la América Latina y en el mundo entero.


Los cuatro grandes ámbitos de la muestra son:


1) Introducción: un breve escrito sobre su figura da paso a un ámbito donde se presentan los elementos simbólicos del obispo, que transmiten las claves de su carácter.


2) Los orígenes: siguiendo un orden cronológico básico, descripción de su trayectoria vital antes de llegar al Brasil y hasta la actualidad. Se muestran las raíces catalanas de Casaldàliga, y su evolución, que lo lleva hacia la asunción de una vocación de servicio radical a las personas.


3) Sus causas: la parte mayor y compleja de la muestra donde se exponen las motivaciones y las ideas que justifican su actuación. El ámbito se estructura a partir de cuatro ejes, que se interrelacionan: la tierra, los indígenas, la Iglesia y la América Latina.


4) La poesía de la tierra: gran mural que cierra la exposición, cuya superficie se configura como un trozo de la selva amazónica donde se pueden leer fragmentos significativos de su obra poética.


Organización:
Baula Comité Oscar Romero de Santa Margarida de Montbui y Araguaia
Colabora:
Ayuntamiento de Igualada y Igualada Solidaria

Entrevista a Ernesto Cardenal


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GORKA CASTILLO, Público

Es el mito de la última revolución armada en América Latina. Su imagen arrodillada ante un iracundo Juan Pablo II cuando era ministro de Cultura de Nicaragua dio la vuelta al mundo. Entonces no se arredró, como tampoco lo hace ahora ante sus viejos compañeros sandinistas "de los que prefiero no hablar".

Sacerdote, político, poeta. Parece usted un superviviente del Renacimiento en la era del ciberespacio


Lo del Renacimiento es una exageración muy grande. Soy poeta que también he sido sacerdote, no político, pero sí revolucionario. Soy creyente en la utopía y creo que hoy esa utopía es posible.
"Ser humillado por el Papa en público no me generó ninguna tensión personal"

¿Es la utopía la que ha soldado sus tres vocaciones?

Pudiera ser. La utopía para mí es la mejora del mundo. Por eso creo que no es sólo posible, sino que también es necesario.

Dos de sus poemas más notables son Oración por Marilyn Monroe y Al perderte yo a ti. ¿Cómo nacieron esos versos de amor en un sacerdote?

Estaba estudiando para el sacerdocio en Colombia. Uno de los profesores de Teología nos dio la noticia de la muerte de Marilyn. Nos puso unos recortes de la revista Time en un panel y compuse una oración que no es otra cosa que un ataque al sistema del que ella fue víctima y nosotros también. Los otros versos son el resultado de un amor tremendo hacia una muchacha. Es un resumen de lo que yo estaba sintiendo por ella y que no fue correspondido.

¿El amor es utópico?

Sí claro. Es una utopía no siempre realizada. El amor realizado es más difícil que inspire.

Usted, al igual que Sergio Ramírez o Gioconda Belli, plasman en sus obras una decepción enorme por el desarrollo del sandinismo. ¿Siente una decepción intelectual?

La revolución sandinista fue, para mí, la más bella. Supuso una realización personal. Como dijo Gioconda Belli, "fue la plasmación de la ternura de los pueblos". Fueron diez años hermosos que se frustraron por la ingerencia exterior. Primero de Reagan y luego de Bush padre.

¿Qué ocurrió después?

Muchos de los principales dirigentes sandinistas perdieron la moral al ser derrotados en las urnas. Se corrompieron. Yo renuncié, no al sandinismo, sino al partido, que ahora está gobernando nuevamente, pero renunciando a aquella revolución.

Usted abandonó el FSLN en 1994, en protesta contra la dirección autoritaria de Daniel Ortega. ¿Tanto puede cambiar el hombre?

Mucho. Nicaragua es hoy una dictadura familiar de Daniel Ortega, su esposa y sus hijos. No puedo explayarme más en esto porque no tengo libertad para hablar en el extranjero. Estoy perseguido. Tengo una condena de cárcel, las cuentas bancarias congeladas y el correo electrónico intervenido. Lo último que hicieron fue quitarme el ordenador personal. Permítame, no quiero seguir hablando de esto.

¿Está la izquierda tan adoctrinada que devora a sus hijos?

Yo no diría eso. Esa visión generalista no la comparto. En el caso de Nicaragua se trata de un grupo de individuos que se corrompieron.

¿Qué queda de aquel religioso que en 1983 aguantó de rodillas la amonestación pública del Papa Juan Pablo II por apóstata y revolucionario?

Soy el mismo que se enfrentó y que fue humillado por el Papa. Aquel encuentro no supuso tensión para mí. Estaba advertido por el nuncio de que Juan Pablo II podía recriminarme mi compromiso revolucionario. Su deseo era que no acudiera a recibirle al aeropuerto, pero el Gobierno me pidió que lo hiciera. Luego supe que el Papa se arrepintió de aquello.

¿Que le parece el actual pontífice, Benedicto XVI?

Fue el promotor de la política de Juan Pablo II y su principal consejero. Sin embargo creo que es aún peor. Aquel hizo retroceder a la Iglesia varios siglos. Ratzinger mantiene ese retraso y lo ha ampliado al anular todo el Concilio que hubo.
"EEUU no puede dar lecciones de democracia cuando tiene gulags como Guantánamo"

América Latina está en un proceso profundo de transformación. ¿Cuál es su opinión sobre estos cambios y sobre presidentes como Correa, Chávez o Evo Morales?

Es una segunda oportunidad de libertad para América Latina. Empezando por la revolución cubana y acabando con la revolución bolivariana, un nombre bien escogido por el presidente Chávez puesto que Bolívar fue el primer soñador de una Latinoamérica unida en contraposición al norte. Que haya un presidente indio como Evo en Bolivia es otro milagro inesperado. Como un obispo en Paraguay o un negro en la Casa Blanca.

El capitalismo está crucificado por la codicia y el marxismo, ¿es una especie de Lázaro que regresa de entre los muertos?

Yo así lo creo. Chesterton dijo que el cristianismo no había fracasado porque no se intentó aplicar nunca. Es cierto. Eso mismo es aplicable al marxismo. Todo lo contrario podemos decir del capitalismo cuyo fracaso emana de su aplicación. El socialismo democrático y humanista es la única solución que yo encuentro para solucionar los problemas esenciales del hombre.

¿Acaso el dinero es enemigo de las ideas?

El dinero se apropia de todo y lo descompone todo. La avaricia, la usura que decía el poeta estadounidense Ezra Pound, lo destruye todo.

La Iglesia habla de los niños y de la libertad educativa y un millón de niños en Nicaragua siguen sin saber leer, ¿Qué es más falso, la política o la religión?
Debe controlar los términos. No puede hablarse de la Iglesia sino del Vaticano. El Papa Pío XII, que no era sospechoso de ser revolucionario sino más bien todo lo contrario, dijo que la Iglesia son los seglares. Pero para la jerarquía vaticana, en España o en Nicaragua, todo eso es papel mojado. Ellos están con la oligarquía, mientras los seglares trabajan con los pobres. Es obvio que hay dos iglesias: una es la que está con los explotados. La otra prefiere a los explotadores. Pero sólo una sigue la palabra deCristo, la que está con los pobres.

Es decir, en su opinión, la jerarquía eclesiástica está prostituida.

Monseñor Iván Ilich dijo en una ocasión que los cristianos somos unos hijos de puta porque somos hijos de una virgen que también era prostituta. Jesucristo usó esta palabra. El evangelio está escrito en griego y utiliza puta. La jerarquía de la Iglesia se acuesta con cualquiera.

¿Cómo dice?

Sí. El Vaticano se acuesta con la CIA. No es una reflexión mía, sino de una publicación católica de EEUU. Cuando Juan Pablo llegó a Managua lo pusieron en primera página.

Ha recibido la Orden de José Martí, ¿qué piensa de Cuba?

Soy un admirador de la revolución cubana. Grandes países han sido sumisos a los EEUU pero la chiquita Cuba aguantó. Ahora han surgido nuevos estados que se han rebelado como Venezuela, Ecuador, Bolivia. EEUU no puede darnos lecciones de democracia con gulags particulares en territorio cubano como Guantánamo, donde se tortura.

¿Quién es Ernesto Cardenal?

No lo sé. Soy lo que soy ante Dios y no lo que soy ante los hombres; ni siquiera ante uno mismo.

Hoy ya no tengo esos sueños. Circular 2009


Pedro Casaldáliga

Con un abrazo, dice el Cardenal
El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía. Martini continúa soñando nada menos que con el Reino, que es la utopía de las utopías, un sueño del mismo Dios.

Él y millones de personas en la Iglesia soñamos con la «otra Iglesia posible», al servicio del «otro Mundo posible». Y el cardenal Martini es un buen testigo y un buen guía en ese camino alternativo; lo ha demostrado.

Tanto en la Iglesia (en la Iglesia de Jesús que son varias Iglesias) como en la Sociedad (que son varios pueblos, varias culturas, varios procesos históricos) hoy más que nunca debemos radicalizar en la búsqueda de la justicia y de la paz, de la dignidad humana y de la igualdad en la alteridad, del verdadero progreso dentro de la ecología profunda. Y como dice Bobbio «hay que instalar la libertad en el corazón mismo de la igualdad»; hoy con una visión y una acción estrictamente mundiales. Es la otra globalización, la que reivindican nuestros pensadores, nuestros militantes, nuestros mártires, nuestros hambrientos.

La gran crisis económica actual es una crisis global de Humanidad que no se resolverá con ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente al dios de los bancos y al Dios de la Vida, conjugar la prepotencia y la usura con la convivencia fraterna. La cuestión axial es: ¿Se trata de salvar el Sistema o se trata de salvar a la Humanidad? A grandes crisis, grandes oportunidades. En idioma chino la palabra crisis se desdobla en dos sentidos: crisis como peligro, crisis como oportunidad.

En la campaña electoral de EE UU se enarboló repetidamente «el sueño de Luther King», queriendo actualizar ese sueño; y, con ocasión de los 50 años de la convocatoria del Vaticano II, se ha recordado, con nostalgia, el Pacto de las Catacumbas de la Iglesia sierva y pobre. En el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, 40 Padres Conciliares celebraron la Eucaristía en las catacumbas romanas de Domitila, y firmaron el Pacto de las Catacumbas. Dom Hélder Câmara, cuyo centenario de nacimiento estamos celebrando este año, era uno de los principales animadores del grupo profético. El Pacto en sus 13 puntos insiste en la pobreza evangélica de la Iglesia, sin títulos honoríficos, sin privilegios y sin ostentaciones mundanas; insiste en la colegialidad y en la corresponsabilidad de la Iglesia como Pueblo de Dios, y en la abertura al mundo y en la acogida fraterna.

Hoy, nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una grande mayoría de la Humanidad. Y seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC.). Nos comprometemos a vivir una «ecológica profunda e integral», propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de «alta intensidad».

Como Iglesia queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. «Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?». Con todo respeto por la opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible, es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima de una fe adulta. Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de la Buena Nueva: una Buena Nueva de vida, de libertad, de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad. Seguiremos haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: «No será así entre vosotros» (Mt 21,26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado. La Curia habrá de ser profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será profecía de anuncio, de denuncia, de consolación. La política vivida por todos los cristianos y cristianas será aquella «expresión más alta del amor fraterno» (Pío XI).

Nos negamos a renunciar a estos sueños aunque puedan parecer quimera. «Todavía cantamos, todavía soñamos». Nos atenemos a la palabra de Jesús: «Fuego he venido a traer a la Tierra; y qué puedo querer sino que arda» (Lc 12,49). Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús, miraremos de vivir estos sueños en el cada día de nuestras vidas. Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías Campesinas, los Movimientos populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, las Comunidades Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam, las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre «yo me atengo a lo dicho: la Esperanza».

Cada uno y cada una a quien pueda llegar esta circular fraterna, en comunión de fe religiosa o de pasión humana, reciba un abrazo del tamaño de estos sueños. Los viejos aún tenemos visiones, dice la Biblia (Jl 3,1). Leí hace unos días esta definición: «La vejez es una especie de posguerra»; no necesariamente de claudicación. El Parkinson es sólo un percance del camino y seguimos Reino adentro.
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Hacia un Socialismo Nuevo, La Utopía continúa...


Pedro Casaldáliga

A manera de introducción fraterna

Nuestra Agenda nació y ha caminado siempre a la luz y bajo el estímulo de la Utopía. Una Utopía indefinida en sus contornos y en su hora, pero irrenunciable desde nuestro compromiso con el humanismo integral.

Cada año ha tenido también la Agenda un tema central, tratado por especialistas que abordan ese tema desde ángulos diferentes. Los temas han sido mayores, ambiciosos, como el diálogo intercultural, la comunicación, la democracia, la política, el mundo indígena, las migraciones, la deuda externa, la Patria Grande... Temas mayores, digo, porque abarcan personas y pueblos, nuestro Continente y el Tercer Mundo, la solidaridad del Primer Mundo y la transformación de las instituciones internacionales.

Tema mayor, urgente y conflictivo, ha sido el tema de la última edición, 2008: la política que murió o que tiene que morir, y una política otra, de justicia, de igualdad, de dignidad, plural en realizaciones concretas y auténticamente mundial frente a la perversa mundialización del capitalismo neoliberal.

Hace siglos que la Humanidad ha ido forjando mediaciones para realizar la política, conflictivamente, tanteando, en experiencias históricas, contradictorias a veces y hasta inhumanas.

Hablar de política era lógicamente hablar de ciudadanía, de participación corresponsable, de sistemas, de gobiernos, de partidos. En esta Agenda de 2009 queremos avanzar, con temblor de aventura, preguntándonos sobre la mediación sistémica para una política verdaderamente humana y mundial.

Hoy el rey está desnudo. El Tercer Mundo, sobre todo, ha experimentado amargamente la iniquidad de ese sistema homicida y ecocida que es el capitalismo, ahora neoliberal y global. "El sistema neoliberal, pondera Mario Soares, está dando manifiestas señales de agotamiento y de incapacidad; se exige un nuevo orden económico mundial". Con indignación, con nostalgia, arropados por tanto ensueño y lucha y sangre, respondiendo a la dignidad herida de la mayoría humana, nos volvemos hacia el socialismo: un socialismo nuevo, reza el título de esta Agenda. Porque evidentemente no se trata de repetir ensayos que han dado, muchas veces, en decepción, en violencia, en dictadura, en pobreza, en muerte. No se trata de "mirar hacia atrás con ira" ni de volver a modelos superados. Se trata de revisar, de aprender del pasado, de actualizar, de no conformarse y, por lo mismo, de vivir hoy y aquí, localmente y globalmente, la siempre nueva Utopía.

El subtítulo de la Agenda afirma categóricamente que la Utopía continúa, que no es una quimera sino un desafío. Por eso nos preguntamos cómo vamos de Utopía. Preocupados por la construcción diaria de la política como arte de lo posible, ¿perdemos de vista lo que parece imposible y sin embargo es necesario? ¿Hay que conformarse con elegir gobiernos más o menos de izquierda y continuar, sumisos o derrotados, dentro del sistema capitalista de derecha? ¿Qué queda de la vieja disyuntiva capitalismo-socialismo? (No falta quien afirme que ya pasó la hora de las derechas y las izquierdas. A esta afirmación el humorista responde: "El que no haya derecha ni izquierda, no significa que no haya arriba y abajo"; "los que tienen y los que no tienen», diría Cervantes). ¿Ya no es posible el socialismo? ¿Hemos llegado tarde? ¿No sigue siendo la Utopía «necesaria como el pan de cada día"?

¿Pero qué socialismo o socialismos? Abogamos por un socialismo nuevo. Con la novedad de una democracia radicalizada, universal, económica, social y cultural. "No habrá socialismo, afirma Boaventura de Sousa Santos, y sí socialismos. Tendrán en común reconocerse en la definición de socialismo como democracia sin fin".

La Agenda nos pregunta: ¿qué cambios hemos experimentado en función de las lecciones que nos ha dado la historia? ¿Qué actitudes, qué acciones son de esperar hoy de una militancia socialista? Nadie nace socialista, el socialista se hace. Personalmente y comunitariamente. Hay valores referenciales, eso sí, que son columnas maestras del socialismo nuevo: la dignidad humana, la igualdad social, la libertad, la corresponsabilidad, la participación, la garantía de alimento, salud, educación, vivienda, trabajo, la ecología integral, la propiedad relativizada porque sobre ella pesa una hipoteca social.

"No hay estructura socialista, insiste Fray Betto, que produzca, por efecto mecánico, personas de índole generosa, abiertas al compartir, si no se adopta una pedagogía capaz de promover permanentemente emulación moral, capaz de hacer del socialismo el nombre político del amor". "Es ilusión voluntarista, advierte Wladimir Pomar, establecer formas rígidas para las transformaciones necesarias y para la radicalización de la democracia... Ellas, las transformaciones, dependen de muchos factores que trascienden nuestro simple deseo y demandan tiempo y sudor. Sin una visión clara al respecto cualquier socialismo corre el riesgo de resbalar, tanto para el democratismo caótico como para el autoritarismo". Evidentemente un socialismo que merezca este nombre, rechaza, por definición, toda dictadura y todo imperialismo; y también toda democracia que sea apenas formal.

Agustí de Semir constata que "dadas las trampas de la democracia son muchos los que se sitúan fuera del sistema y hablan de trabajar en red. Hacen la lucha desde otro punto de partida, con foros sociales, ocupación de tierra, acogida de emigrantes, medios de comunicación alternativos, etc. Trabajar en red significa hacerlo de un modo horizontal pero coordinado, crecer desde abajo y de modo descentralizado, alimentar la autogestión y la acción directa".

"Socialismo, por tanto, afirma Paul Singer, significa una economía organizada de tal modo que cualquier persona o grupo de personas tengan acceso a crédito para adquirir los medios de producción de que necesitan para desarrollar actividades de su elección. Esto implica, evidentemente, la eliminación de la pobreza, de la exclusión social...".

El sociólogo François Houtart propone cuatro principios-objetivos para un socialismo nuevo:

• Prioridad de una utilización renovable de los recursos naturales; • Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio; • Participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva; • Interculturalidad.

La Utopía continúa, a pesar de todos los pesares. Escandalosamente desactualizada en esta hora de pragmatismo, de productividad a toda costa, de postmodernidad escarmentada. La Utopía de que hablamos la compartimos con millones de personas que nos han precedido, dando incluso la sangre, y con millones que hoy viven y luchan y marchan y cantan. Esta Utopía está en construcción; somos obreros de la Utopía. La proclamamos y la hacemos; es don de Dios y conquista nuestra. Con esta "agenda utópica» en la mano y en el corazón, queremos "dar razón de nuestra esperanza"; anunciamos e intentamos vivir, con humildad y con pasión, una esperanza coherente, creativa, subversivamente transformadora.

El cielo en la tierra. Homenaje a Irene Franceschini


Francesc Escribano, periodista

Existen muchas personas que desde hace años trabajan para acortar distancias y acabar con las diferencias. Son gente como Pere Casaldàliga o la Tía Irene en Brasil.

La muerte de una colaboradora del obispo Casaldàliga, Irene Franceschini, estimula el recuerdo de quienes han seguido la trayectoria personal, tan heroica como callada, de los centenares de religiosos católicos que tras el concilio Vaticano II abrazaron la teología de la liberación y la practicaron hasta sus últimas consecuencias en América Latina. El biógrafo de Casaldàliga, Francesc Escribano, rememora el papel que en aquella misión tuvo la monja fallecida hace unas semanas.

En estos días, las aguas del río Araguaia discurren tristes. Como todo lo que tiene vida y sensibilidad en la región de Sao Félix, en el Mato Grosso brasileño, estoy seguro de que también echan en falta a la Tía Irene. Si es cierto que la gente como ella muere alguna vez, la Tía Irene murió el pasado 13 de noviembre. Físicamente era poca cosa, pero su fuerza interior era tan grande que cuando hablaba y se movía sonaba la música.

Irene Franceschini llegó a Sao Félix do Araguaia en el año 1970. Se sintió atraída, o mejor dicho, llamada, por la labor que allí estaba realizando un sacerdote que hacía solo dos años que había llegado a Brasil. A pesar del poco tiempo transcurrido desde su llegada, su voz ya se dejaba oír con fuerza en todo el país. Aquel sacerdote tenía un nombre extraño y difícil de pronunciar para una brasileña, se llamaba Pere Casaldàliga, actualmente obispo emérito de Sao Félix do Araguaia, donde mantiene su residencia.

LA VIOLENCIA, la injusticia y la exclusión social que imperaban en la región del Mato Grosso golpeaban como un tiro en el corazón. En aquella tierra y en aquel tiempo no servían las medias tintas, ni las dudas, ni las vacilaciones. A un lado, los indios, los campesinos y los desarraigados que huían de la sequía del noreste; al otro, los terratenientes, los pistoleros y el Gobierno militar. Pere Casaldàliga tomó partido de modo radical a favor de los más desfavorecidos e hizo suya la causa de los pobres.

Desafiando a los poderes establecidos, jugándose la vida cada día, el compromiso de Casaldàliga fue como un reclamo para un gran número de religiosos y laicos que querían cambiar las cosas en Brasil.
Irene Franceschini, la Tía Irene, fue una de esas personas. Era religiosa, de la orden de las Hermanas de San José. Llegó a Sao Félix cuando la situación era más tensa y difícil, lo dejó todo atrás y se entregó en cuerpo y alma a una gente y una tierra que pasaron a ser, definitivamente, su gente y su tierra.

Desde la perspectiva de este nuestro primer mundo en crisis, el tercer mundo parece que cada vez esté más lejano. Existen muchas personas que desde hace años trabajan para acortar las distancias y para acabar con las diferencias. Son gente como Pere Casaldàliga o la Tía Irene en Brasil.
Pero, afortunadamente, hay muchas más. Hay miles de personas en América Latina y en África que han hecho suya la causa de los pobres, que han decidido entregar la vida para mejorar las condiciones de los que viven sin tener garantizados los derechos más básicos. Gente que, a pesar de creer que los pobres ya tienen ganado el cielo, lo necesario es ganar para ellos el cielo en la tierra.

SON MUJERES y hombres que llevan la cruz en el corazón y no en el puño, como los misioneros clásicos. No han querido imponer ninguna creencia, han practicado la inculturación, y así, se han hecho pobres porque se han convertido en uno más de la comunidad en donde se han instalado. No han sido conversores sino convertidos. Esto es lo que siempre ha practicado la Teología de la Liberación, un movimiento que sigue teniendo pleno sentido, a pesar de la persecución que ha sufrido por parte de muchos gobiernos y la desconfianza que siempre ha despertado en el Vaticano.

La entrega incondicional y la opción radical que define a los seguidores de la Teología de la Liberación, asumida por Casaldàliga, no están bien vistas por todo el mundo, y el movimiento tiene aun grandes detractores. Helder Camara, que fue una de las grandes figuras de esta línea de pensamiento y de acción, lo explicaba con mucha claridad: "Si ayudo a un pobre dicen que soy un santo, pero si pregunto por las causas de su pobreza dicen que soy un comunista". Casaldàliga, para responder a todos aquellos que afirman que en el mundo de hoy este movimiento ya no tiene sentido, alega que mientras exista Dios y sigan existiendo pobres la Teología de la Liberación seguirá teniendo plena vigencia.

La ayuda y la solidaridad con el tercer mundo no es patrimonio de la Teología de la Liberación, ni tampoco de las organizaciones religiosas. En los últimos años han aparecido oenegés de todo tipo; muchas de ellas son laicas y su origen y su práctica, a pesar de que sean muy similares en muchos aspectos, no se justifican por ninguna motivación religiosa. Los voluntarios que las mueven lo hacen por razones humanitarias o por compromiso social. Sin querer criticar a estas oenegés, su proliferación ha conllevado que, en ocasiones, existan algunas iniciativas que no están del todo claras y que aprovechan la voluntad de colaboración de los colectivos más sensibles para algunos objetivos y proyectos de dudosa valía.

NO ESTÁ muy de moda hablar bien de la Iglesia católica, quizá porque no invita mucho al elogio lo que hace y lo que dice su jerarquía. Pero hay que reivindicar el papel de la Iglesia como, probablemente, la más antigua y la más fiable de todas las oenegés. Cuando defiendo a esta Iglesia católica no estoy pensando en el Vaticano ni en la Conferencia Episcopal Española; pienso en muchos pueblos de América Latina que son mejores por la labor que ha llevado a cabo un religioso; pienso en Presentación López, la monja que perdió las dos piernas en una explosión en el Congo y que dijo que lo primero que haría cuando se recuperase sería volver a África; pienso en Jordi Mas, un misionero que se ha pasado media vida en el Camerún y que acaba de recibir el premio Josep Parera en reconocimiento por su entrega incondicional, y pienso, en definitiva, en la Tía Irene. Una mujer menuda que llegó a una tierra en donde faltaba de todo. Y ella les dio su vida.

La memoria liberadora de Gerardi

Mireia Rubio
El día 26 de abril se cumplirán diez años del asesinato de Monseñor Gerardi, en Guatemala. Una década después todavía no se han aclarado algunos aspectos sobre su muerte. Dos ex militares y un sacerdote católico están en prisión acusados de complicidad y encubrimiento, pero todavía se desconoce la identidad de los instigadores. Decía el mismo Gerardi que conocer la verdad duele, pero que sin duda es una acción altamente saludable y liberadora. ¡Ojalá algún día se pueda hacer justicia!

Lo que sí sabemos es quien era Juan José Gerardi Conedera. Y no sólo para la población campesina e indígena de Guatemala. Gerardi, al igual que Monseñor Óscar Romero en El Salvador o Leonidas Proaño en el Ecuador, fue mucho más que un sacerdote y un obispo; fue un militante comprometido con la justicia y los derechos humanos. Su testimonio es el de una persona de paz, y su apuesta, la de nadar contra corriente incluso dentro de la propia iglesia, fue firme.

Nacido en Guatemala en el año 1922 y con una temprana vocación sacerdotal caminó, desde su ordenación, a lado de los más pobres. Después de los primeros veinte años de tarea pastoral en las zonas más desfavorecidas del interior del país, sirvió también en Ciudad de Guatemala y pasó a formar parte de la curia diocesana, primero con Monseñor Rosell y después con Monseñor Cesariego. En 1967 fue ordenado obispo de La Verapaz, una diócesis bastante pobre, donde su prioridad fue la población indígena. Los retos, sin embargo, aumentan en 1974 con su elección como obispo del Quiché, donde le tocó vivir la época más dura de la guerra; las situaciones más difíciles y la mayor espiral de violencia entre 1980 y 1983.

Hay dos nombres que no tendríamos que olvidar tampoco de esta indigna crónica histórica: los de los generales Romeo Lucas García y sobre todo el de Efraín Ríos Montt; dos gobernantes sanguinarios que combatieron a la guerrilla al mismo tiempo que atacaban ferozmente los movimientos sociales, descargando su violencia contra los líderes comunitarios. Así lo demostraría años después, Monseñor Gerardi con el informe del REMHI, el proyecto de Reconstrucción de la Memoria Histórica "¡Guatemala nunca más"!; un proyecto que le costó la vida, pero gracias al cual continúa viva la denuncia del horror y la memoria de centenares de miles de víctimas, muertas o desaparecidas durante la guerra civil en Guatemala (1960-1996).
Monseñor Gerardi llegó a ser presidente de la Conferencia Episcopal Guatemalteca y ni las amenazas, ni el exilio obligado al que lo condenaron durante dos años, negándole la entrada al país cuando regresaba de un congreso en el Vaticano, no lo doblegaron nunca. En 1988 participa en la Comisión Nacional de Reconciliación e impulsa la creación de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ADHO) que hoy continúa su tarea. Es en este contexto que Gerardi empieza a dedicarse al informe REMHI recogiendo por medio de testimonios el coste social y político del terror de Estado, convencido de que la paz y la reconciliación sólo pueden llegar de la mano de la verdad.

Y por eso, el día 26 de abril de 1998, en la casa parroquial de la iglesia de San Sebastián, es asesinado brutalmente y silenciado para siempre. No sabían, sin embargo, los asesinos que un clamor como el de Monseñor Gerardi puede resonar en el alma y la conciencia proporcionándonos la energía necesaria para continuar con su tarea.

Ahora que se cumplen diez años, cuando hemos sabido que que el juicio para aclarar su muerte también ha sido marcado por las amenazas a jueces, abogados, fiscales... cuando se demuestra que la herida continúa abierta, pero cuando ya podemos hablar de crimen de Estado... justo ahora nos llegan noticias de nuevas amenazas, esta vez al obispo Álvaro Ramazzini, otro gran defensor de los más pobres. Y todo ello nos obliga a renovar cada día nuestro compromiso con Gerardi, con Romero y con tantas mujeres y hombres de paz que han luchado para acabar con cualquier forma de violencia y que han gritado "nunca más" antes de dejar la vida.

Parar la rueda bloqueando sus radios

Pedro Casaldáliga
Circular 2008

Estaba pensando la circular de 2008, cuando me invade, como un río bíblico de leche y miel, una auténtica inundación de mensajes de solidaridad y cariño por ocasión de mis 80 años. No pudiendo responder a cada uno y a cada una en particular, incluso porque el hermano Parkinson tiene sus caprichos, les pido que reciban esta circular como un abrazo personal, entrañable, de gratitud y de comunión renovadas.

Estoy leyendo una biografía de Dietrich Bonhoeffer, titulada, muy significativamente, Tendríamos que haber gritado. Bonhoeffer, teólogo y pastor luterano, profeta y mártir, fue asesinado por el nazismo, el 9 de abril de 1945, en el campo de concentración de Flossenbürg. Él denunciaba la «Gracia barata» a la que reducimos muchas veces nuestra fe cristiana. Advertía también que «quien no haya gritado contra el nazismo no tiene derecho a cantar gregoriano». Y llegaba finalmente, ya en vísperas de su martirio, a esta conclusión militante: «Hay que parar la rueda bloqueando sus radios». No bastaba entonces con socorrer puntualmente a las víctimas trituradas por el sistema nazi, que para Bonhoeffer era la rueda; y no nos pueden bastar hoy el asistencialismo y las reformas-parche frente a esa rueda que para nosotros es el capitalismo neoliberal con sus radios del mercado total, del lucro omnímodo, de la macro-dictadura económica y cultural, de los terrorismos de estado, del armamentismo de nuevo creciente, del fundamentalismo religioso, de la devastación ecocida de la tierra, del agua, de la floresta y del aire.

No podemos quedarnos estupefactos delante de la iniquidad estructurada, aceptando como fatalidad la desigualdad injusta entre personas y pueblos, la existencia de un Primer Mundo que lo tiene todo y un Tercer Mundo que muere de inanición. Las estadísticas se multiplican y vamos conociendo más números dramáticos, más situaciones infrahumanas. Jean Ziegler, relator de Naciones Unidas para la Alimentación, afirma, cargado de experiencia, que «el orden mundial es asesino, puesto que hoy el hambre ya no es una fatalidad». Y afirma también que «destinar millones de hectáreas para la producción de biocarburantes es un crimen contra la humanidad»; el biocombustible no puede ser un festival de lucros irresponsables. La ONU viene alertando que el calentamiento global del planeta avanza más rápido de lo que se pensaba y, a menos que se adopten medidas urgentes, provocará la desaparición del 30% de las especies animales y vegetales, millones de personas se verán privadas de agua y proliferarán las sequías, los incendios, las inundaciones. Uno se pregunta angustiado quién va a adoptar esas “medidas urgentes”.

El gran capital agrícola, con el agronegocio y el hidronegocio cada vez más, avanza sobre el campo, concentrando tierra y renta, expulsando a las familias campesinas y lanzándolas errantes, sin tierra, acampadas, engrosando las periferias violentas de las ciudades. Dom Edwin Kräutler, obispo de Xingú y presidente del CIMI, denuncia que el «desarrollo en la Amazonia se tornó sinónimo de deforestar, quemar, arrasar, matar». Según Roberto Smeraldi, de Amigos de la Tierra, las políticas contradictorias del Banco Mundial por un lado «prometen salvar los árboles» y por otro lado «ayudan a derribar la Amazonia».

Pero la Utopía continúa. Como diría Bloch, somos «criaturas esperanzadas» (y esperanzadoras). La esperanza sigue, como una sed y como un manantial. «Contra toda esperanza esperamos». De esperanza habla, precisamente, la reciente encíclica de Benedicto XVI. (Lástima que el Papa, en esta encíclica, no cite ni una sola vez el Concilio Vaticano II que nos dio la Constitución Pastoral Gaudium et Spes –Alegría y Esperanza-. Dicho sea de paso, el Concilio Vaticano II continúa amado, acusado, silenciado, preterido… ¿A quién le da miedo el Vaticano II?). Frente al descrédito de la política, en casi todo el mundo, nuestra Agenda Latinoamericana 2008 apuesta por una nueva política; hasta «pedimos, soñando alto, que la política sea un ejercicio de amor». Un amor muy realista, militante, que subvierta estructuras e instituciones reaccionarias, construidas con el hambre y la sangre de las mayorías pobres, al servicio del condominio mundial de una minoría plutócrata.

Por su parte las entidades y los proyectos alternativos reaccionan intentando crear conciencia, provocar una santa rebeldía. El FSM 2009 se va a celebrar, precisamente, en la Amazonia brasileña y tendrá la Amazonia como uno de los temas centrales. Y el XII Encuentro Intereclesial de las CEBs, en 2009, se celebrará también en la Amazonia, en Porto Velho, Rondônia. Nuestra militancia política y nuestra pastoral liberadora deben asumir cada vez más estos desafíos mayores, que amenazan nuestro Planeta. «Escogemos, pues, la vida» como reza el lema de la Campaña de la Fraternidad 2008. El apóstol Pablo, desde su Carta a los Romanos, nos recuerda que «toda la Creación gime y está con dolores de parto» (Rom 8,22). Los gritos de muerte se cruzan con los gritos de vida, en ese parto universal.

Es tiempo de paradigmas. Hoy creo que se deben citar como paradigmas mayores y más urgentes, los derechos humanos básicos, la ecología, el diálogo intercultural e interreligioso y la convivencia plural entre personas y pueblos. Estos cuatro paradigmas nos afectan a todos, porque salen al encuentro de las convulsiones, objetivos y programas que está viviendo la Humanidad maltratada, pero siempre esperanzada aún.

Con tropiezos y ambigüedades Nuestra América se mueve hacia la izquierda; «nuevos vientos soplan en el Continente»; estamos pasando «de la resistencia a la ofensiva». Los pueblos indígenas de Abya Yala han saludado alborozados la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que afecta a más de 370 millones de personas en unos 70 países del Mundo. Y reivindicarán su puesta en práctica.

Nuestra Iglesia de América Latina y del Caribe, en Aparecida, si no fue el Pentecostés que queríamos soñar, fue una honda experiencia de encuentro entre los obispos y el pueblo; y confirmó los trazos más característicos de la Iglesia de la Liberación: el seguimiento de Jesús, la Biblia en la vida, la opción por los pobres, el testimonio de los mártires, las comunidades, la misión inculturada, el compromiso político.

Hermanas y hermanos, ¿qué radios vamos a quebrar en nuestra vida diaria?, ¿cómo ayudaremos a bloquear la rueda fatal?, ¿tendremos derecho a cantar gregoriano?, ¿sabremos incorporar en nuestras vidas esos cuatro paradigmas mayores traduciéndolos en práctica diaria?

Reciban un abrazo entrañable en la esperanza subversiva y en la comunión fraterna del Evangelio del Reino. Vamos siempre hacia la Vida.

Mientras los obispos esconden la mano

Junta Directiva de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII
DECLARACIÓN DE LA JUNTA DIRECTIVA DE LA ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS Y TEOLOGAS JUAN XXIII ANTE LA NOTA DE LA COMISIÓN PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA SOBRE LAS PRÓXIMA ELECCIONES GENERALES

La Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española sobre las próximas elecciones generales, fechada el pasado 30 de enero, ha agudizado el malestar y la confrontación que, desde hace meses, existe en la sociedad española entre la Iglesia Católica y el Estado. Con el deseo de aportar elementos de juicio para los ciudadanos y las ciudadanas, la Junta Directiva de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII quiere manifiesta lo siguiente:

1. Pensamos que los obispos hacen bien en recordar que “los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos” y que “no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana”. Los obispos son ciudadanos del Estado español y, como tales, pueden expresar en público sus puntos de vista sobre los asuntos que ellos crean convenientes, al igual que los demás ciudadanos.

2. Ahora bien, además de ciudadanos, los obispos son los dirigentes oficiales de la confesión religiosa con mayor implantación en la sociedad española. Lo cual conlleva, entre otras cosas, que ellos tienen una influencia especial sobre las conciencias de los creyentes católicos. En consecuencia, sus directrices relacionadas con las opciones políticas corren el peligro de influir en muchas personas que se ven en la difícil situación de tener que pensar y actuar de una forma como “ciudadanos” y de manera enteramente opuesta como “creyentes”.

3. Es lo que está ocurriendo en este momento en la sociedad española. Los obispos se han alineado con la derecha política más extrema, como ha sucedido en otras ocasiones, por ejemplo, en la Concentración de la Familia Cristiana el 30 de diciembre de 2007. Con este proceder están acentuando la brecha que se ha abierto entre españoles de ideas políticas distintas o contrapuestas, perjudican gravemente la convivencia cívica, e incluso dañan a la propia Iglesia católica, ya que de lo dicho por ellos parece desprenderse que sólo pueden ser buenos católicos quienes votan al PP. Lo cual es como afirmar que los católicos, o son de derechas o no pueden ser católicos.

4. Como ya es habitual en este tipo de documentos, los obispos utilizan argumentos políticos para justificar sus posiciones, sin referencia alguna a las orientaciones y actitudes evangélicas. Lo que lleva a mucha gente a pensar que intervienen en la campaña electoral.

5. Nos parece inaceptable que los obispos hagan uso del tema del terrorismo en la citada Nota y lo conviertan en arma electoral arrojadiza contra el Gobierno, sin aportar propuestas de paz ni proponer caminos de reconciliación.

6. En contra de lo que afirman en el número 7 de la Nota , creemos que tanto la legislación vigente como los poderes públicos respetan los sentimientos religiosos de los ciudadanos, así como la libertad religiosa, y facilitan el estudio de la religión católica en el marco escolar para quienes deseen cursarla libremente. Creemos, asimismo, que la asignatura de Educación para la Ciudadanía pretende ofrecer una educación cívica en el respeto a los derechos humanos y no entra en la esfera de la conciencia personal ni lesiona el derecho de los padres.

7. Las cuestiones morales que los obispos señalan en la Nota como incompatibles con la fe cristiana no cuentan con el consenso ni de la comunidad creyente, ni de los teólogos católicos, ni siquiera de todos los obispos. Temas como los modelos de familia, la concepción del matrimonio, la legislación sobre el aborto o la eutanasia son “cuestiones disputadas” sobre las que hay una pluralidad de opciones entre los propios católicos.

8. Después del concilio Vaticano II, la Iglesia católica tomó conciencia de la necesidad de situarse en el seno de las sociedades democráticas, pluralistas y laicas, valorando positivamente la secularización, reconociendo la autonomía de la política, respetando el Estado de derecho y sin pretender imponer su modelo de sociedad. Se ponía así fin a la larga época de Cristiandad, que los obispos españoles parecen añorar.

Madrid, 3 de febrero de 2008