Cómo los medios han estado promoviendo el neoliberalismo

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Vicenç NavarroCatedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Barcelona.

Se habla mucho, con razón, de la gran inmunidad de la que gozan figuras y personajes del mundo político, financiero y económico que, a pesar de haber sido condenados por los tribunales, permanecen inmunes a cualquier sanción. El grado de tolerancia hacia tal inmunidad es un indicador más de la baja calidad de la democracia esespañol

Pero existe otro tipo de inmunidad, la inmunidad profesional, que ni siquiera se reconoce como censurable. Es cierto que en algunas profesiones como la médico-sanitaria, existe un sistema de sanciones para su mala práctica. Si un cirujano comete un error y, como consecuencia de ello, el estado de salud del paciente queda negativamente afectado, existe la posibilidad de que tal cirujano reciba algún tipo de sanción y sufra un notable descrédito profesional. Pero ello no ocurre en otras profesiones, como en las áreas económicas, situación que se muestra con toda claridad en el caso de los gurús económicos que aparecen y son promovidos por los mayores medios de información y persuasión del establishment. Periodistas y economistas que analizan, pronostican y/o promueven políticas económicas que sistemáticamente han perjudicado el bienestar de la población permanecen inmunes a cualquier sanción o desprestigio. En realidad, a pesar de sus malas prácticas, continúan gozando de enormes cajas de resonancia, provistas por aquellos medios cuya mayor función es reproducir la sabiduría convencional favorable a los mayores intereses financieros y económicos que dominan los medios.

Uno de los casos más notorios de impunidad son los economistas de tendencia liberal (es decir, hablando claro, neoliberal) que, a través de aquellos medios, han estado proponiendo y promoviendo políticas económicas de claro corte neoliberal, como recortes del gasto público, incluyendo el gasto público social, y reducciones en la accesibilidad a servicios públicos de primera necesidad (como sanidad y educación, entre otros), así como reformas laborales que han provocado un gran descenso salarial, políticas todas ellas que han tenido unas consecuencias enormemente negativas para el bienestar de la población y para el estado de la economía. Pues bien, a pesar de la enorme evidencia científica que existe mostrando el desastre (y no hay otra manera de definirlo) que han significado tales políticas, dichos economistas continúan apareciendo en los medios, y continúan recetando las mismas políticas. Hay múltiples ejemplos de ello. Veamos dos de ellos.

El economista del establishment político español

Uno de los economistas más promocionados en España es el economista José Carlos Díez, el columnista en temas económicos de mayor visibilidad en El País, asesor económico de la SER y de La Sexta (tanto en el programa Al Rojo Vivo como en La Sexta Noche). Es asesor en temas económicos del candidato del PSOE, el Sr. Pedro Sánchez, y lo fue antes del Sr. Zapatero, cuando predijo toda una serie de hechos que fueron claramente erróneos, cuando no falsos. Analicemos sus diagnósticos y pronósticos:

En el año 2006 (09.06.2006) pronosticó en El Mundo que “la probabilidad de ver una caída significativa del precio de la vivienda es cercana a cero”. En realidad, desde 2007, el precio cayó nada menos que un 36%, según señaló el Instituto Nacional de Estadística. Más tarde, en abril del 2007, en la revista Economía Exterior escribió que “se tiene que contrarrestar el mito de la burbuja inmobiliaria en España”, negando la existencia de una burbuja inmobiliaria. Tal diagnóstico y pronóstico habla por sí mismo de su incompetencia. Hubo una burbuja inmobiliaria que se expandió y luego explotó, contribuyendo a la Gran Recesión. Más tarde, en 2009, y para minimizar el impacto negativo de la burbuja, escribió en Cinco Días (22.11.2009) que los precios de la vivienda en 2009 habían ya tocado fondo. Los datos –los testarudos datos- sin embargo, mostraron que tales precios continuaron bajando y bajando. También en 2009 intentó ridiculizar a los que alertamos de las consecuencias negativas de las políticas públicas impuestas (y digo impuestas, pues no tenían mandato popular al no estar en su programa electoral) por el gobierno español presidido por el Sr. Zapatero, escribiendo en Cinco Días que “los escenarios apocalípticos de seis millones de parados, con tasas de desempleo del 25%, están siendo refutados por la realidad”. En realidad, el paro alcanzó más tarde no el 25%, sino el 26%, con 6,2 millones de parados. Por si no fuera poco, tal personaje también indicó en Cinco Días (22.11.2009) que el sistema financiero español era sumamente eficiente, diagnóstico que el Presidente Zapatero repitió en una conferencia de prensa en Nueva York, meses antes de que colapsara, mostrando que el sistema financiero español era (y continúa siendo) uno de los más ineficientes en el mundo, habiéndole costado más dinero (en términos proporcionales) al ciudadano español el reavivarlo, que en cualquier otro país de la UE-15, reavivación que ha alcanzado unos niveles de complicidad política escandalosa.

Es difícil encontrar un gurú mediático con mayores errores de diagnóstico y prescripción. Invito al lector a que imagine, por un momento, qué le ocurriría a la reputación de un cirujano que hubiera diagnosticado y tratado a un paciente tantas veces mal como ha hecho el Sr. Díez en sus diagnósticos y pronósticos económicos. Le aseguro que el cirujano habría sufrido un enorme descrédito y raramente hubiera aparecido en los medios. No así con el “experto” en cuestión, que ha hecho tanto daño con las políticas que ha propuesto, basadas en un diagnóstico y pronóstico claramente erróneos. A pesar de los síntomas de tanta incompetencia, nada ha pasado. La SER, La Sexta y El País, entre otros, continúan presentándolo como el gran “experto”. Durante la última campaña electoral, dicho “experto” ha sido el experto económico de tales medios, presentando su doctrina neoliberal bajo el nombre de ciencias económicas. Además de ignorancia, este personaje se caracteriza por su arrogancia, presentándose como un científico, promoviendo el ideario liberal de la dirección del PSOE.

Dos ejemplos recientes de este ideario aparecieron, de nuevo, cuando en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta, se le preguntó al que es su asesor económico, el Sr. Díez, su opinión como “experto” sobre las propuestas hechas por el candidato de Podemos a las elecciones de la comunidad de Madrid. El supuesto experto lo criticó por proponer políticas redistributivas cuando la prioridad debería ser, según él, el facilitar medidas que estimularan el crecimiento, repitiendo el famoso e incorrecto diagnóstico (lo que también han hecho todos los portavoces de la derecha española -el PP y Ciudadanos en España y CDC y UDC en Catalunya-) de que “para distribuir antes hay que crecer”. Tal aseveración ignora que en una economía deprimida, como la española (incluyendo la catalana), las políticas redistributivas, que aumentan la capacidad adquisitiva de las clases populares, son una condición necesaria para incrementar la demanda doméstica y, con ello, el estímulo y el crecimiento económicos.

Tal promoción apareció también nada menos que en la noche del sábado, antes del día de las elecciones (violando, por cierto, la ley que prohíbe cualquier acto electoral el día anterior), cuando La Sexta Noche promovió a este supuesto experto y a su libro. En dicha presentación, el “experto” de ese programa defendió las políticas de recortes del Sr. Zapatero, promovió la reforma laboral (atribuyendo el elevado desempleo a las rigideces laborales) y acentuó un tímido apoyo a la intervención pública, aceptando algunas reformas que antes había denunciado cuando fueron propuestas por Podemos, como es la propuesta de que el ICO debería actuar como un banco público, ayudando a estimular la innovación en las inversiones económicas. Esta propuesta la hicimos el Profesor Juan Torres y yo en el documento que distribuyó Podemos bajo el nombre de Un proyecto económico para la gente, y que el Sr. Díez ridiculizó en El País. Ni que decir tiene que, aunque aceptó que era ahora necesario hacer lo que antes había ridiculizado, no citó el origen de esta propuesta, que fue en el documento distribuido por Podemos. La incompetencia, por regla general, va acompañada de manipulación.

El dominio absoluto de tales gurús económicos neoliberales es casi absoluto, sin que se permitan otras voces críticas a tanto error, falacias y manipulaciones, permitiéndoles una enorme impunidad. La falta de diversidad ideológica de los medios en España, reproduce tal inmunidad, que se da en todas las partes del país, incluyendo en Catalunya.

El gurú económico en Catalunya

Un caso semejante ocurre en Catalunya con el Sr. Sala i Martín, un economista ultraliberal que aparece con gran frecuencia en los mayores medios de información y persuasión en Catalunya. En EEUU, sus simpatías son hacia el Partido Libertario, que es el eje del Tea Party, la ultraderecha estadounidense. En la cadena pública TV3 se le conoce como “el economista de cabecera de la casa”, monopolizando un programa que se presenta como “Classe d’economia” (Clase de economía), plataforma desde la cual imparte su ideología neoliberal, que presenta como “ciencia económica”. Fiel a esa ideología, ha ido promoviendo todas las recetas neoliberales, tales como reducciones del gasto público, incluyendo el social, la desregulación de los mercados laborales (que debilita todavía más los convenios colectivos), la privatización de la Seguridad Social y de todos los servicios públicos del Estado del Bienestar (escasamente financiados en Catalunya y en España), tales como educación, sanidad y servicios sociales, y una larga lista de recetas del ideario ultraliberal. La evidencia científica ha documentado extensamente el enorme daño que dichas políticas han hecho a la gran mayoría de las clases populares de Catalunya, lo cual no es obstáculo para que este economista continúe gozando de grandes cajas de resonancia, algunas de ellas, como TV3 y Catalunya Ràdio, financiadas públicamente, medios instrumentalizados por los partidos gobernantes de tradición conservadora y liberal.

La pasividad de las fuerzas democráticas ante tanta impunidad

La monopolización de la visión neoliberal de los fórums económicos (tanto en los mayores medios de información como en los medios económicos) es casi absoluta. Y lo que es sorprendente es la pasividad, no solo de las fuerzas democráticas del país (que deberían sentirse ofendidas por esa falta de diversidad), sino también, dentro de ellas, de las izquierdas. En el último programa de La Sexta Noche, los tres periodistas (de los seis presentes) que supuestamente representaban las izquierdas dieron la bienvenida y saludaron la presentación del supuesto “experto”, el Sr. Diez, sin ninguna voz crítica hacia tal monopolización del pensamiento económico. Y en Catalunya no ha habido una protesta pública por parte de las izquierdas
parlamentarias por la monopolización tan abusiva de un programa, financiado con dinero público, llamado “Clase de economía”, por parte de un ideólogo ultraliberal en un medio público pagado por todos los ciudadanos en Catalunya. He detectado un miedo por parte de la clase política de todos los colores a enfrentarse con los medios de comunicación, miedo que también detecto, por cierto, entre los intelectuales, que temen ser censurados o vetados por tales medios, hecho del cual yo puedo dar constancia. Pero el compromiso con la democracia exige una denuncia masiva de este atropello tan claro de la democracia en este país. Hago, desde aquí, en estas líneas, una invitación a la población para que se movilice y bombardee tales medios con denuncias, recordándoles que tanto los medios privados como los públicos utilizan un bien común, cuya función es la mayor razón de su existencia. Es, por cierto, un mandato constitucional, puesto que la tan manoseada Constitución Española (que, por regla general se utiliza por las derechas del país para defender sus intereses) indica explícitamente el derecho y el deber de los medios de información a garantizar la pluralidad, algo ignorado sistemáticamente.

Una última observación


Cuando acababa de escribir este artículo, denunciando, una vez más, el comportamiento antidemocrático de los mayores medios de información, que promocionan descaradamente un punto de vista en las ciencias económicas que está causando un gran daño a las clases populares, leo un artículo en La Vanguardia, que alcanza niveles ya de escándalo. Dicho rotativo, como la mayoría en Catalunya, se ha caracterizado por una enorme hostilidad hacia Barcelona en Comú, alcanzando niveles nunca vistos ni en España ni en los países donde he vivido (Suecia, Reino Unido y EEUU). Tal artículo relaciona a Ada Colau con nada menos que Osama Bin Laden. Sí, ha leído bien, no ya con ETA (como hace la derecha española para perjudicar a las izquierdas españolas), sino con el mismo Bin Laden. ¡Todo un récord! Y el intermediario en dicha relación era Noam Chomsky, el intelectual estadounidense más conocido en el mundo. Resulta que Bin Laden había leído un libro de tal autor, lo cual fue la base para que La Vanguardia presentara a Ada Colau, que ha recibido el apoyo de Noam Chomsky, como relacionada con Osama Bin Laden (“Las cartas de amor y odio a Bin Laden”, 21.05.2015). El cretinismo y mezquindad a los cuales puede llegar la derecha española, incluyendo la catalana, no tiene límites. Son herederos directos de aquellos que fusilaron y torturaron a los demócratas durante la dictadura. Ahora que ya no pueden hacerlo físicamente, intentan hacerlo mediáticamente. Invito al lector a que se movilice para denunciar tanta desvergüenza. Y

El obispo marxista y "endemoniado" de Juan Pablo II pasa a ser beato con el Papa Francisco

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El 24 de marzo de 1980, un francotirador de la extrema derecha salvadoreña asesinaba de una bala en el corazón al arzobispo Óscar Arnulfo Romero. Este domingo, 35 años después, San Romero de América, el obispo defensor de los pobres y su dignidad, será beatificado en una multitudinaria ceremonia por el Papa Francisco, quien lo ha reconocido como "mártir de la Iglesia y de los oprimidos". No siempre ha sido así.

El pontificado de Francisco supone una vuelta a la Iglesia de los pobres, de los orillados. Y ese modelo necesita de ejemplos, como los de Romero, Angelelli o Hélder Cámara, obispos latinoamericanos a los que Juan Pablo II acusaba de comunistas y negaba el pan y la sal. Con Bergoglio, muchas cosas han cambiado, y ahora Romero es santo, y es mártir.

Aunque algunos no se hayan dado cuenta, como los obispos españoles que, en una decisión sin precedentes, no han enviado a ningún prelado a la beatificación, pese a que estaba prevista la presencia de su presidente, Ricardo Blázquez. Según informa Religión Digital, fue el cardenal Rouco quien presionó a varios obispos que tenían previsto asistir, aduciendo que se trataba de una "beatificación política". Finalmente, el único representante de la CEE será su portavoz, el sacerdote José María Gil Tamayo.

"Yo estaba ciego. Estaba con los ricos. Me había olvidado que el evangelio nos pide estar al lado de los pobres", dijo Romero en una entrevista poco antes de ser asesinado. Después llegarían la masacre de Ellacuría y sus compañeros jesuitas. Bajo el silencio y, para algunos, la complicidad, del Vaticano.

Wojtyla "no pudo o no quiso" escuchar a Romero


"A Romero lo mataron los poderes militares, pero le dejó morir una Iglesia aliada al sistema, una Iglesia que ahora se dice orgullosa de él", recuerda el teólogo Xabier Pikaza, quien añade cómo el entonces Papa -el hoy canonizado san Juan Pablo II- lo recibió de malos modos diez meses antes de su asesinato, y no quiso o no pudo" escuchar a Romero frente a la dictadura militar que se las daba de ultracatólica y acabó manchando de sangre todo El Salvador.
Mural en honor a monseñor Romero
Mural en honor a monseñor Romero
Hasta hace dos años, como señala el teólogo peruano -uno de los padres de la Teología de la Liberación-, Gustavo Gutiérrez, el proceso de beatificación de Romero estaba "guardado en un cajón del Vaticano", pues desde la Curia se consideraba al arzobispo mártir un comunista. Poco antes de su asesinato, después de que Romero regresara sin conseguir el apoyo de Juan Pablo II, instancias eclesiásticas de América y Roma llegaron a acusar al prelado de estar "endemoniado" y reclamaban que se le realizara un exorcismo.

"Hablaban de muerte política"


Leonardo Boff, otro de los mitos de la teología de la Liberación, defiende esta idea: "Roma tardó muchos días en reconocer su asesinato. Los detractores del compromiso de la Iglesia con los pobres hicieron circular la versión de que se trataba de una muerte de origen político y no religioso. Después condenaron el acto sin mencionar a los autores".
Jon Sobrino es jesuita, coautor de 'Romero de América. Mártir de los pobres' (Mensajero), y por una casualidad salvó su vida cuando, el 16 de noviembre de 1989, un escuadrón paramilitar asesinaba a Ignacio Ellacuría y sus compañeros jesuitas de la Universidad Centro Americana. Durante años, luchó para que sus hermanos y monseñor Romero fueran beatificados. El muro del Vaticano parecía impenetrable. "Los dos papas anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, habla­ron de ello, pero no con mucha convicción y decisión. Y se no­taba el temor de incomodar a los poderosos: 'Todavía no es el tiempo oportuno'. El lengua­je del Vaticano era ambiguo y poco entusiasmante", sostiene el religioso.
Mural de Romero en las calles de San Salvador
Mural de Romero en las calles de San Salvador

"Todo ha cambiado con el papa Francisco. Hace un año dijo que la causa de monseñor estaba estancada, pero que sin duda avanzaría. Más que estancada pienso que estaba bloqueada por muchos intereses que nada tienen que ver con Jesús de Na­zaret", concluye.

La beatificación es la forma en que la Iglesia reconoce la santidad de un cristiano. Para ser beato, se requiere un milagro atribuido a la intercesión del candidato después de su muerte o, como es el caso, que se reconozca su martirio. Tras la beatificación, el siguiente paso es la canonización, para la cual se necesita otro milagro. Ahora Romero será beato. En un futuro, tal vez, se le pueda llamar oficialmente "San Romero de América".

Coca-Cola es así

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Esther Vivas | Público
“Gracias por compartir felicidad”, nos dice el último anuncio de Coca-Cola, pero mirando de cerca parece que Coca-Cola de felicidad más bien reparte poca. O sino que se lo pregunten a los trabajadores de las plantas que la multinacional pretende cerrar ahora en el Estado español o a los sindicalistas perseguidos, y algunos incluso secuestrados y torturados, en Colombia, Turquía, Pakistán, Rusia, Nicaragua o a las comunidades de la India que se han quedado sin agua tras el paso de la compañía. Por no hablar de la pésima calidad de sus ingredientes y el impacto en nuestra salud.
Cada segundo se consumen 18.500 latas o botellas de Coca-Cola en todo el mundo, según datos de la propia empresa. El Imperio Coca-Cola vende sus 500 marcas en más de 200 países. Quién se lo hubiese dicho a John S. Pemberton, cuando en 1886, diseñó tan exitoso brebaje en una pequeña farmacia de Atlanta. Hoy, en cambio, la multinacional ya no vende tan solo una bebida sino mucho más. A golpe de talonario y campañas multimillonarias de marketing, Coca-Cola nos vende algo tan preciado como “la felicidad”, “la chispa de la vida” o “una sonrisa”. Sin embargo, ni su Instituto Coca-Cola de la Felicidad es capaz de esconder todo el dolor que ocasiona la compañía. Su currículo de abusos sociales y laborales recorre, como sus refrescos, todo el planeta.
Ahora, le ha tocado el turno al Estado español. La compañía acaba de anunciar un Expediente de Regulación de Empleo que implica el cierre de cuatro de sus once plantas, el despido de 1.250 trabajadores y la recolocación de otros 500. Una medida que se toma, según la multinacional, “por causas organizativas y productivas”. Un comunicado de CCOO, en cambio, desmiente dicha afirmación, y señala que la empresa tiene enormes beneficios de alrededor de 900 millones de euros y una facturación de más de 3.000 millones.
Las malas prácticas de la empresa son tan globales como su marca. En Colombia, desde 1990, ocho trabajadores de Coca-Cola han sido asesinados por paramilitares y 65 más han recibido amenazas de muerte, según ‘El informe alternativo de Coca-Cola‘ de la organización War on Want. El sindicato colombiano Sinaltrainal ha denunciado que tras dichas acciones se encuentra la multinacional. En 2001, Sinaltrainal, a través del International Labor Rights Fund y la United Steel Workers Union, consiguió interponer en Estados Unidos una demanda contra la empresa por dichos casos. En 2003, la corte desestimó la petición alegando que los asesinatos tuvieron lugar fuera de Estados Unidos. La campaña de Sinaltrainal, de todos modos, había conseguido ya numerosos apoyos.
El rastro de abusos de Coca-Cola lo encontramos prácticamente en cada rincón del planeta donde tiene presencia. En Pakistán, en 2001, varios trabajadores de la planta de Punyab fueron despedidos por protestar y los intentos de sindicalización de sus trabajadores en Lahore, Faisal y Gujranwala chocaron con las trabas de la multinacional y la administración. En Turquía, sus empleados denunciaron, en 2005, a Coca-Cola por intimidación y torturas y por utilizar una rama especial de la policía para dichos fines. En Nicaragua, el mismo año, el Sindicato Único de Trabajadores (SUTEC) acusó a la multinacional de no permitir la organización sindical y amenazar con despidos. Y casos similares encontramos en Guatemala, Rusia, Perú, Chile, México, Brasil, Panamá. Uno de los principales intentos por coordinar una campaña de denuncia internacional contra Coca-Cola fue en 2002 cuando sindicatos de Colombia, Venezuela, Zimbabwe y Filipinas denunciaron conjuntamente la represión sufrida por sus sindicalistas en Coca-Cola y las amenazas de secuestros y asesinatos recibidas.
Aunque la compañía no es únicamente conocida por sus abusos laborales sino, también, por el impacto social y ecológico de sus prácticas. Como ella misma reconoce: “Coca-Cola es la empresa de la hidratación. Sin agua, no hay negocio”. Y ésta succiona hasta la última gota allá donde se instala. De hecho, para producir un litro de Coca-Cola, se requieren tres litros de agua. Y no sólo para su bebida sino para lavar botellas, maquinaria… Agua que a posteriori es desechada como agua contaminada, con el consiguiente perjuicio medioambiental. Para saciar su sed -una embotelladora de Coca-Cola puede llegar a consumir hasta un millón de litros de agua por día, la empresa toma unilateralmente el control de acuíferos que abastecen a comunidades locales dejándolas sin un bien tan esencial como el agua.
En la India, varios estados (Rajastán, Uttar Pradesh, Kerala, Maharastra) se encuentran en pie de guerra contra la multinacional. Varios documentos oficiales señalan la disminución drástica de los recursos hídricos allá donde ésta se ha instalado, acabando con el agua para el consumo, la higiene personal y la agricultura, sustento de muchas familias. En Kerala, en 2004, la planta de Plachimada de Coca-Cola fue obligada a cerrar después de que el ayuntamiento denegara la renovación de su licencia acusando a la compañía de agotar y contaminar su agua. Meses antes, el Tribunal Supremo de Kerala sentenció que la extracción masiva de agua por parte de Coca-Cola era ilegal. Su cierre fue una gran victoria para la comunidad.
Casos similares se han dado en el Salvador y Chiapas, entre otros. En el Salvador, la instalación de plantas de embotellamiento de Coca-Cola han agotado recursos hídricos tras décadas de extracción y han contaminado acuíferos al deshacerse de agua no tratada procedente de dichas plantas. La multinacional siempre ha rehusado hacerse cargo del impacto de sus prácticas. En México, la compañía ha privatizado numerosos acuíferos, dejando a comunidades locales sin acceso a los mismos, gracias al apoyo incondicional del Gobierno de Vicente Fox (2000-2006), antiguo presidente de Coca-Cola México.
El impacto de su fórmula secreta sobre nuestra salud está también extensamente documentado. Sus altas dosis de azúcar no nos benefician y nos convierten en “adictos” a su brebaje. Y el uso del aspartamo, edulcorante no calórico substitutivo del azúcar, en la Coca-Cola Zero, se ha demostrado, como señala la periodista Marie Monique Robin en su documental ‘Nuestro veneno cotidiano‘, que consumido en altas dosis puede resultar cancerígeno. En 2004, Coca-Cola en Gran Bretaña se vio obligada a retirar, tras su lanzamiento, el agua embotellada Dasani, después que se descubriera en su contenido niveles ilegales de bromuro, substancia que aumenta el riesgo de cáncer. La empresa tuvo que apartar medio millón de botellas, que había anunciado como “una de las aguas más puras del mercado”, a pesar de que un artículo en la revista The Grocer señalaba que su fuente era agua tratada del grifo de Londres.
Los tentáculos de Coca-Cola, asimismo, son tan alargados que, en 2012, una de sus directivas, Ángela López de Sá, alcanzó la dirección de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. ¿Qué postura va a tener, por ejemplo, la Agencia ante el uso del aspartamo cuando la empresa que hasta hace dos días le pagaba el sueldo a su actual directora lo usa sistemáticamente? ¿Conflicto de intereses? Lo señalábamos ya antes con el caso de Vicente Fox.
La marca que nos dice vender felicidad más bien reparte pesadillas. Coca-Cola es así, dice el anuncio. Así es y así se lo hemos contado..

Gamonal como síntoma

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Esther Vivas | Público

Luchamos por nuestros barrios, vecinos, derechos. Luchamos por todo aquello que nos han robado o nos quieren robar. Esta es la esencia de los tiempos que corren. Época de desengaño, angustia, desesperación, pero, también, de rabia, indignación, rebeldía. Gamonal no es una anécdota más sino un síntoma del ahora.
Aún recuerdo como quince años atrás salíamos a la calle para decir que los pobres del Sur no tenían porque pagar su deuda, que era ilegítima e ilegal. Luego nos movilizaríamos contra el Banco Mundial, la Unión Europea, el G8, la Organización Mundial del Comercio. A la calle contra una globalización neoliberal que mercadeaba con derechos y libertades. Después llegaría la guerra en Afganistán y la guerra en Irak y el Trío de las Azores. Millones de personas salimos al frente para decir “No a la guerra”. Solidaridad con lo desconocido, internacionalista y esencial, que sabíamos formaba parte de nosotros.
Allí en el Sur, veíamos experiencias de auto-organización popular y resistencia. En Sudáfrica, las campañas contra los desahucios, las anti-eviction campaign, en barrios pobres y humildes. Vecinos que se organizaban para detener los desahucios, los cortes de agua y electricidad. En Brasil, movimientos campesinos ocupando tierras, devolviendo la dignidad a los de abajo. En Bolivia combatiendo la privatización y el negocio del agua. En Argentina, poniendo en marcha cooperativamente fábricas, tras el cierre patronal,  organizando asambleas barriales y cortando carreteras para reivindicar empleo. Me acuerdo de marchas en Senegal que decían “no” al pago de la deuda, con pancartas contra el FMI y el Banco Mundial. Gente corriente obligada a saber de las bambalinas del tablero global. Aquí, vivíamos en la supuesta abundancia.
La crisis, sin embargo, nos hizo abrir los ojos a Matrix. Despertamos de la fiesta del Capital. De repente, vimos como la pobreza, los desahucios, el paro y el hambre habían entrado, sin avisar, en casa. Hoy nuestras ciudades y barrios se parecen un poco más a las villas miseria del Sur global. Lo vemos día a día a nuestro alrededor. Ya no luchamos solamente por aquellos que viven a miles de kilómetros de distancia. Lo hacemos ahora por nosotros, por dignidad, derecho y justicia. Las gentes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y tantos otros que combaten los desahucios, aquellos que se rebelan contra la estafa de las preferentes, los que se organizan contra el copago sanitario, los que dicen “basta” al aumento abusivo de tarifas del transporte público son el mejor ejemplo. Historias invisibles, anónimas, pequeñas y esenciales que configuran nuestra resistencia colectiva.

Gamonal no es una lucha más es un síntoma de los tiempos que vivimos y del profundo hartazgo y malestar social. Muchos se preguntan donde está la imprescindible revuelta ante tanto dolor. Los procesos de cambio, las rupturas, sin embargo, son inesperadas e intempestivas. Quién hubiese dicho que un joven universitario y vendedor ambulante quemado a lo bonzo sería el detonante de la revolución tunecina y la Primavera árabe o que la férrea voluntad por salvar unos árboles de un parque daría lugar a la masiva protesta en Turquía. De lo aparentemente anecdótico puede saltar la chispa que prenda la llama. Todo depende de cuánta gasolina haya concentrada. Y como hemos visto, estos días en el Gamonal, hay mucha.