Mostrando entradas con la etiqueta Oriente Medio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oriente Medio. Mostrar todas las entradas

Libia. Una guerra muy sexy

imprimir

Una guerra muy sexy

Jordi Calvo, Dominio Público.

Las guerras son la manifestación de la violencia más perversa, por la preparación que necesitan y por los intereses que esconden o muestran abiertamente. Pero lo más perverso es que la participación en una guerra como la de Libia es una meditada decisión de nuestros líderes políticos que evalúan, como no puede ser de otra manera en las relaciones internacionales actuales, el beneficio que la guerra les puede reportar. Estos beneficios, personales, económicos, políticos, o del tipo que sean, son lo que hacen que una guerra sea sexy. La de Libia tiene muchos ingredientes que a Sarkozy, Zapatero, Cameron… les parecen sexys. En este caso, los beneficios personales pueden ser tanto o más sexys como los que vio Aznar en la guerra de Irak. Una afirmación del ego del líder político que se embarca en una guerra y además la gana (porque esta guerra, si quieren, la ganan, al menos como ganaron la de Irak), la notoriedad personal, pasar a los libros de Historia como un héroe (o villano, según quien los escriba) y, por supuesto, los réditos electorales que a corto plazo se pueden obtener, son algunos de los argumentos que pasarán por la cabeza de los responsables políticos de esta intervención militar.

Para los responsables de las potencias occidentales de la participación en la guerra de Libia y para otros poderes no tan visibles con intereses visibles o no, ir a la guerra de Libia es muy sexy, porque es una excelente inversión, que además pagamos los contribuyentes con dinero y vidas humanas. En primer lugar, la guerra es interesante para el complejo militar-industrial, porque así gastamos armas, hacemos girar a la economía armamentística y, sobre todo, legitimamos el enorme gasto militar, que en estos tiempos de crisis está siendo seriamente cuestionado por la ciudadanía. Son evidentes también los grandes recursos de petróleo y gas libios, y es sobradamente conocido que hay empresas de los países occidentales directamente implicadas que ven peligrar sus concesiones de un hipotético futuro Gobierno de Gadafi.

Esta guerra es también sexy porque hay desde un inicio una resolución de Naciones Unidas, el apoyo inicial de la Liga Árabe y porque está de moda apoyar o decir que se apoya a las recientes revueltas populares, con el pretexto de la lucha por la libertad y la democracia. Juntando estos objetivos políticos con los intereses económicos, podríamos deducir que establecer un Gobierno totalmente controlado en Libia e incluso bases militares, entre los nuevos Túnez y Egipto, puede ser realmente interesante para Occidente. Porque conviene asegurar que los procesos de cambio en estos países sigan la senda que más interesa, es decir, que no se conviertan en revoluciones socialistas o islamistas que hagan pagar más por el petróleo o el gas o no abracen gustosos el American o european way of life.

La guerra en Libia también es sexy porque Gadafi es un terrible dictador muy sexy para nuestros gobernantes, a quien dan ganas de sacar del poder de la forma que sea. Emocionalmente, y con las imágenes y mensajes que en todos los medios de comunicación oficiales aparecen del dictador, dan ganas de lanzarle un Tomahawk o varios cientos, como ya se ha hecho. Pero si este señor es hoy tan terrible, ¿por qué tan sólo hace unas semanas era un gran amigo de Occidente? ¿Por qué se le han vendido las armas con las que está atacando ahora a los rebeldes? Si las intenciones de la comunidad internacional (occidental) son las de liberar a los pueblos oprimidos del mundo o proteger a las poblaciones que son víctimas recurrentes de la violencia armada, ¿por qué no se plantean intervenciones en Bahrein, Yemen, Myanmar, Zimbabue, Bielorrusia, Chechenia, Tíbet, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial y un largo etcétera? Quizá porque estos lugares no son, por diversas razones, tan sexys como la Libia actual.

En fin, las operaciones militares en Libia no responden a las buenas intenciones que nos dicen. Y si así fuera, el resultado de muerte y destrucción que dejarán los cientos o miles de bombardeos y la probable intervención militar terrestre de los ejércitos occidentales dentro de unos meses será una manera más de colaborar en el despropósito de buscar una solución violenta a una situación violenta generada con total consciencia anteriormente. Si los países occidentales quisieran promover con seriedad una bien intencionada liberación de los pueblos oprimidos de todo el mundo, no venderían armas a dictaduras infames, no tendrían intercambios comerciales y financieros con regímenes opresores, no tendrían relaciones políticas amigables con corruptos dictadores, ni serían tan incoherentes como para predicar la libertad y los derechos humanos y embarcarse en guerras imperialistas en lugares con gran interés geoestratégico y económico. En el caso de Libia, la reivindicación del no a la guerra se vuelve más necesaria que nunca.

Lybian: Gadafi, neoliberalismo, el F€MI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos

imprimir

Gadafi, neoliberalismo, el FMI y los gobiernos supuestamente defensores de los derechos humanos

Vicenç Navarro

Gadafi no siempre fue lo que es (y ha sido) desde hace ya años: un dictador corrupto y enormemente represivo. En realidad, en 1969, el Coronel Gadafi, entonces tenía 27 años, lideró un golpe a imagen y semejanza de su ídolo, el Coronel Nasser en Egipto, destronando al monarca Idris (que estaba bajo tratamiento médico en Turquía). En sus primeros años hizo reformas sustanciales, entre las que se encontraba una reforma agraria y la nacionalización del petróleo (mayor recurso del país), dedicando gran parte de los recursos obtenidos de la explotación del petróleo a mejorar sustancialmente el bienestar social de las clases populares y, muy en especial, los servicios de asistencia sanitaria y educación. Estableció también formas de participación de los obreros en los lugares de trabajo en las empresas (más de doscientas) que fueron nacionalizadas. Sus primeros años se caracterizaron también por un intervencionismo del estado en la economía de aquel país, que incluía la nacionalización del crédito a través del Banco Central Estatal. Gadafi presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y el socialismo, asociado entonces a la Unión Soviética.

Hubo, sin embargo, notables diferencias también entre Gadafi y Nasser. Y una de ellas fue que a diferencia de Nasser, Gadafi no quería establecer un estado laico, sino islámico. Pero, en este intento se enfrentó con un movimiento islámico más radical que intentó incluso asesinarle más tarde en 1993. Esta corriente radical tenía lazos con Al Qaeda, también influyente en Marruecos y Argelia. De ahí que Gadafi fuera un enemigo acérrimo de Al Qaeda y que durante y después del ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas en Nueva York, Gadafi apoyara al gobierno Bush en su lucha contra el terrorismo islámico. Vijay Prashad, en su ensayo The Lybian Labyrinth, hace explícitas muchas referencias favorables que Gadafi hizo a la política del Presidente Bush en contra del terrorismo del radicalismo islámico. Fue entonces cuando el Presidente Aznar aplaudió a Gadafi y su apoyo a la guerra en contra del terrorismo islámico del Presidente Bush.

El cambio de su política económica

Su tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. En muchos aspectos fue un giro de 180 grados. Una de tales medidas fue favorecer la privatización de las empresas productoras y distribuidoras de petróleo, facilitando y estimulando la inversión extranjera, la cual alcanzó su máxima expresión en la década de los noventa. El máximo arquitecto de estas medidas privatizadoras de la industria del petróleo fue Shokri Ghanem que fue primer ministro del gobierno Gadafi y dirigía la poderosa Compañía Nacional del Petróleo (Nacional Oil Corporation).

Las compañías que se beneficiaron de estas privatizaciones estaban incluidas en un amplio abanico, desde Occidental Petroleum, a China Nacional Petroleum. Ni que decir tiene que los gobiernos occidentales, y muy en especial los europeos, compitieron para conseguir favores de Gadafi. El gobierno de Blair incluso liberó a los responsables del atentado terrorista del avión Pa Nam, que había ocurrido en territorio británico y Berlusconi realizó campañas de promoción de Gadafi que alcanzaron niveles histriónicos que el presidente italiano justificó indicando que “la prevención de la inmigración ilegal y el petróleo” bien valían sus agasajos. Y para no ser menos el Presidente Aznar primero, seguido del Presidente Zapatero y del Monarca español, todos ellos visitaron a Gadafi con su lista de ruegos e inversiones.

Estas privatizaciones alcanzaron a la mayoría de las empresas públicas, que realizadas dentro de un sistema dictatorial, fueron acompañadas de una gran corrupción que enriqueció a los miembros de la familia Gadafi, y muy en especial a uno de sus hijos que aspiraba a ser su sucesor. Todos estos cambios privatizadores (que fueron alabados por el entonces Presidente Aznar) se hicieron bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su último informe, señalaba el estado de la economía de Libia como muy bueno. En realidad, como también había ocurrido en Túnez y Egipto, los indicadores de crecimiento económico libios eran altamente positivos.

Lo que esta visión optimista de la economía libia ignoraba y ocultaba es que tales medidas, apoyadas por el FMI, estaban dañando muy seriamente a las clases populares y a la clase trabajadora. Las medidas neoliberales que determinaron la subida de los precios de los alimentos y la eliminación de los subsidios públicos crearon revueltas que precedieron a la última movilización popular. Y como en Túnez y Egipto determinaron, por fin, que las clases populares salieran a la calle, intentando forzar la dimisión de Gadafi y el final de su dictadura. En esta movilización coinciden movimientos laicos junto con movimientos islamistas que son los que reciben mayor atención de los medios de información internacional. Una vez más el Fondo Monetario Internacional, al presionar a las élites dictatoriales a llevar a cabo políticas de claro corte neoliberal, estaban afectando negativamente las difíciles condiciones que la población libia tenía que padecer, forzándoles a salir a la calle para protestar y exigir al dictador y a su camarilla corrupta el final del régimen. Es interesante, por cierto, subrayar que una de las primeras medidas que tomó la Junta Militar en Egipto fue, además de prohibir las huelgas, abandonar gran parte de las políticas neoliberales que el FMI había exigido al gobierno Mubarak.

Una última observación. La mayoría de las armas y equipamientos de represión que Gadafi tiene a su disposición fue suministrada por EEUU, Gran Bretaña (especializada en equipamiento policial), Francia y España. Como bien ha indicado Tarecq Amer en su ensayo “Oil, Arms and the Imperial Enterprise in North Africa”, hablar de Gadafi es hablar de corrupción y armas para adquirir petróleo por parte de poderes autodefinidos como defensores de los derechos humanos, incluyendo España.

Mubarak y EE.UU.

imprimir

No es sólo Mubarak
Los siete peores dictadores respaldados por EE.UU.

Joshua Holland, AlterNet

El controvertido presidente egipcio Hosni Mubarak, cuyo régimen ha recibido miles de millones de dólares de ayuda estadounidense, está últimamente en el centro de la atención mediática global. Hace tiempo que es “nuestro hijo de puta”, pero no es el único.

Echemos un vistazo a los demás dictadors del planeta que son lo bastante afortunados para gozar del beneplácito del Tío Sam.

1.Paul Biya, Camerún

Biya ha gobernado Camerún desde que ganó una “elección” en 1983. Fue el único candidato y le fue bastante bien: obtuvo un 99% de los votos.

Según el artículo de Wikipedia sobre el país: “EE.UU. y Camérun trabajan juntos en las Naciones Unidas y en otras organizaciones multilaterales. Cuando estuvo en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2002, Camerún colaboró estrechamente con EE.UU. en una serie de iniciativas. El gobierno de EE.UU. sigue suministrando un financiamiento sustancial para organizaciones financieras internacionales, como el Banco Mundial, el FMI, y el Banco de Desarrollo Africano que proveen ayuda financiera y otras a Camerún”.

Amnistía Internacionales detalla ejecuciones ilegales, periodistas encarcelados y muchás otras actividades repugnantes.

Como parte de una estrategia para asfixiar a la oposición, las autoridades perpetraron o condonaron violaciones a los derechos humanos, incluidos arrestos arbitrarios, detenciones ilegales y restricciones de los derechos de libertad de expresión, asociación y reunión. Defensores de los derechos humanos y periodistas fueron acosados y amenazados. Hombres y mujeres fueron detenidos por su orientación sexual.

2.Gurbanguly Berdymuhammedov (o Berdymukhamedov), Turkmenistán.

Berdymuhammedov llegó al poder en 2006 cuando murió su predecesor y el sucesor constitucional fue encarcelado.

Según el Departamento de Estado: “Durante varios años en los noventa, Turkmenistán fue un protagonista clave en la Iniciativa Energética de la Cuenca del Caspio de EE.UU., que trataba de facilitar negociaciones entre socios comerciales y los gobiernos de Turkmenistán, Georgia, Azerbaiyán y Turquía para construir un gasoducto bajo el Mar Caspio y exportar gas turkmeno al mercado interior turco de energía y más allá –el denominado Gasoducto Trans-Caspio (TGGP)-” La lista de Parade Magazine de los peores dictadores del mundo señala que “EE.UU. sigue importando petróleo de Turkmenistán (por valor de 100 millones de dólares en 2008), mientras Boeing suministra aviones al gobierno turkmeno. Chevron… abrió una oficina en la capital turkmena, Ashgabat”.

Human Rights Watch dice que aunque Berdymuhammedov ha dado algunos pasos “para revertir algunas de las políticas sociales más ruinosas” de su predecesor, “el gobierno sigue siendo uno de los más represivos y autoritarios del mundo”.

3.Teodoro Obiang Nguema, Guinea Ecuatorial.

Hace treinta y dos años, Obiang Nguema depuso –y luego ejecutó– a su tío, Francisco Macías, en un golpe sangriento. Peter Maas lo calificó no sólo de “el peor dictador de África”, sino de “un hombre cuya vida parece una parodia del género dictatorial”.

Obiang... prometió más benevolencia y amabilidad que su predecesor, pero en los años noventa, incluso el embajador de EE.UU. en Guinea Ecuatorial recibió una amenaza de muerte de una persona de confianza del régimen y tuvo que ser evacuado. Poco tiempo despué se descubrió petróleo mar adentro y la primera ola de ingresos –unos 700 millones de dólares– fueron transferidos a cuentas secretas bajo el control personal de Obiang.

Según Parade: “EE.UU. importó más de 3.000 millones de dólares en productos petroleros de Guinea Ecuatorial” en 2008.

4.Idriss Deby, Chad

Ese año también importamos petróleo por valor de 3.000 millones de dólares de Chad. Según el Departamento de Estado: “EE.UU. mantine relaciones cordiales con el gobierno de Deby. Chad ha demostrado ser un socio valioso en la guerra global contra el terror y al proporcionar refugio a unos 200.000 refugiados de la crisis de Darfur en Sudán a lo largo de su frontera oriental.”

El informe de 2010 de Amnistía Internacional sobre Chad contiene un cuadro impresionante:

Civiles y trabajadores humanitarios fueron asesinados y secuestrados; mujeres y niñas fueron víctimas de violaciones y otras violencias; utilizaron a los niños como soldados. Las autoridades no tomaron medidas adecuadas para proteger a los civiles de los ataques de bandidos y grupos armados. Presuntos opositores políticos fueron ilegalmente arrestados, detenidos arbitrariamente y torturados o maltratados de otra manera. Continuó el acoso y la intimidación a los periodistas y defensores de los derechos humanos. La demolición de casas y otras estructuras continuó durante todo el año 2009, dejando sin vivienda a miles de personas.

A pesar de que los militares de Chad han sido acusados de utilizar a niños soldados, Parade señala que “EE.UU. sigue entrenando comandos de Chad”.

5.Islam Karimov, Uzbekistán

Lo que hace que Karimov sea tan especial es su (supuesto) gusto por hervir a sus oponentes políticos hasta que mueren.

Karimov ha sido presidente de Uzbekistán desde 1990, cuando ganó por un inmenso margen en la primera de una serie de elecciones fraudulentas. Torturas, detenciones arbitrarias y redadas masivas de minorías religiosas son comunes en Uzbekistán, según Human Rights Watch. Pero el país ha sido un socio crucial de EE.UU. en su “guerra contra el terror”, albergando tropas de EE.UU. en la base aérea Karshi-Khanabad hasta 2005. Las relaciones se enfriaron un poco después que Karimov alentó a EE.UU. a abandonar la base, pero como señala Parade: “El comercio con Uzbekistán se duplicó en 2008, ya que los estadounidenses siguen importando inmensas cantidades de uranio uzbeko, utilizado para centrales y armas nucleares”. Al año siguiente “Uzbekistan Airways compró aviones jet de Boeing porvalor de 600 millones de dólares”.

6.Meles Zenawi, Etiopía

Zenawi ha gobernado Etiopía durante 20 años. Sólo el año pasado, después de lo que Human Rights Watch llamó “meses de intimidación de partidarios de partidos de oposición”, el partido de Zenaqi, el Frente Revolucionario Democrático Popular Etíope, obtuvo un 99,6% de los votos. ¡Legitimidad!

Etiopía es un socio estratégico esencial en la “guerra contra el terror”, y contribuye significativamente a las operaciones africanas de mantenimiento de la paz. Según la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU., EE.UU. ha sido el mayor donante para Etiopía. El Congreso aprobó una ley, a pesar de las objeciones del gobierno de Bush, que limita la ayuda militar al país hasta que tenga una prensa libre y el régimen de Zenawi mejore sus datos de derechos humanos, pero –y es un pero muy importante– excluye la ayuda al “contraterrorismo”. Por lo tanto, a pesar del hecho de que, según Amnistía Internacional, los grupos opositores etíopes son ilegales, las ONG han sido prohibidas y los etíopes desaparecen a menudo sin juicio, EE.UU. sigue entrenando tropas etíopes.

7.Rey Abdullah Bin Abdul-Aziz, Arabia Saudí.

Al parecer, cuando un Estado teocrático islámico comete horribles crímenes contra sus ciudadanos, sólo es importante si ese Estado se llama Irán. Arabia Saudí, claro está, es uno de los aliados más importantes de EE.UU. El gobierno de EE.UU. ha suministrado la seguridad para la familia real saudí durante décadas, a cambio de… petróleo.

Abdullah ha instituido algunas reformas desde que llegó al poder en 2005, pero Human Rights Watch dice que “las iniciativas han sido en gran parte simbólicas, sólo pequeñas mejoras concretas o protección institucional para los derechos”. El informe de Amnistía Internacional de 2010 acusa a las autoridades saudíes del uso continuo de “una amplia gama de medidas represivas para eliminar la libertad de expresión y otras actividades legítimas”.

Cientos de personas han sido arrestadas como presuntos terroristas. Otros miles, arrestados en nombre de la seguridad en años anteriores, siguen en la cárcel; incluyen a prisioneros de conciencia. Unos 330 sospechosos de seguridad recibieron juicios injustos ante un nuevo tribunal especializado y excluyente; uno fue condenado a muerte y 323 fueron condenados a penas de prisión.

Ahí los tenéis –una grandiosa colección de hijos de puta, sí. Pero recordad: ¡son nuestros hijos de puta!

Joshua Holland es editor y escritor de AlterNet. Es autor de The 15 Biggest Lies About the Economy (and Everything else the Right Doesn't Want You to Know About Taxes, Jobs and Corporate America).

Túnez, Egipto, Marruecos... Esas "dictaduras amigas"

imprimir


Túnez, Egipto, Marruecos...
Esas "dictaduras amigas"

¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato (1), que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) (2). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..

En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical (3). El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción (4)”.

Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”(5). En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas (6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos (7), los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat (8). Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior (9).

Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.

Notas

(1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher "La société tunisienne privée de parole" y de Ignacio Ramonet "Main de fer en Tunisie", Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente.

(2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez.

(3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo más oscurantista y más expansionista.


(5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843.

(6) Leer Ignacio Ramonet, "La poudrière Maroc", Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php?article111

(7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas”


[9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, "Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise", Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret...188096

Israel pagará por sus crímenes.

imprimir

Los cooperantes españoles del convoy solidario asaltado por Israel relatan la brutalidad a la que fueron sometidos
"Israel pagará por sus crímenes"

Antonio Cuesta, corresponsal de la Agencia Prensa Latina en Turquía.
Fatigados y sin haber dormido pero con una gran determinación, los tres cooperantes españoles integrantes de la flotilla solidaria asaltada por Israel explicaron ayer en Estambul a Rebelión la brutalidad a la que fueron sometidos.

Laura Arau, Manuel Tapial y el periodista colaborador de TeleSur, David Segarra, viajaban en el buque Mavi Marmara cuando se produjo el ataque del ejército israelí, en horas de la noche del pasado domingo.

“Nos encontrábamos en la sala de prensa del buque” relató Segarra, “cuando nos dimos cuenta de que habían caído las comunicaciones, habían cortado internet, los teléfonos, en seguida oímos ráfagas de ametralladoras”.

El asalto comenzó sin previo aviso desde unas lanchas rápidas que se acercaron al barco, “era un fuego muy intenso, al principio pensamos que serían balas de goma, nunca pensamos que utilizaran fuego real” continuó el periodista “pero en seguida vimos que había heridos por cubierta”.

Los dos primeros muertos se dieron en este inicio —explicó Tapial—, pero en seguida llegó un helicóptero que comenzó a lanzar bombas de contusión y sonido, una de las cuales le hirió levemente en la cabeza.

A medida que pasaba el tiempo había cada vez más muertos y heridos “algunos compañeros vieron como los soldados israelíes lanzaron cuerpos por la borda” añadió, al tiempo que confirmó la existencia de 20 desaparecidos, “compañeros a los que no hemos vuelto a ver”.

“Los asaltantes nos quitaron todos los equipos, cámaras, teléfonos para destruir las pruebas” dijo, pero no se dieron cuenta de que las cámaras del barco seguían enviando imágenes al satélite de televisión, hacia el final del asalto pudieron comprobar que un canal turco estaba emitiéndolas en directo.

Ahora esos vídeos y los testimonios de los activistas forman parte del informe que la Fundación de Ayuda Humanitaria IHH, promotora del convoy, presentará a la opinión pública y se adjuntará al informe internacional solicitado por la ONU.

Las imágenes serán mostradas hoy por la tarde en Barcelona, en la rueda de prensa que ofrecerán los tres cooperantes a su llegada a la ciudad catalana.

“Serán parte de las pruebas que adjuntaremos en la denuncia contra Ehud Barak, ministro de defensa de Israel, ante la Corte Penal Internacional. Israel tiene que pagar por lo que ha hecho” explicó Laura Arau.

Lo visto hasta el momento es sólo una pequeña parte, pero suficiente para lograr una repercusión y difusión inimaginable, “nunca antes, desde el ámbito del activismo, se habían utilizado las tecnologías a tan alto nivel para conseguir tal dimensión informativa” matizó Tapial.

Subrayó que “Israel no tiene argumentos, ni pruebas, ni autoridad moral para acusarnos de nada”, antes bien, “lo que tiene que hacer es pedir perdón públicamente y compensar a las víctimas, y mientras no haga esto ninguna de sus palabras puede ser considerada”.

Según relataron los tres jóvenes, el clima de convivencia en el barco fue excelente pese a reunir a personas de muy diferentes culturas, ideologías y religiones; un respeto que no demostraron los asaltantes cuando golpearon y tiraron por el suelo al arzobispo de Jerusalén, un anciano de más de 90 años, que también viajaba en el barco.

“¿Qué tenemos que ver nosotros con Hamas o con el terrorismo islámico?” se preguntó Tapial.

También se refirieron al periodo de tiempo desde que se consumó el abordaje y les desembarcaron en el puerto israelí de Ashdod; cerca de 24 horas en que los voluntarios permanecieron esposados y maltratados física y psicológicamente. “El barco parecía Guantánamo” explicó muy gráficamente Laura Arau.

De ahí, tras pasar numerosos controles e interrogatorios, fueron conducidos en pésimas condiciones hasta una cárcel distante unos 120 ó 130 kilómetros de Tel Aviv. “Hacinados en unos furgones donde hacía un calor terrible” destaca Tapial.

Durante todo ese tiempo de reclusión no tuvieron ningún contacto con el exterior. “Desconocíamos qué estaba pasando, pero sabíamos que un canal turco había estado difundiendo imágenes en directo desde el barco y teníamos la confianza de que esas imágenes estarían dando la vuelta al mundo” explicó el activista.

Preguntados por el posible desenlace de las nuevas embarcaciones humanitarias que se dirigen hacia Gaza, Tapial aseguró que de ocurrir otro incidente habría que pedir en adelante una escolta armada como se ofrece a los atuneros en las costas donde hay piratas; “los que militamos en la solidaridad exigiremos el mismo trato” añadió.

Los activistas, integrantes de la de la ONG Cultura, Paz y Solidaridad Haydeé-Santa María mostraron su intención de preparar una nueva flota internacional con la que esperan tener el apoyo del gobierno español.

Explicaron que su acción militante “es una forma de lucha legitima, efectiva y necesaria”, “con un coste muy alto de vidas humanas, pero que ha cambiado por completo la percepción que sobre Israel tenía la opinión pública mundial”.

Tras finalizar la entrevista, algunos integrantes de la flota humanitaria se encaminaron a una nueva manifestación por el centro de Estambul en la que se homenajeó a las víctimas y a los voluntarios, y al final de la cual se dirigieron a los asistentes para agradecer su apoyo y su cálida acogida.

“¡Volveremos a Gaza! —dijo Manuel Tapial— el doble de activistas con el doble de barcos, y si nos vuelven a atacar un número doble de personas que ahora, en todo el mundo, denunciaremos en las calles la política criminal de Israel”.

RECORDAMOS LAS VICTIMAS DE GAZA.



imprimir

La Declaración de El Cairo prende la mecha y surge un movimiento unificado


Rebelión.Traducido para Rebelión por S. Seguí.

Lo que ha sucedido en las dos últimas semanas en Egipto podría significar la mayor contribución posible a un movimiento global unificado que tienda puentes entre asuntos como la justicia económica, social y política para nuestra generación.

Más de 1.300 ciudadanos de diferentes países nos reunimos allí para intentar entrar en la Franja de Gaza y romper el asedio militar, y a la vez mostrar al mundo la realidad brutal de una prisión de facto en la que se desarrolla la vida cotidiana de 1,5 millones de palestinos. El gobierno egipcio nos impidió por la fuerza incluso salir de El Cairo y dirigirnos a la frontera entre Egipto y Gaza, bajo una intensa presión de Estados Unidos e Israel. La masiva manifestación se transformó en una especie de convergencia internacional, y no puede resultar sorprendente que al acorralar un grupo así de activistas éstos se organicen.

A lo largo de los días pasados en El Cairo, tuvieron lugar francas y radicales conversaciones entre los representantes de casi 40 países, dando lugar al renacimiento de un movimiento internacional guiado por nuevos principios. Como en cualquier movimiento de masas, surgieron visiones particularmente audaces, siendo en este sentido la más sagaz la que provino de una delegación de Sudáfrica. Lo que se viene denominando Declaración de El Cairo tiene un potencial real para dar una definición política seria a nuestro movimiento, que se articula ahora en torno al apartheid israelí. El concepto proviene directamente del COSATU, (Congreso de sindicatos de Sudáfrica), cuyo lema es Un agravio a uno es un agravio a todos. Basándose en su larga historia de lucha en Sudáfrica, han tenido el valor y la claridad de utilizar un lenguaje muy definido en relación con el hecho de que la ideología dominante que orienta las políticas de Israel, el sionismo, es inherentemente racista y está en la raíz del conflicto, la ocupación, la opresión y la violencia en Palestina. Según la Declaración, es a los trabajadores, y no sólo a los consumidores, a los que es necesario organizar en una campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Los autores de la Declaración consideran que un boicot debe confluir en todos los puntos de intersección de la economía en que se introducen los productos israelíes. Los trabajadores que participan del envío, el manejo, la venta al detall y la publicidad deben estar organizados con la máxima efectividad.

La Declaración de El Cairo y el movimiento allí surgido han nacido claramente influenciados por la participación de los sindicalistas de Sudáfrica, algunos de los cuales describen el apartheid israelí en Palestina como aún más vil que el régimen de apartheid que vivió Sudáfrica. La organización en torno a este tema, ahora enmarcado en las nuevas y más apropiadas coordinadas del racismo y el apartheid, es un motivo claro para la solidaridad sindical internacional. Como ciudadanos del mundo comprometidos con la justicia en todo lugar, es primordial nuestra participación en la lucha global contra el régimen hegemónico en Palestina, que está alcanzando niveles asombrosos de opresión y sufrimiento. Es ésta una extraordinaria oportunidad para educar y organizar a través de fronteras y ramas industriales, y crear interrelaciones en todo el mundo cada vez más profundas. Sobre todo, estamos obligados a acudir en ayuda de los miembros de nuestra comunidad mundial que han solicitado nuestra ayuda.

Se puede afirmar es que un fuego se ha encendido, y que crece cada día por millares el número de signatarios de esta Declaración. Os invitamos a uniros a nosotros en la firma de la Declaración de El Cairo y en solidaridad con la lucha del pueblo palestino por su liberación y con sus aliados en todo el mundo. Como dijo Nelson Mandela, “nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos”. Desde los que nos reunimos en El Cairo la pasada semana hasta los activistas en Palestina, Sudáfrica, Francia y todo el mundo, todos compartimos el convencimiento de que ésta es una lucha común y de que ahora ha llegado el momento de organizarse.

Ahora, te solicitamos que firmes el documento de la Declaración en el sitio www.cairodeclaration.org y juntos podremos organizarnos localmente en un esfuerzo coordinado a escala mundial para acabar con el apartheid israelí en Palestina.

Las elecciones iraníes y la histeria mediática. La situación en Irán ha cambiado. - El golpe de Estado palaciego.


imprimir

El golpe de Estado palaciego

NAZANÍN AMIRIAN, Publico.

Cuatro años más para la facción militarista de la República Islámica, una teocracia sin partidos políticos, en la que los hombres de las distintas facciones suelen legitimar y sellar el balance de sus fuerzas a través de unas opacas elecciones regulares. El dirigente supremo, Alí Jamenei, principal respaldo de Ahmadineyad, acaba así con la única posibilidad de paliar la crisis de confianza de amplios sectores de los ciudadanos hacia el régimen y abre un preocupante periodo de desestabilización que amenaza la integridad territorial del país.

Hasehmi Rafsenyani, el rival de Jameni y padrino de Musaví, le había advertido días antes, en una carta abierta dirigida al máximo líder, de las consecuencias que podría acarrear ignorar las reivindicaciones pacíficas de cambio de los ciudadanos. En juego está la propia existencia de la República Islámica. Jamenei desoyó su advertencia. El sistema negó la solicitud de los representantes de los candidatos para estar presentes en el recuento, y acusó a las principales personalidades políticas y académicas del cuartel de Musaví de organizar una revolución de terciopelo y estar al servicio de los enemigos. Luz verde para las detenciones masivas, ya en marcha.

Mientras, Musaví advierte de que tirará de la manta, poniendo el dedo donde más duele a Ahmadineyad: cuestionar su espiritualidad y su honestidad al pedirle cuentas de los mil millones de dólares procedentes del petróleo, en una economía en bancarrota absoluta. Mientras, Netanyahu celebra su victoria: se aleja un acercamiento entre EEUU e Irán y así podrá seguir demonizando a Ahmadineyad y reclutando a la opinión publica internacional para una agresión militar contra la potencia rival.


Las elecciones iraníes y la histeria mediática. La situación en Irán ha cambiado.

Ron Jacobs, CounterPunch. Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Ahora llegan la histeria y las mentiras en negrita. Después de las elecciones iraníes, diversos comentaristas y así llamados periodistas en EE.UU. reaccionan como si el fin del mundo estuviera al alcance de la mano. Aunque nadie sabe con seguridad y todos sólo se basan en las palabras de los expertos de la prensa occidental y en un candidato indignado, virtualmente todos los medios noticiosos de EE.UU. dicen que la reelección de Ahmadineyad es el resultado de un fraude. No ha sido verificado por ninguna fuente objetiva, ni ha habido ninguna prueba fuera de la especulación de gente de los medios que quiere crear una historia o está tan convencida de lo que consideran como la naturaleza esencialmente maligna del titular del cargo que no pueden comprender su reelección. Un buen ejemplo es un artículo de Bill Keller en el New York Times. En ese texto, se vuelve calificar una vez más a Ahmadineyad de negador del Holocausto y se denigra a los que lo apoyan como una mayoría de campesinos que odian a las mujeres y de empleados públicos que de alguna manera se han beneficiado de su patrocinio. Los partidarios del reformista liberal Moussavi son mostrados a una luz mucho más favorable.

Lo que falta por completo en el artículo de Keller y muchos otros en los medios dominantes de EE.UU. (y en revistas liberales como Nation) es algún intento genuino de analizar el carácter de clase de los diferentes partidarios del candidato y el papel que Washington juega en la percepción mediática de la política iraní. La declaración analítica más honesta de Keller en todo su artículo: “El sábado fue un día de cólera al rojo vivo, de esperanzas aplastadas y de ilusiones puncionadas, de las calles de Teherán a los centros políticos de las capitales occidentales.” Keller y sus homólogos aceptan que los deseos de las capitales occidentales, especialmente aquellos de Washington, deben ser importantes para los iraníes. Aunque esto pueda valer ciertamente para una pequeña cantidad de miembros de la clase culta y de la comunidad empresarial en Irán, el hecho es que Occidente, especialmente Washington, todavía no es muy popular en las masas iraníes. No sólo son conscientes de décadas de intervención occidental en sus asuntos, el hecho de que miles de soldados de EE.UU. sigan combatiendo en dos de los vecinos de Irán hace que Washington sea indeseable y detestado. ¿Por qué iban a hacer algo para complacerlo? Sin embargo, en las mentes de los medios noticiosos de EE.UU., lo que domina la discusión son las necesidades de Washington.

En cuando al análisis de clases, parece que Ahmadineyad, con razón o sin ella, parece atraer a la mayoría de los campesinos y obreros en Irán. Tal como Marat y los jacobinos atrajeron a los campesinos, y a los pobres de las ciudades durante la revolución francesa, mientras Brissot y los girondinos atraían a los mercaderes y a las clases educadas. El apoyo a Ahmadineyad proviene de los que necesitan pan, mientras que el de Moussavi viene de los que tienen mucho pan y ahora quieren más libertades civiles. Aunque casi indiscutiblemente las políticas de Ahmadineyad han causado tantos problemas económicos como los que han resuelto, queda el hecho de que sus partidarios creen en su llamado de la campaña de 2005 a que los beneficios del petróleo lleguen a la mesa del comedor. Las declaraciones del señor Moussavi respecto a la eventual reducción de los subsidios a los productos básicos que benefician a los pobres pueden haberlo afectado en esa demografía más de lo que reconocen sus partidarios. En un artículo del Washington Post publicado el día antes de la elección, se señaló (junto con el hecho de que Ahmadineyad ganó la elección de 2005 con un “sorprendente” 62% de los votos) que sus políticas económicas incluyeron la distribución de “préstamos, dinero y otra ayuda para las necesidades locales.” Uno de esos programas involucró el suministro de seguros para las mujeres que hacen alfombras en sus casas y que no habían tenido seguros hasta que Ahmadineyad llegó al poder. Los críticos, incluido Moussavi, arguyen que “sus políticas de prodigalidad han alimentado la inflación y derrochado las ganancias inesperadas en petrodólares sin reducir el desempleo.” Hay otros elementos en juego en este caso, incluyendo la fabulosa corrupción de ciertos dirigentes no elegidos en Irán y el papel que la crisis económica internacional juega en la economía de todas y cada una de las naciones – un factor al que Irán no es inmune. Además, la naturaleza particular de una economía islámica que mezcla el gobierno y los negocios privados crea un conflicto constante entre los que quisieran nacionalizarlo todo y los que privatizarían todo.

Respecto a lo que esto significa para las relaciones entre Washington y Teherán – seguirán por el camino que el señor Obama desee que sigan. Tel Aviv, que criticó los resultados de la elección, no habría cambiado su deseo de aplastar a Teherán no importa quién hubiera ganado. Por cierto, el hecho de que Ahmadineyad haya sido reelegido facilita a Tel Aviv la tarea de seguir satanizando a la única amenaza auténtica a su dominación de la región. El resultado neto, sin embargo, es que el presidente de Irán no tiene poder sobre el curso a seguir por la política exterior de Irán. Ese poder sigue en manos del Consejo de Guardianes y del poder legislativo. El señor Obama haría bien en continuar con sus intentos de negociar sin condiciones. También sería sabio que terminara toda actividad clandestina contra el gobierno iraní realizada actualmente. Los medios occidentales harían bien en informarse sobre la verdadera naturaleza de la política y de la sociedad iraníes en lugar de adoptar el punto de vista de que lo que es mejor para Washington es mejor para Teherán. Y de nuevo, los medios debieran considerar el punto de vista ajeno a Washington en toda su cobertura internacional.

Para la izquierda, la respuesta es obvia. La situación en Irán ha cambiado. La popularidad aparente de Moussavi y otros reformistas oficialmente reconocidos lo mostró antes de la elección. La disputa por la veracidad de los resultados de la elección lo prueba aún más. Sin embargo, ni Ahmadineyad ni Moussavi representan un auténtico alejamiento del poder de la clase del bazar y su consejo clerical designado. El deseo de más libertades civiles debe ser coordinado con la necesidad de justicia económica. Ambas aspiraciones se enfrentan actualmente. Parece obvio que sólo un movimiento izquierdista puede unificarlas en una nación dividida entre sus ciudades y su campo; su clase media y sus trabajadores y habitantes rurales. Fue el caso antes de la toma del poder de la revolución iraní por fuerzas religiosas socialmente conservadoras en 1980 y podría volver a serlo.

-----------

Ron Jacobs es autor de “The Way the Wind Blew: a History of the Weather Underground, que Verso acaba de publicar. Su primera novela “Short Order Frame Up”, está publicada en Mainstay Press. Puede contactarse con él en: rjacobs3625@charter.net

http://www.counterpunch.org/jacobs06152009.html

Obama e Israel: La montaña parió un ratón


Olivia Zémor, Oumma.Com Traducido por Caty R.

Es obvio que Barack Obama e Israel nos están ofreciendo una función teatral que ya conocemos: miradas amenazadoras, fanfarronadas, ¡cuidado!, podría enfadarme…, mientras el gobierno de Netanyahu se pone intransigente. ¿Qué pasará? ¿Será Obama, por fin, quien obligará a este Estado delincuente a respetar el derecho internacional? Algunos contuvieron la respiración.

Los medios de comunicación nos hablan de la «firmeza» del presidente estadounidense. ¿De qué firmeza se trata? Todavía esta mañana, la agencia France Presse escribía: «El presidente estadounidense Barack Obama afirmó el lunes, antes de su partida hacia Oriente Próximo, la necesidad de una cierta firmeza hacia Israel con respecto a la creación de un Estado palestino y la colonización en los territorios». ¿Hemos oído bien? ¿Obama no reclama el desmantelamiento de las colonias israelíes en los territorios palestinos ocupados, ni el fin de la ocupación, ni el levantamiento del bloqueo de Gaza, ni el pago de la factura por las enormes destrucciones de la Franja de Gaza?

Obama no exige a Israel que devuelva a los palestinos lo que les robó. Ni todo ni parte. Las «exigencias» de Obama consisten en reclamar «la congelación de las colonias»: ¡ustedes no pueden construir colonias nuevas! ¿Y dónde se establecerá el Estado palestino ahora que los israelíes se han anexionado más del 89% de las tierras palestinas, incluido Jerusalén Este? ¿Qué bantustanes quiere proponer Obama?

Se atreve a representar otra vez el cuento del «pulso», el gobierno israelí juega la carta de las «concesiones imposibles» y muy «dolorosas» para conseguir que se ratifique, como de costumbre, la política de hechos consumados, ya bien ensayada, que consiste en robar, anexionar casi todo el terreno y después fingir que se detiene cuando ya no queda nada que robar.

Cada vez que se lleva a los dirigentes israelíes a una mesa de negociación, donde siempre acaban tomando una decisión «dolorosa», como Sharon con la famosa «retirada de Gaza» en 2005, se trata de una engañifa. Una manera de ganar tiempo y hacer que se crea en su «buena voluntad». Los israelíes nunca han cedido nada, ni siquiera en Gaza donde la retirada de 7.000 colonos, transferidos a Cisjordania, lejos de liberar a los gazatíes, vino acompañada del encierro desde el primer día.

Israel no ha aceptado nunca, ni por un instante, dejar el más mínimo control de sus propias fronteras a los habitantes de Gaza, ni la posibilidad de comunicarse con sus hermanos de Cisjordania. La famosa «retirada» permitió exactamente poner a resguardo a 7.000 israelíes que de esa forma no tendrían que sufrir los bombardeos que su ejército podría seguir perpetrando con total tranquilidad.

Las personas honradas también saben lo que ha conseguido enmascarar «el proceso de paz de Oslo». La opositora israelí Tanya Reinhart analiza perfectamente en su libro «Destruir Palestina» esa ostentación integral. Reinhart demostró con claridad que no solamente los israelíes duplicaron el número de colonos en Cisjordania durante los 7 años de negociaciones, sino que además en ningún momento han aceptado el desmantelamiento de los principales bloques de colonias, ni la devolución de Jerusalén Este, ni dejar la más mínima autonomía y viabilidad para un Estado palestino que ya estaría desgajado en varias partes y privado del acceso a las fronteras.

En la actualidad, la derecha israelí juega la carta de la intransigencia donde «todo depende de nosotros» y del derecho a la «expansión natural de las colonias existentes».

«Cuando el presidente estadounidense exige la congelación de la construcción, incluidas las guarderías (en las colonias), se aleja de los acuerdos entre Israel y el presidente Bush», declaró ayer en la radio pública el ministro de Medio Ambiente Gilad Erdan, un allegado al Primer Ministro Benjamín Netanyahu. «En 2004, Bush indicó en una carta que la construcción podría continuar en los grandes bloques de asentamientos de Judea-Samaria (Cisjordania), y en virtud de ese texto, Israel evacuó inmediatamente una veintena de colonias de la Franja de Gaza», añadió.

Ya conocemos esa canción: el gobierno de Netanyahu –o el que toque- hará como si cediera en ese punto (la congelación de las colonias) y todo el mundo soltará un gran suspiro de alivio.

Israel puede mantener todas sus colonias, seguir ocupando los territorios palestinos, anexionar Jerusalén, dejar en su sitio el muro del apartheid y los cientos de puestos de control, continuar haciendo la vida imposible a los millones de palestinos que viven en algunos bantustanes y seguir matando de hambre al otro millón y medio del gueto de Gaza. Por supuesto podrá seguir negando a los refugiados palestinos el derecho de retorno a su tierra y condenarlos a seguir siendo el único pueblo del mundo en esa situación, a pesar de todas las leyes internacionales que estipulan que ese derecho de retorno es inalienable.

Pero nos sentiremos aliviados: ¡Nada de nuevas guarderías en las colonias! (¿Pero quizás sí nuevas piscinas para colonos, carreteras de circunvalación o «zonas de seguridad»?).

Los israelíes habrán hecho una «dolorosa concesión» y eso es lo que cuenta ¿No? Los colonos aullarán, amenazarán… y entonces se dirá, como se dijo del carnicero Sharon convertido en un gran pacifista: «¡Qué valiente este gobierno israelí que se enfrenta a la presión de una parte de la población, de los parlamentarios y del gobierno!». Y mientras se habla de los hipotéticos hijos de los colonos privados de guarderías, Israel podrá seguir masacrando a los niños palestinos, expulsando a los palestinos, destruyendo sus casas, arrancando sus olivos, encarcelando y torturando a miles de hombres, mujeres y niños palestinos.

También podrá seguir ejerciendo su racismo sin complejos negando los mismos derechos a los ciudadanos judíos o no judíos del país sin que ningún gobierno o institución se lo impida. Los informes de investigación sucederán a otros informes de investigación cuando las masacres sean un poco más descaradas. Y se seguirá desplegando la alfombra roja ante todos esos criminales de guerra presentándolos como personas valientes que han hecho propuestas realmente ventajosas que esos terroristas palestinos no han querido aceptar.

¿Y Obama, como Clinton, nos repetirá la escena del «Hice lo que pude», pero los palestinos han hecho fracasar las negociaciones? ¿Por qué un Estado delincuente iba a obligar, por otra parte, a otro delincuente a comportarse de forma ética? Obama acaba de incrementar el presupuesto militar de Estados Unidos y de enviar más tropas a Afganistán. ¿Es así, en realidad, como emprende el camino de la paz y la justicia?

La opinión pública cada vez es menos ingenua. Ya sabe que no podemos contar con nuestros dirigentes para hacer que se apliquen el derecho de los pueblos a la autodeterminación, el derecho internacional y la justicia. Por eso debemos seguir pidiendo cuentas a Israel y considerarlo un paria mientras prosiga esta macabra representación. La campaña de boicot a Israel debe seguir ganando influencia en todo el mundo.

Texto original en francés: http://oumma.com/Obama-et-Israel-quand-la-montagne

¿Cuál es la responsabilidad del gobierno español y de la UE en el genocidio de Gaza?


Pascual Serrano / Rebelión

Es muy frecuente que el ciudadano de la calle se considere impotente ante acontecimientos internacionales por indignantes que le parezcan; esa impotencia se acompaña igualmente de un sentimiento de irresponsabilidad ante lo sucedido: al fin y al cabo no es su gobierno ni su ejército el que está tirando bombas contra inocentes. Si no tiene culpa y no puede hacer nada, su única opción es la resignación o, a lo más, acercarse a alguna de las manifestaciones convocadas. Pero estará equivocado, en este mundo globalizado pocas crisis se escapan a la corresponsabilidad de la comunidad internacional; el papel de los gobiernos europeos es importante y el sistema comercial y financiero del que formamos parte no es ajeno a nada de lo que sucede. Además, en democracia, los ciudadanos son responsables de las decisiones de sus gobiernos.

Una vez entendido esto, es el momento de analizar cuál ha sido el comportamiento del gobierno Zapatero y de la Unión Europea con respecto a las partes en conflicto. En primer lugar, podemos observar en el informe estadístico del Ministerio de Industria y Comercio (página 57), que España vendió a Israel armamento de Defensa por valor de 4.353.309 euros en el año 2007. De esa partida, 4.224.029 euros fueron para equipos de registro y proceso de imagen, formación de imágenes de infrarrojos o térmicos y sensores de imagen por radar. Por lo tanto, podemos deducir que los equipos militares de localización mediante infrarrojos sistemas térmicos y los sensores utilizados para alcanzar los mil muertos que hay en Gaza, el 42 % de ellos mujeres y niños según las autoridades sanitarias palestinas apoyadas por el coordinador de la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, se los ha proporcionado el gobierno español. Otra de las partidas vendidas, por 104.880 euros, es la destinada a “fusiles, carabinas, revólveres, pistolas, ametralladoras, silenciadores, cargadores y visores”, más otros 36.400 euros para municiones. Por lo que algunos de esos mil muertos probablemente han sido abatidos con armas y municiones enviadas por España. A todas estas exportaciones hay que añadirles otros casi seiscientos mil euros en material calificado de doble uso, civil o militar.

En cuanto a 2008, el último informe remitido por el gobierno al Congreso revela que en el primer trimestre del año se vendió a Israel material bélico por valor de 1.551.833 euros, prácticamente en su totalidad destinado a las Fuerzas Armadas. En esta ocasión, según fuentes militares, también era para “equipos de formación de imágenes de infrarrojos y térmicas, y equipo sensoriales de imagen por radar utilizados para la localización nocturna de objetivos” [1] , ademásde armas de cañón del tipo de fusiles, pistolas y ametralladoras.

A todo ello hay que añadir el papel de la Unión Europea, de la que España forma parte. Según las últimas estadísticas de Bruselas, en 2007 los Estados miembro autorizaron la exportación de armas a Israel por valor de 200 millones de euros [2] . Francia es, con mucho, el principal proveedor al Estado judío de armas europeas. Aunque existe un código de conducta de la UE sobre exportación de armas desde 1998, lo supervisa los Estados miembros, no Bruselas, de modo que cada país hace lo que quiere. Así, Bulgaria, Alemania, Polonia, Rumanía y Reino Unido exportaron a Israel armas pequeñas y munición. La República Checa, Alemania, Rumanía y Eslovenia suministraron a Israel "armas ligeras", esto es, aquellas que requieren de dos a tres personas para manejarlas, como bombas, torpedos o accesorios explosivos; y Bélgica, Francia y Rumanía enviaron aviones y material relacionado con ellos.

El portavoz de la Campaña contra el Comercio de Armas con sede en Reino Unido, Kaye Stearman, señaló desde su página web que “Naciones Unidas y observadores imparciales han documentado regularmente cómo las acciones militares de Israel han violado el derecho humanitario internacional. A pesar de que el propio Criterio Consolidado de Licencias de Exportación de Armas de la UE y Nacional de Reino Unido se supone que evalúa tanto el impacto que tienen las ventas de armas en la paz, la seguridad y la estabilidad regionales, como los antecedentes de respeto de los derechos humanos del país, parece que todo esto se ignora en el caso de Israel” [3] .

Lógicamente para que Israel pueda pagar todas esas armas necesita fondos. La UE es hoy el primer socio comercial de Israel, después de firmar en 1995 un Acuerdo de Asociación Económica Preferencial que entró en vigor en el año 2000. Dicho acuerdo, aplicado en el marco de la Política de Vecindad Euro-Mediterránea, se desarrolla a través de un Plan de Acción Común aprobado por ambas partes (Israel y la Unión Europea) y renovable cada tres años. Lo curioso es que ese tratado, en su artículo 2, establece la suspensión en el caso de que una de las partes vulnere los derechos humanos y el derecho internacional. A pesar de ello, ni el gobierno español ni autoridad ejecutiva alguna europea ha puesto en marcha dicha medida. Es más, en octubre de 2006 se firmó un acuerdo de cooperación militar entre la OTAN e Israel [4] , gracias al cual militares españoles viajaron en verano de 2007 a entrenarse a Israel [5] .

Ahora veamos el papel de la diplomacia española y europea. El 12 de enero, con 917 palestinos muertos, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, denunciaba las “graves violaciones” de Israel en Gaza, pero lo hizo con la abstención de los representantes de la UE, esos mismos que, en cambio, sí votaban las condenas a Cuba cuando las proponía Estados Unidos en la anterior Comisión de Derechos Humanos. La resolución fue propuesta por los países árabes, africanos y asiáticos y aprobada con 33 votos a favor, trece abstenciones (los países europeos, Japón y Corea del Sur) y un voto en contra (Canadá). EEUU no forma parte de ese organismo.

El texto indicaba que el Consejo “condena firmemente las actuales operaciones militares israelíes [...] que han causado violaciones masivas de los derechos humanos del pueblo palestino y la destrucción sistemática de las infraestructuras palestinas” y también pedía que “se ponga fin al lanzamiento de cohetes contra civiles israelíes, que ha causado la muerte de cuatro civiles” [6] , aunque advertía de que los ataques israelíes habían causado alrededor de 900 muertos y 4.000 heridos, y esto parece que no gustó a los representantes europeos.

En cuanto a acciones diplomáticas individuales del gobierno español, ni siquiera se ha considerado llamar a consultas al embajador israelí. Países como Venezuela o Jordania han retirado a su embajador en Tel Aviv o expulsado al represente israelí.

La conclusión a la que podemos llegar es evidente: los europeos garantizamos la buena salud de la economía israelí mediante un acuerdo comercial preferencial, gracias al cual le vendemos armamento y entrenamos conjuntamente nuestros militares; después, nos negamos a condenarlo en la ONU. Ahora, vayamos a mirar las fotos de los niños palestinos muertos y nuestras manos.

Notas

[1] Público 10-1-2009

[2] EUobserver 7-1-2009

[3] Leigh Phillips. La Unión Europea exporta armas a Israel por valor de 200 millones de euros. EUobserver. 10-1-2009 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78740

[4] Il Manifesto. 26-10-2006. Ver en español http://www.tlaxcala.es/pp.asp?lg=es&reference=1570

[5] Santiago González. España envía militares a Israel para entrenarse con los aviones espías comprados. CSCA 26-8-2007 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55333

[6] Europa no es capaz de condenar las «graves violaciones» de Israel. Gara 13-1-2009 http://www.gara.net/paperezkoa/20090113/116230/es/Europa-no-es-capaz-condenar--graves-violaciones-Israel

Nos preguntaremos por qué odian tanto a Occidente


Breve censo ilustrativo del exquisito celo israelí por evitar víctimas civiles
The Independent

Traducido para Rebelión por LB

Así pues, una vez más Israel ha abierto las puertas del infierno a los palestinos. Cuarenta refugiados civiles muertos en una escuela de las Naciones Unidas, más otros tres en otra. No está mal para una sola noche de trabajo en Gaza del ejército que cree en la "pureza de las armas". Pero, ¿por qué deberíamos sorprendernos?

¿Acaso hemos olvidado a los 17.500 muertos -casi todos los civiles, la mayoría de ellos niños y mujeres- que dejó en 1982 la invasión israelí del Líbano? ¿O los 1700 civiles palestinos muertos en la masacre de Sabra-Chatila? ¿O la masacre de Qana (Canaán) de 1996, en la que los israelíes mataron a 106 civiles libaneses, más de la mitad de ellos niños, refugiados en una base de Naciones Unidas? ¿O la masacre de los refugiados de Marwahin a los que en 2006 los israelíes ordenaron salir de sus hogares para acto seguido asesinarlos a tiros desde un helicóptero artillado? ¿O los 1000 muertos de ese mismo año 2006 durante los bombardeos e invasión del Líbano, casi todos ellos civiles?

Lo realmente asombroso es que tantos líderes occidentales, tantos presidentes y primeros ministros y, mucho me temo, tantos editores y periodistas, hayan dado por bueno el viejo bulo de que los israelíes ponen mucho cuidado en evitar víctimas civiles. "Israel hace todo lo posible por evitar bajas civiles", volvió a recitar otro embajador israelí tan sólo unas horas antes de la masacre de Gaza. Y cada presidente y primer ministro que repite este embuste como pretexto para evitar un alto el fuego tiene sus manos chorreantes de sangre derramada durante la carnicería de la noche anterior. Si George Bush hubiera tenido el valor de exigir un alto el fuego inmediato 48 horas antes, esos 40 civiles, ancianos, mujeres y niños, aún estarían vivos.

Lo que pasó no solo fue vergonzoso. Fue abominable. ¿La palabra “crimen de guerra” es quizás una descripción demasiado fuerte? En realidad, ése es el nombre que daríamos a esta atrocidad si la hubiera cometido Hamas. Así pues, un crimen de guerra, me temo, lo fue. Después de haber informado sobre tantos asesinatos en masa perpetrados por los ejércitos de Oriente Medio -por las tropas sirias, por las tropas iraquíes, por las tropas iraníes, por las tropas israelíes- supongo que la reacción que cabe esperar de mí es el cinismo. Ahora bien, Israel declara estar librando por nosotros la guerra contra el "terrorismo internacional". Los israelíes dicen que están combatiendo en Gaza por nosotros, en nombre de nuestros ideales occidentales, en aras de nuestra seguridad y sujetándose a nuestras normas. De modo que también somos cómplices de la barbarie que se está inflingiendo a Gaza.

En mis crónicas he informado sobre las múltiples excusas que el ejército israelí nos ha condimentado en el pasado para justificar esos ataques. Dado que existe la posibilidad de que Israel vuelva a servírnoslas recalentadas en las próximas horas, examinemos aquí algunas de ellas: son los palestinos quienes han matado a sus propios refugiados; los palestinos han desenterrado cadáveres de los cementerios y los han plantado entre las ruinas; en última instancia los palestinos tienen la culpa de las muertes porque apoyan a una facción armada o porque palestinos armados han utilizado deliberadamente a inocentes refugiados como escudos humanos.

La masacre de Sabra y Chatila la ejecutó la Falange Libanesa, fuerza derechista aliada de los israelíes, mientras las tropas israelíes se quedaron mirando durante 48 horas sin mover un dedo para impedir la masacre, como lo puso de manifiesto la comisión de investigación que dictaminó sobre el caso. Cuando se culpó a Israel, el gobierno de Menachem Begin acusó al mundo de lanzar contra Israel un libelo de sangre. Cuando en 1996 la artillería israelí disparó proyectiles contra la base de la ONU en Qana los israelíes dijeron que en la base se escondían milicianos de Hezbolá. Mentira. Con respecto a los más de 1.000 muertos del año 2006 –esta guerra comenzó cuando Hezbolá capturó en la frontera a dos soldados israelíes-, los israelíes simplemente ignoraron los reproches que se les hacían, limitándose a atribuir a Hezbollah la responsabilidad de esas muertes. Israel dijo que los cadáveres de los niños que el fuego israelí mató en el curso de una segunda masacre en Qana pudieron haber sido transportados allá desde un cementerio. Mentira. Los israelíes nunca dieron ninguna explicación sobre la masacre de Marwahin, ocurrida después de que ordenaran huir a los habitantes de la aldea. La población obedeció las órdenes israelíes pero fueron atacados por un helicóptero artillado israelí. Los refugiados cogieron a sus hijos y los mantuvieron agrupados en torno a la camioneta en la que viajaban para que los pilotos israelíes pudieran ver que se trataba de personas inocentes. El helicóptero israelí los ametralló a todos a corta distancia. Sólo sobrevivieron dos, que fingieron estar muertos. Israel ni siquiera pidió disculpas.

Doce años antes, otro helicóptero israelí atacó a una ambulancia que transportaba civiles de una aldea vecina –también a ellos los israelíes les habían ordenado salir de Israel- y mataron a tres niños y a dos mujeres. Los israelíes argumentaron que en la ambulancia había un combatiente de Hezbolá. Mentira. Yo cubrí informativamente todas esas atrocidades, las investigué todas, hablé con los supervivientes. Lo mismo hicieron numerosos colegas míos. Nuestro destino, por supuesto, fue ser blanco del más calumnioso libelo: nos acusaron de ser antisemitas.

Por todo ello escribo lo siguiente sin la menor vacilación: pronto volveremos a escuchar esa sarta de escandalosas mentiras. De nuevo vamos a escuchar la mentira de que el culpable es Hamas –y bien sabe Dios que se le pueden imputar cosas sin necesidad de añadir este crimen-; es posible que nos obsequien con la mentira de los cadáveres extraídos del cementerio, es casi seguro que tratarán de endilgarnos el embuste de que Hamas estaba en la escuela, y no hay la menor duda de nos vilipendiarán acusándonos de antisemitismo. Y nuestros líderes mascullarán, rezongarán y recordarán al mundo que fue Hamas quien rompió el alto el fuego. Otra mentira. Fue Israel quien lo rompió, primero el 4 de noviembre cuando bombardeó Gaza y mató a seis palestinos, y de nuevo el 17 de noviembre, cuando otro bombardeo israelí mató a cuatro palestinos más.

Sí, los israelíes merecen gozar de seguridad. Veinte israelíes muertos alrededor de Gaza en el espacio de 10 años es ciertamente una cifra triste. Pero 600 palestinos muertos en poco más de una semana –y millares de palestinos muertos desde 1948, cuando la masacre que los israelíes perpetraron en la aldea palestina de Deir Yassin azuzó el éxodo de los palestinos de esa parte de Palestina que se convertiría más tarde en Israel- es una cifra que nos sitúa en una magnitud diferente. Esto ya no se parece a uno de esos derramamientos de sangre típicos de Oriente Medio, sino a una atrocidad equiparable a las de guerras balcánicas de la década de 1990. Y, naturalmente, cuando un árabe se agite con furia incontrolada y proyecte su ira ciega e incendiaria contra Occidente, diremos que no tenemos nada que ver con ello. ¿Por qué nos odian?, nos preguntaremos. Pero no digamos que ignoramos la respuesta.

Fuente: http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/robert-fisk-why-do-they-hate-the-west-so-much-we-will-ask-1230046.html

Humanizar a Occidente



Doscientos muertos, trescientos, cuatrocientos, qué más da ahora mismo cien arriba o abajo. Son más de cinco mil desde que dio comienzo la segunda intifada y muchos miles más desde que existe Israel hace sesenta años sin que la ONU, la OTAN, la UE ni ninguna otra organización internacional hayan hecho otra cosa que recompensar a Israel por su política genocida en Palestina.

Israel fue admitido en la comunidad internacional como un Estado más, aunque se estableció en 1948 mediante la masacre y la expulsión de los palestinos que vivían pacíficamente en sus tierras hasta ese momento. Israel se mantiene financiado y armado por Estados Unidos a pesar de sus guerras y agresiones contra países vecinos. Israel ha sido premiado con un acuerdo político, económico y científico preferencial con la Unión Europea, aunque emplea sistemáticamente tanques y cazabombarderos contra la población palestina –de la que el 50% es menor de edad-, la cual mantiene bajo ocupación militar desde hace cuarenta años.

Los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y España informan habitualmente a sus votantes de que “apoyan totalmente a Israel, sean cual sean las circunstancias”, como aseguró hace poco el ministro español de asuntos exteriores, así que la consecuencia lógica es que Israel haya matado ayer sábado a casi tres centenares de seres humanos como si fueran alimañas sin derecho alguno.

La lista de violaciones de la ley internacional por parte de Israel es tan larga como la de los árabes que ha matado en Palestina, Líbano, Iraq, Siria, Jordania, etc. La naturalidad y la tranquilidad, cuando no la sorna, con las que los líderes israelíes amenazan constantemente con castigos y con la muerte a los palestinos, revelan un carácter que se asocia a psicópatas de películas de la serie B y no a personas en cuyas manos –armadas con bombas nucleares- está la paz del mundo. Para más INRI los occidentales consideran un crimen criticar a Israel, para colmo de males el asesinato de palestinos se considera en Occidente como un mal menor necesario para que avance el proceso de paz.

Los que en Occidente alaban a la “única democracia en Oriente Medio” son cómplices de sus asesinatos, como lo son los israelíes que votan a los políticos que los ordenan. Hace muchos años que el significado de la palabra democracia ha sido pervertido, así como el de derechos humanos, ONU, derecho internacional, paz mundial y otras que usan los poderosos para justificar la imposición de su voluntad sobre los débiles.

Resulta increíble que el gobierno de Hamas en la Franja de Gaza haya ofrecido apenas cuatro días antes de esta última matanza, el 23 de diciembre, renovar la tregua, la cual ha respetado durante meses a pesar de que Israel ha mantenido y aumentado su cruel asedio contra Gaza en ese tiempo, tregua que rompió en un claro acto de provocación a primeros de diciembre con el asesinato de cuatro palestinos.

La ingenuidad de Haniye y su equipo contrasta agudamente con la perversión del primer ministro israelí Olmert y su ministro de defensa Barak. Al mismo tiempo, mientras periodistas árabes y algunos observadores han reflexionado en los días pasados sobre las señales evidentes del ataque israelí, la prensa occidental narcotizaba a la opinión pública para apoyar, una vez más, las acciones terroristas de Israel.

En el último mes Israel expulsaba de Gaza a periodistas, internacionalistas, delegaciones extranjeras, negaba el paso a diplomáticos y al relator de las Naciones Unidas, aumentaba el asedio, reducía aún más el paso de alimentos, medicinas y combustible. Al mismo tiempo amenazaba con agredir a los palestinos. Occidente dejaba de lado estas señales y criticaba a Hamas por dar por finalizada la tregua.

Ha quedado claro una vez más el concepto de derechos humanos y derecho internacional para los gobernantes occidentales, así como el concepto de prensa libre al servicio de la verdad y la justicia. Ríete de Radio Mil Colinas, enorgullécete de vivir entre la crème de la crème de la civilización judeo-cristiana mundial.

Ahora es el tiempo de las editoriales de prensa y de las declaraciones gubernamentales que amonestan a Hamas por terminar la tregua, léase por no aceptar que Israel es el pueblo elegido por Dios y por Estados Unidos. Es el tiempo de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que piden el cese de la violencia a las dos partes, como si ocupante y ocupado, agresor y víctima, potencia nuclear y población desnutrida, fuesen dos contendientes en igualdad de derechos y condiciones.

Si se tiene la suerte de no ser editorialista ni político, es el tiempo de preguntarse cómo ha de responder un ser humano ante la falta de humanidad tan abyecta de la que somos testigos. Confiar en la ONU, creer en la declaración universal de los derechos humanos, reclamar la acción de la comunidad internacional, pedir a Israel que detenga los ataques… es proteger al agresor, es inhibirse ante su acción, es mirar para otro lado.

Resulta difícil pensar en un mundo –en particular en Occidente- más deshumanizado y cruel. Si aquí nadie es capaz –ni en Navidad- de “apiadarse de la víctima”, de “no hacer al otro lo que no quieres que te hagan”, “de estar junto al desheredado y oprimido”, es lo más probable que otros en Oriente Medio defiendan al débil, protejan al perseguido y castiguen al agresor con los medios a su alcance.

Ya que la democracia, la ONU, la OTAN y el proceso de paz no valen en absoluto para proteger los derechos humanos de las víctimas de Israel y sus aliados, ni para hacer a éstos más humanos, hay que esperar que las operaciones de la resistencia intenten por todos los medios conseguir esa protección y –de rebote, no por propia iniciativa- que los demás recuperen algo de su humanidad.

En el peor de los casos, si no triunfan, al menos con el Apocalipsis que nos aguarda se acabarán los sufrimientos de las víctimas y comenzará el rechinar de dientes de los agresores.