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El estallido de la Primavera Árabe

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       Hassanna Aalia da voz a los activistas saharauis del campamento de la Dignidad





El pasado 17 de febrero, un tribunal militar de Marruecos condenó a cadena perpetua y penas de 20 y 30 años de cárcel a 24 activistas saharauis por el levantamiento del campamento de Gdeim Izik, en las afueras de Al-Alaiun, la capital del Sáhara Occidental. Entre los jóvenes condenados hay un caso que ha llamado especialmente la atención internacional, la del joven Hassanna Aalia que ha sido sentenciado a cadena perpetua por un delito por el cual ya había sido detenido, juzgado y puesto en libertad. Invitado por ACAPS-Anoia, compartirá su testimonio con la población Anoia, este miércoles. "Represión, tortura y prisión en el Sahara Occidental ocupado por Marruecos - La experiencia personal" es el título de la charla que comenzará a las ocho de la tarde, en la sala de Socios del Ateneo Igualadí.

Hassanna Aalia tiene 24 años, nació en los territorios ocupados por Marruecos del Sáhara Occidental y hoy ha pasado por los estudios de Radio Nova para darnos testimonio de las reivindicaciones del pueblo saharaui y de los hechos vividos en Gdeim Izik, el llamado "campamento de la Dignidad "por el popular profesor y activista Noam Chomsky, quien además, ha descrito esa acción como el estallido de la Primavera Árabe.

Se levantó a unos 15 km de El Aaiún, en el Sáhara Occidental, el 10 de octubre de 2010 y fue el escenario de una de las protestas históricas del pueblo saharaui. El campamento alojó cerca de 20.000 saharauis, que protestaban por la discriminación que sufren en su territorio y que pedían mejoras sociales al gobierno marroquí.

La noche del 8 de noviembre de 2010 fue desmantelado violentamente por la policía y los militares marroquíes. Durante el asalto, las fuerzas militares y de represión marroquíes detuvieron cientos de saharauis, que fueron sometidos a torturas y tratos degradantes. Entre los detenidos había Hassanna Aalia, que fue juzgado en dos ocasiones y dejado en libertad por falta de pruebas.

Ahora, junto a más de una veintena de activistas se les acusa de la muerte de 11 soldados marroquíes durante el desmantelamiento, aunque nunca se ha hecho una investigación independiente de lo ocurrido aquella noche y de cuántas personas del campamento perdieron la vida tras el asalto del ejército.

Muchas organizaciones internacionales como Human Rights Watch, Amnistía Internacional o el Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos, y muchos observadores y juristas internacionales invalidan el juicio y consideran que el proceso llevado a cabo es nulo, se ha realizado una instrucción defectuosa del procedimiento, incompleta e ilegal. El caso de Hassanna Aalia es excepcional, ya que ha sido acusado y condenado a cadena perpetua sin poder escuchar ni estar presente en la instrucción ni en la vista. Ha sido condenado a cadena perpetua y está declarado en rebeldía.

A sus 24 años, Hassanna Aalia ha sido arrestado y torturado más de una vez. Detenido a los 17 años por primera vez para participar en una manifestación pacífica, se ha convertido en la voz de los presos políticos y también de muchos activistas de los territorios ocupados. Afirma que el dictamen del tribunal de Rabat ha servido al gobierno de Marruecos para "lanzar un mensaje de miedo al pueblo saharaui ya la comunidad internacional". Pero también añade que el pueblo saharaui es muy fuerte y lleva muchos años sufriendo. "Y lo seguirá haciendo hasta la libertad" - concluye.

RUANDA Y UGANDA APOYAN A REBELDES M23 DEL CONGO.

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¿Hasta cuándo las riquezas naturales del Congo seguirán siendo motivo de maldición para su pueblo?


Desde hace varios meses, una nueva rebelión “liberadora” siembra la desolación entre los habitantes de la provincia congoleña del Kivu-Norte, cuya capital es Goma. Se trata del Movimiento 23 de marzo (M23), creado por militares que ya anteriormente habían participado en una rebelión (CNDP) y que en 2009, como consecuencia de un acuerdo, se integraron en el ejército oficial congoleño. Esta rebelión, según ellos, está motivada porque Kinshasa no ha cumplido lo firmado.
El apoyo de Uganda y sobre todo Ruanda a estos rebeldes, tanto a nivel de organización político–estratégica como en la misma formación militar, está documentado por diversos informes concordantes entre ellos. El más significativo, redactado por un grupo de expertos de la ONU, establecía que Uganda y Ruanda estaban apoyando logísticamente con armas y municiones, y con hombres la pretendida rebelión “liberadora”. Según este informe, la cadena de mando del M23 se remontaría hasta el ministro de Defensa ruandés, general James Kabarebe. Estas acusaciones, rechazadas airadamente por Ruanda, han derivado en reuniones del Comité sancionador de la ONU y en la congelación por parte de varios países de los fondos de ayuda a Ruanda.

Sin embargo, la llamada “comunidad internacional”, influida por los padrinos del régimen genocida de Paul Kagame, -Gran Bretaña y EEUU-, no termina de decidirse a condenar severamente a las autoridades ruandesas y evita citarlas como máximas responsables del desastre. Solo algunos oficiales del M23, como Bosco Ntaganda o el coronel Makenga, aparecen en la lista de perseguibles y sancionables, cerrando los ojos ante la implicación ruandesa en la agresión y en el expolio de la región, ahora en guerra abierta.

Los últimos acontecimientos revelan que se ha alcanzado un punto de no retorno. Goma ha caído; el ejército congoleño, humillado, ha huido; la comunidad internacional ha sido desafiada. La muerte, los saqueos, las violaciones, el reclutamiento de niños soldados, la huida y desplazamiento de poblaciones, vuelven a convertirse en realidad cotidiana. La ofensiva sobre Goma, programada y ejecutada concienzudamente, puede extenderse hacia el norte (Beni–Butembo) y hacia el sur (Bukavu). Un portavoz de los rebeldes ha declarado: “El viaje para liberar el Congo no ha hecho más que empezar (…) Vamos a Bukavu y luego a Kinshasa, ¿estáis preparados para uniros a nosotros?”

No pocos congoleños expatriados acusan al presidente Kabila de mantener conscientemente la debilidad de las Fuerzas Armadas Congoleñas para facilitar y hasta justificar la progresiva anexión del este del Congo a Ruanda. Se apoyan en que mientras Goma caía en manos de los rebeldes del M23, el presidente Kabila volaba a Kampala para reunirse con el presidente ruandés, Kagame, convocados por el ugandés Museveni, revestido repentinamente de mediador.

Entre tanto, la misión de la ONU, la MONUSCO, tiene desplegados unos 17.000 soldados en el Congo, de los que 7.000 se encuentran en el convulso este y, a pesar de disponer de abundantes medios, ha sido incapaz de cumplir su misión de proteger a la población civil y frenar a los rebeldes. Laurent Fabius, ministro francés de exteriores se ha preguntado si la MONUSCO no ha fracasado en su misión “ya que es absurdo que los cascos azules no se hayan batido para impedir que unos centenares de rebeldes se hagan con el control de Goma”. No cabe la menor duda de que lo que ocurre en el Este del Congo es también responsabilidad de la comunidad internacional.

La captura de Goma por el M23 es una afrenta sin precedentes para el estado de derecho internacional y para la misión de paz más grande y más cara de las Naciones Unidas e intensifica una crisis humanitaria que ya era alarmante.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo las riquezas naturales del Congo seguirán siendo motivo de maldición para su pueblo? ¿Hasta cuándo las llamadas grandes potencias callarán el genocidio más grande de África y quizás de la humanidad? ¿Hasta cuándo los congoleños deberán derramar su sangre por haber nacido en esta zona del planeta? ¿No son suficientes los casi 8 millones de víctimas, la mayoría civiles, que se han producido desde 1994 en las interminables guerras del Congo?


Umoya-Federación de Comités de Solidaridad con África Negra
www.umoya.org
umoya@umoya.org
Madrid, 26 de noviembre de 2012

Gadafi es un tirano sanguinario. Lo creía, después cambié de parecer.

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Gadafi es un tirano sanguinario. Lo creía, después cambié de parecer.


Traducido para Rebelión por Guillermo F. Parodi y revisado por Caty R.
Hace varios meses, me sentí impactado por la manera en que se reprimieron las manifestaciones en Libia. Estaba persuadido de que Gadafi aplastaba a sangre y fuego a los manifestantes y que bombardeaba civiles en Trípoli. Tuve la posibilidad a finales de julio de trasladarme para ver in situ la situación real, y poder dar testimonio.


Todo lo que dicen nuestros medios de comunicación es falso. Estuvimos en Trípoli, pudimos circular libremente, no había estado de sitio, no había tanques ni milicias armadas aterrorizando a la población. En Trípoli la calma reinaba en total contradicción con el caos anunciado por los medios, que decían que la capital estaba al borde de la guerra civil. 

Todas las personas que encontramos –civiles, voluntarios, militares e incluso opositores- dicen lo mismo: hay seguramente cosas que cambiar en Libia pero corresponde a los libios hacerlas y a ningún otro, sobre todo no a los rebeldes que no sabemos de dónde salieron, y que la mayoría vienen del extranjero. Las encuestas hechas entre la población indican que Gadafi dispone al menos del 90% de apoyo en la región de Trípoli y al menos del 70% en todo el país. ¿Podemos destruir un país porque tiene una oposición del 30%? ¡En ese caso, hay que volver rápidamente a Francia pues somos más de 30% los que queremos que Sarkozy se vaya! ¿Quién va a armarnos y financiarnos? 

La OTAN y Francia violaron las Resoluciones 1970 y 1973, que se creía que permitirían proteger la población libia. Numerosos civiles -incluidos mujeres y niños- murieron debido a los misiles de la OTAN. La Alianza no bombardea los lugares militares, sino escuelas, hoteles, almacenes y casas, sin ningún sentimiento y lo justifica diciendo que se trata de “daños colaterales”. ¿Cuántas víctimas ha causado la OTAN desde el principio de los bombardeos? 

Francia y Qatar son responsables de la muerte de centenares de civiles, o quizá de miles. Francia y Qatar arman, financian y protegen a los rebeldes. Son esos rebeldes los que matan, violentan, destrozan, torturan, descabezan. Cometen las peores exacciones, las peores atrocidades sobre la población civil o sobre toda persona que no comparte su odio del régimen. 

Numerosos vídeos dan prueba de su crueldad. ¡Son ellos a quienes apoyamos y que nos han sido presentados como la oposición democrática en Libia! ¿Pero quiénes son verdaderamente? Muchos vienen de Irak, Afganistán, Egipto, Níger y otros países de África. Son los mismos islamistas que, probablemente, combatimos en Irak y Afganistán. Así pues, un día los combatimos y otro los protegemos. ¿Cuáles son sus pretensiones? Ninguna, salvo el pillaje del país y crear el caos por todas partes donde pasan. 

Es algo nunca visto: se atacó un país, matando cientos de civiles, bombardeando cientos de infraestructuras, apoyaron a rebeldes crueles, todo sin contar con informes de ninguna comisión de investigación, sin ninguna verdadera prueba de las masacres de Gadafi, solamente a raíz de artículos de prensa. Nos enteramos de que nuestro nuevo presidente BHL deseaba ayudar a Libia y en consecuencia fue necesario bombardear y sostener al CNT. Sin embargo, los libios no reconocen de ningún modo el CNT ni a los rebeldes y, pase lo que pase, defenderán su tierra y su libertad hasta el final. He aquí el testimonio de la gente que encontré en Libia. No comprenden por qué los atacan, por qué los matan y por qué destruyen su país siendo que ellos nunca pidieron nada a nadie. Las mentiras de los medios tienen una pesada responsabilidad en esta guerra.

No sólo permitieron el voto de la Resolución de la ONU y el bombardeo del país, sino que también permitieron, a lo largo del conflicto, justificar las atrocidades cometidas en nombre de la “democracia” francesa. 

Los periodistas saben que Gadafi nunca ha bombardeado a la población en las manifestaciones (ninguna imagen, ninguna prueba), y que las manifestaciones en Benghasi no tenían nada de pacíficas. Se armaba a los rebeldes con palos, cuchillos, sables: se pueden ver las imágenes y vídeos en Internet. Se las agarraron con las fuerzas del orden y sembraron el caos en la ciudad. 

Los periodistas saben las atrocidades y las exacciones que se cometieron. Saben que estos rebeldes no representan de ningún modo a la población Libia, pero no dicen ni una palabra. Al contrario: repiten constantemente que los insurrectos avanzan y que pronto se derrocará el poder. No hay informaciones acerca de la muerte de centenares de civiles debido a la OTAN, no dicen nada de las violaciones, los actos de tortura y los asesinatos de civiles cometidos por los rebeldes. 

La población libia sufre ante la indiferencia de todos. Debido al bloqueo, algunos libios carecen de medicamentos, comida y gasolina. Al amparo de la Resolución 1973, la OTAN y Francia cometen crímenes contra la humanidad. La OTAN, como organización, es responsable de los daños materiales y humanos de esta guerra. Es culpable de las consecuencias económicas desastrosas para la población libia. En democracia, es la población la que financia, y nosotros dejamos hacer, sin decir nada. En cuanto a Sarkozy, deberá responder por sus actos ante un tribunal por mentiras, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, violación de las Resoluciones 1970 y 1973 (bombardeando de civiles, armando y financiando los rebeldes). Francia no solo envió tropas para ayudar a las milicias rebeldes, sino que les proporcionó también armas y dinero. 

Libia está vital y resiste. Presenta denuncias ante el Tribunal Penal Internacional, ante los tribunales belgas (jurisdicción de la que depende la OTAN), el Tribunal de Justicia europeo, los órganos jurisdiccionales nacionales de los Estados agresores. Realiza gestiones ante el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas. 

¡Es tiempo de despertar y decir basta a esta propaganda mentirosa que justifica los crímenes y las masacres de la población en nuestro nombre! Los medios y nuestros políticos nos manipulan y nos mienten sobre la situación en Libia. 

Imagínense un régimen que cuenta con un 30% de opositores. Otro país decide venir a armarlos, financiarlos y ayudarlos a armar un caos en todo el país. ¿El 70% restante no es mayoritario? ¿No tiene ningún derecho? ¿O será que nosotros -OTAN, Francia, Europa- defendemos el derecho de los que pueden aportarnos algo? 

Aquí queda claro que nuestro apoyo a los rebeldes se debe a que Francia y los otros piensan recuperar contratos jugosos en Libia, y sobre todo robar las riquezas del país. Un libio me dijo: «¡Ahora que sus cajas están vacías, vienen a Libia reflotar sus cuentas!». 

Una vez que uno ve la verdad de frente, todo se aclara. La verdadera razón de nuestra presencia en Libia no es la democracia, sino solamente el petróleo. Espero que los que lean esto tengan la curiosidad de ir a comprobar en Internet y se darán cuenta de lo que ocurre actualmente en Libia. Es necesario hacer todo lo posible para parar esta masacre, deteniendo los bombardeos y dejando de armar a los rebeldes.

La OTAN, Francia sobre todo Sarkozy y BHL deberán responder de sus crímenes ante la justicia. A nosotros nos toca hacer que eso ocurra un día y que sus crímenes no queden impunes.

Multinacionales que quieren prolongar la guerra en el Congo

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Zenit, agencia de noticias del Vaticano, dijo hace poco que “la crisis humanitaria más olvidada en nuestro planeta es la del Congo” De vez en cuando en los medios asoma la tragedia pues ya no hay modo de ocultarla. Pero lo que se dice de ella es todavía irrisorio e insultante en comparación con la magnitud de la barbarie y el genocidio. Y no hay llanto, ni pedir perdón, ni propósito de enmienda.
En esta Carta a las Iglesias de vez en cuando decimos una palabra sobre el Congo. Es un muy pequeño grano de arena.

Ahora, aunque no sea más que por pudor, volvemos a recordar a ese inmenso “pueblo crucificado”. Presentaremos, resumidamente, tres textos que han llegado a nuestras manos estos días. Terminaremos con una breve reflexión.

1. “Quieren prolongar la guerra en el Congo”

En Periodista Digital del 27 de noviembre el jesuita Ferdinand Muhigirwa acusa a la comunidad internacional de querer prolongar la guerra en el Congo. “Si la comunidad internacional lo quisiera realmente, la guerra en la República Democrática del Congo terminaría en pocos días”.

Y da la razón. “Está claro que la raíz del conflicto son los minerales, de los que se benefician las empresas mineras y los países extranjeros, pero no la población autóctona que se ve obligada a vivir con menos de un dólar al día”. Los organismos supranacionales, como la Unión Europea, prefieren que la contienda se mantenga y ”se prolongue en el tiempo de forma interminable”.

El genocidio, por causa de la guerra y la pobreza, es claro. “Es terrible que en un país tan extremadamente rico la población viva abocada a tales niveles de pobreza”. Y crece la deshumanización.

En El Salvador lo entendemos bien. Desde hace décadas se produce el abandono progresivo de la agricultura: “la gente no quiere seguir trabajando en los sectores tradicionales porque prefiere enriquecerse en las minas” Y sufren los niños: “Las familias permiten a sus hijos abandonar el colegio desde edades muy tempranas para excavar. Creen que así se van a hacer ricos, cuando después la mayoría no consigue más de 50 dólares al mes”.

Son palabras mayores.
1. la guerra en el Congo es un genocidio que ha producido 5 millones de muertos en 15 años.
2. El genocidio puede ser detenido, pero la comunidad internacional, las democracias del Norte, no quieren detenerlo.
3. El Congo es un pueblo activamente crucificado.

2. “El teléfono celular: ataúd del Congo”

En lenguaje periodístico Cristóbal Saura explicaba en El portal del medio ambiente, el 6 junio de 2007, por qué ocurre el genocidio y por qué se oculta.

El genocidio.

En las montañas orientales del Congo hay coltán y niobio, además de oro, diamantes, cobre y estaño. El coltán, abreviatura de colombio-tantalio, está en suelos de una antigüedad de tres mil millones de años. Se usa con el niobio para fabricar los condensadores para manejar el flujo eléctrico de los teléfonos celulares. Cobalto y uranio son elementos esenciales para las industrias nuclear, química, aeroespacial y de armas de guerra. Alrededor del 80% de las reservas mundiales de coltán están en el Congo.

Por el control de estos minerales escasos hay una guerra tremenda. Los poderes multinacionales quieren controlar la minería de la región. Conclusión: “el motivo del genocidio son estos minerales que buscan las corporaciones” y además están destruyendo la segunda área verde del planeta después del también amenazado Amazona.

Un poco de historia.

En 1996 Estados Unidos patrocinó una invasión de fuerzas militares de las vecinas Rwanda y Uganda. Hacia 1998 tomaron el control y ocuparon las áreas mineras estratégicas. Muy pronto, el ejército rwandés comenzó a ganar más de 20 millones de dólares por mes con la minería del coltán. Hay cientos de informes que denuncian abusos de los derechos humanos en esa región minera.

Las empresas con capacidad tecnológica convierten el coltán en el codiciado tantalio en polvo y lo venden a Nokia, Motorola, Compaq, Sony y a otros fabricantes que lo usan en teléfonos celulares y otros aparatos de tecnología “de punta”.

Keith Harmon Snow dice que para analizar la geopolítica del Congo y las razones de una guerra casi inacabable desde 1996, hay que comprender el crimen organizado por negocios multinacionales.

La guerra del Congo se planificó con las inversiones de corporaciones multinacionales de Estados Unidos, Alemania, China y Japón en la región. Y está apoyada por las más poderosas corporaciones, la Cabot Corporation y al OM Group, de Estados Unidos; la HC Starck de Alemania; y Nigncxia, de China.

Redes criminales, preparadas y mantenidas por esas multinacionales, practican la extorsión, soborno, violación y matanzas. Y obtienen beneficios sin precedentes con la minería del Congo. Hasta 6 millones de dólares en cobalto crudo salen a diario de la RDC. Sin embargo, casi nunca aparecen estas compañías en los informes sobre derechos humanos.

Personajes relacionados con el negocio del coltán han estado muy cercanos al gobierno de Estados Unidos. Sam Bodman fue llamado por el Presidente Bush en 2004 para ser Secretario de Energía. Nicole Seligman fue consejera legal de Bill Clinton. Muchos que alcanzaron posiciones de poder en la administración Clinton pasaron a altos cargos en Sony Corporation.

En el negocio participan distribuidores norteamericanos de armas, como Simax, y las compañías que fabrican material de guerra para el Pentágono, llamadas “proveedores de Defensa”, Lockheed Martin, Halliburton, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon y Bechtel. Incluso organizaciones pseudo humanitarias como CARE, el Comité de Rescate Internacional; “Conservation”, empresas de relaciones públicas y grandes medios de comunicación como The New York Times.

Se han hecho grandes fortunas, vendiendo electrónica de alta tecnología para que la disfruten los norteamericanos y europeos, los japoneses y los “nuevos ricos” de América Latina, China y la India.

El encubrimiento.

El 5 de junio de 2006, se leía en la portada de la revista Time: “Congo: El Peaje Oculto de la Guerra más Mortal del Mundo”. Es cierto que el artículo mencionaba brevemente el coltán y su uso en los teléfonos celulares y en otros aparatos electrónicos. La guerra era una tragedia horrible, pero nada decía de las actividades de las corporaciones y los gobiernos extranjeros, para, a través de la guerra, apoderarse del coltán. Ni tampoco, de quiénes obtienen de esta guerra resultados financieros y políticos.

Johann Hari en The Hamilton Spectator, el 13 de mayo de 2006, sí analizó el origen de esta y otras guerras en África. “El único cambio a través de las décadas ha sido qué recursos naturales se buscan para consumo occidental: caucho bajo los belgas, diamantes bajo Mobutu y ahora coltán y casiterita”. Lo más cruel es que los medios no dicen nada de que estos conflictos han llevado a la población africana a una vida inhumana.

3. “Cada kilo de coltán cuesta la vida a dos niños”

Lo dice Alberto Vázquez Figueroa en el ABC del 12 de noviembre de este año. Cuenta el impacto de la guerra del coltán en los niños. Reproducimos sus reflexiones, formuladas con palabras de las preguntas y de sus respuestas.

“Los niños, de entre siete y diez años, son grandes víctimas de la lucha por el coltán. Son terriblemente explotados, y se les “paga” 25 centavos de euro al día. ¿Estamos ante la esclavitud del siglo XXI? El coltán lo extraen niños porque se encuentra en yacimientos a muy baja profundidad, y con sus pequeños cuerpos son los que caben mejor por los recovecos.

Muchos de estos niños mueren víctimas de horribles desprendimientos de tierra. Y se quedan ahí enterrados. Lo que no han querido las empresas que fabrican aparatos con coltán es que eso se supiera. Yo he vivido dos décadas en África y algo había oído. Hay fotos de esa barbaridad: niños semiesclavos respirando polvo mientras llueve a mares o se los lleva la riada. Eso es un infierno. Han llegado cientos de miles de refugiados y aquello es un desastre.

Yo me pregunto: ¿cómo en el siglo XXI toda nuestra tecnología depende de que haya un niño dando martillazos a una piedra y a un pedazo de tierra que se le viene encima? ¡Esto es de locos! Todos recordamos a tutsis y hutus matándose a machetazos, no olvidamos las iglesias quemadas con toda la gente dentro, ni a los niños perseguidos, con los brazos y narices cercenados. 700,000 desplazados y ya casi cinco millones de muertos ¡por el maldito coltán y para que nosotros tengamos una vida más cómoda!

No paramos la guerra porque las grandes empresas y gobiernos no quieren que se pare. Si se paraliza la guerra no se hace negocio con el coltán. Se quedaría en el Congo. Quien controle el coltán controlará nuestra vida”.

Reflexiones desde El Salvador

1. No es posible leer textos como éstos sin sentirse mal, pero alguno podrá preguntarse por qué fijarnos en el Congo cuando en El Salvador también vivimos en medio de gravísimos problemas. Y además, poco podemos hacer. La respuesta es: “por pudor”. No se puede ser humano, ni en El Salvador ni en Roma, si no hacemos hoy central el dolor del Congo.

Y también por un mínimo de honradez. En los peores años de represión contra el pueblo salvadoreño, se levantaron voces en Estados Unidos y en Europa para dar a conocer nuestra tragedia y ofrecernos solidaridad. Poco podemos hacer desde aquí, pero al menos difundamos lo que está pasando en el Congo.

2. Por lo que toca a la UCA, ahora que recordamos a nuestros mártires jesuitas sería irresponsable no recordar a los jesuitas del Congo y sus mártires. Un jesuita, Christophe Munzihirwa, arzobispo de Bukavu, fue asesinado en 1996 por defender a cientos de miles de refugiados. Lo llaman “el san Romero de África”.

Ahora recibimos este mensaje de Ferdinand Muhigirwa, jesuita congoleño, director del Centro de Estudios para la Acción Social que clama desde Kinshasa. Nos recuerda las palabras de nuestros mártires. Y nos sentimos hermanos. Y nos acordamos también del Padre Arrupe, cuando nos exigió a todos “la lucha por la justicia”, pagando el precio necesario. 49 jesuitas han sido asesinados desde entonces en el tercer mundo. Y el mismo Padre Arrupe sufrió fuerte persecución al interior de la Iglesia.

3. La realidad del Congo desenmascara la falsedad del “mundo de abundancia, civilizado y democrático”, lo acusa y lo juzga. Casaldáliga escribe: “África ha sido llamada el calabozo del mundo, una Shoá continental”.

Nuestro amigo Luis de Sebastián ha escrito un impresionante libro con el título: “África, pecado de Europa”. Bueno y necesario es recurrir al lenguaje religioso de “pecado”. No es políticamente correcto, pero el lenguaje civil, correcto y democrático, no ha descubierto una palabra equivalente. En teología, “pecado” es “lo que da muerte”. Dio muerte al hijo de Dios y sigue dando muerte a millones de hijos e hijas suyas.

4. Por coincidencia, escribimos estas páginas en el tercer aniversario de la muerte del Padre Jon Cortina.

En el salmo hemos rezado: “En el consejo de los dioses se levanta Dios y los acusa: “¿hasta cuándo juzgarán inicuamente? Juzguen a favor del débil y del huérfano; hagan justicia al humilde y al indigente; liberen al débil y al pobre y arránquenlos de las manos de los impíos”.

Es el juicio de Dios ante la guerra de El Congo contra los dioses, imperios, transnacionales, medios de comunicación.

5. Y permítanme una reflexión personal. Yo me enteré que había una guerra en el Congo hace unos diez años. No sabía lo que era el coltán, ni para qué servía. Y menos sabía de los criminales manejos de occidente para conseguirlo.

De todo ello no me enteré ni en la UCA, ni en mis visitas a Estados Unidos y Europa. Me lo contaron sencillas religiosas que vivieron las tragedias de Ruanda y Burundi, y trabajaron en los campos de refugiados de Bukavu, el Congo. Me abrieron los ojos.

Y les he visto trabajar en comités de solidaridad en toda España, con suma sencillez, con medios muy limitados, pero con gran lucidez y amor. Publican Umoya, revista sobre la realidad actual de África. Siguen adelante. Y son las que más saben de África.

Me recuerdan las palabras que le escuché a Joe Moackley, congresista por Massachussets, cuando venía a defender a los campesinos salvadoreños de la represión del ejército gubernamental: “cuando tengo que votar en el Congreso sobre nuestra política en algún país del tercer mundo, para informarme no me pongo en contacto con nuestras embajadas, sino con religiosas que trabajen allí. Son las que más saben”.

6. Con el coltán se hacen misiles, teléfonos celulares y hasta juguetes. Cuando los usemos recordemos a los 5 millones que han muerto en esta guerra, y recordemos a gentes como Ferdinand Muhigirwa, que nos mantiene en la verdad y en el amor.

7. A las personas a las que he visto mantener la esperanza para el Congo son las religiosas que han estado allá. No son ingenuas, pero con cariño y admiración recuerdan la bondad que han visto.

Termina era Mubarak en Egipto

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NOTICIAS IMPORTANTES DE LO ACONTECIDO EN EGIPTO

Termina era Mubarak en Egipto; derrocado por protestas -

EL CAIRO (Reuters) - Una furiosa oleada de protestas finalmente derrocó al presidente egipcio Hosni Mubarak el viernes, después de 30 años en el poder, desatando festejos en las calles y enviando una señal de alerta a los líderes autoritarios del mundo árabe y de otros países.

Mubarak, el segundo líder árabe en ser derrocado por una revuelta popular en un mes, entregó el poder a las fuerzas armadas tras 18 días de inéditas protestas contra la pobreza, la corrupción y la represión, en los que su apoyo militar se evaporó.

El vicepresidente Omar Suleiman dijo que un consejo militar se hará cargo de la nación árabe más poblada. Para septiembre fueron prometidas elecciones presidenciales libres.

Mubarak, de 82 años, voló con su familia desde El Cairo hacia el centro vacacional de Sharm el-Sheikh, dijo un funcionario del partido gobernante.

Los egipcios celebraban eufóricos en un ambiente de carnaval en las calles, y la gente se abrazaba en la plaza Tahrir de El Cairo, el principal foco de las protestas. Otros simplemente lloraban de alegría.

"La pesadilla terminó", dijo Saad el Din Ahmed, un sastre de 65 años, en El Cairo.

"Ahora tenemos nuestra libertad y podemos respirar y demandar nuestros derechos. En la era de Mubarak, nunca tuvimos un buen día. Con suerte ahora veremos tiempos mejores", sostuvo Mostafa Kamal, un vendedor de 33 años.

Sin embargo, hay dudas sobre hasta qué punto el Ejército, comandado por el mariscal Mohamed Hussein Tantawi, el veterano ministro de Defensa de Mubarak, está dispuesto a instaurar una democracia, especialmente porque el proscrito partido de los Hermanos Musulmanes es una de las fuerzas mejor organizadas.

"Este apenas es el fin del comienzo", dijo Jon Alterman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. "Egipto no se está moviendo hacia la democracia, se movió hacia una ley marcial y hacia dónde se dirige es un tema de debate", agregó.

Funcionarios estadounidenses familiarizados con el Ejército egipcio, patrocinado por Washington, dicen que Tantawi, de 75 años, siempre se ha resistido al cambio.

En un comunicado, el consejo militar indicó que tomaría medidas para abrir una fase interina y que espera cumplir con las esperanzas del pueblo.

Subrayando la posición imparcial que han tenido hasta ahora, las fuerzas armadas elogiaron a Mubarak por renunciar "para el interés de toda la nación" y a los "mártires" que murieron protestando.

La consultora de riesgo Stratfor dijo: "El Ejército ha llevado a cabo un golpe liderado por (...) Tantawi. No está claro si Suleiman quedará como presidente de un Gobierno liderado por el Ejército".

"Egipto está volviendo al modelo de 1952 de dirigir el Estado a través de un consejo de oficiales", añadió.


PEOR CRISIS DESDE FAROUK

La crisis que derribó a Mubarak fue la peor desde que el rey Farouk, apoyado por Gran Bretaña, fue derrocado por un golpe militar dirigido por un grupo de oficiales en 1952. Los generales han gobernado el país desde entonces.

Un destacado miembro de los Hermanos Musulmanes dijo que los egipcios habían obtenido el principal reclamo de su levantamiento popular.

"Saludo al pueblo egipcio y a los mártires. Este es el día de victoria para el pueblo egipcio", dijo Mohamed el-Katatni, ex líder del bloque parlamentario de los Hermanos, a Reuters.

Pero introduciendo un elemento de cautela sobre el rol del Ejército en el futuro, Katatni sostuvo que el partido esperará los próximos pasos del consejo militar.

"Este es el mejor día de mi vida", dijo el activista de la oposición y ganador del premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, dando la bienvenida a un período de transición de poder compartido entre los militares y el pueblo, y agregó que no tenía en mente presentarse como candidato a presidente.

Los egipcios ondeaban banderas, arrojaban fuegos artificiales y tocaban tambores para celebrar este nuevo capítulo en la historia moderna de su país.

Los mensajes de texto de felicitación saturaron las redes de teléfonos móviles, mientras las personas de a pie festejaban la victoria del poder popular.

Un orador hizo el anuncio en la plaza Tahrir de El Cairo, donde cientos de miles rompieron en lágrimas, celebraron y se abrazaron unos a otros cantando: "El pueblo ha derrocado al régimen". Otros gritaban: "Allahu Akbar" (Dios es grande).

"MOMENTO FUNDAMENTAL"

El mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que la renuncia de Mubarak reflejó la voluntad del pueblo egipcio e instó a las poderosas fuerzas armadas del país a asegurar una transición a una "democracia genuina".

"El pueblo de Egipto ha hablado", dijo Obama a periodistas. "Los egipcios nos han inspirado", destacó.

Obama destacó que su país sigue dispuesto a proveer la asistencia necesaria para una transición a la democracia.

"El Ejército ha actuado con patriotismo y responsabilidad como guardián del Estado y ahora debe asegurar una transición que sea creíble a los ojos de los egipcios", declaró.

El primer ministro británico, David Cameron, lo definió como una preciosa oportunidad. Y la canciller alemana, Angela Merkel, declaró que compartía la alegría del pueblo egipcio.

Israel, país con el que Egipto firmó el primer tratado de paz árabe en 1979, dijo que esperaba que las relaciones siguieran siendo pacíficas.

Una disputa cada vez más enconada había elevado temores de violencia en el país, un aliado clave de Estados Unidos en una región rica en petróleo donde la posibilidad de que el desorden se contagie a otros Estados sacude a Occidente.

Los mercados financieros acogieron la noticia, viendo una menor probabilidad de conflicto. Las autoridades suizas dijeron que congelaron los fondos que podrían pertenecer a Mubarak.

Washington ha pedido una rápida transición democrática para restaurar la estabilidad en Egipto, un inusual Estado árabe que no es hostil hacia Israel, es el guardián del Canal de Suez que une Europa con Asia y una importante fuerza contra el Islam militante en la región.

Tantawi encabeza el consejo militar, de acuerdo a una fuente del Ejército.

Al Arabiya indicó que un comunicado del Ejército anunciaría el despido del gabinete, la suspensión de ambas cámaras del Parlamento y que el jefe de la corte constitucional gobernará junto con el consejo militar.

FRACASA RESCATE DEL EJERCITO

El poderoso Ejército egipcio dio garantías el viernes más temprano de que las reformas democráticas prometidas se cumplirán, pero enojados manifestantes intensificaron el levantamiento contra Mubarak marchando hacia el palacio presidencial y atacando las oficinas de la televisión estatal.

Las garantías del Ejército fueron un esfuerzo por aliviar la revuelta, pero no lograron calmar la protesta, que ha afectado la economía y sacudido a la inestable región de Oriente Medio.

El tumulto por la negativa de Mubarak a renunciar había puesto a prueba la lealtad de las fuerzas armadas, que debían elegir si proteger a su comandante supremo o abandonarlo.

El comunicado del Ejército indicó que Mubarak, de 82 años, había entregado los poderes para gobernar el país de 80 millones de habitantes a su vicepresidente el día anterior, tal vez pensando que esto les alcanzaría a los manifestantes.

Desde la caída del viejo líder tunecino Zine al-Abidine Ben Ali, que desató otras revueltas en la región, los egipcios se han levantado en masa contra la inflación, la pobreza, el desempleo y el Gobierno autoritario.

Las potencias mundiales habían presionado a Mubarak para que organizara una ordenada transición del poder.

Mubarak llegó al poder cuando los islamistas asesinaron a su antecesor Sadat en un desfile militar.

El corpulento ex comandante de la fuerza aérea perduró en el tiempo mucho más de lo imaginado en ese momento, gobernando bajo leyes de emergencia.

Promovió la paz de Oriente Medio en el exterior y más recientemente apoyó reformas económicas en el país, lideradas por su gabinete bajo el primer ministro Ahmed Nazif.

Pero siempre mantuvo un férreo control de la oposición política.

Mubarak resistió todo cambio político significativo, incluso bajo la presión de Washington, que ha entregado miles de millones de dólares al país desde que se convirtió en el primer Estado árabe en logar la paz con Israel en 1979.

Mubarak y EE.UU.

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No es sólo Mubarak
Los siete peores dictadores respaldados por EE.UU.

Joshua Holland, AlterNet

El controvertido presidente egipcio Hosni Mubarak, cuyo régimen ha recibido miles de millones de dólares de ayuda estadounidense, está últimamente en el centro de la atención mediática global. Hace tiempo que es “nuestro hijo de puta”, pero no es el único.

Echemos un vistazo a los demás dictadors del planeta que son lo bastante afortunados para gozar del beneplácito del Tío Sam.

1.Paul Biya, Camerún

Biya ha gobernado Camerún desde que ganó una “elección” en 1983. Fue el único candidato y le fue bastante bien: obtuvo un 99% de los votos.

Según el artículo de Wikipedia sobre el país: “EE.UU. y Camérun trabajan juntos en las Naciones Unidas y en otras organizaciones multilaterales. Cuando estuvo en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2002, Camerún colaboró estrechamente con EE.UU. en una serie de iniciativas. El gobierno de EE.UU. sigue suministrando un financiamiento sustancial para organizaciones financieras internacionales, como el Banco Mundial, el FMI, y el Banco de Desarrollo Africano que proveen ayuda financiera y otras a Camerún”.

Amnistía Internacionales detalla ejecuciones ilegales, periodistas encarcelados y muchás otras actividades repugnantes.

Como parte de una estrategia para asfixiar a la oposición, las autoridades perpetraron o condonaron violaciones a los derechos humanos, incluidos arrestos arbitrarios, detenciones ilegales y restricciones de los derechos de libertad de expresión, asociación y reunión. Defensores de los derechos humanos y periodistas fueron acosados y amenazados. Hombres y mujeres fueron detenidos por su orientación sexual.

2.Gurbanguly Berdymuhammedov (o Berdymukhamedov), Turkmenistán.

Berdymuhammedov llegó al poder en 2006 cuando murió su predecesor y el sucesor constitucional fue encarcelado.

Según el Departamento de Estado: “Durante varios años en los noventa, Turkmenistán fue un protagonista clave en la Iniciativa Energética de la Cuenca del Caspio de EE.UU., que trataba de facilitar negociaciones entre socios comerciales y los gobiernos de Turkmenistán, Georgia, Azerbaiyán y Turquía para construir un gasoducto bajo el Mar Caspio y exportar gas turkmeno al mercado interior turco de energía y más allá –el denominado Gasoducto Trans-Caspio (TGGP)-” La lista de Parade Magazine de los peores dictadores del mundo señala que “EE.UU. sigue importando petróleo de Turkmenistán (por valor de 100 millones de dólares en 2008), mientras Boeing suministra aviones al gobierno turkmeno. Chevron… abrió una oficina en la capital turkmena, Ashgabat”.

Human Rights Watch dice que aunque Berdymuhammedov ha dado algunos pasos “para revertir algunas de las políticas sociales más ruinosas” de su predecesor, “el gobierno sigue siendo uno de los más represivos y autoritarios del mundo”.

3.Teodoro Obiang Nguema, Guinea Ecuatorial.

Hace treinta y dos años, Obiang Nguema depuso –y luego ejecutó– a su tío, Francisco Macías, en un golpe sangriento. Peter Maas lo calificó no sólo de “el peor dictador de África”, sino de “un hombre cuya vida parece una parodia del género dictatorial”.

Obiang... prometió más benevolencia y amabilidad que su predecesor, pero en los años noventa, incluso el embajador de EE.UU. en Guinea Ecuatorial recibió una amenaza de muerte de una persona de confianza del régimen y tuvo que ser evacuado. Poco tiempo despué se descubrió petróleo mar adentro y la primera ola de ingresos –unos 700 millones de dólares– fueron transferidos a cuentas secretas bajo el control personal de Obiang.

Según Parade: “EE.UU. importó más de 3.000 millones de dólares en productos petroleros de Guinea Ecuatorial” en 2008.

4.Idriss Deby, Chad

Ese año también importamos petróleo por valor de 3.000 millones de dólares de Chad. Según el Departamento de Estado: “EE.UU. mantine relaciones cordiales con el gobierno de Deby. Chad ha demostrado ser un socio valioso en la guerra global contra el terror y al proporcionar refugio a unos 200.000 refugiados de la crisis de Darfur en Sudán a lo largo de su frontera oriental.”

El informe de 2010 de Amnistía Internacional sobre Chad contiene un cuadro impresionante:

Civiles y trabajadores humanitarios fueron asesinados y secuestrados; mujeres y niñas fueron víctimas de violaciones y otras violencias; utilizaron a los niños como soldados. Las autoridades no tomaron medidas adecuadas para proteger a los civiles de los ataques de bandidos y grupos armados. Presuntos opositores políticos fueron ilegalmente arrestados, detenidos arbitrariamente y torturados o maltratados de otra manera. Continuó el acoso y la intimidación a los periodistas y defensores de los derechos humanos. La demolición de casas y otras estructuras continuó durante todo el año 2009, dejando sin vivienda a miles de personas.

A pesar de que los militares de Chad han sido acusados de utilizar a niños soldados, Parade señala que “EE.UU. sigue entrenando comandos de Chad”.

5.Islam Karimov, Uzbekistán

Lo que hace que Karimov sea tan especial es su (supuesto) gusto por hervir a sus oponentes políticos hasta que mueren.

Karimov ha sido presidente de Uzbekistán desde 1990, cuando ganó por un inmenso margen en la primera de una serie de elecciones fraudulentas. Torturas, detenciones arbitrarias y redadas masivas de minorías religiosas son comunes en Uzbekistán, según Human Rights Watch. Pero el país ha sido un socio crucial de EE.UU. en su “guerra contra el terror”, albergando tropas de EE.UU. en la base aérea Karshi-Khanabad hasta 2005. Las relaciones se enfriaron un poco después que Karimov alentó a EE.UU. a abandonar la base, pero como señala Parade: “El comercio con Uzbekistán se duplicó en 2008, ya que los estadounidenses siguen importando inmensas cantidades de uranio uzbeko, utilizado para centrales y armas nucleares”. Al año siguiente “Uzbekistan Airways compró aviones jet de Boeing porvalor de 600 millones de dólares”.

6.Meles Zenawi, Etiopía

Zenawi ha gobernado Etiopía durante 20 años. Sólo el año pasado, después de lo que Human Rights Watch llamó “meses de intimidación de partidarios de partidos de oposición”, el partido de Zenaqi, el Frente Revolucionario Democrático Popular Etíope, obtuvo un 99,6% de los votos. ¡Legitimidad!

Etiopía es un socio estratégico esencial en la “guerra contra el terror”, y contribuye significativamente a las operaciones africanas de mantenimiento de la paz. Según la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU., EE.UU. ha sido el mayor donante para Etiopía. El Congreso aprobó una ley, a pesar de las objeciones del gobierno de Bush, que limita la ayuda militar al país hasta que tenga una prensa libre y el régimen de Zenawi mejore sus datos de derechos humanos, pero –y es un pero muy importante– excluye la ayuda al “contraterrorismo”. Por lo tanto, a pesar del hecho de que, según Amnistía Internacional, los grupos opositores etíopes son ilegales, las ONG han sido prohibidas y los etíopes desaparecen a menudo sin juicio, EE.UU. sigue entrenando tropas etíopes.

7.Rey Abdullah Bin Abdul-Aziz, Arabia Saudí.

Al parecer, cuando un Estado teocrático islámico comete horribles crímenes contra sus ciudadanos, sólo es importante si ese Estado se llama Irán. Arabia Saudí, claro está, es uno de los aliados más importantes de EE.UU. El gobierno de EE.UU. ha suministrado la seguridad para la familia real saudí durante décadas, a cambio de… petróleo.

Abdullah ha instituido algunas reformas desde que llegó al poder en 2005, pero Human Rights Watch dice que “las iniciativas han sido en gran parte simbólicas, sólo pequeñas mejoras concretas o protección institucional para los derechos”. El informe de Amnistía Internacional de 2010 acusa a las autoridades saudíes del uso continuo de “una amplia gama de medidas represivas para eliminar la libertad de expresión y otras actividades legítimas”.

Cientos de personas han sido arrestadas como presuntos terroristas. Otros miles, arrestados en nombre de la seguridad en años anteriores, siguen en la cárcel; incluyen a prisioneros de conciencia. Unos 330 sospechosos de seguridad recibieron juicios injustos ante un nuevo tribunal especializado y excluyente; uno fue condenado a muerte y 323 fueron condenados a penas de prisión.

Ahí los tenéis –una grandiosa colección de hijos de puta, sí. Pero recordad: ¡son nuestros hijos de puta!

Joshua Holland es editor y escritor de AlterNet. Es autor de The 15 Biggest Lies About the Economy (and Everything else the Right Doesn't Want You to Know About Taxes, Jobs and Corporate America).

Túnez, Egipto, Marruecos... Esas "dictaduras amigas"

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Túnez, Egipto, Marruecos...
Esas "dictaduras amigas"

¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia? He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato (1), que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) (2). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..

En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical (3). El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción (4)”.

Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”(5). En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas (6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos (7), los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat (8). Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior (9).

Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.

Notas

(1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher "La société tunisienne privée de parole" y de Ignacio Ramonet "Main de fer en Tunisie", Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente.

(2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez.

(3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo más oscurantista y más expansionista.


(5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843.

(6) Leer Ignacio Ramonet, "La poudrière Maroc", Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php?article111

(7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas”


[9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, "Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise", Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret...188096

Jon Sistiaga en el Congo...

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¿Qué hay detrás de los grupos armados en la R. D. del Congo?


José García Botía, Rebelión

Pertenezco a una ONG (Umoya) que seguimos de cerca la situación de la R. D. del Congo y Ruanda desde hace más de 15 años. Leyendo las noticias día a día, oyendo la voz de incontables congoleños y ruandeses muy diversos, leyendo a veces largos artículos de análisis o interminables informes de diversos organismos internacionales u otro tipo de organizaciones, recibiendo información de grupos de la sociedad civil de la zona, intercambiando opiniones y también actuando para ver qué se puede hacer para poner nuestro granito de arena que ayude a acabar con esta situación de violencia tan compleja y tan mortífera.

Tras tantos años en que hemos intentado sin éxito que la prensa española se haga eco de la situación tan tremenda en que vive el Congo, ahora vemos con agrado la iniciativa que tuvo Jon Sistiaga de ir al Congo a grabar un documental para mostrar esa realidad que durante tantos años ha permanecido ignorada, aunque se ha de recordar que ya otros periodistas han hecho reportajes similares sobre el tema, como el equipo de En Portada (R. D. Congo. Minerales de guerra) o algún reportaje de Oskar Lepeide en la televisión vasca.

Es interesantísimo para los que desde hace años hablamos del expolio de las minas del Congo ver y tener imágenes de esa realidad. Después de verlos, a mí por lo menos me surgen muchas preguntas con respecto a esa realidad mostrada. Siempre me pregunto tras ver un reportaje de este tipo: ¿qué conclusión saca el espectador que ha visto el documental? ¿Llega a entender las causas de esa tragedia? Si comparamos la situación con el problema del consumo y tráfico de droga sería algo así como que el documental ha mostrado la dura realidad de la vida de los consumidores y pequeños traficantes callejeros, pero apenas se llega a ver la trama oculta de los grandes traficantes y la vida de las grandes fortunas relacionadas con este tráfico, y su vinculación o no con los elementos del poder. Personalmente reconozco que el problema es muy complejo y llegar a cierto nivel de información es sumamente difícil, y ya en el documental se dan algunas pinceladas de información de este nivel. Ni siquiera los que seguimos tantos años este tema de cerca tenemos una visión completa ni conocemos todas las claves ni la respuesta a muchos por qués. Pero la paciencia de muchos años y muy diversa gente haciendo un seguimiento de este problema proporciona alguna de esta información y claves de alto nivel, entre otras cosas porque algunos de los actores protagonistas han hablado con el paso de los años.

Sé que a veces una pequeña información adicional o poner una situación en contexto puede hacer que la comprensión de la misma se vea de forma incluso diametralmente opuesta. A veces una pequeña información es la clave que sirve para interpretar lo que sucede. Algunas de estas claves me gustaría aportar (las muchas o pocas de que dispongo, con las lagunas que también tienen), que creo pueden ayudar a entender mejor ciertas situaciones aparentemente sin sentido que se ven en el documental.

Una de las cosas que llama la atención es el hecho de las masivas violaciones de los grupos armados a las mujeres de cualquier edad en la zona. Incluso miembros del propio ejército congoleño también violan. ¿Qué explicación tiene esto? ¿Es una costumbre en la región? ¿Han sido así siempre estos africanos? ¿Desde cuándo ocurre esto?

Es también extraño que habiendo una misión de cascos azules tan cerca del poblado que durante 4 días sufrió las agresiones y la violación de todas sus mujeres, los cascos azules no fueran en su auxilio. Simplemente alegan que no se enteraron. Puede ser lo cierto, pero a nosotros nos resulta extraño que esta no sea la primera vez que ocurre algo semejante. Más aún, normalmente a nosotros nos llega la información de este tipo de hechos al día siguiente o máximo dos días después de haberse cometido. Hay una red de información entre la sociedad civil –usando móviles y otros medios- para alertarse entre ellos de situaciones de este tipo, para alertar a la población para que huya. El Gobierno congoleño recibe esta información rápidamente también y la transmite rápidamente a los cascos azules… Estas situaciones en donde los cascos azules son los únicos que no se enteran se han repetido muchas veces ya, y sospechamos que no es casual. Podría ser cierto que en esa ocasión los cascos azules no se enteraran, pero lo extraño es que esta situación se repita de forma habitual. El pueblo del este del Congo, al ver que sistemáticamente desde los tiempos de la guerra los cascos azules no acuden a socorrerlos ante las agresiones de los grupos armados, aun avisándoles, después de tantos años así, ha llegado a la conclusión de que no es casual.

En el invierno de 2008 el general tutsi L. Nkunda atacaba poblados haciendo masacres indiscriminadas de civiles y los cascos azules se suponía que estaban allí para defender a la población local de las tropas de Nkunda. Lo que nos puede parecer contradictorio es saber que en esa época hubo manifestaciones en masa por las calles de Goma (Kivu Norte) en donde la gente pedía que se fueran los cascos azules del Congo. ¿Qué explicación tiene esto? ¿Por qué una población indefensa pedía que se fueran aquellos que NU había enviado para protegerles? ¿No era acaso una petición de dejar libre el terreno al agresor?

Nuestros informadores locales nos decían que bajo la apariencia de la ayuda de los cascos azules se ocultaba la realidad de ser un ejército al servicio de los agresores, no solamente no combatían a Nkunda, sino que le ayudaban. Concluían que la función de los cascos azules era que las tropas del ejército congoleño leales al Gobierno no pudieran vencer a Nkunda. Es decir: la misión de paz de NU tenía realmente por misión impedir que el Gobierno congoleño acabara con la guerra, haciendo que hubiera una guerra sin fin en el Congo. ¿Tiene esto algún sentido? A esta conclusión llegaban tras haber visto actuaciones realmente “extrañas de los cascos azules” durante años y también en esa guerra. En concreto ahora veían: los cascos azules recibían comida y municiones para abastecer al ejército congoleño que se enfrentaba a Nkunda, pero en vez de entregárselo a ellos lo entregaba a Nkunda; cuando se enfrentaban las tropas congoleñas y las de Nkunda, si los de Knunda ganaban los cascos azules nunca aparecían, pero si las congoleñas iban venciendo, entonces aparecían los cascos azules y se interponían en medio para evitar que las congoleñas vencieran totalmente a las de Nkunda; habían visto a Nkunda viajar en helicópteros de los cascos azules, a sus soldados usando vehículos de NU para poder desplazarse de un lugar a otro más rápidamente; los soldados congoleños se encontraban en algunos combates a cascos azules en las filas de Nkunda disparando contra ellos; también habían sorprendido en la selva en alguna ocasión a cascos azules intercambiando minerales por armas con los hombres de Nkunda... y finalmente lo ocurrido en Rumangabo: las tropas congoleñas recuperándose en el campamento de Rumangabo ven cómo un destacamento de cascos azules se acercan a ellos. Una extrañeza les inquieta pero no hacen nada. Cuando los cascos azules están encima de ellos empiezan a dispararles a bocajarro. Se dan cuenta entonces de que no son realmente cascos azules: son las tropas de Nkunda vestidas con los uniformes de los cascos azules. Se produce un montón de muertos en las tropas congoleñas. En esos momentos un general español está casualmente al mando de los cascos azules: el general Vicente Díaz de Villegas, que apenas acababa de tomar el mando. Al día siguiente –sin que lo sucedido en Rumangabo hubiera salido en la prensa- Villegas dimite sin dar a penas explicaciones, sólo dice algo así como que dimitía porque él no era realmente quien estaba al mando. Los cascos azules no denunciaron que los de Nkunda hubieran robado uniformes, ni alertaron a las tropas congoleñas de ello. Lo grave es que esta misma estrategia fue ya usada por Nkunda en 2004 para tomar la ciudad de Bukavu y en esa ocasión también usó los uniformes de los cascos azules y sus vehículos tranquilamente hasta llegar a la ciudad.

Esto, más que realidad, parece una trama de una novela de ciencia ficción poco creíble. Más adelante daré más información que ayuda a entender esto.

El documental habla continuamente de grupos rebeldes, principalmente de dos: las FDLR -constituidas por los extremistas hutu que realizaron el horrible genocidio de tutsis en Ruanda en 1994- y los mai mai. ¿Y quiénes son realmente estos grupos y qué quieren?

En 1998, cuando las tropas de Ruanda empiezan a invadir el este del Congo masacrando indiscriminadamente a la población civil para sembrar el terror y apropiarse así velozmente de las zonas mineras, ante el hecho de que no existiera prácticamente un ejército congoleño que se les opusiera, multitud de jóvenes congoleños se enrolan en los grupos mai mai con el objetivo de crear una milicia popular que se enfrentara a los invasores ruandeses y proteger en lo posible a la población. Durante años los mai mai fueron la resistencia popular a la agresión: ellos defendían a sus familiares y vecinos de los invasores ruandeses y ugandeses.

En 1998 Paul Kagame decía que sus tropas habían entrado en el Congo para perseguir a los hutu de las FDLR porque eran los causantes del genocidio de 1994 en Ruanda y porque se habían refugiado en el Congo para reorganizarse y lanzar un ataque con el que reconquistar el poder en Ruanda. Sin embargo los congoleños nos dicen que tras más de 15 años en que los soldados ruandeses están en el Congo, nunca han visto en ellos la intención de perseguir y enfrentarse a las FDLR para acabar con ellas. Lo que han visto es que sistemáticamente tomaban posesión de las minas, robaban la comida, instauraron la violación sistemáticas a la mujer como arma de guerra… y toda la riqueza de las minas del este iba siempre en camiones y aviones con destino a Ruanda y Uganda.

En 2003 acaba oficialmente la guerra por la que Ruanda y Uganda invadían el Congo, presuntamente para defender a Ruanda de las FDLR, pero curiosamente sin apenas muertos de las FDLR ¡pero habiendo dejado los invasores casi 4 millones de congoleños muertos y gran cantidad de minas de oro, diamantes y coltán expoliadas! En estos años de guerra Naciones Unidas no sanciona ni a Ruanda ni a Uganda, ni adopta medidas de presión para que cesen una guerra tan mortífera contra la población civil.

A partir de 2003 ya no se habla tanto de Uganda y Ruanda como los causantes del conflicto congoleño, ya que sus tropas oficialmente abandonaron el Congo. A partir de esos momentos empieza a hablarse de múltiples grupos “rebeldes”, especialmente las FDLR y los mai mais como los causantes de los conflictos de sangre. Sin embargo los minerales siguen saliendo del Congo hacia Uganda y sobre todo Ruanda. El Congo como país no los exporta, y siguen siendo los comerciantes ruandeses los que se llevan la parte importante del dinero. Y sigue siendo Ruanda la gran exportadora de los recursos mineros del este del Congo.

Kagame dice querer acabar con las FDLR. Pero según nuestros informadores locales lo curioso es que las FDLR además de tomar el control de minas, lo que hacen es vender los minerales a los intermediarios ruandeses que luego lo llevan a Ruanda. Por tanto si Kagame quisiera acabar con las FDLR lo primero que tendría que hacer sería ¡no comprarles a ellos los minerales y así dejar de financiarles! Y dado que el mercado negro de los minerales del Congo lo maneja él tendrían muy difícil seguir subsistiendo.

Pero el primer interesado en que el Congo sea un caos, en que haya grupos que se autodeclaren mai mai (aunque sus fines no sean los de los mai mai), en que haya FDLR que violen a las mujeres congoleñas, que saqueen las minas del Congo y vendan sus minerales a Kagame –supuestamente su enemigo-; en que no se entienda la complejidad del conflicto, en que parte del propio ejército congoleño saquee, viole y participe en el expolio de las minas para mandar los minerales a Ruanda… es precisamente Kagame ya que él es quien se beneficia. Y cuanto más se culpe a las FDLR y a los mai mai, menos se le acusa a él.

Lo del ejército congoleño necesita una explicación. ¿Quién constituye el ejército congoleño? ¿Por qué agrede a su propio pueblo?

Al final de la guerra de invasión de Ruanda, Uganda y Burundi al Congo (1998-2003) los ugandeses y ruandeses crearon varios grupos armados de “rebeldes congoleños” para así poder justificar que sus ejércitos habían abandonado el Congo y poder seguir teniendo un Congo desestabilizado y para que pareciera que no eran ellos quienes lo hacían sino grupos congoleños. Desde entonces han surgido multitud de grupos “rebeldes” todos con los mismos patrones: sembrar el caos, la confusión y el miedo, hacer ingobernable el este del pais (para que el Gobierno congoleño no pueda gobernar sus minas), violar sistemáticamente a las mujeres, hacer de vez en cuando algunas masacres y asesinar selectivamente a todos los líderes de la sociedad civil congoleña que molesten… y exportar los minerales a Ruanda. Todos tienen el mismo patrón, pero unos se autodeclaran FDLR (aunque los representantes legales de las FDLR digan que esos grupos no son FDLR), otros mai mai… y otros con otros nombres mucho menos conocidos porque quizás lo que interesa es que se hable sólo de estos dos grupos: para desprestigiarles ya que son los únicos que surgieron inicialmente como oposición al régimen actual de Ruanda. Por supuesto, también hay grupos armados desvinculados de cualquier trama política cuyo fin es puramente el bandidaje, y no olvido la tradición creada en tiempos de Mobutu en el ejército congoleño de asaltar a la ciudadanía, pero considero que es más significativo el plan de Kagame de infiltrar en el Congo a miembros de su ejército que se hagan pasar por “grupos rebeldes congoleños”, grupos “mai mai” o “FDLR” con el objetivo de sembrar el caos.

En los acuerdos de paz la comunidad internacional forzó al Gobierno congoleño para que los diversos grupos armados que habían luchado contra él se integraran y formaran el nuevo ejército congoleño: una jugada maestra, meter al zorro en el gallinero. O el Gobierno congoleño cedía o continuaba una guerra en la que en épocas habían muerto hasta 100.000 congoleños al mes sin que el resto del mundo se enterara (en la guerra de Iraq habrían muerto, según el Ministerio de Salud iraquí, de marzo de 2003 a junio de 2006 unas 400.000 personas -tres años-). El Gobierno congoleño, tras unos 4 millones de muertos y casi sin apoyos externos, cedió y desde entonces sus miembros -incluidos muchos mandos- son de tres orígenes distintos: los procedentes del original ejército congoleño, los procedentes de los grupos armados creados por Uganda (principalmente el MLC de Jean Pierre Bemba), y los procedentes de los grupos armados creados por Ruanda (principalmente el RCD de Ruberwa). Se da también el caso de que no todos los soldados ruandeses y ugandeses que entraron al invadir el Congo retornaron a su país de origen, sino que muchos permanecieron integrándose en estos grupos de “rebeldes congoleños”, de forma que también éstos pasaron a formar parte del nuevo ejército congoleño. ¿Qué quiere decir esto? Al Congo se le ha obligado a que parte de su ejército sea de origen ruandés/semiruandés y ugandés/semiugandés -incluidos ciertos mandos-.

Hay que añadir que desde la época de la guerra se producen de vez en cuando infiltraciones de tropas ruandesas que penetran fácilmente por la porosa frontera Congo-Ruanda. Muchas veces estos soldados van vestidos de paisano y llevan consigo a sus familias, otras veces se habla de “refugiados congoleños” que habían huído a Ruanda refugiándose de la guerra (¿no es esto absurdo, que para protegerse de los ruandeses busquen refugio en Ruanda?) y que volvían al Congo. Cada oleada de éstas suman cientos de personas y en ocasiones varios miles.

Muchas veces ha ocurrido lo siguiente. Algún grupo armado “congoleño” o “FDLR” empieza a atacar salvajemente un poblado. La gente, ante el temor de ser masacrada, huye en masa y ese poblado y sus tierras queda vacío. Entonces, casualmente, se produce un movimiento migratorio de “refugiados congoleños” que proceden de Ruanda y vuelven a sus tierras en el Congo, o un movimiento de familas ruandesas que silenciosamente se infiltran por la frontera hasta ocupar esas tierras. Y por si fuera poco los soldados ruandeses que participan en esas migraciones posteriormente se incorporan en grupos de “rebeldes congoleños”, forman un grupo “mai mai” o una facción de las “FDLR” que más tarde se integra en el ejército congoleño a cambio de firmar unos “acuerdos de paz”. Más tarde aparecerán facciones del ejército congoleño que violan mujeres, participan en el tráfico de minerales hacia Ruanda... La estrategia de Kagame fuciona porque cuenta con un respaldo internacional, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU.

El caso es que ahora la prensa internacional y la ONU dicen que en estos momentos son principalmente los mai mai, las FDLR y facciones del propio ejército congoleño quienes violan a las mujeres, roban en las aldeas y en los caminos, hacen el pillaje de las minas... y a igual que sucede desde que en 1998 empezara la guerra, Kagame recibe solamente alguna crítica ligera y permanece prácticamente inmune.

La “comunidad internacional” sigue presionando al Gobierno congoleño para que la estrategia sea la desmilitarización e incorporación de esas facciones de grupos rebeldes al ejército congoleño, con lo que cada vez más éste tiene más soldados y mandos de origen ruandés o proruandés.

Para poder entender mejor la actuación contra natura de los cascos azules y de la comunidad internacional en este conflicto hay que hablar ahora de Ruanda y de su Presidente, Paul Kagame, que lidera el Frente Patriótico Ruandés (FPR).

Ruanda es un país muy pequeño (del tamaño de Galicia aproximadamente), muy poblado (unos 8 millones de habitantes) y con muy pocos recursos económicos. Paradójicamente cuenta con el ejército más numeroso, más disciplicado, mejor formado y mejor armado de la región. ¿Cómo es posible que haya creado y mantenga durante tantos años un ejército tan sobredimensionado a su economía? Actualmente lo mantiene gracias a dos tipos de ingresos “extra”: por una parte lo que sale de las minas del este del Congo sigue teniendo como destino principal Kigali, la capital de Ruanda, y nadie sabe los millones de dólares que esto supone anualmente; por otra parte la otra aportación importante son las fuertes ayudas al desarrollo que recibe el Gobierno ruandés de diversos países, especialmente de la Unión Europea y más concretamente del Reino Unido.

Para que la ayuda internacional siga llegando a Ruanda es preciso una serie de premisas como que en el país haya democracia o que Ruanda emplee bien el dinero de las ayudas que recibe, por lo que es primordial que su imagen permanezca limpia. Kagame crea varios partidos “de la oposición”, y a los auténticos opositores los encarcela o desaparecen para aparecer después misteriosamente degollados (como le ocurrió recientemente al Vicepresidente del partido Verde). Por otra parte los informes de la ONU pocas veces acusan a Ruanda con contundencia y muchos informes de la UE ponen a Ruanda y a su Presidente Kagame como modelo en África de buena gobernanza y desarrollo. Dentro de esta campaña de imagen está, por ejemplo, que Ban Ki Moon eligiera a Kagame como líder destacado de los países pobres y el más adecuado para copresidir la cumbre de NNUU sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de lucha contra la pobreza en este pasado septiembre.

Cuando el 2 de agosto de 1998 Ruanda empezó la invasión del Congo, la ONU miró a otro lado ¡y tardó 8 meses el Consejo de Seguridad en reconocer que había una guerra en el Congo! En abril de 1999 salió la primera resolución del Consejo de Seguridad hablando de este hecho. ¡Habrían muerto ya unos 800.000 ó 900.000 congoleños y la ONU sin hacer nada! Algo increíble, así como que la prensa no se enterara de esto.

¿A quién beneficiaba este “despiste” del Consejo de Seguridad y de la prensa? Evidentemente a los que invadían el Congo: Uganda, Ruanda y Burundi. ¿Quién había ayudado en la formación militar de estos países y financiado la creación de sus ejércitos en los años anteriores? Principalmente dos países: EEUU y el Reino Unido, dos países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad. ¿A qué multinacionales ha ido a parar lo que sale de las minas del Congo?

Pero para que la UE siguiera otorgando ayudas de cooperación al desarrollo a Ruanda, era insostenible seguir haciéndolo con su propio ejército invadiendo el Congo y sacando sus minerales con total impunidad. Se buscó una solución al problema: su ejército dejarían de invadir y serían “grupos de rebeldes congoleños” quienes siguieran alimentando el conflicto, pero los minerales seguirían saliendo con destino a Kigali. De paso se trasladaría el enfoque del problema: serían los múltiples grupos “rebeldes” los que harían un caos del Congo y un país ingobernable. Incluso podría aparecer de cara a la luz pública que todo esto se hacía en complicidad y para el beneficio de ciertas multinacionales (siempre y cuando no se actuara en contra de ellas) y se daría más credibilidad al asunto. No habría quien entendiera qué pasaba en el Congo y aparecería como un problema sin solución. Esta es la impresión que muchas veces se tiene tras ver ciertos reportajes o leer ciertos informes oficiales o de algunas organizaciones.

Pero ¿por qué este trato mimado con Ruanda y en especial con su Presidente, Paul Kagame? Sencillamente porque toda la estrategia de saqueo y control del Congo necesita de un aliado africano cercano: en este caso es Ruanda. Al Gobierno de Ruanda se le ha de permitir todo y proporcionarle lo que necesite para que haga del Congo -del este en concreto- un país ingobernable. El Congo no recibe una ayuda internacional que le pueda ayudar a salir del pozo en que está: sería demasiado peligroso dejar que salga de la miseria con toda la riqueza que tiene. Es preciso que siga hundido para poder sacarle la mayor cantidad de minerales posibles.

Además está el problema de China. China tiene mucho interés en los recursos mineros del Congo. A diferencia de EEUU, Reino Unido, Bélgica y otros, China ha estado ajena a estos movimientos de la guerra y ha ofrecido al Congo comprarle minerales y pagarle a cambio con obras públicas. Los chinos están dispuestos a pagar al Gobierno congoleño (no a los traficantes) bastante por sus minas. Y el hecho de pagar con obras públicas es muy importante pues ese dinero no podría desviarse a los bolsillos de los gobernantes. En verano de 2008 el Gobierno congoleño ya había firmado algunos contratos con los chinos a cambio de importantes obras públicas, y “casualmente” en septiembre empezó de nuevo la guerra en el este, liderada por Laurent Nkunda, quien recibía la ayuda en la sombra de Kagame y de los cascos azules (¿tendrá que ver algo en esto que en última instancia el mando supremo de los cascos azules -por encima del mando militar- está a cargo del Representante Especial del Secretario General de NNUU para la R. D. del Congo, cargo que siempre ha recaído en un estadounidense o un británico, y que los EEUU son los principales financiadores de la misión de cascos azules en el Congo?).

El Reino Unido y Bélgica se encargan de marcar las posiciones de la UE en el tema, y a la UE no le interesa que un gigante como China entre también en el tablero de juego congoleño, por lo que puedan peder las multinacionales euopeas y prefiere seguir con las cosas tal y como están que permitir que cambien a “peor” para sus intereses. No se puede permitir que el Congo salga de la ruina ni que negocie con China, parece ser la consigna.

¿Se puede hacer algo o el Congo está destinado a la miseria y el sufrimiento hasta que se le extraiga el último gramo de mineral? ¿Quién hoy día puede oponerse a los intereses de EEUU en este caso en unión-permisividad con los intereses de la UE?

El plan trazado tiene un “talón de Aquiles”. La estrategia escogida pasa por el apoyo incondicional a una persona, Paul Kagame, especialmente sanguinaria. No ya cientos de miles de muertos sino millones son los que hay a sus espaldas y esto puede taparse sólo durante un tiempo, pero no de por vida. Y máxime si Kagame sigue actuando de la misma manera hasta hoy día.

El poner a Kagame -tutsi- en el poder ha supuesto no sólo unos 5 millones de congoleños muertos hasta hoy día, sino también muchos ruandeses. Unos 200.000 hutus fueron asesinados por el FPR de 1990 a 1994. Unos 800.000 tutsis fueron asesinados por los extremistas hutu en 1994 hasta que Kagame tomó el poder. Varios cientos de miles de hutus fueron asesinados por el FPR tras su toma del poder en Ruanda. De 1996 a 1997, unos 200.000 ó 300.000 hutus que se habían refugiado en el Congo (entonces Zaire) fueron asesinados por el FPR...

Y la represión interna en que viven hoy día los hutus y los tutsis disidentes dentro de Ruanda debido a las medidas opresoras de Kagame hacen que se esté reproduciendo la tensión étnica del 94 entre hutus y tutsis. Demasiado peligroso porque ahora, si Kagame actúa con un baño de sangre en su país ya no podrá evitarse que se sepa.

¿Es imposible cambiar algo? ¿Qué se puede hacer? Pues aprovechar ese punto flaco. Kagame necesita mantener su buena imagen a nivel internacional y desvelar que es un genocida mancharía su imagen. ¿Cómo? A Juan Carrero Saralegui, Presidente de la Fundación S'Olivar de Mallorca, se le ocurrió que se podría poner una querella criminal en la Audiencia Nacional española contra el FPR. Para ello se podía aprovechar el hecho de que el FPR había asesinado a 9 cooperantes y misioneros españoles que eran testigos de masacres que estaba cometiendo el FPR. Un grupo de organizaciones nos unimos a la iniciativa. En febrero de 2008 el juez de la Audiencia Nacional D. Fernando Andreu Merelles emitió órdenes de arresto internacional contra 40 altos mandos del FPR imputándoles los crímenes de genocidio y contra la humanidad entre otros. Indicaba que aunque consideraba que Kagame era el máximo responsable, su cargo de Presidente le otorgaba inmunidad.

Esta causa en la Audiencia Nacional española es un grano de arena que se ha introducido en el engranaje de la maquinaria y ahora ya no funciona todo tan bien: hace ruido. Por otra parte dentro de la UE hay gobernantes que no están tan de acuerdo con ese “trato de favor a costa de lo que sea” que se da a Kagame. Incluso dentro de NNUU hay también voces que ya no están dispuestos a consentir más con esta farsa. En julio Zapatero accedió a las voces que pedíamos que no recibiera a Kagame en la visita que éste hacía a nuestro país, después se filtró a la prensa un informe de NNUU en el que se hablaba del genocidio cometido por el FPR en el Congo, luego se filtró a la prensa otro informe semejante de NNUU que estaba embargado en los cajones de NNUU desde 1994... El tiempo empieza a jugar en contra de Kagame, pero al fin y al cabo Ruanda y Kagame no son la pieza de más alto nivel en este conflicto: son la mano ejecutora. Por encima hay otras “organizaciones” y Gobiernos que lo pusieron a él en el puesto y lo mantienen (como la administración de Bill Clinton y Tony Blair -que tras su cargo público se convirtió en asesor personal de Kagame-). Quizás en estos momentos éstos mismos estén buscando ya al sucesor de Kagame para que todo cambie, pero con la condición de que todo siga igual y que las responsabilidades de los millones de muertos recaigan sólo sobre Kagame.

Demasiadas afirmaciones para poder detallarlas más y poder documentarlas en este momento. Para obtener más información, detalles y referencias puede leerse el auto del juez Andreu disponible en http://www.veritasrwandaforum.org/ también leyendo nuestro libro “El genocidio del que no se habla” (disponible solo en http://www.umoya.org) o el muchísimo más completo y documentado de Juan Carrero “África, la madre ultrajada” (en librerías, editorial Milenio). También puede hallarse una selección escogida de documentos en http://www.bastadeimpunidadenruanda.org/

¡Ah! Se me olvidaba. ¿Será casualidad de que en un informe, NNUU acusara a Juan Carrero -el promotor de la querella en la Audiencia Nacional española contra Kagame y su cúpula militar- de estar financiando a las FDLR? La base de las pruebas era falsa, por supuesto.