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Coca-Cola es así

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Esther Vivas | Público
“Gracias por compartir felicidad”, nos dice el último anuncio de Coca-Cola, pero mirando de cerca parece que Coca-Cola de felicidad más bien reparte poca. O sino que se lo pregunten a los trabajadores de las plantas que la multinacional pretende cerrar ahora en el Estado español o a los sindicalistas perseguidos, y algunos incluso secuestrados y torturados, en Colombia, Turquía, Pakistán, Rusia, Nicaragua o a las comunidades de la India que se han quedado sin agua tras el paso de la compañía. Por no hablar de la pésima calidad de sus ingredientes y el impacto en nuestra salud.
Cada segundo se consumen 18.500 latas o botellas de Coca-Cola en todo el mundo, según datos de la propia empresa. El Imperio Coca-Cola vende sus 500 marcas en más de 200 países. Quién se lo hubiese dicho a John S. Pemberton, cuando en 1886, diseñó tan exitoso brebaje en una pequeña farmacia de Atlanta. Hoy, en cambio, la multinacional ya no vende tan solo una bebida sino mucho más. A golpe de talonario y campañas multimillonarias de marketing, Coca-Cola nos vende algo tan preciado como “la felicidad”, “la chispa de la vida” o “una sonrisa”. Sin embargo, ni su Instituto Coca-Cola de la Felicidad es capaz de esconder todo el dolor que ocasiona la compañía. Su currículo de abusos sociales y laborales recorre, como sus refrescos, todo el planeta.
Ahora, le ha tocado el turno al Estado español. La compañía acaba de anunciar un Expediente de Regulación de Empleo que implica el cierre de cuatro de sus once plantas, el despido de 1.250 trabajadores y la recolocación de otros 500. Una medida que se toma, según la multinacional, “por causas organizativas y productivas”. Un comunicado de CCOO, en cambio, desmiente dicha afirmación, y señala que la empresa tiene enormes beneficios de alrededor de 900 millones de euros y una facturación de más de 3.000 millones.
Las malas prácticas de la empresa son tan globales como su marca. En Colombia, desde 1990, ocho trabajadores de Coca-Cola han sido asesinados por paramilitares y 65 más han recibido amenazas de muerte, según ‘El informe alternativo de Coca-Cola‘ de la organización War on Want. El sindicato colombiano Sinaltrainal ha denunciado que tras dichas acciones se encuentra la multinacional. En 2001, Sinaltrainal, a través del International Labor Rights Fund y la United Steel Workers Union, consiguió interponer en Estados Unidos una demanda contra la empresa por dichos casos. En 2003, la corte desestimó la petición alegando que los asesinatos tuvieron lugar fuera de Estados Unidos. La campaña de Sinaltrainal, de todos modos, había conseguido ya numerosos apoyos.
El rastro de abusos de Coca-Cola lo encontramos prácticamente en cada rincón del planeta donde tiene presencia. En Pakistán, en 2001, varios trabajadores de la planta de Punyab fueron despedidos por protestar y los intentos de sindicalización de sus trabajadores en Lahore, Faisal y Gujranwala chocaron con las trabas de la multinacional y la administración. En Turquía, sus empleados denunciaron, en 2005, a Coca-Cola por intimidación y torturas y por utilizar una rama especial de la policía para dichos fines. En Nicaragua, el mismo año, el Sindicato Único de Trabajadores (SUTEC) acusó a la multinacional de no permitir la organización sindical y amenazar con despidos. Y casos similares encontramos en Guatemala, Rusia, Perú, Chile, México, Brasil, Panamá. Uno de los principales intentos por coordinar una campaña de denuncia internacional contra Coca-Cola fue en 2002 cuando sindicatos de Colombia, Venezuela, Zimbabwe y Filipinas denunciaron conjuntamente la represión sufrida por sus sindicalistas en Coca-Cola y las amenazas de secuestros y asesinatos recibidas.
Aunque la compañía no es únicamente conocida por sus abusos laborales sino, también, por el impacto social y ecológico de sus prácticas. Como ella misma reconoce: “Coca-Cola es la empresa de la hidratación. Sin agua, no hay negocio”. Y ésta succiona hasta la última gota allá donde se instala. De hecho, para producir un litro de Coca-Cola, se requieren tres litros de agua. Y no sólo para su bebida sino para lavar botellas, maquinaria… Agua que a posteriori es desechada como agua contaminada, con el consiguiente perjuicio medioambiental. Para saciar su sed -una embotelladora de Coca-Cola puede llegar a consumir hasta un millón de litros de agua por día, la empresa toma unilateralmente el control de acuíferos que abastecen a comunidades locales dejándolas sin un bien tan esencial como el agua.
En la India, varios estados (Rajastán, Uttar Pradesh, Kerala, Maharastra) se encuentran en pie de guerra contra la multinacional. Varios documentos oficiales señalan la disminución drástica de los recursos hídricos allá donde ésta se ha instalado, acabando con el agua para el consumo, la higiene personal y la agricultura, sustento de muchas familias. En Kerala, en 2004, la planta de Plachimada de Coca-Cola fue obligada a cerrar después de que el ayuntamiento denegara la renovación de su licencia acusando a la compañía de agotar y contaminar su agua. Meses antes, el Tribunal Supremo de Kerala sentenció que la extracción masiva de agua por parte de Coca-Cola era ilegal. Su cierre fue una gran victoria para la comunidad.
Casos similares se han dado en el Salvador y Chiapas, entre otros. En el Salvador, la instalación de plantas de embotellamiento de Coca-Cola han agotado recursos hídricos tras décadas de extracción y han contaminado acuíferos al deshacerse de agua no tratada procedente de dichas plantas. La multinacional siempre ha rehusado hacerse cargo del impacto de sus prácticas. En México, la compañía ha privatizado numerosos acuíferos, dejando a comunidades locales sin acceso a los mismos, gracias al apoyo incondicional del Gobierno de Vicente Fox (2000-2006), antiguo presidente de Coca-Cola México.
El impacto de su fórmula secreta sobre nuestra salud está también extensamente documentado. Sus altas dosis de azúcar no nos benefician y nos convierten en “adictos” a su brebaje. Y el uso del aspartamo, edulcorante no calórico substitutivo del azúcar, en la Coca-Cola Zero, se ha demostrado, como señala la periodista Marie Monique Robin en su documental ‘Nuestro veneno cotidiano‘, que consumido en altas dosis puede resultar cancerígeno. En 2004, Coca-Cola en Gran Bretaña se vio obligada a retirar, tras su lanzamiento, el agua embotellada Dasani, después que se descubriera en su contenido niveles ilegales de bromuro, substancia que aumenta el riesgo de cáncer. La empresa tuvo que apartar medio millón de botellas, que había anunciado como “una de las aguas más puras del mercado”, a pesar de que un artículo en la revista The Grocer señalaba que su fuente era agua tratada del grifo de Londres.
Los tentáculos de Coca-Cola, asimismo, son tan alargados que, en 2012, una de sus directivas, Ángela López de Sá, alcanzó la dirección de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. ¿Qué postura va a tener, por ejemplo, la Agencia ante el uso del aspartamo cuando la empresa que hasta hace dos días le pagaba el sueldo a su actual directora lo usa sistemáticamente? ¿Conflicto de intereses? Lo señalábamos ya antes con el caso de Vicente Fox.
La marca que nos dice vender felicidad más bien reparte pesadillas. Coca-Cola es así, dice el anuncio. Así es y así se lo hemos contado..

El caso Coca-Cola: Reseña del documental



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El caso Coca-Cola: Reseña del documental

Written by Escrito por Lainie Cassel, Traduccion por Nancy Piñeiro

Hace tiempo que Colombia posee el título de capital mundial de los asesinatos sindicales. Debido al aumento de amenazas contra trabajadores y al asesinato de unos 4.000 sindicalistas en las últimas tres décadas, las prácticas de las corporaciones multinacionales que operan en la Nación Andina comienzan a ser examinadas con mayor rigor.

Durante los últimos diez años, una de esas corporaciones, Coca-Cola, ha sido foco de atención de los activistas que forman parte de la campaña Coca Asesina (Killer-Coke), con base en los Estados Unidos. La Coca-Cola, de la que podría decirse que es la Nike de los refrescos por su marca universal y su sospechosa trayectoria en materia de derechos humanos, se ha convertido recientemente en objeto de un nuevo documental titulado: “El caso Coca-Cola”.

En su viaje por América del Norte, la película atrajo a un gran público, que fue muy numeroso en los campus universitarios. La semana pasada, más de 300 personas asistieron a la Universidad de Nueva York (NYU, por su sigla en inglés), en parte gracias a su filial local de la Coalición para mantener a la Coca-Cola fuera de los campus.

Lamentablemente, a pesar de la gran cantidad de público y promoción, la película, que se esfuerza por enfocarse en un objetivo y tiene una mínima investigación sobre las acusaciones, no impactó demasiado en el espectador. Los directores, Carmen García y Germán Gutiérrez, se concentraron sobre todo en la batalla legal, siguiendo a los abogados estadounidenses Daniel Kovalik y Terry Collingsworth en su lucha para llevar a Coca-Cola a las cortes de los Estados Unidos.

Con la ayuda de la campaña de la Coca Asesina y de su líder, Ray Rogers, Kovalik y Collingsworth recurren a la Ley de Reclamación por Agravios contra Extranjeros (ATCA, por su sigla en inglés) para enjuiciar a Coca-Cola. Entre otros aspectos de la ley, ésta permite a los ciudadanos extranjeros demandar a compañías norteamericanas en las cortes de los Estados Unidos. Gracias al triunfo de unos cuantos casos en los últimos tiempos, la ATCA se ha vuelto cada vez más útil para iniciar acciones legales contra las corporaciones multinacionales por sus prácticas en países extranjeros.

Pero la elección de García y Gutiérrez de concentrarse en la batalla legal resultó ser algo problemática. Se les negó el acceso a las audiencias y a las plantas embotelladoras en Colombia, y tampoco pudieron entrevistar a los representantes de Coca-Cola. Buena parte del documental lo ocupan las reflexiones que hacen los abogados estadounidenses a medida que el caso se prolonga.

Sin embargo, a pesar de sus puntos débiles, la película ha causado cierto revuelo en las oficinas centrales de Coca-Cola. El intento de la compañía de llegar a un acuerdo con los abogados, tal como lo captó la cámara, fue sin dudas sospechoso, aunque no lo suficiente para probar su culpabilidad.

De más está decir que Coca-Cola negó en todo momento cualquier participación en los asesinatos, e incluso intentó que el documental no se distribuyera. Los esfuerzos de Coca-Cola por obstaculizar el estreno, con el argumento de que la película violaba un acuerdo de confidencialidad, fueron inútiles.

Aunque apenas se menciona en la película, la organización de los grupos que impulsan boicots en los campus universitarios ha sido una de las estrategias más exitosas en la campaña contra la Coca. Cerca de 200 universidades han implementado su propia campaña de la Coca Asesina y, en efecto, muchas han logrado prohibir la Coca-Cola en sus recintos.

En 2005, en la NYU, activistas locales contra la Coca presionaron con éxito a la universidad para que prohibiera la venta de esa bebida en el campus. Sin embargo, el año pasado la universidad levantó la prohibición, citando un informe emitido por la Organización Internacional del Trabajo. Pero según los estudiantes, el informe demuestra que nunca se ha iniciado una investigación.

Más allá de los recintos universitarios, la campaña, de gran visibilidad, también atrajo a activistas de todas partes de América del Norte, en tanto que el logo de la Coca Asesina se hizo reconocible también en América Latina. A pesar del apoyo recibido, Kovalik y Collingsworth no pudieron llegar a un acuerdo aceptable para los colombianos. No es precisamente el resultado que hubieran deseado los directores después de tres años de rodaje.

Quizá la película habría sido más efectiva si no se hubiera enfocado tanto en los abusos de Coca-Cola. Para lo que es “una historia de solidaridad internacional” (como se lee en la primera línea), es desacertado que el caso se haya llevado fuera del contexto de la lucha enunciada por el activista colombiano Edgar Páez. “Estamos negociando contra las políticas de los Estados Unidos. Estamos luchando contra el modelo neoliberal”, dijo Páez hacia el final de la película.

Las palabras de Páez estuvieron algo fuera de lugar, dado que los realizadores del documental no intentaron abordar el conflicto más general. Mientras que Kovalik mencionó que solo 5 de los miles de casos de asesinatos han llegado a la justicia, la película pasó por alto el hecho de que el gobierno que permite tal impunidad está financiado por los contribuyentes estadounidenses. Habiendo recibido miles de millones en ayuda militar de los Estados Unidos desde el año 2000, Colombia es el mayor beneficiario de la ayuda externa de los Estados Unidos en la región.

Del mismo modo, tampoco se situó en contexto un comentario hecho por Rogers durante la campaña contra Coca-Cola en la Universidad de Chicago. “Es una connivencia entre el gobierno, que trabaja con los paramilitares, y las grandes corporaciones, para asegurarse de que no exista ningún movimiento de trabajadores o en defensa de los derechos humanos que pueda desafiar su autoridad, desafiar sus ganancias o desafiar su brutalidad”, le dijo a la multitud.

Un comentario bastante fuerte, pero que no estuvo seguido por un análisis de las conexiones entre los grupos paramilitares de derecha y el gobierno colombiano respaldado por los Estados Unidos. Al omitir estos hechos, la película, con o sin intención, mostró a Coca-Cola como un caso aislado.

Como señaló Páez, la lucha contra Coca-Cola no es solamente contra una corporación. Es más bien contra las políticas del gobierno de los Estados Unidos y la economía neoliberal, que amenazan a los trabajadores colombianos. Y si bien las campañas contra las corporaciones son importantes para llevar justicia a estos casos, es solo una parte de la solución que finalmente terminará con la violencia estructural que aqueja a países como Colombia.

Lainie Cassel vive entre Nueva York y Caracas, Venezuela. Puede ser contactada en Lainie.Cassel[at]gmail[dot]com.

COCA COLA DENUNCIADA EN INDIA

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Heidelberg/Madurai, 09.08. 2010 - El gabinete del estado de Kerala ha establecido un Tribunal de Reclamaciones de Plachimada para repartir las indemnizaciones de 216,26 rupias crore (aproximadamente 46,2 millones de dólares estadounidenses) de la Compañía de Bebidas Hindustan Coca Cola por los daños ecológicos que causó en Plachimada, Kerala.

La formación de un tribunal fue anunciada el 30 de junio de 2010 con motivo de las recomendaciones de un Comité de Alto Poder que fue establecido por el estado de Kerala. El 22 de marzo de 2010, el Comité había pedido públicamente que Coca-Cola se hiciera responsable de la suma estipulada. El tribunal juzgará los litigios relativos a la reparación del daño provocado por la planta embotelladora de la empresa en Plachimada y otros pueblos cercanos. La suma está destinada a compensar a los residentes de Plachimada por las pérdidas derivadas en agricultura, los problemas de salud y la pérdida de salarios, entre otras cosas. La planta en el distrito de Palakkad se cerró en marzo de 2004 tras una orden del Tribunal Supremo y las continuas protestas de los residentes de Plachimada. FIAN apoyó estas protestas con una Acción Urgente en 2003, pidiendo respeto a los derechos de los agricultores en el acceso al agua y la alimentación.

En 1988, la compañía Coca-Cola estableció una fábrica cerca de la aldea de Plachimada, en el estado indio de Kerala. La planta estaba produciendo 85 camiones cargados de bebidas por día, cada uno con 550-600 cartones de 24 botellas de 300 ml. Con el fin de cubrir las necesidades de agua para esta producción, la empresa excavó varios pozos profundos en la tierra comprada por la empresa, tradicionalmente agrícola. Antes de la adquisición de la tierra de agricultores privados y la conversión de los mismos en un polígono industrial, la comunidad local, en su mayoría personas indígenas, dependían de la tierra para sus medios de subsistencia como jornaleros agrícolas. La empresa extrajo alrededor de 1.500.000 litros de agua al día. El uso de estas enormes cantidades de agua dio lugar a un agotamiento de las aguas subterráneas. Otros agricultores a pequeña escala o marginalizados no pudieron usar sus bombas durante el tiempo suficiente para regar sus campos, lo que llevó a una disminución de su cosecha - y la subsiguiente denegación de trabajo asalariado a los jornaleros agrícolas indígenas y sin tierra. El proceso de producción de la fábrica no sólo condujo a una peligrosa escasez de agua, sino también a la contaminación de las fuentes locales de agua debido a la emisión de metales tóxicos como el cadmio y plomo salino. Como consecuencia, alrededor de 1000 familias indígenas sin tierra, que dependen del trabajo asalariado agrícola, se vieron afectadas.

Después de una campaña bajo el nombre Comité para la lucha Plachimada" (Plachimada Struggle Committee) que alertó al gobierno del estado y atrajo una significativa atención internacional de los defensores de los derechos humanos, trabajadores sociales y activistas del desarrollo en el estado de Kerala formaron una coordinadora llamada "Comité de Solidaridad de Plachimada" (Plachimada Solidarity Committee). FIAN ha estado estrechamente vinculado y capacitando al Comité para la lucha Plachimada".

La fábrica de Plachimada se cerró en 2004. Además de cerrar la planta, el Adivasi Samrakshana Sangham, el grupo principal del Comité para la lucha Plachimada y el Comité de Solidaridad de Plachimada presentaron una demanda de indemnización al gobierno del estado de Kerala. Pidieron una compensación de al menos 48 millones de dólares estadounidenses para los agricultores de la región. La reciente designación de un tribunal por el gobierno de Kerala se anunció durante el caso pendiente de Bebidas Hindustan (filial de Coca Cola S.A.) que buscaba poder reabrir la fábrica cerrada.

Confrontaciones en Copenhague. Entrevista a Leonardo Boff.


Fracaso Cambio climático
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Confrontaciones en Copenhague

Leonardo Boff.Teólogo, filósofo e escritor

En Copenhague, en las discusiones sobre las tasas de reducción de los gases productores del cambio climático se enfrentan dos visiones de mundo: la de la mayoría de los que están fuera de la Asamblea, venidos de todas partes del mundo, y la de los pocos que están dentro, que representan a los 192 estados. Estas visiones diferentes están cargadas de consecuencias, significando, en el límite, la garantía o la destrucción de un futuro común.

Los que están dentro, fundamentalmente, reafirman el sistema actual de producción y de consumo, incluso sabiendo que implica sacrificio de la naturaleza y creación de desigualdades sociales. Creen que, con algunas regulaciones y controles, la máquina puede seguir produciendo crecimiento material y ganancias como ocurría antes de la crisis.

Pero hay que denunciar que justamente este sistema es el principal causante del calentamiento global al emitir anualmente 40 mil millones de toneladas de gases contaminantes. Tanto el calentamiento planetario como las perturbaciones de la naturaleza y la injusticia mundial son consideradas como externalidades, es decir, como realidades no intencionadas y que por eso no entran en la contabilidad general de los estados y de las empresas. Lo que cuenta en definitiva es el lucro y tener un PIB positivo.

Pero ocurre que estas externalidades se han vuelto tan amenazantes que están desestabilizando el sistema-Tierra, mostrando el fracaso del modelo económico neoliberal y poniendo en grave peligro el futuro de la especie humana.

No pasa por la cabeza de los representantes de los pueblos que la alternativa sea cambiar a un modo de producción que implique una relación de sinergia con la naturaleza. La sola reducción de las emisiones de carbono manteniendo el mismo pillaje de los recursos es como si pusiéramos un pie en el cuello de alguien y le dijéramos: quiero que seas libre, pero con la condición de que sigas teniendo mi pie en tu cuello.

Precisamos impugnar la filosofía subyacente a esta cosmovisión. Ella desconoce los límites de la Tierra, afirma que el ser humano es esencialmente egoísta y que por eso no puede cambiar, que puede disponer de la naturaleza como quiera, que la competición es natural, que por la selección natural los débiles son engullidos por los más fuertes, y que el mercado es el regulador de toda la vida económica y social.

Por el contrario, reafirmamos que el ser humano es esencialmente cooperativo, porque es un ser social, pero se vuelve egoísta cuando rompe con su propia esencia. Dando centralidad al egoísmo, como hace el sistema del capital, hace imposible una sociedad de rostro humano. Un hecho reciente lo demuestra: en cincuenta años los pobres recibieron 2 billones de dólares de ayuda mientras que los bancos recibieron 18 billones de dólares en un año. No es la competición lo que constituye la dinámica central del universo y de la vida sino la cooperación de todos con todos. Desde que se descubrieron los genes, las bacterias y los virus como principales factores de la evolución, no se puede sostener la selección natural como se hacía antes. Ésta sirvió de base para el darwinismo social. El mercado entregado a su lógica interna enfrenta a todos contra todos y así desgarra el tejido social. Postulamos una sociedad con mercado, no de mercado.

La otra visión, la de los representantes de la sociedad civil mundial, sostiene: la situación de la Tierra y de la Humanidad es tan grave que solamente el principio de cooperación y una nueva relación de sinergia y de respeto hacia la naturaleza podrán salvarnos. Sin eso vamos hacia el abismo que hemos cavado nosotros mismos.

Esa cooperación no es una virtud cualquiera. Es aquella que en otro tiempo nos permitió dejar atrás el mundo animal e inaugurar el mundo humano. Somos esencialmente seres cooperativos y solidarios sin lo cual nos devoramos unos a otros. Por eso la economía debe dar lugar a la ecología. O hacemos este viraje o Gaia puede que continúe sin nosotros.

La forma más inmediata de salvarnos es volver a la ética del cuidado, buscando el trabajo sin explotación, la producción sin contaminación, la competencia sin arrogancia y la solidaridad a partir de los más débiles. Éste es el gran salto que se impone en este momento. A partir de él la Tierra y la Humanidad pueden llegar a un acuerdo que salvará a ambos.

Mafalda - Fracaso Cambio climático

Entrevista a Leonardo Boff
Los rumbos del planeta tierra y del ser humano

Rogéria Araújo, Adital

Las movilizaciones sociales y los alardes sobre los perjuicios que la acción humana viene causando al medio ambiente no fueron suficientes para garantizar la concreción de acuerdos eficaces durante la 15ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambios Climáticos (COP-15), concluida el viernes (18) en Copenhague, Dinamarca.

Los líderes mundiales demostraron una vez más la preferencia por el desarrollo del capital en detrimento de la vida. Aún así, la postura de desdén para con los problemas climáticos del planeta no está paralizando las acciones de la población en su lucha por pequeños cambios. La evidencia dada a la causa ambiental ha servido para generar conciencia y, de a poco, cambiar malos hábitos de consumo. "El lugar más inmediato es comenzar por cada uno", sostiene Leonardo Boff.

En entrevista con ADITAL, el teólogo, filósofo y escritor habla sobre la necesidad de comenzar los cambios en nosotros que van a beneficiar a la Tierra. "Cada uno en su lugar, cada comunidad, cada entidad, en fin, todos debemos comenzar a hacer algo para dar un rumbo diferente a nuestra presencia en este planeta". Para Boff, no debemos depositar nuestras esperanzas en las decisiones que vienen de arriba.

Adital - ¿Cree usted en la voluntad política de los grandes líderes mundiales para revertir la situación climática en la que se encuentra nuestro planeta?

Leonardo Boff - No, no creo. Los grandes no tienen ninguna preocupación que vaya más allá de sus intereses materiales. Todas las políticas que hasta ahora fueron pensadas y proyectadas por el G-20 apuntan a salvar el sistema económico-financiero, con correcciones y regulaciones (que hasta ahora no se realizaron) para que todo vuelva a lo que era antes. Antes reinaba la especulación más desvergonzada que se pueda imaginar. Basta pensar que el capital productivo, aquél que se encuentra en las fábricas y en el proceso de generación de bienes, suma 60.000 billones de dólares.

El capital especulativo, basado en papeles, alcanzaba la cifra de 500.000 billones. Circulaba en las bolsas especulativas del mundo entero, gerenciado por verdaderos ladrones y falsarios. La verdadera alternativa sólo puede ser: salvar la vida y la Tierra y poner la economía al servicio de estas dos prioridades. Hay una tendencia al suicidio dentro del capitalismo: prefiere morir o hacer morir antes que renunciar a sus beneficios.

Adital - Aunque fue muy esperada la COP 15, que se realiza en Copenhague, Dinamarca, parece no apuntar hacia resultados eficaces y hacia compromisos más serios. ¿Cuál debe ser el papel de la sociedad civil en caso de que los resultados no sean los esperados?

Leonardo Boff - Llegamos a un punto en el que todos seremos afectados por los cambios climáticos. Todos corremos riesgos, inclusive el de que gran parte de la humanidad tenga que desaparecer por no conseguir adaptarse ni mitigar los efectos maléficos del calentamiento global. No podemos confiar nuestro destino a representantes políticos que, en realidad, no representan a sus pueblos sino a los capitales con sus intereses presentes en sus pueblos. Necesitamos nosotros mismos asumir una tarea salvadora. Cada uno en su lugar, cada comunidad, cada entidad, en fin, todos debemos comenzar a hacer algo para dar un rumbo diferente a nuestra presencia en este planeta. Si no podemos cambiar el mundo, sí podemos cambiar este pedazo de mundo que somos cada uno de nosotros.

Sabemos gracias a la nueva biología y por la física de las energías que toda actividad positiva, que va en la dirección de la lógica de la vida, produce una resonancia morfogenética, tal como se dice. En otras palabras, el bien que hacemos no queda reducido a nuestro espacio personal. Ese bien resuena lejos, se irradia y entra en las redes de energía que vinculan a todos con todos, reforzando el sentido profundo de la vida. De ahí pueden ocurrir surgimientos sorprendentes que apunten hacia un nuevo modo de vivir sobre el planeta y nuevas relaciones personales y sociales más inclusivas, solidarias y compasivas. Efectivamente, se nota por todos lados que la humanidad no está inmóvil ni endurecida por las perplejidades. Miles de movimientos están buscando formas nuevas de producción y alternativas que respondan a los desafíos.

Solamente hablando de ONGs, existen más de un millón en el mundo entero. Es un movimiento de base y no de cúpulas, las cuales siempre interrumpen los cambios.

Adital - Nunca las cuestiones ambientales estuvieron tan en evidencia como en los últimos años. Términos como "calentamiento global" y "cambios climáticos", a pesar de varios alertas realizados hace bastante tiempo, hoy son parte de la vida cotidiana de mucha gente en todo el planeta. ¿En esta "crisis de civilización" todavía hay tiempo para hacer algo? ¿De dónde podrá venir esa "salvación"?

Leonardo Boff - Si trabajamos con los parámetros de la física clásica, la inaugurada por Newton, Galileo Galilei y Francis Bacon, orientada por la relación causa-efecto, estamos perdidos. No tenemos tiempo suficiente para introducir cambios, ni sabiduría para aplicarlos. Iríamos fatalmente al encuentro de lo peor. Pero si cambiamos de registro y pensamos en términos de proceso evolutivo, cuya lógica viene descripta por la física cuántica que ya no trabaja con materia sino con energía (la materia, por la fórmula de Einstein, es energía altamente condensada), ahí el escenario cambia de figura.

Del caos nace un nuevo orden. Las turbulencias actuales preanuncian una emergencia nueva, venida de aquel trasfondo de Energía que subyace en el universo y en cada ser (llamado también Vacío Cuántico o Fuente Originaria de todo ser). Las emergencias o surgimientos introducen una ruptura e inauguran algo nuevo todavía no ensayado. Así, no sería extraño que de repente, los seres humanos volvieran en sí y pensaran una articulación central de la humanidad para atender las demandas de todos con los recursos de la Tierra, recursos que, si son racionalmente gerenciados, son suficientes para nosotros los humanos y para toda la comunidad de vida (animales, plantas y otros seres vivos).

Posiblemente, llegaríamos a esto sólo ante un peligro inminente o después de un desastre de grandes proporciones. Ya decía Hegel: el ser humano no aprende nada de la historia, sino que aprende todo del sufrimiento. Prefiero a San Agustín que en las Confesiones reflexionaba: el ser humano aprende a partir de dos fuentes de experiencia: el sufrimiento y el amor. El sufrimiento por la Madre Tierra y por sus hijos e hijas y el amor por nuestra propia vida y supervivencia van a salvarnos.

Entonces, no estaríamos frente a un escenario de tragedia cuyo fin es fatal o inevitable sino de una crisis que nos acrisola y purifica y nos crea la oportunidad de un salto rumbo a un nuevo ensayo civilizatorio, éste sí, caracterizado por el cuidado y por la responsabilidad colectiva por la única Casa Común y por todos sus habitantes.

Adital - Hay varias demandas pidiendo que la Corte Penal Internacional reconozca los delitos ambientales como crímenes de lesa humanidad. ¿Usted piensa que sería una alternativa?

Leonardo Boff - Las leyes solamente tienen sentido y funcionan cuando previamente se ha creado una nueva conciencia con los valores ligados al respeto y al cuidado de la vida y de la Tierra, percibida como nuestra Madre, pues nos provee todo lo que necesitamos para vivir. Si existe esa conciencia, puede materializarse en leyes, tribunales y cortes que hagan justicia a la vida, a la Humanidad y a la Tierra con castigos ejemplares. En el caso contrario, los tribunales sólo tienen un carácter legalista, de difícil aplicación, sin su necesaria aura moral, que le confiera legitimidad y reconocimiento por parte de todos.

Entonces debemos primero trabajar en la creación de esa nueva conciencia. Yo mismo estoy trabajando con un pequeño grupo, a pedido de la Presidencia de la Asamblea de la ONU, en una Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad. Esa declaración deberá difundirse por todos los medios de comunicación, especialmente por Internet, para favorecer la creación de esta nueva conciencia de la humanidad. La nueva centralidad no es más el desarrollo sustentable, sino la vida, la humanidad y la Tierra, entendida como Gaia, un superorganismo vivo.

Adital - Por otro lado, no se piensa en nada orientado hacia el consumo, por ejemplo, que no tenga interferencia directa en el caos que se produjo en la Tierra. ¿Podría hablar un poco sobre eso?

Leonardo Boff - El propósito de todo el proyecto de la modernidad, nacido en el siglo XVI, está asentado sobre la voluntad de poder que se traduce en la voluntad de enriquecimiento, que presupone la dominación y explotación ilimitada de los recursos y servicios de la Tierra. En nombre de esta intención se construyó el proyecto-mundo, primero por las potencias ibéricas, después por las centroeuropeas y finalmente por la hegemonía estadounidense. Al principio no había cómo darse cuenta de las consecuencias funestas de esta empresa, pues ésta incluía entender la Tierra como un simple baúl de recursos, algo sin espíritu que podría ser tratado como quisiéramos. Surgió el gran instrumento de la tecno-ciencia que facilitó la concreción de este proyecto. Transformó el mundo, surgió la sociedad industrial y actualmente la sociedad de la información y de la automatización.

Toda esta civilización ofrece a los seres humanos, como felicidad, la capacidad de consumo sin obstáculos, sea de bienes naturales, sea de bienes industriales. Llegamos a un punto en el que consumimos un 30% más de lo que la Tierra puede reproducir. Ella está perdiendo más y más sustentabilidad y su biocapacidad; simplemente no aguanta más el nivel excesivo de consumo por parte de los dueños del poder y de los controladores del proceso de la modernidad.

El 20% de los más ricos consume el 82,4% de toda la riqueza de la Tierra, mientras que el 20% de los más pobres tiene que contentarse con sólo el 1,6% de la riqueza total. Ahora nos damos cuenta de que una Tierra limitada no soporta un proyecto ilimitado. Si quisiéramos universalizar el nivel de consumo de los países ricos para toda la Humanidad, los cálculos ya fueron hechos: necesitaríamos por lo menos 3 Tierras iguales a ésta, lo que se revela como una imposibilidad. Tenemos que cambiar, en el caso de que queramos superar esta injusticia social y ecológica universal y tener un mínimo de equidad entre todos.

Adital - ¿Hasta qué punto cree usted que la sociedad civil organizada puede ser agente de una nueva práctica de consumo?

Leonardo Boff - Se debe comenzar por algún lugar. El lugar más inmediato es comenzar por cada uno. El desafío, frente al problema universal, es convencerse de que podemos ser más con menos. Importa hacer la opción por una simplicidad voluntaria y por un consumo compasivo y solidario pensando en todos los demás hermanos y hermanas y demás seres vivos de la naturaleza que padecen hambre y están sufriendo todo tipo de carencias. Pero para ello, debemos realizar la experiencia radicalmente humana de que de hecho todos somos hermanos y hermanas y que somos ecointerdependientes y que formamos una comunidad de vida.

La economía se orientará para producir lo que realmente necesitamos para vivir y no para acumular ni para lo superfluo, una economía de lo suficiente y de lo decente para todos, respetando los límites ecológicos de cada ecosistema y obedeciendo los ritmos de la naturaleza. Esto es posible. Pero precisamos de una "metanoia" bíblica, de una transformación de nuestros hábitos, de nuestra mente y de nuestros corazones. Esta transformación constituye la espiritualidad. No es facultativa, es necesaria. Cada uno es como una gota de lluvia. Una moja poco. Pero millones y millones de gotas hacen una tempestad, ahora es necesario un tsunami del bien.

Adital - Brasil, a causa de la Floresta Amazónica y otras florestas nativas, debería tener un papel fundamental en la cuestión ambiental. ¿Cómo evalúa usted la postura del gobierno brasilero en relación con el tema?

Leonardo Boff - El gobierno brasilero no acumuló todavía la suficiente masa crítica ni la conciencia de la importancia de la floresta amazónica en la consecución del equilibrio climático de toda la Tierra. Si el problema es el exceso de dióxido de carbono en la atmosfera, entonces son las florestas las grandes secuestradoras de este gas que produce el efecto invernadero y, en consecuencia, el calentamiento global.

Ellas absorben los gases contaminantes por medio de la fotosíntesis y los transforman en biomasa, liberando oxígeno. En vez de establecer la meta de deforestación cero y en esa posición ser rígido e implacable, por amor a la humanidad y a la Tierra, el gobierno establece que para 2020 va a reducir la deforestación en un 15%. Y hay políticas contradictorias, pues por un lado el Ministerio de Medio Ambiente combate la deforestación, y por el otro el BNDS financia proyectos de expansión de la soja y de la actividad pecuaria que avanzan sobre la floresta. Por detrás están los grandes intereses del agronegocio que presionan al gobierno a mantener una política flexible y que daña para el equilibrio de la Tierra.

Adital - Se ve la gran actuación de movimientos sociales y entidades en defensa de la naturaleza, reclamando más de sus gobiernos en ámbitos internacionales. ¿Cree que hay, en este momento, más empoderamiento?

Leonardo Boff - Pienso que la Cumbre de Copenhague tendrá una función semejante a la que tuvo la Eco-92 en Río de Janeiro. Después de la Eco-92 surgió en el mundo entero la cuestión de la sustentabilidad y de la crítica al sistema del capital visto como esencialmente anti-ecológico, pues implica una producción ilimitada a costa de la extracción ilimitada de los recursos y servicios de la naturaleza. Creo que a partir de ahora la Humanidad tomará conciencia de que, a partir de la sociedad civil mundial, de los movimientos, organizaciones, instituciones, religiones e iglesias, cambia de rumbo o tendrá que aceptar entonces la aniquilación de la biodiversidad y el riesgo del exterminio de millones y millones de seres humanos, no excluida la eventualidad de la desaparición de la propia especie humana.

Esta conciencia va a encontrar los medios para presionar a las empresas, a los grandes emprendimientos y a los Estados para hallar una nueva relación con la Tierra. El problema no es la Tierra, sino nuestra relación para con ella, relación de agresión y de explotación implacable. Necesitamos establecer un acuerdo Tierra y Humanidad para que ambos puedan convivir interdependientemente, con sinergia y espíritu de reciprocidad. Sin esto no tendremos futuro. El futuro vendrá a partir de la fuerza de la simiente, es decir, de las prácticas humanas personales y comunitarias que crean redes, ganan fuerza y consiguen imponer un nuevo orden que garantizará un nuevo tipo de historia.


Obama - Fracaso Cambio climático

¡Felicidad consumista en Navidad y otros cuentos!


Navidades capitalistas - Forges
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Consume para que seas feliz

Ernesto Carmona

La ausencia de noticias reales recrudece en los medios comerciales en vísperas de Navidad, mientras intensifican la propaganda sobre un supuesto “fin de la crisis” fundado en el afán de compras banales inculcado en los pueblos. Los “contenidos informativos” están saturados de ofertas navideñas disfrazadas de noticias chatarra, por ejemplo las últimas “novedades” tecnológicas que deberían regalarse a los seres queridos o dónde se pueden comprar gangas para los regalones.

La parafernalia comercial contrasta con la historia legendaria del nacimiento del Niño Jesús alumbrado por María en un modesto pesebre. El patrimonio familiar sólo era el burrito de José, pero hoy la meta universal es regalarse un sofisticado “burrito” japonés cero kilómetro, no importa que contamine el ambiente.

En todos los países resuena la misma consigna mediática: “salgan a comprar y sean felices (antes que se acabe la mercancía)”. Las chimeneas echan humo y gases fabricando juguetes, pinturas tóxicas y toda clase de objetos ornamentales sintéticos que pronto se convertirán en basura. Esto ocurre “aquí y en la quebrada del ají”. Es una pandemia mundial.

Pero en los noticiarios de TV no hay espacio para explicar cómo y por qué fracasó tristemente la cumbre de Copenhague sobre cambio climático, ni la manipulación de sus acuerdos hecha por los países industrializados, los mismos que destruyen el planeta liderados por EEUU. El fin del mundo ya no es una amenaza de Nostradamus o una profecía más. Es un hecho real, no del futuro sino del presente. Una prueba flagrante es esta Navidad fría en EEUU y Europa, con 20 grados bajo cero. Allí también hay pobres que son los primeros en morir congelados.

La TV logró que todos conozcan los nombres de los Simpson y sepan dónde y qué comprar para estas navidades. Y pocos saben de qué tratan los acuerdos de Kyoto de 1997 que el gran capitalismo sepultó en Copenhague 2009. La TV infla “la propuesta” del guerrero Obama, un saludo a la bandera para “congelar” en dos grados el aumento de la temperatura global (que probablemente tampoco se cumplirá), pero oculta que no se permitió hablar a los líderes de 170 países no industrializados, relegados al rol de meros “oyentes” pobres, con la excepción de Evo Morales y Hugo Chávez, que dijeron sus verdades.

Los grandes medios no informan sobre problemas reales, sino que saturan con propaganda y noticias basura o banales. Por tanto, la gente no debería comprar tantas tonterías, atender menos la pantalla chica e informarse mejor apoyando los nuevos medios independientes, no comerciales o públicos.


Feliz Navidad Consumista

POR QUÉ NO COMPRO NESTLÉ


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El "cacao" de Nestlé en África
Kurioso.

¿Sabías que más de la mitad del cacao que consumes procede de África? ¿Sabías que allí hay plantaciones donde trabajan todavía casi 300.000 niños subyugados por la influencia de las multinacionales y fuera del comercio justo? Probablemente lo hayas oído alguna vez con cierta incredulidad. Hoy te voy a contar el pasado y el presente de esta iniquidad. De como algunas compañías como Nestlé han demorado y diferido su gran responsabilidad en los acuerdos establecidos para solucionar, de raíz, el problema de esclavitud en estas plantaciones.

El “Theobroma cacao“, árbol del cacao o “Alimento de los Dioses” es una planta nativa de América del Sur que es ‘criolla’ en el continente americano y ‘forastera’ en el africano. Esta última variedad, por sus componentes taninos y mejor precio, se ha convertido en la familia más solicitada para la industria alimenticia occidental. Transformando a Costa de Marfil 38%, Ghana 19%, Nigeria 5% y Camerún 5% en los principales productores mundiales de cacao.

Históricamente el descontrol y anarquía de las plantaciones en áfrica occidental ha hecho imposible el registro de la calidad laboral en las producciones destinadas a occidente. La esclavitud y métodos de siglos pasados han chocado con las leyes y necesidades imperiosas del mercado europeo y americano. Durante décadas se ha aprovechado el vacío legal para llevarse una plusvalía en la diferencia de precios y costos del producto y mano de obra entre ambos continentes; provocando la asfixia de productores locales en beneficio de las grandes corporaciones. Con la llegada de la cultura de “Comercio Justo” o “Fair Trade” y la nueva conciencia global parecía que esto iba a cambiar.

Extracto del reportaje de investigación de Tony Van Der Keuken donde pone contra las cuerdas con ironía a toda la industria del cacao y en particular a Nestlé.

En toda Costa de Marfíl, en África; cientos de miles de niños trabajan esclavizados en las plantaciones de cacao. Los cultivos son de muy difícil acceso y están fuera del control y el censo internacional. Los productores ‘tiran’ de esta mano de obra barata ante la asfixia del precio convenido con sus intermediarios, directamente vinculados a las multinacionales. El precio que reciben los aldeanos no se ha modificado en 40 años mientras que en el mercado internacional ha subido -según algunas fuentes- hasta un 300% sólo en los últimos 10 años [fuente "Bitter Sweet" (Dulce amargo) documental de la BBC]

En el años 2000 informes de la administración norteamericana hablaban de más de 15.000 niños de entre 9 y 12 años vendidos como esclavos en las plantaciones de algodón, café y cacao de Costa de Marfil. Informes posteriores de la Organización Internacional del Trabajo (ILO) confirmaban el tráfico de niños entre productores africanos.

El subterfugio de Nestlé, amparado por la libertad de comercio y de formulación de sus productos, ha sido -históricamente- comprar chocolate en aquellos mercados internacionales donde se mezcla con otras variedades perdiendo entonces su identidad como producto “hecho por esclavos” y haciendo imposible su catalogación y procedencia exacta. Conforme crecía la empresa y su monopolio en el sector, sus brutales necesidades de materia prima hicieron imposible la selección de productos más controlados y, por tanto, más caros en mercados de calidad. ¿Para qué molestarse pudiendo comprar bueno, bonito y barato? Además, la (no) ley internacional por un comercio justo ha avalado con sus carencias estas prácticas.

En septiembre de 2001, demostrado el mal hecho durante tanto tiempo con el cacao africano, las principales multinacionales y explotadoras del cacao de África occidental se vieron obligadas a firmar por la presión de la opinión pública y la insistencia de los jueces estadounidenses Tom Harkin y Ellot Engel, un acuerdo internacional o “Protocolo del Cacao” para hacer frente a las peores formas de trabajo infantil y trabajo forzado de adultos, en las plantaciones de cacao en África Occidental. Parecía que todo iba a cambiar y Nestlé y otras muchas compañías firmaron el acuerdo que les trajo múltiples beneficios traducidos en subvenciones y lavados de imagen. Todos contentos.

El protocolo estipulaba que en el 2005 todos los mercados deberían estar regularizados y desarrollar las normas de certificación y etiquetado en todos sus chocolates. Evidentemente muy pocos, por no decir ninguno, cumplieron los plazos y menos los grandes imperios del ‘oro marrón’ y sus derivados. La mayoría pidió una prorroga de cuatro años para confirmar los compromisos. Los resultados en 2008 no fueron los deseados.

Poco después, el periodista holandés Tony van der Keuken, levantó ampollas con un impresionante reportaje (ver vídeo arriba) sobre el ‘trapicheo’ de Nestlé y otras compañías con el cacao de Costa de Marfil. Lo que demostraba que los pactos adquiridos eran tan efímeros como una onza de chocolate en manos de un niño. El propio Tony, atendiendo a la legislación vigente en su país, se denunció a sí mismo por comer 16 tabletas de chocolate producido con cacao de mano esclava. Las autoridades estuvieron a punto de llevarle a juicio. También creó una compañía que distribuía tabletas de cacao certificadas y procedentes de comercios controlados. La respuesta a la campaña orquestada por Tony de un directivo de la multinacional Nestlé fue:
“Está bien, llamadlo esclavitud; pero todos sabemos que seguirán siendo pobres de todas formas”

Durante el ruego de excusas esgrimidas por las grandes corporaciones ante la justicia americana para disculparse por el incumplimiento de los acuerdos, Nestlé se descolgó con la infamia de que era imposible monitorizar la producción de cacao en plena guerra civil en Costa de Marfil , mientras seguía facturando con su complejo entramado de espías y mercaderes de precios injustos la producción de cacao esclavo.

A pesar de todo ello, Nestlé ha trabajado y destinado muchos recursos, intentando acabar con el problema -más desde un punto de vista mediático que efectivo- suscribiéndose siempre a todas y cada unas de las organizaciones que promueven el comercio justo del cacao. Y con un pequeño goteo de inversiones mediáticas y teledirigidas a ablandar la mellada opinión pública. Los esfuerzos de otras compañías por garantizar el etiquetado “free-slavery” demuestran que es posible certificar la procedencia ‘limpia’ del cacao dentro de sus marcas. Así mientras empresas como la multinacional inglesa Cadbury, se están empezando a adherir al “Comercio justo” en sus marcas originales. Nestlé tira balones fuera creando un único producto (entre más de 8.500, y no es chocolate) que sí se suma a la iniciativa del ‘Fair trade‘ pero no se sabe por qué no lo hace con sus marcas más tradicionales ¿Tendrían que cambiar las formulaciones de sus productos para adaptarse a los cacaos limpios? La impresión es que después de varios lustros de comercio más-que-injusto han creado una dependencia del cacao esclavo y sus pingües beneficios difícil de contrarrestar hoy en día.

Según el irónico código empresarial de conducta de Nestlé “[...] la integridad, la honestidad, el trato justo y el pleno cumplimiento de todas las leyes aplicables han guiado las prácticas comerciales de Nestlé [..]“. Entonces:

¿Por que es tan difícil cumplir los compromisos firmados al mismo tiempo que otras empresas que con menor tamaño son capaces de sacrificar sus beneficios en virtud del acuerdo? ¿Por qué Nestle es una de las multinacionales con más acusaciones públicas y denuncias contra la salud pública y el medio ambiente de la historia reciente?

No hay más preguntas

La documentación sobre el negocio del cacao africano es muy abundante. Es muy necesario filtrar los infinitos informes sospechosos y documentos de poca solvencia y credibilidad fruto del un extremismo antisistema, más preocupada en imponer el boicot a los productos de estas compañías que en proponer soluciones al mercado. El texto no es la traducción de ninguna investigación ajena; es fruto de mis pesquisas por entender y encontrar la raíz del problema. Además de los enlaces aportados en la lectura del texto anterior podéis buscar más datos aquí, aquí, aquí y aquí.

La Caja de Pandora


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Publicado por Frente Nacional de Lucha por la defensa de los servicios públicos y los recursos naturales.


Unión FENOSA, Iberdrola, Gas Natural, REPSOL, Jaguar Energy, Duke Energy, Teco Energy, EEGSA, DEORSA, DEOCSA, la Caixa…

Cuenta la mito-logía griega que en la antigüedad existía una caja que en su interior contenía todos los males conocidos por la especie humana, incluidos algunos que aún nos falta por conocer. Pandora, a quien la caja fue entregada para su custodia, dominada por la curiosidad cometió el fatal error de abrirla y, al hacerlo, dejó escapar la codicia, la avaricia, la envidia, la mentira, el engaño, la maledicencia, la venalidad, el irrespeto, la injusticia, las prácticas políticas de derecha, los políticos y empresarios corruptos, los militares fascistoides y todos los otros miles de demonios que, desde entonces, acosan incansablemente a toda la humanidad.

Sin embargo, cuando hoy hablamos de una caja desde la cual brotan toda suerte de males y demonios, no hacemos referencia solamente a historias viejas ni a eventos extraídos desde la febril fantasía de nadie. Al parecer, está en proceso de construcción, y con paso acelerado, una versión moderna de la Caja de Pandora, quizás incluso peor aún que su antecesora mitológica, y está activa, muy activa, cuando menos en lo que se refiere a su impacto negativo y profundo sobre la realidad guatemalteca.

Nos referimos al grupo empresarial llamado Gas Natural y a sus múltiples empresas asociadas, tanto en España como en el resto del orbe. La empresa Gas Natural compró, recientemente, a Unión FENOSA y, con ello, asumió entonces las cuentas pendientes que Unión FENOSA tiene en Guatemala y en otras partes del mundo. En el caso concreto de nuestro país, esas cuentas son muchas y cada una de ellas ahora las hereda, con toda propiedad, Gas Natural. Por ende Gas Natural, a través de Unión FENOSA, desde España clava sus largas uñas en las carnes blandas del resto del mundo, Guatemala incluida.

clip_image002[9]Este poderoso consorcio, en su país de origen, se viste con un ropaje que no se corresponde, en absoluto, con el nefasto papel que ahora van a desempeñar más allá de sus fronteras, al constituirse en los continuadores naturales de la obra negra iniciada por Unión FENOSA. Su logotipo, por ejemplo, es una mariposa ecológica, con lo cual quieren significar que, como empresa, asumen cuota de responsabilidad social que les corresponde en el tema del medio ambiente. Esa mariposa, desde ya, está siendo abruptamente mancillada por las prácticas que desarrolla la nueva empresa que han absorbido: Unión FENOSA.

Allá, en España, también Unión FENOSA e IBERDROLA se pretenden vestir con el ropaje de los buenos, se cubren con una falsa máscara que las presenta públicamente como generosas autoras de numerosas obras sociales ejecutadas en beneficio del pueblo español. Si las autoridades de Gas Natural no enmiendan, cuanto antes, el rumbo emprendido en Guatemala por quienes aquí son sus antecesores en el campo energético, serán entonces copartícipes en la destrucción de un país completo y cohonestarán con su presencia la multiplicación del hambre y la miseria. También cosecharán, así, la cólera social que Unión FENOSA e IBERDROLA han sabido cultivar con tanto esmero y con tan buenos resultados.

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En todo caso, a Unión FENOSA y a su colega, IBERDROLA, aquí ya les conocemos su verdadero rostro, por muchos esfuerzos que hagan por disfrazarlo. A la inversa de cómo reza el conocido refrán popular, estas transnacionales “son candil de la casa y oscuridad en la calle”. De manera simultánea muestran dos caras que resultan antagónicas, antípodas entre sí, como ocurre con el villano de Batman. Estos consorcios pasan por la vida siendo dueños de una doble moral que emplean para dar palo impunemente en el exterior de España, pero reparten confites hacia adentro, con los que buscan endulzar su imagen pública. En España, se perfuman de rosas, pero en Guatemala hace rato que nos huelen a gas natural.

Ya va siendo hora de ponerlas al descubierto. De desenmascararlas, de evidenciarlas ante el mundo, para que se sepa quiénes son en realidad. Que las conozcan incluso en su propia casa donde, quizás, más les duela, porque allí es donde con más esmero y dedicación se disfrazan.

En lo que se refiere concretamente a nuestro país, el daño que ha causado Unión FENOSA, codo a codo con IBERDROLA, tras más de una década de operaciones, ha sido cuantioso. Aunque lo hemos denunciado con todo detalle en comunicados anteriores, conviene recordar, a manera de síntesis, los siguientes hechos concretos:

· Unión FENOSA e IBERDROLA, con la complacencia o complicidad del Gobierno de turno, estafaron al pueblo guatemalteco en 1998, al momento de comprar los activos del INDE, birlándole la suma de 149 millones de dólares, equivalentes a US$ 12 por cada habitante en el país, incluidos los neonatos. Pagaron US$ 101 millones por activos valorados en US$ 250 millones. ¡Menudo negocio!

· Han incumplido impunemente con lo que la Ley le mandata, incluidos los fallos de la propia Corte de Constitucionalidad. Simplemente se declaran por encima de la Ley, se colocan en desacato y, así, cobran a los usuarios no lo que la legislación guatemalteca les ordena, sino lo que su codicia les indica. El padrinazgo político que saben granjearse le sirve, en estos casos, de manto que les otorga plena impunidad.

· Han robado al pueblo, de manera continua y por distintas vías durante 10 años, acumulando a su favor la descomunal cifra de 4 mil millones de dólares por concepto de cobros ilegales.

· Han abusado de las facultades que le confiere la Ley, inventándose multas, alterando lecturas de medidores, actuando no como inversores, sino como pretores de cualquier imperio.

· Han solicitado y recibido plena colaboración de las autoridades públicas para desatar oleadas de represión contra las organizaciones ciudadanas que adversan su presencia en el país. Se han servido, pues, de los perros de la guerra.

· Tras diez años de operaciones, la inversión en el mantenimiento y renovación del sistema de distribución energética ha sido mínimo. Es decir, se han dedicado a cobrar a manos llenas, pero al momento de sacar un centavo de sus propios bolsillos, han sido extraordinariamente parcos.

· Han acusado penalmente ante tribunales internacionales al país que les abrió las puertas y que las recibió en su suelo, bajo el absurdo argumento de que no se les permite acumular la tasa de ganancia que nace desde sus avaricias desmedidas.

· Lo más grave es que, aunque de ninguna manera le corresponde hacerlo, han generado que se impulse una política estatal de privatización de la producción energética nacional, con el agravante de que lo harán a partir de la instalación y puesta en funcionamiento de plantas generadoras que operarán empleando como materia prima el carbón mineral, con todo el daño económico, ambiental, social y cultural que de ello se deriva.

· En el caso anterior, Unión FENOSA se convierte en la empresa que otorga las licitaciones para la construcción de las plantas carboneras, usurpando, así, un papel que debería ser competencia irrenunciable e indelegable del Estado.

Esta síntesis se basta para revelar la naturaleza real propia de este consorcio, que ahora ha pasado a manos de Gas Natural. Sólo las cinco plantas generadoras de energía a partir de carbón mineral, (de las cuales ya dos están construyéndose), serán responsables de la progresiva conformación de una inmensa nube preñada de químicos tóxicos, desde la cual se desprenderá, inexorablemente, la conocida como “lluvia ácida”, que envenenará las aguas subterráneas y de superficie, intoxicará las tierras de cultivo, destrozará los bosques, en fin, causará un deterioro ambiental cuyo costo caerá, principalmente, sobre los hombros de los sectores populares.

Eso es lo que han construido Unión FENOSA e IBERDROLA. En Guatemala urge, por ende, la declaratoria de que las operaciones de estos consorcios son lesivas para el interés nacional y que, por lo tanto, se les debe expulsar del país.

¿Será ese el rumbo que también quiere emprender Gas Natural al absorber a esta empresa?

Pero en esta nefasta trama no se conjugan solamente Unión FENOSA, IBERDROLA y Gas Natural. Al proceso depredador de nuestro país, cuyo peso principal recae sobre los hombros de los sectores populares, se adhieren otra serie de empresas asociadas con sede en España, en Guatemala o en otras partes del mundo, algunas de nuevo cuño, pero que, en la práctica, responden todas a objetivos afines y a idénticos intereses financieros:

· EEGSA, DEORSA y DEOCSA son las subsidiarias de Unión FENOSA e IBERDROLA creadas para que asuman en Guatemala el cobro ilegal de servicios.

· Duke Energy y Jaguar Energy son las empresas a las cuales Unión FENOSA otorga la licitación para la construcción, ya en marcha, de las dos primeras plantas carboneras.

· Teco Energy es otra asociada que destaca, en este caso, como la entidad responsable de acusar al Estado ante tribunales internacionales, amparada en el Tratado de Libre Comercio entre Guatemala y Estados Unidos.

· Y, al final, aparece La Caixa. Una poderosa entidad financiera catalana que resulta ser, si no la principal, cuando menos una de las principales accionistas de Gas Natural. Es decir, una de sus dueñas.

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La Caixa, que significa “La Caja”, traducido al español, es un inmenso consorcio el cual, en su condición de dueña de Gas Natural, hereda también las responsabilidades que, en Guatemala y otras partes del mundo, compete asumir a Unión FENOSA. De hecho, está a la cabeza de todo ese complejo tinglado pluriempresarial al que nos hemos venido refiriendo en estas páginas.

¿Será que quiere pasar a ser la versión moderna de “La Caixa de Pandora”?

Porque también es una de las principales accionistas de REPSOL, otra empresa española de no grata presencia en América Latina, sobre todo por su participación en la exploración y explotación minera y petrolera, temas que en Guatemala han generado enormes conflictos entre los intereses populares y los de las corporaciones nacionales y transnacionales.

La Caixa es una corporación internacional que, tanto en España como fuera de sus fronteras, realiza una importante obra social, ubicable en varios campos sustantivos. Incluso aporta recursos para numerosos proyectos que se ejecutan en Guatemala. No es razonable, por lo tanto, que lo que haga con la mano lo borre luego con el codo.

Instamos, pues, a los socios de La Caixa a que revisen y corrijan, cuanto antes, el quehacer emprendido por sus empresas en Guatemala. Unión FENOSA debe irse de aquí, pero previamente devolviendo al país los inmensos montos que ha cobrado de más.

Gas Natural, si termina de absorber a Unión FENOSA, debe enfrentar las irresponsabilidades que esta empresa le hereda.

IBERDROLA, por su parte, debe también liar sus bártulos, montarse de nuevo en La Pinta, La Niña y la Santamaría, y regresarse a su Puerto de Palos. Si no, corre el riesgo de salir a su puerto pero a palos. También devolviendo primero lo que han acumulado ilegalmente

Duke Energy y Jaguar Energy deben suspender las obras de construcción de las indeseables y dañinas plantas carboneras.

Teco Energy debe desistir en su demanda contra el Estado guatemalteco, porque con esa actitud lo que evidencia es una absoluta falta de vergüenza.

EEGSA, DEORSA y DEOCSA simplemente deben desaparecer, porque sus funciones deben ser absorbidas por el INDE y por empresas municipales.

Mientras cada una de estas demandas se consigue, aquí, en Guatemala, de costa a costa, de frontera a frontera,

¡La Lucha Sigue!

Arcadi Oliveras. “El lema válido del capitalismo es privatizar los beneficios y socializar las pérdidas.”


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Montse Sintas, Periodista (Cáritas)

Una no se puede restar indiferente escuchando los argumentos claros y contundentes de Arcadi Oliveres, profesor de Economía Aplicada a la Universidad Autónoma de Barcelona, reconocido defensor de los derechos humanos, de la justicia social y de la no violencia.

Especialmente, cuando se indigna por la tacañería de los Estados a la hora de destinar el 0,7 del PIB en los países empobrecidos mientras sacan dinero escondido para que los bancos no quiebren. Era, es, dinero de todos que no ayuda a los que de veras lo necesitan.

¿Qué opina como economista de un sistema económico que entra en crisis de manera cíclica?

Efectivamente el capitalismo entra en crisis económica porque lo que se pretende es maximizar el beneficio. Por eso llega un momento en que ya no se pueden hacer más beneficios, y bajan, y entonces los inversores dejan de invertir y se generan situaciones de dificultad y de paro. Particularmente opino que el capitalismo es un sistema económico que no responde a la definición básica de economía. A mí me enseñaron en la Facultad que la economía es aquella ciencia que intenta administrar los recursos que nos venden dados por la naturaleza para transformarlos, y con su transformación obtener bienes y servicios que satisfagan necesidades humanas.
Y si hemos de entender de esta modo es evidente que el capitalismo no cumple las normas de la economía. Tenemos un capitalismo a nivel mundial y vemos cómo las tres cuartas partes de la población mundial no ven cubiertas sus necesidades. Por tanto, es un sistema que no funciona y que está herido desde su nacimiento.

Nuestros gobernantes nos animaron a consumir con el fin de contrarrestar los efectos de la crisis ...

A mí me da mucho miedo que nuestros dirigentes llamen a aumentar el consumo. Pienso que, precisamente, una crisis como la actual nos ofrece un muy buen momento de reflexión para pensar si tenemos que continuar con un sistema que lo que pretende es, cada vez más, abusar de los recursos, abusar de los límites del planeta y, en definitiva, ir hacia una situación que será realmente dificultosa para las próximas generaciones, o tenemos que pensar en alternativas como, por ejemplo, el decrecimiento. Evidentemente, si tenemos que consumir un poco menos y eso quiere decir apretarnos el cinturón, es de justicia que los privilegiados del Primer Mundo (que no son todos, y en Cáritas lo sabéis bien) seamos los primeros en llevarlo a cabo. Lógicamente los más ricos deben apretarse más el cinturón que los demás. Pero pienso que, razonablemente, nunca debe hacerse una llamada a aumentar el consumo porque eso quiere decir, todavía más, potenciar nuestro sistema abusivo de bienestar y de derroche de los recursos.

En Cataluña hemos pasado de ser una sociedad industrial a una sociedad de servicios. Se dice que la industria automovilística está en crisis. ¿Hacia dónde habría que ir para crear ocupación?

Bueno, es evidente que la sociedad catalana y también la española han pasado a ser una sociedad de servicios. Tendríamos que aprender de lo que ha pasado a otros países. Recuerdo cuándo en Valencia se instaló la fábrica Ford (por cierto, la misma fábrica desmontada de Alemania que se había trasladado aquí). Todos los países en un momento dado de su crecimiento sacan determinadas industrias que son intensivas y de mano de obra y buscan nuevas vías, en la tecnología, por ejemplo. Alemania superó aquella situación y buscó nuevos mercados: la robótica, la informática. En el Estado español podría ser la respuesta pero no lo es.

¿Por qué?

Porque entrar en nuevos sectores significa haber realizado una investigación científica previa muy importante y en el Estado español la búsqueda científica es la parienta pobre. Se gasta muy poco en investigación y, además, desde Justicia y Pau hemos denunciado que una parte importante de la investigación es de carácter militar. Hay que cambiar el planteamiento. Por otra parte, no creo que las industrias automovilísticas estén en crisis. SEAT presentó, el año 2008, un ERO que afecta a 4.500 personas y, ahora, en enero del 2009, un segundo expediente de regulación que afecta a 5.300 personas. Sin embargo,en el año 2007 obtuvo unos beneficios de 4.300 millones de euros. ¿Con qué razón puede decir ahora esta empresa que no necesita a los trabajadores? ¿Sólo para maximizar sus beneficios? Yo lo que haría seria vigilar muy de cerca a estas empresas.

Y no lo hacen ...

En vez de eso los gobiernos las subvencionan. Como los 40.000 millones de pesetas que el Gobierno de la Generalitat dio a SEAT hace unos años para que se mantuviera aquí. Si ahora SEAT se fuera, estoy seguro de que no se atreverían a reclamárselos. En conjunto todo hace un poco de miedo y de pena. Que el señor Montilla tenga que ir al Japón a pedir que no cierren los de Nissan y, después, esos mismos de la Nissan todavía dicen que no es seguro de que no haya despidos. Mire, a toda esta gente, controlada y se acabó.

Algún economista ha llegado a justificar la necesidad de que haya crisis cíclicas porque así el sistema expulsa los que no pueden seguir, a los más débiles ...

Pues este economista no tiene derecho a llamarse economista..Me remito al concepto de economía. Quien dice eso respeta muy poco la dignidad humana. Y el economista que no respeta la dignidad humana no merece el nombre de economista. Sus argumentos para mí no tienen ningún tipo de credibilidad.

¿Cómo interpreta que pese a la bonanza económica de los últimos años no se haya reducido la pobreza tal y como evidencia el último informe FOESSA sobre la realidad social española?

Porque el capitalismo puede llegar a servir para producir pero nunca para distribuir. Y cuándo se trata de distribuir, siempre acaba favoreciendo el más rico, tanto en fiscalidad, los impuestos, los beneficios, como incluso en situación de crisis: lo que se hace es proteger los poderosos para que no quiebren y en cambio, dejar desprotegidos aquéllos que son más débiles. Yo pienso que en el capitalismo sólo es válido un único lema "privatizar los beneficios y socializar las pérdidas".

El decrecimiento que antes apuntaba, ¿puede contribuir a repartir mejor la riqueza?

Considero imprescindible avanzar hacia el decrecimiento. Lo que ocurre es que los políticos que toman decisiones y los empresarios no se lo plantean. Parece que estén todos imbuidos de una misma idea: maximizar cada vez más las ganancias, la producción, las exportaciones, sin tener en cuenta que lo que importa es la calidad de vida de la gente. Pero tal como están las cosas y tal como actúan los medios de comunicación, predicar una cosa de este estilo puede resultar incluso contraproducente. Estoy seguro que si se presenta un candidato, del partido que sea, diciendo que lo que quiere es reducir el PIB y la renta per cápita, lo que conseguirá es que no lo voten.

¿Qué hay que hacer, pues?

Una pedagogía muy importante. Ser conscientes de que los recursos del planeta son limitados. Los que viven en el Tercer Mundo y los pobres del Primer Mundo tienen derecho también a adquirir estos bienes y, por lo tanto, hace falta reducir nuestro crecimiento. No todo el mundo, por descontado, porque todavía hay gente que tiene que seguir creciendo y no le podemos aplicar el decrecimiento. Pero hay muchos países industrializados en donde tendría que empezar a imponer de forma radical.

Desde 1970, cuando las Naciones Unidas pidieron que los países ricos del mundo destinaran el 0,7% de su PIB en países en vías de desarrollo, sólo cinco países lo hacen. ¿Cómo lo valora?

Como una vergüenza. Ya desde los inicios en Justicia y Pau nos apuntamos a esta campaña, con Joan Gomis al frente. Después de veintisiete años en que eso no se ha conseguido esto, ahora el señor Rodríguez Zapatero es capaz de dar a finales del año pasado una inyección de dinero a los bancos de 50.000 millones de euros, exactamente nueve veces el 0,7%. Es decepcionante que en tantos años no se haya conseguido y que ahora la ayuda vaya a los bancos, cuyos directivos tienen más bien sueldos astronómicos y cuyos negocios son, en ocasiones, dudosos. Es escandaloso.

Pese a ello, sigue creyendo que otro mundo es posible.

Sin duda, necesario y urgente. Porque lo que tenemos ahora es extraordinariamente injusto. Sólo hay que recordar el dato que recientemente hacía pública la FAO: 950 millones de personas que pasan hambre en el mundo. Y los 66.000 muertos diarios de hambre. Pero eso no es noticia desgraciadamente, sólo es una estadística.

¿Qué es el decrecimiento?

Una corriente de pensamiento político, económica y social favorable a la disminución regular de la producción económica. El objetivo es establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, y entre los propios seres humanos. Georgescu-Roegen, Latouche y Gorz lo defienden.

Nace "Colectivo Contra Coca-Cola"

Estudiantes universitarios de distintas ciudades integran en el recién llamado 'Colectivo Contra Coca-Cola' para luchar junt@s desde diferentes escuelas y facultades contra la venta y el consumo de los productos de esta multinacional.

En primer lugar nos presentamos:

«Somos el Colectivo Contra Coca-Cola; un grupo formado principalmene por universitarios-as interesados-as en organizar campañas desde distintas ciudades contra la todopoderosa multinacional 'The Coca-Cola Company'.

Nuestra lucha contra la Coca-Cola no es nuestra (ya se declaró internacionalmente el 22 de julio de 2003 en el Foro Social Mundial), pero nos hacemos parte de ella concienciados-as de los múltiples abusos cometidos por esta empresa del terror: colaboración con el paramilitarismo, asesinato de sindicalistas de SINALTRAINAL en Colombia, desecación de los acuíferos que utilizan los campesinos en La India, contaminación de ríos, desalojo de campesinos en todas las regiones del mundo, financiación de guerras (entre ellas la guerra de Irak),etc.

Son tantos los crímenes de los que se le acusa a esta multinacional como marcas de bebidas posee en la acutalidad (más de 400).

También aclararemos que Coca-Cola no es nuestra manía; no es más que el eje central de todas nuestras luchas contra las multinacionales que oprimen a los pueblos por todo el mundo. Es por tanto una lucha que abarca también a multinacionales como Pepsi, Nike, Monsanto, Microsoft, Nestlé, etc.; porque nuestros objetivos son destruir la belleza que pinta el capitalismo con anuncios como los de Coca-Cola y luchar por la dignidad humana que día a día va destruyendo el sistema»

Colectivo Contra Coca-Cola trata de promover campañas de concienciación para informar a todo el mundo, aunque en especial a los universitarios, sobre la otra cara de las multinacionales.Ahora mismo el colectivo actúa en las ciudades de Palencia, Valladolid y Burgos, con la ayuda de algunos universitarios que voluntariamente se han decidido a participar en esta lucha.

- «Nuestra meta ahora es extender nuestras redes locales aglutinando a todo el mundo que quiera colaborar con nosotros-as (empezando por los paradísimos y aletargados estudiantes de nuestras universidades) y también exportar las campañas del colectivo a las universidades de otras ciudades (contactando a través de nuestro correo electrónico: c.contracocacola@yahoo.es.

- «Queremos remover conciencias, confundir a los progresistas de hoy que mejor se han adaptado a este sistema del gran capital (véase p.ej. todos-as aquell@s "revolucionarios-as" que luego acaban de botellón con una botella de Coca-Cola en la mano... Sin echarnos rosas, que tampoco nosotros-as somos perfectos-as, pero evitamos a toda costa su consumo y su venta), y por supuesto, dar un toque de atención a los-as universitarios-as que cada vez andan más sumisos y sumergidos en el consumismo... En definitiva, queremos sacar la Coca-Cola de nuestras vidas y de nuestras universidades (y con ella todos los productos asociados al "bienestar"... del gran empresario).»

Por último, os animamos a todos-as y en especial a los estudiantes unviersitarios a informaros más sobre este tema. Y qué mejor para ello que os paséis por el blog que hemos creado y leáis algunos de nuestros artículos y noticias publicados hasta ahora.

Porque concienciados-as del problema que suscita la presencia de The Coca-Cola Company en nuestros espacios públicos (hospitales, universidades, plazas, estadios y polideportivos,...) estaremos empezando a cambiar nuestros hábitos consumistas. Y así, juntando nuestras voces, lograremos difundir la otra cara de las multinacionales, la que no sale en los medios de comunicación.

Sólo así lograremos, poco a poco, hacer de éste un mundo más justo y más humano, libre del terror que nos vende este sistema neoliberal en el que vivimos.

¡Contra Coca-Cola, resiste!

www.mundosincocacola.blogspot.com

www.sinaltrainal.org

c.contracocacola@yahoo.es

Colectivo Contra Coca - Cola