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Cómo los medios han estado promoviendo el neoliberalismo

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Vicenç Navarro. Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Barcelona.

Se habla mucho, con razón, de la gran inmunidad de la que gozan figuras y personajes del mundo político, financiero y económico que, a pesar de haber sido condenados por los tribunales, permanecen inmunes a cualquier sanción. El grado de tolerancia hacia tal inmunidad es un indicador más de la baja calidad de la democracia esespañol

Pero existe otro tipo de inmunidad, la inmunidad profesional, que ni siquiera se reconoce como censurable. Es cierto que en algunas profesiones como la médico-sanitaria, existe un sistema de sanciones para su mala práctica. Si un cirujano comete un error y, como consecuencia de ello, el estado de salud del paciente queda negativamente afectado, existe la posibilidad de que tal cirujano reciba algún tipo de sanción y sufra un notable descrédito profesional. Pero ello no ocurre en otras profesiones, como en las áreas económicas, situación que se muestra con toda claridad en el caso de los gurús económicos que aparecen y son promovidos por los mayores medios de información y persuasión del establishment. Periodistas y economistas que analizan, pronostican y/o promueven políticas económicas que sistemáticamente han perjudicado el bienestar de la población permanecen inmunes a cualquier sanción o desprestigio. En realidad, a pesar de sus malas prácticas, continúan gozando de enormes cajas de resonancia, provistas por aquellos medios cuya mayor función es reproducir la sabiduría convencional favorable a los mayores intereses financieros y económicos que dominan los medios.

Uno de los casos más notorios de impunidad son los economistas de tendencia liberal (es decir, hablando claro, neoliberal) que, a través de aquellos medios, han estado proponiendo y promoviendo políticas económicas de claro corte neoliberal, como recortes del gasto público, incluyendo el gasto público social, y reducciones en la accesibilidad a servicios públicos de primera necesidad (como sanidad y educación, entre otros), así como reformas laborales que han provocado un gran descenso salarial, políticas todas ellas que han tenido unas consecuencias enormemente negativas para el bienestar de la población y para el estado de la economía. Pues bien, a pesar de la enorme evidencia científica que existe mostrando el desastre (y no hay otra manera de definirlo) que han significado tales políticas, dichos economistas continúan apareciendo en los medios, y continúan recetando las mismas políticas. Hay múltiples ejemplos de ello. Veamos dos de ellos.

El economista del establishment político español

Uno de los economistas más promocionados en España es el economista José Carlos Díez, el columnista en temas económicos de mayor visibilidad en El País, asesor económico de la SER y de La Sexta (tanto en el programa Al Rojo Vivo como en La Sexta Noche). Es asesor en temas económicos del candidato del PSOE, el Sr. Pedro Sánchez, y lo fue antes del Sr. Zapatero, cuando predijo toda una serie de hechos que fueron claramente erróneos, cuando no falsos. Analicemos sus diagnósticos y pronósticos:

En el año 2006 (09.06.2006) pronosticó en El Mundo que “la probabilidad de ver una caída significativa del precio de la vivienda es cercana a cero”. En realidad, desde 2007, el precio cayó nada menos que un 36%, según señaló el Instituto Nacional de Estadística. Más tarde, en abril del 2007, en la revista Economía Exterior escribió que “se tiene que contrarrestar el mito de la burbuja inmobiliaria en España”, negando la existencia de una burbuja inmobiliaria. Tal diagnóstico y pronóstico habla por sí mismo de su incompetencia. Hubo una burbuja inmobiliaria que se expandió y luego explotó, contribuyendo a la Gran Recesión. Más tarde, en 2009, y para minimizar el impacto negativo de la burbuja, escribió en Cinco Días (22.11.2009) que los precios de la vivienda en 2009 habían ya tocado fondo. Los datos –los testarudos datos- sin embargo, mostraron que tales precios continuaron bajando y bajando. También en 2009 intentó ridiculizar a los que alertamos de las consecuencias negativas de las políticas públicas impuestas (y digo impuestas, pues no tenían mandato popular al no estar en su programa electoral) por el gobierno español presidido por el Sr. Zapatero, escribiendo en Cinco Días que “los escenarios apocalípticos de seis millones de parados, con tasas de desempleo del 25%, están siendo refutados por la realidad”. En realidad, el paro alcanzó más tarde no el 25%, sino el 26%, con 6,2 millones de parados. Por si no fuera poco, tal personaje también indicó en Cinco Días (22.11.2009) que el sistema financiero español era sumamente eficiente, diagnóstico que el Presidente Zapatero repitió en una conferencia de prensa en Nueva York, meses antes de que colapsara, mostrando que el sistema financiero español era (y continúa siendo) uno de los más ineficientes en el mundo, habiéndole costado más dinero (en términos proporcionales) al ciudadano español el reavivarlo, que en cualquier otro país de la UE-15, reavivación que ha alcanzado unos niveles de complicidad política escandalosa.

Es difícil encontrar un gurú mediático con mayores errores de diagnóstico y prescripción. Invito al lector a que imagine, por un momento, qué le ocurriría a la reputación de un cirujano que hubiera diagnosticado y tratado a un paciente tantas veces mal como ha hecho el Sr. Díez en sus diagnósticos y pronósticos económicos. Le aseguro que el cirujano habría sufrido un enorme descrédito y raramente hubiera aparecido en los medios. No así con el “experto” en cuestión, que ha hecho tanto daño con las políticas que ha propuesto, basadas en un diagnóstico y pronóstico claramente erróneos. A pesar de los síntomas de tanta incompetencia, nada ha pasado. La SER, La Sexta y El País, entre otros, continúan presentándolo como el gran “experto”. Durante la última campaña electoral, dicho “experto” ha sido el experto económico de tales medios, presentando su doctrina neoliberal bajo el nombre de ciencias económicas. Además de ignorancia, este personaje se caracteriza por su arrogancia, presentándose como un científico, promoviendo el ideario liberal de la dirección del PSOE.

Dos ejemplos recientes de este ideario aparecieron, de nuevo, cuando en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta, se le preguntó al que es su asesor económico, el Sr. Díez, su opinión como “experto” sobre las propuestas hechas por el candidato de Podemos a las elecciones de la comunidad de Madrid. El supuesto experto lo criticó por proponer políticas redistributivas cuando la prioridad debería ser, según él, el facilitar medidas que estimularan el crecimiento, repitiendo el famoso e incorrecto diagnóstico (lo que también han hecho todos los portavoces de la derecha española -el PP y Ciudadanos en España y CDC y UDC en Catalunya-) de que “para distribuir antes hay que crecer”. Tal aseveración ignora que en una economía deprimida, como la española (incluyendo la catalana), las políticas redistributivas, que aumentan la capacidad adquisitiva de las clases populares, son una condición necesaria para incrementar la demanda doméstica y, con ello, el estímulo y el crecimiento económicos.

Tal promoción apareció también nada menos que en la noche del sábado, antes del día de las elecciones (violando, por cierto, la ley que prohíbe cualquier acto electoral el día anterior), cuando La Sexta Noche promovió a este supuesto experto y a su libro. En dicha presentación, el “experto” de ese programa defendió las políticas de recortes del Sr. Zapatero, promovió la reforma laboral (atribuyendo el elevado desempleo a las rigideces laborales) y acentuó un tímido apoyo a la intervención pública, aceptando algunas reformas que antes había denunciado cuando fueron propuestas por Podemos, como es la propuesta de que el ICO debería actuar como un banco público, ayudando a estimular la innovación en las inversiones económicas. Esta propuesta la hicimos el Profesor Juan Torres y yo en el documento que distribuyó Podemos bajo el nombre de Un proyecto económico para la gente, y que el Sr. Díez ridiculizó en El País. Ni que decir tiene que, aunque aceptó que era ahora necesario hacer lo que antes había ridiculizado, no citó el origen de esta propuesta, que fue en el documento distribuido por Podemos. La incompetencia, por regla general, va acompañada de manipulación.

El dominio absoluto de tales gurús económicos neoliberales es casi absoluto, sin que se permitan otras voces críticas a tanto error, falacias y manipulaciones, permitiéndoles una enorme impunidad. La falta de diversidad ideológica de los medios en España, reproduce tal inmunidad, que se da en todas las partes del país, incluyendo en Catalunya.

El gurú económico en Catalunya

Un caso semejante ocurre en Catalunya con el Sr. Sala i Martín, un economista ultraliberal que aparece con gran frecuencia en los mayores medios de información y persuasión en Catalunya. En EEUU, sus simpatías son hacia el Partido Libertario, que es el eje del Tea Party, la ultraderecha estadounidense. En la cadena pública TV3 se le conoce como “el economista de cabecera de la casa”, monopolizando un programa que se presenta como “Classe d’economia” (Clase de economía), plataforma desde la cual imparte su ideología neoliberal, que presenta como “ciencia económica”. Fiel a esa ideología, ha ido promoviendo todas las recetas neoliberales, tales como reducciones del gasto público, incluyendo el social, la desregulación de los mercados laborales (que debilita todavía más los convenios colectivos), la privatización de la Seguridad Social y de todos los servicios públicos del Estado del Bienestar (escasamente financiados en Catalunya y en España), tales como educación, sanidad y servicios sociales, y una larga lista de recetas del ideario ultraliberal. La evidencia científica ha documentado extensamente el enorme daño que dichas políticas han hecho a la gran mayoría de las clases populares de Catalunya, lo cual no es obstáculo para que este economista continúe gozando de grandes cajas de resonancia, algunas de ellas, como TV3 y Catalunya Ràdio, financiadas públicamente, medios instrumentalizados por los partidos gobernantes de tradición conservadora y liberal.

La pasividad de las fuerzas democráticas ante tanta impunidad

La monopolización de la visión neoliberal de los fórums económicos (tanto en los mayores medios de información como en los medios económicos) es casi absoluta. Y lo que es sorprendente es la pasividad, no solo de las fuerzas democráticas del país (que deberían sentirse ofendidas por esa falta de diversidad), sino también, dentro de ellas, de las izquierdas. En el último programa de La Sexta Noche, los tres periodistas (de los seis presentes) que supuestamente representaban las izquierdas dieron la bienvenida y saludaron la presentación del supuesto “experto”, el Sr. Diez, sin ninguna voz crítica hacia tal monopolización del pensamiento económico. Y en Catalunya no ha habido una protesta pública por parte de las izquierdas
parlamentarias por la monopolización tan abusiva de un programa, financiado con dinero público, llamado “Clase de economía”, por parte de un ideólogo ultraliberal en un medio público pagado por todos los ciudadanos en Catalunya. He detectado un miedo por parte de la clase política de todos los colores a enfrentarse con los medios de comunicación, miedo que también detecto, por cierto, entre los intelectuales, que temen ser censurados o vetados por tales medios, hecho del cual yo puedo dar constancia. Pero el compromiso con la democracia exige una denuncia masiva de este atropello tan claro de la democracia en este país. Hago, desde aquí, en estas líneas, una invitación a la población para que se movilice y bombardee tales medios con denuncias, recordándoles que tanto los medios privados como los públicos utilizan un bien común, cuya función es la mayor razón de su existencia. Es, por cierto, un mandato constitucional, puesto que la tan manoseada Constitución Española (que, por regla general se utiliza por las derechas del país para defender sus intereses) indica explícitamente el derecho y el deber de los medios de información a garantizar la pluralidad, algo ignorado sistemáticamente.

Una última observación


Cuando acababa de escribir este artículo, denunciando, una vez más, el comportamiento antidemocrático de los mayores medios de información, que promocionan descaradamente un punto de vista en las ciencias económicas que está causando un gran daño a las clases populares, leo un artículo en La Vanguardia, que alcanza niveles ya de escándalo. Dicho rotativo, como la mayoría en Catalunya, se ha caracterizado por una enorme hostilidad hacia Barcelona en Comú, alcanzando niveles nunca vistos ni en España ni en los países donde he vivido (Suecia, Reino Unido y EEUU). Tal artículo relaciona a Ada Colau con nada menos que Osama Bin Laden. Sí, ha leído bien, no ya con ETA (como hace la derecha española para perjudicar a las izquierdas españolas), sino con el mismo Bin Laden. ¡Todo un récord! Y el intermediario en dicha relación era Noam Chomsky, el intelectual estadounidense más conocido en el mundo. Resulta que Bin Laden había leído un libro de tal autor, lo cual fue la base para que La Vanguardia presentara a Ada Colau, que ha recibido el apoyo de Noam Chomsky, como relacionada con Osama Bin Laden (“Las cartas de amor y odio a Bin Laden”, 21.05.2015). El cretinismo y mezquindad a los cuales puede llegar la derecha española, incluyendo la catalana, no tiene límites. Son herederos directos de aquellos que fusilaron y torturaron a los demócratas durante la dictadura. Ahora que ya no pueden hacerlo físicamente, intentan hacerlo mediáticamente. Invito al lector a que se movilice para denunciar tanta desvergüenza. Y

“Van a por la democracia”

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Entrevista a Susan George, presidenta del Transnational Institut
“Van a por la democracia”




Lo promulga en cada conferencia: “Hay que dejar de ser tan educados y decirles a los políticos de la austeridad que estamos más que indignados”. La presidenta de la junta del ‘think tank’ Transnational Institute charla con Números Rojos sobre Europa, la crisis y cómo pasar a la acción.

Pocas personas disfrutan tanto como Susan George (Ohio, 1934) de desnudar el cinismo de las grandes corporaciones y los gobiernos al servicio del capital. George, quien no se despeina al declarar que no es economista sino activista y voz incómoda para las injusticias, retó a los poderosos con su blasfemo “Informe Lugano” que, junto con otros 13 títulos de los que es autora, sigue su lema de “estudia al rico, el pobre ya sabe qué va mal”.

Los líderes europeos han invocado la austeridad como el ‘hada madrina’ que solventará los problemas financieros. ¿Qué le parece esa tendencia?

¡Que no es nada más que una fantasía! Los alemanes lo llaman “austeridad expansiva”, algo totalmente absurdo porque, obviamente, la austeridad no puede conducir a una economía al crecimiento. Pero no creo que ese sea el problema esencial.

¿Cuál sería entonces?

Creo que hay un grupo, compuesto por el BusinessEurope, la Mesa Redonda Europea de Industriales y los mercados financieros, que ha decidido rejuvenecer el capitalismo deshaciéndose de muchas de las leyes y protecciones de los trabajadores, cosas por las que el modelo europeo y la gente han luchado durante décadas. Así que, si los dirigentes no hacen nada, seguirán yendo en la misma dirección. Por eso, hablar de crecimiento e inversión no nos beneficia, ya que puede que haya inversiones, pero estarán dedicadas más que nada a productos financieros. Quienes mueven los hilos de los mercados quieren libertad total y, hasta ahora, han sabido conservarla. Supongo que ya habrán empezado a especular sobre Grecia, porque lo que está pasando allí es totalmente desconocido. No veo cómo van a solucionarlo y solo espero que puedan hacerlo sin demasiadas pérdidas, y sin tener que recurrir a un ‘divorcio’ de Europa. Eso, además de arrastrar a otros gobiernos, podría repetir en la propia Grecia otra ‘Dictadura de los Coroneles’, cuando el ejército tomó el mando –en 1967– y, con él, los fascistas. ¿Quién sabe? Cosas así son de esperar, sobre todo después de ver a Aurora Dorada –partido de ultraderecha– en el Parlamento… Es un momento muy duro.

¿Puede llegar ese punto en el que los políticos supriman la democracia para sacar adelante las reformas que planean?

Está claro que van a por la democracia, a por los derechos humanos, a por todo lo que los trabajadores han conseguido. Va a ser un fascismo moderado o duro. Ahí es adonde nos quieren llevar si es necesario y si nosotros se lo permitimos. ¿Han prohibido ya las manifestaciones en España?

Aún no, pero quieren reformar el código penal para que la resistencia pacífica pueda ser penada con dos años de cárcel.

Bueno, eso es claramente un paso más hacia el fascismo. Si la resistencia pacífica se castiga con dos años de cárcel, estamos ante una clara violación de los derechos humanos. Incluso podría ser anticonstitucional, al menos en Estados Unidos o Francia.

¿Estamos probando ahora en Europa las recetas neocolonialistas que en los 70 y 80 aplicaron el FMI y el Banco Mundial en América Latina y África?

Pero no es la única razón por la que el sur tiene problemas, aunque es totalmente cierto que llevan sometidos a ajustes estructurales desde los 80. Se les obligó a aceptar programas de austeridad, mediante los cuales colegios y hospitales dejaron de ser gratis; tuvieron que exportar en lugar de concentrarse en la economía y producción locales; tuvieron que ganar dinero para pagar su deuda, ya que nadie, excepto el FMI, quería prestarles. Estamos básicamente ante la misma historia en la que los inocentes pagan y los culpables no. La diferencia es que en este caso en Europa se parte de una posición mucho más favorable que la del sur. Es una historia muy conocida, con la única diferencia de que ahora no hace falta encubrir nada y pueden llegar mucho más lejos debido a la crisis, porque la gente está asustada, porque los gobiernos no sirven para nada, porque los mercados financieros tienen tantísimo poder ahora mismo que pueden hacer lo que quieran, a no ser que les paremos los pies. Pero, ¿cómo? Quién sabe, quizás la única forma sea mediante una huelga general que dure semanas. Tal vez la política que llevamos –o llevo– haciendo durante años no sirva para nada. No sé, pero nos encontramos ante un momento muy serio.

Internet ha jugado un papel crucial en los movimientos sociales, ¿deberíamos tenerlo más en cuenta como herramienta?

Creo que cuando haya eventos importantes tendríamos que organizar acciones de soporte en los demás países. Tenemos que reforzar el sentido de ser europeo. Así, si hay una gran acción, debería haber un comité que informe a todo el mundo y otro que recoja ideas y cosas que se pueden hacer como, por ejemplo, reuniones delante del banco nacional de cada país y acciones mediáticas. No hace falta que haya miles de personas, pueden ser simplemente flashmobs, pero tienen que mostrar que sabemos lo que está pasando; informar a la población y decirles: “Mirad, todos somos europeos, estamos unidos”. Esto de coger aviones, como hago yo, para ir a las conferencias, no puede hacerlo todo el mundo. La gente tiene un trabajo y no puede permitírselo, por eso debemos contar con un sistema con el que podamos mostrar nuestra solidaridad con otra gente desde nuestros países.

¿Y eso se puede hacer eficientemente desde internet?

Es una buena herramienta, pero también creo que la gente solo es capaz de darse cuenta de lo que quiere cuando se encuentra cara a cara con los otros. Solo pueden programarse demandas en internet con gente a la que conoces muy bien, no con grupos enormes, y creo que la democracia directa no permite conseguir ninguna demanda cuando se aplica en grandes grupos como, por ejemplo, los ‘indignados’, u Occupy, en los que todo el mundo puede hablar y durante el tiempo que quiera.

¿Considera el decrecimiento como una alternativa viable?


Tiene buenas ideas pero, al igual que todos estos programas que dicen “yo sé qué es lo mejor para la sociedad y para el futuro, voy a contártelo y tienes que hacerlo”, no me parece el mejor punto de vista. Algunas cosas tienen que crecer, otras no y otras tienen que detenerse. Yo apoyo la economía de estado estable, que Herman Daly explicó muy bien en los 80, por lo que no necesito otra doctrina económica y los decrecentistas viven en un mundo bucólico, creen que podemos volver atrás y criar gallinas. Le tengo mucho cariño a algunos de sus defensores, como Serge Latouche, a quien conozco desde hace años, y creo que algunas de sus ideas son buenas, pero también pienso que muchas cosas tienen que crecer: el conocimiento y la ciencia, la democracia en la economía, etc.

Un estudio del Credit Suisse Institute dice que en 2050 el 70% de la población vivirá en ciudades. ¿Es sostenible esa perspectiva de vida?

Bueno, ya estamos al 50% y, a no ser que se tome una decisión consciente de proteger la agricultura local y detener el crecimiento de los enormes latifundios de monocultivos, la respuesta es que sí, que vamos a comer menos y peor, que casi todos lo haremos, aunque habrá mercados de lujo para la gente que pueda permitírselo. El proyecto de Bill Gates para África –que promueve el monocultivo de soja– va a echar a montones de pequeños agricultores de sus tierras que, probablemente, emigren a las afueras de las ciudades. En Estados Unidos ya hace mucho tiempo que se está echando a los agricultores y hoy solo un 2% de la población se dedica a trabajar la tierra. Lo mismo ha pasado en México, Indonesia, India, etc., a causa de la ‘Revolución verde’ –que fomenta el monocultivo–. Y lo mismo va a pasar en África, donde los agricultores van a tener que realizar grandes inversiones, con lo que solo los más prósperos sobrevivirán. Se han realizado algunos experimentos interesantes, como en Brasil, para intentar organizar enormes ciudades como São Paulo. Pero creo que decir que la gente vivirá en las ciudades es una forma de simplificar las cosas demasiado. La gente va a vivir en poblados chabolistas y habrá cantidades enormes de pobres. Los disturbios que se produjeron en 2008 debido a la subida del precio de la comida sucedieron en 30 países distintos porque se importa demasiada comida. Y estos disturbios, que estaban por todas partes, no sucedieron en las ciudades, sino en las afueras de las mismas, donde la gente es pobre y no puede pagar alimentos más caros.

Stephen King se sumó a Warren Buffet, el multimillonario que pidió a la Hacienda estadounidense que le subieran los impuestos. ¿Son necesarias más voces como estas que, dentro de los grupos de ricos, piden una mejor distribución de la riqueza?

Desde 1980 se han ido rebajando los impuestos a quienes más ganan. Se trata de una transferencia de valor, de riqueza, de abajo a arriba. No se aplican los mismos impuestos a los ingresos financieros que a los salarios y el trabajo. Si trabajas, recibes un salario por el que tendrás que pagar unos impuestos a un porcentaje determinado en Estados Unidos, pero si te dedicas a las inversiones, lo que haces es sentarte delante del ordenador, después vendes unas acciones y pagas menos impuestos por esos ingresos que por tu salario. Por eso la gente que, como Warren Buffet, saca su dinero del dinero, no paga los mismos impuestos que la gente que saca su dinero de su salario, trabajando de nueve a seis. Y todo esto forma parte del mismo patrón.

¿Ha llegado el momento de dejar de ser tan políticamente correctos con los responsables de todo esto?

Evidentemente, hay que controlar la parte violenta, pero realmente tenemos que estar más enfadados y decir lo que está pasando sin tapujos. Y cada vez que esta gente nos diga que la austeridad puede ayudar a crear empleo, simplemente tenemos que decirles que eso no son más que tonterías. Tenemos que manifestarnos, dejar muy clara nuestra posición. Los ‘indignados’ españoles forman parte de este movimiento, aunque no han dejado muy claro qué es lo que quieren, pero también entiendo que muchos son muy jóvenes, que para muchos de ellos esta es la primera vez que participan en algo y hay que darles un tiempo.

Sin embargo, en España el movimiento 15M ha pasado a la acción en cuestiones concretas. Por ejemplo, ha evitado numerosos desahucios.

Muy bien, es el tipo de acción que estoy recomendando. Pero, dejando claro que no soy una experta en todo, no creo que los ‘indignados’ contasen con una lista, algo como: “Mira, estas son las diez cosas que queremos y las queremos ya”.

Vínculos entre los bancos y el negocio de las armas

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Las empresas del sector armamentístico no son una excepción en la economía actual y necesitan del apoyo financiero de los bancos y cajas para poder desarrollar su negocio y realizar nuevas inversiones.

El nivel de endeudamiento de alguna de estas empresas ronda fácilmente el 100%. Son empresas, por tanto, dependientes del apoyo del sector financiero, sin el que no podrían mantener su ritmo de producción y de crecimiento actual.
 
La financiación de las empresas de armas se realiza a través de cinco principales mecanismos: la financiación de las exportaciones, la concesión de créditos, la emisión de bonos y pagarés, la gestión e intermediación en fondos de inversión en los que existen participaciones de empresas armamentísticas y la participación accionarial directa o indirecta.

Por lo que se refiere a la financiación de las exportaciones, encontramos poca información. Pero cuando hemos tenido acceso a ella, como es el caso de la financiación de las exportaciones de armas italianas, que en un informe anual de su ministerio de economía nos dice el nombre de la entidad financiera que ha financiado ventas de armas italianas al exterior, hemos encontrado que el BBVA y el Santander aparecían como financiadores de exportaciones de armamento. Si tuviéramos un informe en España sobre quién financia a las exportaciones de armamento españolas, de buen seguro que encontraríamos a los dos principales bancos españoles y muchos otros que por falta de transparencia no pueden ser identificados.

En relación a los créditos concedidos, son conocidos los datos que analizamos desde hace varios años en las campañas BBVA sin armas y Banco Santander sin armas (promovidas por el Centro Delàs de estudios por la Paz de Justícia i Pau, Setem y el ODG), que muestran que el BBVA ha dado en los últimos años, al menos 861,4 millones de euros y el Santander 705 a empresas de armas del ámbito del Pentágono de EEUU, es decir, aquellas que hacen gran parte de las armas que hoy se están utilizando en Afganistán o Irak. Otro crédito del que tuvimos noticia es el concedido por Caixa Catalunya, BBVA, Banesto (propiedad del grupo del Banco Santander) y otras 15 entidades de las que desconocemos el nombre, al grupo Maxamcorp Holding SL, propietaria del 100% de Explosivos Alaveses S.A (Expal) una de las empresas de armas con menos escrúpulos del Estado español, que ha fabricado –hasta que se lo han prohibido por ley– minas antipersonal y bombas de racimo, armas que causan y han causado miles víctimas civiles. Para finalizar con algunos de los créditos más llamativos a empresas de armas españolas, gracias a la campaña Banca Limpia de Setem, sabemos que a Instalaza, la empresa que le vendió bombas de racimo a Gadafi meses antes de ser prohibidas en España (y que Humans Right Watch demostró que fueron utilizadas contra los rebeldes en el reciente conflicto armado libio), le concedieron préstamos por un valor cercano a los 12 millones de euros, entidades financieras como el Deutsche Bank, Cajalón, Caja España, CAM, Bankinter, Barclays Bank, Ibercaja, Banco Popular, Banco Sabadell o La Caixa.

Destacan también el BBVA y el Santander como los bancos españoles que han emitido bonos y pagarés de algunas de las empresas de armamento más controvertido del mundo, tal y como puede comprobarse en el informe “Negocios sucios, bancos españoles que financian armas” de la campaña Banca Limpia. De este informe se extrae que, por lo que respecta a los fondos de inversión, debemos prestar especial atención a cincuenta fondos del Banco Santander y del BBVA directamente relacionados con el negocio de las armas, de los que se facilitan sus nombres exactos.

Las vinculaciones accionariales entre las entidades financieras y las empresas de armamento son de gran relevancia por dos aspectos fundamentales. Primero, porque la posesión de acciones supone tener parte de la propiedad y, por tanto, capacidad de decisión, en las empresas de armamento.

Segundo, porque al comprar y mantener acciones de una empresa estamos ayudando a su financiación ya que, por ejemplo, es una práctica habitual la captación de fondos por parte de las empresas mediante ampliaciones de capital. Según los datos que pueden consultarse en la web del Centro Delàs, identificamos que prácticamente todos los grupos bancarios españoles, surgidos de las recientes fusiones, tienen participaciones en el sector militar. Si en el aspecto de concesión de créditos destacaban el BBVA y el Santander, en las participaciones accionariales en las empresas de armas españolas tenemos en un puesto destacado a Banca Cívica (no confundir con Banca ética), Bankia, Liberbank, Banco Mare Nostrum y el Barclays Bank. Este último aparece siempre en un puesto destacado en todos los informes consultados sobre la financiación en el sector armamentístico.

Aunque la mayor parte de las empresas de las que los bancos españoles tienen cierto control, están dedicadas al ámbito tecnológico y electrónico de la guerra (tan necesaria para hacer la guerra como las bombas y las balas), también podemos encontrar participaciones indirectas a través de Indra en Inmize, fabricante de misiles, de Caja Madrid (Bankia), Barclays Bank o Cajastur (Liberbank).

En este marco, se está extendiendo cada vez con más fuerza la RSC (Responsabilidad Social Corporativa), de la que hacen gala muchas de las entidades financieras aquí señaladas como financiadoras del negocio armamentístico. Muchas de ellas ofrecen, al tiempo que invierten en armas, fondos tildados de solidarios o socialmente responsables. Incluso La Caixa y el BBVA dicen tener una política propia de control de sus relaciones con el sector armamentístico. De nuestro análisis de estas políticas y de los departamentos de RSC podemos concluir que son insuficientes y que tienen tan solo el objetivo de maquillar una imagen cada vez más deteriorada de los bancos en la opinión pública española. Los departamentos de RSC de los bancos son reactivos, solo responden a las denuncias que con dificultades pueden hacerse desde la sociedad civil. La RSC de estos bancos es mero marketing social. Identifica el nuevo nicho de mercado que conforman consumidores y consumidoras conscientes e intenta que el banco en cuestión sea atractivo a los ojos de este mercado en crecimiento. Porque si sus intenciones fuesen sinceras, no financiarían la producción armamentística, un sector del que no hay que explicar los devastadores efectos que tiene sobre las personas, algo socialmente muy poco responsable.El BBVA apoya a través de diversos productos financieros a empresas de armas que producen bombas, explosivos,misiles, armas nucleares y de uranio empobrecido, entre otros.


El BBVA tiene acciones en fondos de inversión de empresas de armas controvertidas por un valor de 26,45 millones de euros. - El BBVA ha emitido bonos y acciones de empresas de armas controvertidas por un valor total de 78 millones de dólares y 104, 2 millones de euros.
- El BBVA ha concedido créditos a empresas de armas controvertidas por un total de 861,4 millones de euros.

Fuente: www.bbvasinarmas.org



El Banco Santander apoya a través de diversos productos financieros a empresas de armas que producen bombas, explosivos, misiles, armas nucleares y de uranio empobrecido, entre otros.
- El Banco Santander tiene acciones en fondos de inversión de empresas de armas controvertidas por un valor de 96,72 millones de euros - El Banco Santander ha emitido bonos de empresas de armas controvertidas por un total 154 millones de euros.
- El Banco Santander ha dado créditos a empresas de armas controvertidas por un valor de 705 millones de euros

Fuente: www.bancosantandersinarmas.org

Economía de guerra. La gran regresión.

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La gran regresión


Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados
.
Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos...

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?

Notas

(1) Un billón = un millón de millones.

(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.

(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.

(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

GASTO MILITAR ESPAÑA 2011

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Amplio trabajo documental a cargo del Centre JM Delàs
El Gasto Militar y la Investigación Militar en el estado español para 2011

El Centro Delàs presenta el informe: La verdad del gasto militar español 2011. Gasto e I+D militar en tiempos de crisis, en el que se constata que en una situación de grave crisis económica y de presión internacional para la reducción del déficit, el Gobierno español opta por continuar privilegiando el gasto y la R+D militar por encima de otros como los de sanidad o educación, que ven reducidos sus presupuestos en mayor cuantía que el militar.

Sus autores son Pere Ortega y Xavier Bohigas, ambos investigadores del Centro Delàs.