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PORTO ALEGRE 2012. Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

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Finaliza en Porto Alegre el Foro Social Temático
Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

Otramérica

El Foro Social Temático (FST) terminó ayer en Porto Alegre y ha supuesto el pistoletazo de salida de una gran movilización global que debe desembocar en la Cumbre de los Pueblos, a celebrarse de forma paralela a la reunión oficial de Río +20. La Asamblea de Movimientos Sociales emitió su comunicado en el FST. Reproducimos íntegra esta contundente declaración de intenciones.

Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental, luchamos contra las causas de una crisis sistémica que se expresa en una crisis económica, financiera, política, alimentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo el mundo. En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para construir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafirmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asamblea en Dakar, en 2011.

Lucha contra las transnacionales Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria Lucha por la eliminación de la violencia a la mujer Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios

Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales.

La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos. 

El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida. Rechazamos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agro-combustibles transgénicos, la geo-ingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema. 

La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados 20 años de la Eco ’92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El intento de “enverdecimiento” del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la “economía verde”, es una alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonismo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.

Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además, el aumento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfico de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifica las ocupaciones militares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa 50 años. Luchamos por la liberación de los 5 cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupaciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán. 

Denunciamos el proceso de neo-colonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lucha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN. 

Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y mineras transnacionales, en particular, con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los movimientos sociales.

El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comunicación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarrollo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos.

Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el trabajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.

La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnologías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los estudiantes chilenos, colombianos portorriqueños y de todo el mundo, que continúan en marcha en la defensa de estos bienes comunes.

Afirmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista. Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente. Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y auto-determinación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo. 

Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino.

Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Rio+20. 

¡Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!

Porto Alegre, 28 de enero de 2012

Asamblea de los Movimientos Sociales

¿SOMOS ANTISISTEMA?

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Fernando Bermúdez López, Teólogo.

Algunos acusan los jóvenes indignados del Movimiento 15-M de ser “antisistema”.Yo diría que más bien es el sistema quien está en contra de la juventud, laexcluye y le roba la posibilidad de un futuro digno. El sistema es anti-juventud yes anti-vida del pueblo, particularmente de los pobres.

El sistema neoliberal actúa como un monstruo gigante, ante el cual parece que no se puede hacer nada, que hay que dejar las cosas como están aunque no nos gusten. El sistema quiere gente sumisa, acrítica, ignorante. A los que buscan otro mundo posible los llama ingenuos, resentidos, rebeldes… Es por eso que contemplo el Movimiento 15-M como una semilla de esperanza.

Ante esta situación, como creyente en Jesús, obligadamente me veo en la necesidad de volver la mirada al Evangelio. ¿Fue Jesús antisistema? Su mensaje y su práctica nos dan la respuesta. ¿Qué les dice a los banqueros del sistema de su tiempo?: “No se puede servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13), “Ay de vosotros que acumuláis riquezas para sí... ¿Apartaos de mí, malditos, porque tuve hambre, tuve sed, fui forastero (inmigrante), estaba desnudo, enfermo… y no me ayudasteis” (Mt 25,31-46). Se puso al lado de los pobres, víctimas del sistema, y fustigó con dureza a los que acumulan riqueza. Véase la parábola el pobre Lázaro y el rico (Lc 16,19-30).

A sus discípulos los llama a rebelarse contra ese sistema cuando les dice: “Como bien sabéis, los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen con su poder. Pero entre vosotros no ha de ser así” (Mc 10, 42). Jesús desacredita al sistema.
Más aún, a la clase dirigente del sistema les dice: “Serpientes, raza de víboras, sepulcros blanqueados” (Mt 23, 1-23). Y al rey le llama zorra (Lc 13, 32).

Jesús se atreve a quebrantar la Ley. Proclama que ésta está en función de la vida del pueblo y no al revés. “La ley está hecha para el hombre y no el hombre para la ley” (Mc 2,26). Más aún, afirma que saciar el hambre de los hambrientos está por encima de la observancia de la ley (Lc 6, 1-4).

A la clase religiosa del sistema les dice que el dios oficial del Templo no es su Dios. Por eso la jerarquía religiosa lo condena como blasfemo (Lc 19,47). “Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley buscaban la manera cómo detener a Jesús y darle muerte” (Mc 14,1-2).

La actitud valiente y sincera de Jesús irritó a los hombres del sistema. El poder económico, político y religioso se puso de acuerdo para eliminar a Jesús. Era un estorbo y un peligro para el sistema.

Es por eso que, como seguidor de Jesús y ante esta realidad que vivimos en España y en el mundo, me declaro antisistema capitalista neoliberal. Y me uno a los que sueñan y luchan por otro sistema socio-económico fundado en la justicia y en la ética. Es necesaria y urgente una revolución ética, una revolución de la conciencia, que siente las bases de otro mundo posible.

Es indignante cómo los que manejan este “sistema” están deshumanizando el mundo y destruyendo nuestro medio ambiente. Han sustituido los valores éticos y morales por los intereses económico-financieros. Han desmontando descaradamente el “estado de bienestar” que los trabajadores, desde finales del siglo XIX, han conquistado con sus luchas.

Soy antisistema porque los políticos han traspasado las funciones del estado a manos de especuladores, con el pretexto del “libre mercado”. Con la excusa de la crisis, causada por la sed insaciable de los especuladores del “libre mercado”, se castiga al pueblo recortando sus derechos.

Soy antisistema porque se ha llegado a valorar más el capital que el trabajo. En este sistema el trabajador es deshumanizado y convertido en una pieza de la producción al servicio del capital. Y porque el sistema privatiza las ganancias, pero socializa las pérdidas.

Soy antisistema porque sabiendo quiénes han causado la crisis, no se les castiga ni se les depone de sus puestos, sino que se les exime de responsabilidades. Y porque para cubrir el déficit financiero, los gobiernos sacan fondos de los presupuestos del estado en perjuicio de los gastos sociales.

Soy antisistema porque nuestros gobiernos, tanto estatal como autonómicos, se han sometido vilmente a los dictados del “mercado”, y de los especuladores del “sistema”, amparados bajo el FMI, el Banco Mundial, la OMC o el Banco Central Europeo.

Soy antisistema porque se favorece la libre movilización de capitales y de mercancías, pero no de las personas. Cada vez más se limita, controla y persigue, e incluso se criminaliza, la inmigración, desconociendo que toda persona tiene derecho a movilizarse por cualquier lugar del mundo (Declaración Universal DDHH. Art. 13).

Soy antisistema porque se ha sacralizado la propiedad privada sin límite, como un derecho absoluto, desconociendo las exigencias éticas del bien común y las necesidades de las mayorías empobrecidas. El sistema busca privatizar no sólo los medios de producción sino también los servicios sociales: salud, educación, transporte, vivienda, seguridad…

Soy antisistema porque mientras nuestros gobernantes nos exigen cada vez más renuncias y pérdidas de bienestar, la clase política se afianza en sus privilegios. Y porque ha limitado la participación democrática de los ciudadanos al simple acto de votar cada cuatro años. Y con eso nos dicen que ya hay democracia. El voto favorece a los partidos mayoritarios, en perjuicio de otras opciones, provocando un bipartidismo no representativo de la sociedad española.

Soy antisistema porque muchos de nuestros gobernantes se aferran a sus puestos, que no quieren abandonar, a pesar de haber sido corruptos, y tratan de utilizar el voto democrático para justificar sus actividades especulativas. Se han autoadjudicado un estatus de privilegios: jubilaciones suculentas, dobles sueldos, exenciones tributarias...

Soy antisistema porque el afán de acumulación de riqueza que impulsa el sistema lo ciega para no ver las consecuencias: aumento de la pobreza y el hambre en el país y en el mundo y las alteraciones ambientales, como es el calentamiento global del planeta y el cambio climático.

Soy antisistema porque las grandes corporaciones y compañías transnacionales del sistema caen como aves de rapiña sobre los países del Sur (África, América Latina…) para explotar y saquear sus recursos naturales. El sistema se enriquece a costa de los países del Sur, arrinconándolos en la miseria.

Soy antisistema porque nos han metido en una espiral consumista cada vez más férrea, cuyas consecuencias humanas son la configuración de personas que viven para tener, no para ser, alienadas y esclavas del sistema, con pensamientos y prácticas egoístas y hedonistas. Soy antisistema porque el consumismo genera una gigantesca acumulación de deshechos (aceites, plásticos, latas, gases tóxicos…) que contamina la tierra, los ríos, los mares y el aire, produciendo efectos irreversibles, convirtiendo la tierra en un gran basurero con imprevisibles consecuencias.
Soy antisistema porque amo la paz, detesto la carrera armamentista y el uso de la violencia como medio de resolución de conflictos. Abogo por un mundo sin guerras, sin ejércitos y sin armas.

Pienso que un verdadero cristiano, en fidelidad al Evangelio de Jesús, ante un sistema injusto y cruel como el que hoy domina el mundo, deberá ser crítico, “antisistema”, y soñador, siempre, de otro sistema que esté organizado en base a la justicia, la libertad, la democracia participativa, el diálogo intercultural, la paz, la solidaridad y el respeto sagrado a la naturaleza.

En apoyo de "Indignados"

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Comités Óscar Romero de Solidaridad con América Latina del Estado Español
Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina (SICSAL) de Europa

Los Comités Óscar Romero de Solidaridad con América Latina del Estado Español y el Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos América Latina (SICSAL) de Europa vemos con gran esperanza las movilizaciones de los jóvenes, y no tan jóvenes, en un movimiento lleno de vida, Democracia Real Ya, que quiere decir basta a tanta corrupción, tanto recorte social, tanta desregulación laboral, tanta injusticia, tanto robo, tanta hambre y tanta muerte, institucionalizados en un sistema perverso, impuesto al mundo entero, por poderes oscuros que controlan y marcan el rumbo de los gobiernos, formado por el sistema financiero, el fondo monetario internacional, el banco mundial, el banco central europeo y políticos vasallos que siguen sus consignas.

Condenamos la represión contra los acampados en la Plaza de Cataluña de Barcelona por parte de las fuerzas policiales y apoyamos a todos los jóvenes acampados en las distintas ciudades españolas.

Nosotros, Comités de Solidaridad con América Latina y SICSAL, hemos resistido a la implantación de esta tiranía de los mercados y de la deuda externa en todos los países latinoamericanos. Ya han pagado seis y siete veces la deuda que contrajeron y deben todavía más de lo que recibieron. Han privatizado todos sus bienes, han disminuido drásticamente los gastos de la canasta básica, sanidad, educación y gastos sociales en general. Y todavía han de destinar un porcentaje muy alto de sus ingresos para ir pagando los intereses de esa «deuda externa, o deuda eterna». Esta tiranía del mercado consiste en que los estados están obligados a someterse a los intereses del gran capital, privatizando las ganancias y socializando las pérdidas en las crisis que el mismo mercado produce.

Nosotros, ya conocemos el sistema, porque lo hemos sufrido en América Latina. Ahora están intentando implantarlo en Europa, empezando por los países más débiles: Grecia, Irlanda, Portugal, España; y con los mismos métodos: paso de la deuda privada de los bancos a los Estados, préstamos a éstos, cobro de intereses, rescate, nuevos préstamos, nueva deuda... Recortes en el sistema social, privatizaciones de lo público. Así las naciones destinan del diez al treinta por ciento de sus ingresos para pagar a los bancos internacionales. Esta es la tiranía del mercado, un fascismo económico.

Por eso nos llena de alegría y de esperanza ver a estos jóvenes indignados gritando basta y exigiendo justicia, racionalidad y humanidad. Gritamos con ellos «Manos arriba, esto es un rescate». Y nos alegra que uno de sus eslóganes sea el que empleamos en América Latina y confiamos en que desde la protesta del mal llamado primer mundo, se haga realidad: otro mundo es posible.

LA JUVENTUD GLOBALIZA RESPUESTAS AL CAPITALISMO (La Qasba en Madrid)

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La Qasba en Madrid


Santiago Alba Rico, Rebelión                                                                                       (A Alma Allende)

Para los que hemos seguido de cerca las dos ocupaciones de la Qasba de Túnez, es muy difícil no sucumbir al emocionado vértigo de un déjà vu ante las imágenes de los jóvenes que desde el lunes pasado dignifican la Puerta del Sol con su presencia: las lonas y los cartones, los papelitos con consignas pegados en los muros, las asambleas permanentes, las comisiones de abastecimiento, limpieza y comunicación, la obstinación frente a esa lluvia torrencial que tantas veces se ha utilizado para justificar la abstención electoral. No nos engañemos: las protestas en España se inscriben sin duda en la misma falla tectónica global y prolongan y readaptan el mismo modelo organizativo inventado en Túnez y en Egipto (y en Bahrein, Siria, Yemen, etc.). El capitalismo ha fracasado en todo, salvo en globalizar las respuestas.

“Miles de jóvenes españoles protestan contra las dificultades económicas”, titula el diario francés Le Monde. Es verdad. También en Túnez el paro, la pobreza y la inflación tuvieron mucho que ver en el estallido de las revueltas. Pero lo impresionante no es esto. Lo impresionante es que en ambos casos los manifestantes hayan reclamado y reclamen “democracia”. En el caso de Túnez y del mundo árabe todos esperaban que sus ciudadanos invocasen la sharia -una variante religiosa de la Ley- frente a la arbitrariedad y la corrupción; en España todos los análisis apuntaban a una penetración rampante del discurso neofascista como respuesta a la inseguridad económica y social y al desprestigio de la política: la derecha conservadora parecía, a uno y otro lado del Mediterráneo, la única fuerza capaz de canalizar, deformándolo, el malestar general. Pero hete aquí que lo que los jóvenes piden por igual, aquí y allí, en Túnez y en Madrid, en El Cairo y en Barcelona, es “democracia”. ¡Democracia de verdad! Que la pidan los árabes parece razonable, pues vivían y viven todavía sometidos a dictaduras feroces. Pero que la pidan los españoles es más extraño. ¿Acaso España no es ya una democracia?

No, no lo es. En Túnez, un pasito por detrás, aún se confía en que sea suficiente con tener constitución, elecciones, parlamento y libertad de prensa para que haya democracia. En España, calzada de pronto con botas de siete leguas, se ha comprendido en un relámpago que las instituciones no bastan si quien gobierna las vidas de los ciudadanos es el mercado y no el parlamento. Estos jóvenes sin casa, sin trabajo, sin partido, han asociado con intuición certera las “dificultades económicas” al gobierno dictatorial, no de una persona concreta, no, sino de una estructura económica que desactiva ininterrumpidamente todos los mecanismos políticos -de la judicatura a los medios de comunicación- que deberían garantizar el juego democrático. Estos jóvenes sin futuro han sabido desnudar de un golpe la falacia subcutánea que durante décadas ha sostenido la legitimidad del sistema: la identidad entre democracia y capitalismo. En Túnez y en Egipto el capitalismo daba palos; en España unas pocas golosinas. Ningún régimen económico ha exaltado tanto la juventud como valor mercantil y ninguno la ha despreciado tanto como fuerza real de cambio: mientras la publicidad ofrecía una y otra vez la imagen inmutable de un deseo siempre reverdecido, eternamente joven, los jóvenes españoles sufrían el paro, el trabajo precario, la descalificación profesional, la exclusión material de la vida adulta y, a poco que se sustrajesen a las normas socialmente aceptadas del consumo pequeñoburgués, la persecución policial. En el mundo árabe, para que no reclamasen una existencia digna, a los jóvenes se les golpeaba y metía en prisión; en Europa, para que no reclamen una existencia digna, se les ofrece comida basura, televisión basura, el tiempo basura de los supermercados y las movidas. En Túnez, los jóvenes que no podían acceder a una vida adulta, eran retenidos en sus cuerpos a porrazos; en España, los jóvenes que no pueden comprar su propia casa ni vender sus competencias laborales, aún pueden adquirir tecnología barata, ropa barata, pizzas baratas. Retenida lejos de los centros de decisión, despreciada o sobreexplotada en el mercado laboral, moldeada por hábitos homogéneos de consumo, la juventud ha acabado por convertirse (en Europa y en el mundo árabe) en una “clase social” que, por sus propias características materiales, no reconoce límites de edad. Pero nos habíamos equivocado: si la represión no funciona, tampoco sirve lo que Pasolini llamaba en los años 70 el “hedonismo de masas”. Golpes o golosinas, los jóvenes no aceptan que los traten como a niños; no se dejan amedrentar (“sin miedo”, gritan aquí y allí) ni comprar (“no somos mercancías”). La puerta del Sol en Madrid demuestra también el gran fracaso “cultural” del capitalismo, que ha querido mantener a las poblaciones europeas en una permanente minoría de edad alimentando sólo el hambre: de chucherías, de imágenes, de intensidades puras. Asustados o corrompidos, a los niños se les podía dejar votar sin peligro de que su voto mantuviese ninguna relación real con la democracia. Por eso, en Túnez y en Madrid, los jóvenes piden precisamente democracia; y por eso, en Túnez y en Madrid, han comprendido certeramente que la democracia está orgánicamente ligada a esa cosa misteriosa que Kant situaba tajantemente fuera de los mercados: la dignidad.

Es impresionante -impresionante, sí- oír gritar a estos jóvenes apartidistas, sin mucha formación ideológica o directamente "ideolofóbicos", la palabra “revolución”, como en la Qasba de Túnez. Son pacíficos, disciplinados, ordenados, solidarios, pero lo quieren cambiar Todo. Quieren cambiar el régimen, como en Túnez: monopolio bipartidista de las instituciones, corrupción, degradación del sector público, manipulación mediática, impunidad de los responsables de la crisis. Como en la Qasba de Túnez, todos los partidos institucionales, también los de izquierdas, se han visto cogidos a contrapié o empujados fuera de juego. Los jóvenes de Sol (y de las otras ciudades españoles) no representan a ninguna fuerza política ni se sienten representados por ninguna fuerza política. Pero el error -claramente instrumentalizado por los que se sienten amenazados por el estallido- es pensar que nos encontramos ante un rechazo, y no ante una reivindicación, de la política. A la luz de experiencias históricas precedentes podríamos concluir que el desprestigio de las instituciones y de la clase dirigente franquea el paso a las soluciones populistas o demagógicas y a la irrupción de un “líder fuerte” cuya voluntad desate mágicamente todos los nudos y resuelva milagrosamente todos los problemas. Es el fascismo clásico. Pero el fascismo clásico, cuya sombra se hinchaba ya en el horizonte, es más bien lo que estos jóvenes han venido a impedir y denunciar. El populismo y la demagogia nos están gobernando ya; los “líderes fuertes” son los que dominan los partidos y tratan de imponer sus adhesiones fiduciarias, puramente emocionales, a los niños eternos en los que han querido convertirnos. Estamos en plena campaña electoral y los españoles se pasean entre reclamos publicitarios de los candidatos. ¿Hay alguna duda? “¿Por qué dice usted que en Japón no hay democracia”?, le preguntaban al novelista Kenzaburo Oé. “Por la sonrisa del primer ministro”. Los timadores, los violadores, los paidófilos, los caudillos sonríen precisamente así. Nos han robado hasta la pureza de las sonrisas.

La Qasba de Túnez, como la puerta del Sol, se rebelaba justamente, en nombre de la democracia, contra toda clase de liderazgo caudillista. Había allí, como hay aquí, una afirmación ingenua de democracia pura, clásica, casi griega. El historiador Claudio Eliano cuenta la anécdota de un candidato ateniense que descubrió a un campesino escribiendo su nombre en las listas de los que debían ser condenados al ostracismo. “Pero si no me conoces”, se quejó el oligarca. “Precisamente por eso”, respondió el campesino, “para que no llegues a ser conocido”. En la Qasba de Túnez era muy poderosa esta susceptibilidad frente a todo lo conocido; nadie que hubiera salido en televisión, nadie a quien los manifestantes reconociesen, era bienvenido en la plaza. Eran los desconocidos los que estaban autorizados para hablar y hacer propuestas; eran los desconocidos los que tenían la autoridad que el mercado -y su gemelo político, el electoralismo- acumula, al contrario, en las caras famosas. Pero resulta que los desconocidos somos nosotros; los desconocidos son los “cualquiera” a los que esos candidatos sonrientes piden el voto para excluirlos luego de los centros de decisión. En la Qasba de Túnez, como en la Puerta del Sol de Madrid, hay una tentativa de democratizar la vida pública devolviendo la soberanía a los desconocidos. Nadie puede negar los riesgos ni los límites de esta apuesta, pero nadie puede tampoco negar sin fraude que esta “revolución contra los conocidos” constituye precisamente una denuncia del populismo mercantil y la demagogia electoralista, los dos rasgos centrales de las instituciones políticas del capitalismo.

Los jóvenes de la Qasba de Madrid, de las Qasbas de toda España, quieren democracia real, pues saben que de ella depende su futuro y el de toda la humanidad; aún no saben que esa democracia, como nos recuerda Carlos Fernández Liria, es lo que otros hemos llamado siempre comunismo. Tendrán que descubrirlo a su modo. Nosotros, los más viejos, lo que venimos descubriendo desde hace cinco meses, en el mundo árabe y ahora en Europa, es que “los nuestros” -así los llama Julio Anguita- no son como nosotros. En Deseo de ser punk, la extraordinaria novela de Belén Gopegui, la adolescente Martina, ejemplar vivo de esta nueva clase social construida en las aristas de los mercados, le reprocha a su padre: “no has sido un buen ejemplo”. No hemos dado, no, un buen ejemplo a los jóvenes y, a pesar de eso, cuando desde la izquierda los despreciábamos sólo un poco menos de lo que los desprecia Botín o la Warner, cuando creíamos definitivamente formateadas todas las subjetividades en un horizonte blindado, son ellos los que se han levantado contra el “hartazgo de golosinas” para reclamar una “revolución” democrática. Martina está en la Puerta del Sol y puede que también fracase, como fracasó su padre. Pero que ningún cincuentón de derechas (ni de izquierdas) venga a decirle que ha tenido la vida fácil; que ningún cincuentón de derechas (ni de izquierdas) venga a decirle que sin lucha no se consigue nada en este mundo. La segunda década del siglo XXI anuncia un futuro terrible, incierto, quizás apocalíptico, pero nos ha deparado ya algunas sorpresas que deberían rejuvenecernos.

Una es que, si todo va tan mal como decimos, es seguro que habrá resistencia.

Otra es que lo que verdaderamente une es el poder y que la Puerta del Sol, pase lo que pase, tiene ya poder.

Y otra es que todos los análisis, por agudos y meticulosos que sean, dejan fuera un residuo que acabará desmintiéndolos.

No habrá una revolución en España, al menos de momento. Pero una sorpresa, un milagro, una tormenta, una conciencia en las tinieblas, un gesto de dignidad en la apatía, un acto de coraje en la anuencia, una afirmación antipublicitaria de juventud, un grito colectivo de democracia en Europa, ¿no es ya un poco una revolución? Todo ha empezado muchas veces en los últimos 2.000 años. Y cuando ya sólo esperábamos finales, he aquí que en muchos sitios, los más inesperados, hay gente nueva empeñada en comenzar de nuevo.

Entrevista José Luis Sampedro. "Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades"

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"Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades"
José Luis Sampedro. Escritor y Economista. Cree que el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo. La única salida es la educación y el pensamiento

PEIO H. RIAÑO, Público.

Este es mi despacho". Se deja caer en su sillón orejero y se arrima una mesa estrecha. A su izquierda, la cristalera de un gran balcón ilumina a José Luis Sampedro en una mañana fría y soleada. Esta mañana se ha levantado removido. Será Madrid, la ciudad en la que vivió la degradación del país con el franquismo: demasiado ruido, ajetreo y prisas. Prefiere la tranquilidad de la capital de la Costa del Sol. Alarga el brazo y saca una tabla roída, rallada, con los cantos rodados, y suave como la piel curtida. Es la "tabla del náufrago". Por el aspecto ha debido de salvar a Sampedro en muchas ocasiones. La coloca sobre la estrecha mesa, se la arrima al vientre. Sobre ella han corrido las manos del humanista cargadas de ideas y tinta desde hace décadas. "Tuve una época en que lo intenté con el ordenador, pero no simpatizamos", elegante, abre con una sonrisa esta conversación en los días de vaivén.

¿Cómo está viendo la tragedia de Japón?

Desde luego como una catástrofe espantosa y como una amenaza extraordinaria. Si sucediera una explosión estilo Chernóbil, alcanzando a Tokio la radiactividad, sería horrible. Lo que ha ocurrido en Fukushima es el resultado de un exceso de confianza en el ser humano. Soy de los que hace años pensábamos que el desarrollo sostenible es mentira, que lo que llevamos adelante es insostenible.

¿Por qué seguimos adelante?

Porque los dirigentes están inspirados en dos ideas: una, la potencia extraordinaria de la técnica. La técnica ha logrado resultados tan fabulosos, que parecería que podría conseguir lo que quisiera. Y se piensa que ocurra lo que ocurra la técnica lo resolverá y que si se agota el petróleo, la técnica sacará, como pensaba Franco, oro del granito del Escorial. La otra idea es que la religión nos dice que los humanos tenemos un alma inmortal, que, como dice la Iglesia católica, el hombre es casi divino porque Dios lo hizo a su imagen y semejanza. Animado por esa esperanza inmaterial y por una técnica se cree que se puede hacer lo que quiere.

¿Nos hemos creído más de lo que somos?

Nos creemos dioses y hacemos lo que no podemos hacer, y que si fuésemos racionales no necesitaríamos hacer. Desde los tiempos de Grecia la humanidad ha progresado técnicamente de una manera fabulosa, pero no hemos aprendido a vivir en paz, a convivir, a no matar al vecino. Las palabras favoritas de esta cultura son productividad, innovación y competitividad. Somos muy poderosos en técnica y muy ignorantes y faltos de sabiduría. El exceso de ciencia no está compensado por la manera de usarla.

¿Eso ha pasado con la energía nuclear?

Eso es lo que pasa con lo nuclear: es una energía importante, pero no sabemos usarla. Verá, no hemos logrado con la energía nuclear lo que sí hemos logrado con el petróleo: el progreso del petróleo es el motor de explosión, pero de la energía nuclear no hemos inventado el motor de explosión. No dominamos la técnica nuclear y mientras tanto nos arriesgamos a catástrofes como la de Japón.

¿Qué le parece la actitud del pueblo japonés?

Me está admirando profundísimamente. Lo que veo en la televisión, las caras de la gente: no las hay aterradoras, desesperadas, llorosas. No hay gestos como hemos visto en Haití, muy comprensibles por otra parte. Pero en Japón hay una serenidad verdaderamente ejemplar. El civismo japonés debe darnos una lección a todos. Tengo una admiración profunda por ese pueblo. Cómo se comportan, cómo cooperan. El pueblo japonés en estos momentos es admirable, como con frecuencia el pueblo es mucho más admirable que los gobiernos.

¿El progreso nos ha dejado sin control?

Progreso es una palabra que implica un fin, un objetivo, como en un viaje. ¡Pero aquí no saben dónde van! No sólo no saben dónde van, lo malo es que ni siquiera saben dónde quieren ir. Sarkozy, Berlusconi y otros que prefiero no nombrar en castellano y en inglés no saben lo que quieren. Vivir en paz es un objetivo, pero para eso deben educarnos y estamos haciendo todo lo contrario.

¿Ante esta catástrofe nos haremos más humanos?

Ojalá sirviera al menos para eso, pero me temo que no, porque estamos muy mal dirigidos. Además, se nos enseña muy mal. La solución a largo plazo de todo es la educación, la preparación de los seres humanos. Ahí sí tendríamos que hacer progreso y desarrollo. Lo primero es que la gente razone y piense por su cuenta. Nos están educando al revés, nos educan para producir y consumir. Nadie nos prepara para ser más humanos, para ser mejores. Dicen que no hay alternativa a este desarrollo, cómo que no: ser mejores en vez de tener más cosas. La alternativa es educar para ser mejores.

Creo que eso no aparece en ningún plan de estudio.

Verá, la mayoría de las personas no llegamos a ser lo que podríamos ser. Porque el desarrollo no es ser tanto o mejor que los otros, sino todo lo que uno pueda llegar a ser. Casi nadie, yo el primero, llega a todo lo que pueda ser. Todavía soy aprendiz de mí mismo. Ojalá nos hiciera más humanos esta catástrofe, para sabernos miembros de la naturaleza y no dioses.

¿Están preparadas las universidades a ello?

Esto que se acaba de implantar, la universidad con salsa boloñesa, es la muerte de la universidad. La universidad era un templo de sabiduría. Esto que hacen ahora es una escuela politécnica. Han dado la universidad a los financieros y los financieros lo que quieren es ganar dinero. Eso implica que lo que se enseña es saber hacer cosas, pero no saber cómo son las cosas.

Hemos pasado a hablar de la cultura como producto, legitimada por su aportación al PIB. Otras virtudes como la verdad o la belleza han dejado de ser importantes. ¿Qué le parece?

A eso se responde de una manera: el PIB no es la medida del bienestar.

¿Por qué han cambiado las reivindicaciones y ahora se prioriza la defensa de la libertad al fin de las injusticias?

Siempre que se use la palabra libertad hay que pensar para quién. La libertad para el pobre quiere decir que no me opriman. Pero la libertad para el rico es que me dejen las manos libres, que yo haré lo que me dé la gana y entonces explotaré a quien haga falta. Cuando me hablan de libertad recuerdo siempre el lema de la revolución francesa. Le voy a contar algo que explicaba en clase hace años: la libertad vuela como las cometas. Vuela porque está atada. Usted coja una cometa y láncela, no vuela. Pero átela una cuerda y entonces resistirá al viento y subirá. Cuál es la cuerda de la cometa de la libertad: la igualdad y la fraternidad. Es decir, la libertad responsable frente a los demás.

¿Por qué no interesan las injusticias?

Porque se han degradado los valores. Al declarar que todo es mercancía, que todo es dinero, que el PIB y la cultura son dinero... ¿Qué es la corrupción generalizada? Simplemente que hay hombres en venta y otros dispuestos a comprarlos. ¿Hay mayor degradación que esto? Hoy no se respeta nada: hay altos cargos jactándose de ser imputados y pensando que la gente cree que es un tío grande porque no lo para nadie. ¿Cómo puede ser un político imputado un ciudadano modelo?

José Saramago decía que el capitalismo nos había adocenado.

Claro, y qué razón tenía. La democracia no es el gobierno del pueblo en ningún sitio. ¿Qué se vota? Lo que nos hacen que votemos. En la infancia, llega un cura y mete en la cabeza dogmas. Eso empieza a condicionar el pensamiento y el pensamiento debe ser libre, más que la libertad de expresión. Si con la libertad de expresión lo que expresa es lo que le dicen que diga, no interesa. Lo que importa es lo que pensamos.

¿Necesitamos una revolución más que nunca?

Lo que necesitamos es reeducarnos. Puede que catástrofes como la nuclear induzcan a pensar que lo que estamos haciendo no está bien. Se censura a los jóvenes porque no tienen sentido político. No es que pasen, es que quieren otra cosa. Mire usted, que cambiaremos es seguro. Otro mundo es seguro, la Historia es cambio. Ahora mismo pasamos por un momento que yo llamo de barbarie porque se han degradado todos esos valores que comentamos. Es una etapa de desconcierto hacia otro modelo distinto. Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades.

Ya, pero los culpables de la crisis han salido indemnes.

Claro, porque tienen el poder. ¿Qué hace Europa en estos momentos? Nada. No estamos ya en manos de los financieros, sino en las tres o cuatro grandes empresas de valoración de la confianza. ¿Qué han hecho los gobiernos? ¿Han suprimido los paraísos fiscales? ¿Han corregido la conducta de los bancos? ¡Ni hablar! Los bancos que crearon la crisis en 2008 hace tiempo que se han repuesto tranquilamente y anuncian sus beneficios, mientras los parados siguen parados. Se llamen como se llamen, todos los gobiernos actúan obedeciendo a los intereses del capital.

¿Qué espera de las generaciones más jóvenes?

He vivido la guerra y después de la guerra qué había. La ilusión era el bienestar, la ilusión era el Seiscientos. Pero hoy hay jóvenes con ideales. Que las cosas cambiarán estoy seguro. Cuantas más catástrofes haya, más se desacreditan los que nos conducen a las catástrofes. La gente no reacciona contra los banqueros. Pero el banquero es como el tigre, no es malo, devora porque es tigre. El banquero se forra contra quien sea porque es banquero, pero al banquero lo crea la sociedad, lo ensalza la sociedad que tiene como dios supremo el dinero. No es que sean malos, es que son banqueros todavía habrá que compadecerlos [ríe].

¿Por qué los gobiernos están degradando la enseñanza pública?

Porque tienen miedo y hacen concesiones a la Iglesia. Pero a los poderosos, cuantas más concesiones se les hace, más exigen, son insaciables. Fíjese lo que está haciendo Esperanza Aguirre con la enseñanza en la Comunidad de Madrid. Lo esencial de la enseñanza es el profesor y hay que crear profesores, pero claro, para eso se necesitan apoyos a la escuela. Que se recorten los presupuestos de enseñanza es un desastre.

¿Cómo ve España después de las próximas elecciones generales?

Me temo que, como siempre, perderá uno de los dos partidos. El PP si tiene la victoria no se la ha ganado. Llevan años pidiendo, pero sin decir cómo hacerlo. El señor Rajoy jamás ha tenido una idea y para una vez que fue al público con un papel apuntado, le hicieron una pregunta cantada y pactada, y no supo qué contestar. Rajoy sería hoy el presidente ideal de Europa, porque entonces Europa no haría absolutamente nada. Me temo que va a ser derrotado el PSOE, pero seguiremos como hasta ahora porque no cambiarán las cosas. El PSOE está haciendo programas de la derecha en asuntos como la educación. Es un gobierno capitalista que depende de los financieros, como el PP. La diferencia es que el PP se regodeará apretando los tornillos de la explotación.

¿Cómo es posible que intelectuales como Vargas Llosa defiendan en su discurso del Nobel la existencia de las armas de destrucción masiva?

El intelectual, por definición, está en contra de las autoridades. Entre los economistas hay dos tipos: los que se dedican a hacer más ricos a los ricos y los que pretendemos hacer menos pobres a los pobres. Con los intelectuales literarios pasa lo mismo: los hay que dan la razón al ataque de Irak y los que estamos en contra. Aquello fue in crimen de lesa humanidad que no ha prescrito.

¿Tiene claras cuáles son las conclusiones de esta crisis?

Le contestaría con una sola palabra: entropía. Todo lo que nace muere. Cuando nacemos empezamos a morir. Yo llevo 94 años viviendo, es decir, 94 años muriéndome. Es un proceso vital. Todos los imperios anteriores entraron en decadencia. ¿Qué duró el imperio español, cuánto el auge francés, qué queda del imperio británico, cuánto ha durado el imperio norteamericano? Ya se ha acabado: EEUU no domina como en 1945. Tiene un Ejército más fuerte, pero no es el amo del mundo. Ahora tiene en frente a China, Brasil y Rusia.

¿Qué perspectivas hay?

El matemático Poincaré decía: "El caos es un orden que no conocemos". Pues ahora estamos en un orden que no conocemos. ¿Y qué perspectivas hay? Pues el próximo orden. ¿Cómo será? No lo sé. Tengo mis ideas, pero no lo sé.

Maravilloso.

¿El orden?

No, usted.

ERIC TOUSSAINT, FORO SOCIAL MUNDIAL.

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Hacia el Foro Social Mundial de Dakar. Entrevista a Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo
“El desafío de una alternativa global, fuera del sistema”

Sergio Ferrari, Rebelión.

El Foro Social Mundial (FSM) es casi el único marco de convergencia de los movimientos sociales a nivel planetario y por lo tanto es fundamental continuar fortaleciéndolo. Hipótesis esencial de Eric Toussaint, historiador y politicólogo belga que preside el Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM). Agudo analista del altermundialimo, conocedor desde adentro del Foro Social Mundial, Toussaint participa desde su creación en Consejo Internacional, órgano facilitador del mismo. El CADTM, con activa presencia en numerosos países, particularmente África, es uno de los actores que dinamizan la preparación de la próxima edición de Dakar 2011.

P: ¿Cuál es su caracterización sobre el presente del Foro Social Mundial?

R: Pienso que hay que reforzar el proceso del FSM ya que es casi el único marco planetario en el cual convergen los movimientos sociales, ONG, organizaciones políticas de izquierda y hasta Gobiernos progresistas. No hay otro lugar orgánico de convergencia. No podemos vaciar el FSM a pesar de las críticas que podamos tener hacia él. Tampoco sería correcto de pensar en crear algo alternativo. Porque sería impulsar una propuesta en competencia y muy limitada. Hoy el FSM es lo que hay. No implica que no existan elementos preocupantes en la evolución del FSM.

Tendencias preocupantes y antídotos

P: ¿En qué sentido preocupantes?

R: Hay varios aspectos. La decisión de una mayoría de dirigentes o animadores del FSM de no querer avanzar más allá de un Foro, es decir de no querer modificar la Carta de Principios a fin de permitir al Foro discutir plataformas y planes de acción. Y de situarse en el estricto marco de la Carta de Principios, que no acepta, en tanto Foro, adoptar declaraciones finales y planes de acción. Un segundo aspecto: el éxito del FSM, hace que haya poderes públicos y fundaciones privadas que están muy decididas a apoyarlo significativamente. Se da la tendencia de hacer eventos muy costosos, con presupuestos muy elevados y eso me preocupa. Con el agravante de dos riesgos bien presentes. Crear una “industria del FSM”, ya que hay Organizaciones No Gubernamentales muy poderosas que estructuran grandes proyectos en torno al FSM. Viven de esto. Y el otro riesgo, el del nacimiento de una suerte de *burocracia altermundialista*. Es una capa de dirigentes que a partir de sus funciones obtienen cierto poder y privilegios y se perpetúan desde hace años.

P: ¿Cuáles serían los medios o los *antídotos* que permitirían desbloquear estas tendencias o señales preocupantes?

R: Felizmente hay elementos positivos. El Consejo Internacional propone tomar medidas para que no se repitan en Dakar los mismos errores que se cometieron en 2007 en Nairobi, Kenya, que fue tal vez la edición más fracasada del FSM. Tengo un cierto nivel de confianza que en Dakar no se van a reproducir esos errores, como el de otorgar el monopolio de las comunicaciones en el espacio del FSM a una trasnacional del sector; o de imponer precios de las entradas muy elevados, casi imposibles a ser pagados por los participantes locales.

Pienso que lo fundamental para el éxito de Dakar es fortalecer la presencia de los movimientos sociales africanos y del resto del mundo. En ese sentido sopla un viento positivo. En la primera semana de noviembre pasado organizamos en la misma capital de Senegal un encuentro preparatorio de movimientos sociales, a partir de un mandato que recibimos de la Asamblea de los Movimientos Populares. Se dio justo antes de una nueva reunión del Consejo Internacional que se encontró para ultimar detalles del evento de febrero próximo.

Movilización africana

P: ¿Cuál es el balance de ese seminario preparatorio?

R: Exitoso a nivel de participación. Estuvieron presentes muchos movimientos sociales de Senegal. Más de 60, incluyendo los grandes sindicatos rurales y urbanos que son muchos. Y representantes de movimientos de pescadores, cultivadores, barriales, de mujeres. Todos estaban presentes y eso habla de una buena dinámica y se convierte en una señal realmente esperanzadora. Hay entusiasmo con respecto al apoyo que el FSM puede tener en los barrios populares de la capital senegalesa y de zonas aledañas y sobre la recepción del mensaje del FSM. Habrá actividades en los barrios durante los días previos y durante el Foro mismo. Nosotros en tanto CADTM preparamos un espectáculo político-cultural de Hip Hop, con grupos musicales reconocidos pero que se oponen a ser objetos de mercantilización. Interpretarán temas novedosos, con un enfoque fuerte sobre la deuda, la soberanía alimentaria, los acuerdos desfavorables entre Senegal y Europa etc.

A nivel regional se siente como un hecho importante el apoyo decidido de sectores de la juventud. Llegará a Dakar una caravana de buses que recorrerá centenas de kilómetros, proveniente de Nigeria- de donde salen la tercera semana de enero- y que pasará por Benín y Togo para luego ir a Burkina Faso. Y allí se encontrará con otras delegaciones provenientes de Conakry.

Esperamos varias centenas de participantes en esta iniciativa, mujeres y hombres, jóvenes especialmente. Propuesta que impulsamos junto con el Foro Social Africano y redes tales como No Vox y ATTAC. El CADTM juega un rol de estimulador pero no se quiere apropiar de nada ni hegemonizar ni monopolizar. Buscamos una real convergencia.

Organizaremos también un seminario sobre las luchas feministas los días 2, 3, y 4 de febrero, en Senegal mismo pero con participación de representantes de todos los continentes. Este tipo de iniciativas, incluso si el mismo FSM de Dakar tuviera resultados limitados, ya habría ratificado el valor de la convocatoria. Es esencial fortalecer las dinámicas sociales…

P: ¿Se intenta lanzar una dinámica participativa en la subregión?

R: En efecto. Nigeria está a unos 2.500 kilómetros de Dakar. Pasando por estos diferentes países nos da la posibilidad de hacer conocer el proceso del Foro. En cada parada importante se harán eventos para explicar lo que será el FSM de Dakar. A partir de todo esto diría que experimento un entusiasmo prudente.

P: ¿Una dinámica diferente a lo que Usted consideraba como la edición fracasada de Nairobi?

R: Es la esperanza. Aunque debemos ser cautelosos sobre los resultados de Dakar ya que un mes antes del FSM la gente del lugar no está informada sobre el evento, que es muy diferente a lo que pasó en Belém en 2009 o en Porto Alegre en el 2005 y en las ediciones anteriores. Pero objetivamente se dan condiciones para una participación amplia del pueblo senegalés y de los movimientos sociales del país y de la región. Veremos si este espacio abierto, esta invitación amplia y facilitada para la gente del lugar, va a provocar una buena participación popular.

Mi duda es, según las evaluaciones de colegas sindicalistas, que los movimientos sociales de Senegal atraviesan hoy uno de sus peores momentos de los últimos 20 años a nivel de capacidad de movilización. No es la mejor coyuntura, pero no depende de dichos movimientos sino de condiciones políticas más globales.

Quiero subrayar otro elemento muy importante: el primer día – y días previos- del FSM pondrá un acento particular sobre los 50 años de la independencia de África. Con actividades en la isla de Gorée, frente a Dakar de donde partieron más de un millón de esclavos en los siglos XVI, XVII y XVIII. Una denuncia fuerte hacia el esclavismo de ayer y hacia el sistema de hoy. A nivel simbólico y de la memoria colectiva va a ser un momento importante, trazando un puente entre pasado y futuro….Los desafíos de confrontar las crisis mundiales en las distintas vertientes y momentos históricos.

El FSM mirando al poder … y a Davos

P: Si se habla de crisis mundiales, de propuestas hegemónicas dominantes, nuevamente el FSM de Dakar deberá observar también lo que haya pasado en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial que se realizará entre el 26 y el 30 de enero….

R: En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la des-regulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste.

Colaboración de prensa E-CHANGER (ONG suiza de cooperación solidaria) y del periódico independiente Le Courrier, Suiza

ANSIAS, PODER, GRANDEZA, MULTINACIONALES...

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El fin de las treguas

Gustavo Duch Guillot, La Jornada

Fue cuando el mundo se agrandó que más visibles se hicieron las ansias de poder, grandeza y posesiones de los estados de entonces. Portugal, España, Holanda llenaban barcos de esclavos que volvían repletos de azúcar, café o especias. Cuando la mentira dejó sitio a la verdad, la historia habló de esquilmación, depredación o, sin más, robo de recursos naturales acompañado de violencia y opresión. Pareciera que unas naciones poderosas fueran las causantes de las desgracias y debilidad de otras.

Los años, las luchas y la dignidad de muchos pueblos corrigieron –sólo en parte– estos excesos. Una clase social nacida de extranjeros colonizadores y criollos buscafortunas se colocó en el escalón más alto de la sociedad. Desde ahí manejaba los hilos de países enteros como marionetas a sus órdenes. Y los desequilibrios permanecían inmutables.

En su refinamiento, los unos y los otros engalanaron sus malas artes bajo títulos nobiliarios y –mejor aún– como dueños y propietarios de empresas exclusivas: motores del desarrollo. Tan grande es el poder de estas empresas repartidas ya por todo el planeta que, ahora ya todito globalizado, los movimientos antisistema (reivindiquemos el término) han sabido señalarlas y desnudarlas frente a la sociedad como principales destructoras de un modelo de sociedad más justo. Las conocemos, sabemos cómo, cuánto, dónde y a quién dañan en sus operaciones.

Pero siguen ahí, las tenemos enfrente, cada vez son menos, pero sólo porque son más grandes, y nos rodean por todas partes. ¿Quién las defiende? ¿Quiénes son sus guardaespaldas? ¿Otra vez las naciones poderosas? ¿Ellas en autodefensa? No, las custodia el mismo que financió el viaje de Colón, el mismo que compraba y vendía esclavos, el mismo que acaparaba las mejores tierras, selvas o mares, el mismo que se enriquecía con cada una de las zafras: el Capital. Sería como un calamar gigante, donde él es el cabezón que se nutre con sus tentáculos, las multinacionales, de la caza de pequeñas piezas.

Hoy el capital ya no se esconde: se pasea ufano por todos los océanos y nos pide limosna. Porque recién pareció sufrir un ligero malestar, unos pocos estornudos, y todos hemos contribuido a su sanación. Ya parece superar lo que se viene a llamar, en términos médicos: crisis financiera. Los bancos ahorita socializados con nuestros ahorros disponen de nuevos recursos para generar más negocios. Incluso en algunos casos sin antifaz ni tentáculos de por medio, directamente: sus fondos de inversión se dedican a especular con los alimentos, comprar las mejores tierras fértiles de los países más pobres o adueñarse de los negocios que consideran más productivos y seguros (los alimentarios). Algunos ejemplos que nos ofrece Grain en uno de sus últimos informes explican que en estos últimos años de crisis financiera, Goldman Sachs y Deutsche Bank, por ejemplo, han invertido cientos de millones de dólares en comprar a los principales productores de cerdos en China. Barclays Bank está entre los inversionistas con mayores intereses en Zambeef, la agroempresa más grande de Zambia, y Citadel Capital, un fondo de inversión privado egipcio, está comprando tierra para producir alimentos por toda África. Ya asumió el control de un hato de 11 mil vacas destinadas a productos lácteos.

Nada nuevo, por otra parte. El capital siempre lo supo: los seres humanos necesitan alimentos para vivir, igual que él necesita seres humanos para multiplicarse. Es la infalible propiedad asociativa.

Pero, entonces, nos queda una equis por despejar: ¿quién escuda a El Capital? Sí, han acertado; centremos ahí la recuperación de un mundo posible, sin más treguas.

- Gustavo Duch Guillot es autor de Lo que hay que tragar y coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas

Entrevista con Francois Houtart.

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Entrevista con el Padre Francois Houtart, miembro de la Comisión de la Verdad establecida por la Resistencia en Honduras
"La resistencia hondureña es una novedad en la historia del país"
Tortilla con Sal

Estamos con el Padre Francois Houtart, muy reconocido internacionalmente por sus análisis de la crisis actual en el mundo y muchos temas relevantes.

Padre, en parte su visita es para pasar algún tiempo aquí en Nicaragua para después, el 20 de julio, viajar a Honduras para participar en la Comisión de la Verdad establecida por la Resistencia en Honduras. Desde su punto de vista, ¿cómo ve la perspectiva de la Resistencia en Honduras en este momento?

Francois Houtart: Lo que pasó en Honduras ha tenido como resultado la constitución de una Resistencia que reagrupó muchos movimientos sociales - movimientos de campesinos, indígenas, obreros, estudiantes, etc.

Por primera vez se organizó, de manera orgánica, una red de movimientos sociales que tratan de actuar juntos en algunos puntos de acuerdo, y en particular, evidentemente, en el campo político. Eso es nuevo en la historia de Honduras.

Honduras es uno de los países de América Latina que nunca ha tenido una reforma agraria seria. Todavía queda la hegemonía económica y política de los grandes grupos económicos locales, que son algunas familias. Y estamos frente a una situación de tensión social extremadamente fuerte y de desigualdad económica grande.

El golpe evidentemente ha sido en función de algunas nuevas orientaciones que se tomaban en el campo político con el Presidente Zelaya - la adhesión al ALBA etc. Y fue precisamente un golpe organizado por las potencias económicas locales - la oligarquía local - apoyada por algunos sectores de los Estados Unidos, justamente para parar ese proceso.

Pero los movimientos sociales, evidentemente, no lo ven de esa manera y, felizmente, aprovecharon esta situación para organizarse de una manera para poder resistir este golpe de Estado que no solamente era político sino económico social.

El reconocimiento del gobierno de Lobo complica la situación de la Resistencia

Ahora la situación está difícil. El poder político y económico evidentemente está en manos de la derecha. Y el problema es que el apoyo internacional que está buscando ahora el régimen actual se apoya sobre el apoyo norteamericano, de los Estados Unidos, pero se ve que también en Europa hubo paulatinamente toda una transformación de actitud hacia un reconocimiento por lo menos de facto del gobierno actual basado sobre una farsa electoral.

Porque hubieron elecciones pero con casi el 60% de abstención y fue así que el pueblo expresó su desconfianza total frente al campo político. Así que el gobierno y el parlamento actual son la expresión de una pequeña minoría de la sociedad de Honduras.

Pero las elecciones han permitido al exterior tener la base legal para empezar con un reconocimiento – porque dicen “hubieron elecciones.” Y por eso, muchos países europeos empezaron a aflojar su resistencia frente al golpe y empezaron de hecho a retomar la cooperación, etc.

Eso, también, crea problemas un poco serios para la Resistencia porque es un apoyo internacional al régimen actual que trata de darle una legitimidad. Menos mal que la mayoría de las veces los países latinoamericanos no aceptan eso y todavía no reconocen a Honduras dentro del OEA, por ejemplo.

En el Cumbre con Europa, la condición fue que Honduras no fuera invitado porque la mayoría de los países latinoamericanos no reconocen la legitimidad política del golpe.

La Comisión de la Verdad es para construir la historia de lo que realmente ha pasado.

TcS: Entonces, ¿qué tan importante, desde su punto de vista, es el establecimiento de la Comisión de Verdad? Y ¿qué papel piensa Usted que va a poder jugar? ¿Cree que podrá, por ejemplo, defender los derechos básicos de la gente que han sido violados constantemente desde el golpe?

FH: Todo va a depender de la manera en cómo la Comisión va a poder trabajar. Porque, evidentemente, el gobierno no está muy a favor [de que la Comisión trabaje]. Va a hacer todo lo posible para impedir un trabajo normal.

Pero, el primer paso, es tratar de construir la historia - ¿qué ha pasado exactamente? - para tratar de dar una información más adecuada sobre lo que pasó con el golpe mismo.

La segunda cosa va a ser actuar sobre la violación de derechos, particularmente individuales, de periodistas, de dirigentes de movimientos sociales - que fueron arrestado o hasta asesinados - y tratar de ver todos estos casos de la manera más objetiva posible para tratar de ver si eso está vinculado con el golpe y de qué manera.

Y la tercera cosa es estudiar el problema de los derechos fundamentales del acceso al desarrollo, del acceso a la tierra, del acceso a la educación, etc., del conjunto de la población de Honduras, justamente porque no se trata solamente de derechos individuales sino de derechos sociales, y de desigualdades sociales que son inscritas en toda la organización colectiva de la sociedad de Honduras. Eso va a ser, me parece el trabajo de la Comisión.

La extensión de la presencia militar en América Latina

TcS: Hay mucha controversia sobre las bases norteamericanos en Colombia pero quizás un poco menos sobre las bases que se han establecido, o que se van a establecer de hecho, en Costa Rica con un acuerdo que acaba de ser comunicado al público. A la vez, hay algo que está pasando de manera casi oculta en Honduras que es la amplificación, la extensión de la presencia militar norteamericano en Honduras. Es como que estuvieran haciendo un cerco alrededor de Nicaragua. ¿Usted tiene una opinión sobre esto en el contexto centroamericano?

FH: Hay varias cosas que podría decir sobre esto. Primero, pienso que las reacciones fueron más fuertes alrededor de las bases en Colombia porque la oposición al régimen colombiano de Uribe era más fuerte y más clara que la oposición al gobierno en Costa Rica. Así también la vinculación internacional de la oposición en Colombia era mucho más grande.

Y por otra parte, era tan claro el asunto en Colombia que, después que se cerró la base de Manta en Ecuador, los Estados Unidos concentraron todas sus bases en Colombia. Y además Colombia es vecino de Venezuela. Todo eso hizo que la opinión mundial fue más alertada sobre ese problema que sobre lo que está pasando en Costa Rica.

El raro discurso del Embajador estadounidense en Tegucigalpa

Por otra parte, lo de Honduras es muy importante también. El año pasado, tres semanas después del golpe estuve en Honduras y fui recibido por el Embajador norteamericano en Honduras. Y muy curiosamente el Embajador, que se llama Hugo Llorens, es cubano de origen, empezó para decirnos que era muy contento de vernos y de ver que llevamos dos o tres de la comisión de derechos humanos “porque este golpe, no lo podemos aceptar.”

Dijo “yo recibí a la señora del Presidente Zelaya, se refugió en mi embajada durante una semana. Hace pocos días también recibí a un periodista de izquierda que se refugió en mi embajada. No podemos aceptar este golpe de estado.”

Entonces, conociendo la historia del personaje - que era adjunto de Negroponte - dijimos “qué raro el discurso.” Él nos dijo, “yo soy diplomático, y por eso tengo que defender el punto de vista de mi país.”

Lo que significa que si es Reagan va a ser de extrema derecha y si es Obama va a ser un poco diferente.

Pero después entendí que había diferencias de opinión en los Estados Unidos entre el Departamento de Estado, el Pentágano y la CIA. Porque el Pentágano y la CIA apoyaban el golpe y la perspectiva del Departamento de Estado era que había sido tonto hacer un golpe cuando, esperando algunos meses para las elecciones de noviembre, el problema se hubiera podido arreglar de manera legal. No estaban en contra del cambio, sino en contra de la manera en que se hizo.

En ese momento no habíamos tocado el tema de la base norteamericana [Palmerola] cuando él nos dijo “¡Aquí tenemos la base norteamericana más grande de toda América Central! ¡Tenemos centenares de soldados listos para intervenir en casos de terremotos, o de ciclones!”

Evidentemente este discurso fue poco creíble. Pero yo pienso que todo esto está dentro de la perspectiva del control del continente. Y también muy ligado con el problema del control de los recursos naturales.

Ha habido un drástico aumento en los gastos militares norteamericanos. En los dos últimos dos años ha habido un aumento de US$100,000 millones. Y esto es muy vinculado con la necesidad de controlar el agotamiento de los recursos naturales y especialmente los recursos energéticos. También, definitivamente, hay un aspecto de controlar los regimenes políticos que traten de emanciparse.

Y eso entra en esta perspectiva. Se hace alianza con los países que son de derecha, prácticamente, y así dividen a América Latina en dos.

Pocas perspectivas de cambio en Europa

TcS: ¿Cómo ve la crisis en Europa? ¿Cree que existen perspectivas de construcción de algún tipo de alternativa fuera del marco establecido del sistema actual?

FH: Creo que debemos ser muy conscientes de que Europa se está construyendo sobre la base de un mercado común. Esta ideología del mercado común ha estado orientando, realmente, todo el desarrollo de la Unión Europea.

Esto se expresa en el tratado constitucional de Lisboa, que es prácticamente la constitución europea. Este tratado fue aprobado, generalmente, por los parlamentos. Solo tres países hicieron un referéndum.

Y en los tres países donde hubo una consulta popular, ¡fue rechazada! Por eso trataron de evitar toda consulta popular en el resto de Europa.

En Europa lo que esta constitución hace es afirmar la orientación de comunidad de mercado, es decir el capitalismo, como base de la construcción europea. Eso es constitucionalmente.

Por otra parte, el tratado, afirma también la importancia de la OTAN como base para la defensa que significa la sumisión de Europa a los Estados Unidos. Esto también está en la propia constitución lo que significa que todavía estamos en una ola neo-liberal que, a pesar de la crisis y de todas las críticas, continúa. Miramos la privatización de los servicios públicos, de los ferrocarriles, de los correos, etc. - de todos los servicios públicos – esto sigue, sigue, sigue.

Por eso, por el momento no podemos esperar mucho de Europa. Todavía la hegemonía del capital es tal que la gente no reacciona. Sí reacciona de manera puntual, hay muchas reacciones en diferentes países pero en puntual. No hay una reacción revolucionaria, no hay una lucha de clases, son reacciones puntuales.

Se desconstruye poco a poco lo que fue la Europa social – el seguro social, las pensiones, los salarios que de hecho se están disminuyendo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional disminuye.

Así que estamos en una situación, para mí, muy bloqueada y no sé hasta cuándo va a durar. ¿Hasta cuándo vamos a aceptar este desmantelamiento de todas esas conquistas sociales del pasado? Yo pienso que [no hay una reacción revolucionaria porque la gente tiene miedo, tienen miedo de perder lo que todavía tienen. Esto provoca una reacción de conservatismo y no de lucha social.

Porque no se habla en bien del gobierno nicaragüense en Europa

TcS: Usted ha estado aquí desde hace cinco días, ha podido ver algo. Muchas de las cosas que están implementando aquí son cosas que importantes sectores de la izquierda en Europa reclaman. Sin embargo, por lo general, hablar bien de Nicaragua en Europa es una receta para la pérdida de influencia política en algunos círculos. ¿Cómo puede explicar eso Usted?

FH: Yo pienso que la actitud de la Europa política está vinculada primero con la concepción general que he descrito que no va a aceptar fácilmente nuevas paradigmas de orientación de los países latinoamericanos. Por eso hay una cierta resistencia a Venezuela, a Ecuador, a Bolívar y evidentemente a Nicaragua.

Por otra parte lo que llaman los valores fundamentales que quieren defender es en parte la democracia y es una democracia definida de manera muy formal. Por eso se ataca fuertemente a Nicaragua diciendo que hubo fraude en las elecciones y por eso Europa no puede aceptarlos y entonces hay que afectar la ayuda directa a la administración estatal.

Toman eso como pretexto precisamente de tener otra actitud frente a Nicaragua sin tener en cuenta los otros aspectos. Tal vez pueden tener razón en parte, pero no sé justamente si se ve el esfuerzo que se hace en Nicaragua ahora para transformar cosas desde el punto de vista social comparado con lo que ha pasado antes con los otros gobiernos.

Se debe de tener en cuenta todo eso. Pero ellos no lo hacen porque ven solamente el aspecto de una democracia formal - que tiene su importancia - pero deberían entrar en un juicio más global, más general.

TcS: Le agradecemos mucho, Padre, por su tiempo.

Todavía hay razón para tener esperanza.

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FERNANDO BERMÚDEZ
Fernando Bermúdez es teólogo y miembro de las Comunidades Cristianas de Base de la Región de Murcia.

Una de las palabras más escuchadas en los últimos tiempos es la palabra «crisis». Unos la utilizan para quejarse del Gobierno de la nación o de la Región. Otros la usan para lamentarse de su situación económica. Otros, los más vulnerables, los desempleados e inmigrantes, para llorar su desventura. La realidad es que todos la sienten como un mal que se nos ha echado encima y ha puesto en riesgo nuestro estado de bienestar y de seguridad. Sin embargo, pocos analizan las causas profundas que dieron origen a la crisis que no es solamente económico-financiera sino, sobre todo, una crisis del sentido mismo de la vida y de la historia. El sistema capitalista neoliberal ha llevado a la humanidad a una degradación ética y social. Se ha materializado la existencia humana a tal grado que se vive para consumir en vez de consumir para vivir. Se ha invertido el sentido de la economía que, en vez de estar al servicio del ser humano, éste se ha hecho esclavo de la economía como una pieza del engranaje del sistema productivo y del mercado. Más aún, la economía se ha convertido en un medio de especulación y de corrupción.

Las causas de la crisis no son casuales, son estructurales, como ya hemos analizado en otras ocasiones en este mismo diario. A la luz de los principio éticos y cristianos el sistema capitalista neoliberal se presenta como inaceptable e inviable. La crisis nos ofrece la oportunidad de pensar seriamente en la cuestionable dirección que ha tomado la Humanidad. Nos ofrece la oportunidad de cambiar de rumbo y de modelo socioeconómico. No se trata de refundar el capitalismo, pues con ello se correría el riesgo, en el futuro, de nuevas y más graves crisis. Se trata de soñar nuevas alternativas que nos acerquen a un mundo más justo, solidario, humano, pacífico y cuidadoso del medio ambiente. Estos sueños y esperanzas nos retan a forzar ese nuevo amanecer.

Todavía no hay un proyecto alternativo concreto y real. Pero se siente un clamor generalizado que se levanta en los cinco continentes, para recrear una nueva organización económica y social, un nuevo estilo de vida en la humanidad. Se siente cada vez con más urgencia la necesidad de recrear un nuevo modelo socio-económico democrático, participativo y plural, solidario, coherente, fundado en sólidos principios éticos, humanistas y sociales, comprometido en la defensa y promoción de los derechos humanos, respetuoso con la diversidad cultural y religiosa y cuidadoso del ecosistema. Se trata de reconstruir la armonía y volver a la sencillez de antaño sin abandonar los avances de la ciencia y la tecnología. Esta alternativa que brilla en el horizonte, que es fruto de la imaginación y de los sentimientos más nobles del corazón humano, está exigiendo una revolución de la conciencia. Sin ella no hay posibilidad de cambio. Y esta revolución de la conciencia implica conciencia social profunda para sentir en carne propia los problemas de los más desfavorecidos, conciencia crítica para analizar seria y objetivamente la realidad, conciencia de ciudadanía universal de manera que lo que pasa en los países del sur nos afecte y comprometa, conciencia ecológica para velar por el cuidado y defensa de la naturaleza, conciencia pacifista que nos lleve a oponernos a toda acción bélica y a exigir un alto a la carrera armamentista, y conciencia ética que es honestidad, transparencia, pasión por la verdad, la libertad y la justicia, espíritu de servicio y de solidaridad.

Hay cosas que están destinadas a desaparecer, para dar paso a lo nuevo. De todos los rincones del planeta se escuchan voces y hay movilizaciones buscando nuevas alternativas. Está emergiendo una corriente de pensamiento que busca un cambio profundo en la manera de vivir.

El imperio del capital tiene la fuerza, las armas, el dinero y el poder, pero le falta la verdad, que la tienen las víctimas del sistema y cuantos anhelan y luchan por un mundo de justicia, pacífico y de vida digna para todos. La revolución que hoy se está gestando no se librará mediante las armas, ni por el dinero, ni por la violencia, sino por la fuerza de la razón contra la razón de la fuerza, por la organización y la unidad de los pueblos.

Es hora de soñar. Es hora de mirar con esperanza hacia el futuro y caminar hacia la conquista de ese otro mundo posible. Es hora de unir esfuerzos. Es hora de pasar de la protesta a la propuesta sin abandonar aquella. Es hora de actuar. Es hora de romper fronteras, de destruir muros, de abrir puertas y ventanas y tender puentes a los pueblos del mundo en una alianza de civilizaciones, con actitud de respeto y diálogo, libres de resentimientos y prejuicios, apostando por la vida de las personas y de la naturaleza. Los que somos cristianos apostamos, asimismo, por una Iglesia abierta al Espíritu, renovada y renovadora, con sabor a profecía y a pueblo, sin privilegios, participativa, incluyente y comunitaria, servidora de la humanidad, al lado de los pobres y defensora de los derechos humanos.

Todavía hay razón para tener esperanza.