Las mentiras sobre las responsabilidades de la Iglesia ruandesa en el genocidio para ocultar las de la Trilateral y las grandes corporaciones




Juan Carrero Saralegi, presidente de Fundació S´Olivar.

Posteriormente a la entrega a la editorial Milenio de mi libro “África, la madre ultrajada”, casi en los mismos días en que éste salía a la venta, el diario Público, que había llevado a cabo una impresionante campaña contra nosotros, volvió una vez más a la carga el 23 de marzo del 2010: publicó un artículo de la periodista Nicole Thibon, que llevaba por título “La Iglesia y el genocidio ruandés”, artículo panfletario que sobrepasó todos los límites de la deontología periodística y de la decencia. Sin embargo es un artículo que lleva meses en las primeras posiciones en Google cuando se busca “genocidio ruandés”, lo cual es un penoso test sobre la facilidad con que nuestra sociedad puede ser manipulada y sus emociones explotadas para bloquear cualquier capacidad de análisis. Está encabezado por una viñeta caricaturesca en la que aparece un monseñor con una espantosa calavera por rostro, con sus vestimentas llenas de sangre y con su mano derecha alzada para bendecir en medio de un cementerio lleno de cruces. Y comienza nada menos que de esta forma:

[…] según un informe de la ONU de noviembre de 2009, las milicias del Frente Democrático de Liberación de Ruanda (FDLR) “habrían recibido regularmente apoyo político, logístico y financiero de gente vinculada a las fundaciones católicas El Olivar e Inshuti” y fondos provenientes “directamente e indirectamente del Gobierno de las islas Baleares”. Hoy dirige el país el presidente tutsi Paul Kagamé; pero las milicias hutus –acusadas de saqueos, asesinatos, violaciones y raptos de niños en el Kivu congolés– se empeñan en retomar el poder. Lo que realmente asombra es la implicación de sectores de la Iglesia católica en la política de ese país africano.

Evidentemente, semejante andanada por parte de un diario tan próximo al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero no cayó nada bien entre sus compañeros del Gobierno socialista de Francesc Antich. Su preocupación por verse implicados en asuntos tan turbios fue evidente. Pero, seguramente, las aguas retornarán a su cauce, si no han retornado ya… son cosas que pasan entre compañeros. Lo que ya no es tan claro es que al Govern de les Illes Balears le queden arrestos para seguir apoyando, aunque sea en una pequeña medida, las tareas de nuestra fundación, promotora inicial y principal financiadora tanto de la querella que ha conducido a la orden de arresto de 40 máximos cargos del Frente Patriótico Ruandés/Ejército Patriótico Ruandés por parte del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu Merelles como del Diálogo Intra Ruandés, que tanto enfurece también a esos criminales liderados por Paul Kagame. Así que tanto estos “negros furiosos”, que tienen por padrinos a los más poderosos lobbies de nuestro mundo, como todos los “blancos mentirosos” (expresiones ambas de Pierre Pèan), que como Nicole Thibon trabajan para lavar la imagen de estos esbirros y ensuciar la de quienes les somos un obstáculo, estarán encantados si las acciones de nuestra fundación quedan cortadas de raíz. Este era su objetivo. Pero todos estos movimientos tras los decorados son sutilezas para aquellos a los que les va la carnaza y el anticlericalismo visceral.

A continuación Nicole Thibon se dedica a presentar una versión de la Iglesia ruandesa, no ya calumniosa y denigrante sino directamente criminal, ya que la criminaliza y la pone en la diana de un régimen, este sí, auténticamente criminal. Enunciaré sólo algunas falsedades de su análisis:
• Presenta a una Iglesia enfrentada desde el inicio con los tutsis y cómplice de los hutus. Pero en realidad, todos los prelados anteriores al suizo André Perraudin, que tomó posesión de su cargo en 1954 como sucesor de Léon Classe, habían buscado, lejos del estilo de Jesús de Nazaret, la complicidad con la élite tutsi y la conversión de la realeza, a fin de que el pueblo la siguiese en el rito del bautismo. Ya en 1907, es decir sólo siete años después de la llegada a Ruanda de los primeros misioneros, los Padres Blancos, el tío real Kabare, que era el que verdaderamente ostentaba el poder, animó a los jóvenes tutsis a entrar en el catecumenado y en las escuelas. La respuesta fue masiva, de modo que se convirtieron en los catecúmenos y alumnos más numerosos y con más celo. Fue sólo cuando la Iglesia empezó a tomar posiciones mucho más evangélicas cuando se fue convirtiendo en el gran enemigo de las élites tutsis: “¿Como imaginarse que, cuando hay una lucha por el poder, con recurso al instrumento étnico, el clero no sea una baza importante? ¿Es un azar si los tutsis constituyen el 67 por ciento del clero católico y el 90 por ciento de los Hermanos Josefinos, la congregación masculina más importante del país? […] El asesinato [llevado a cabo por el FPR] de los [tres] obispos católicos en Kabgayi marca el inicio de un intenso esfuerzo por denigrar a la Iglesia. Este ejercicio se inscribe en una revisión de la historia de Ruanda, cuyo objetivo es decir que el genocidio tutsi fue preparado durante decenas de años, y que la Iglesia católica, presentada como instrumento de la colonización belga, ha contribuido a su preparación. Así pues, esta Iglesia paga, no su apoyo sin reservas a la élite tutsi durante la administración colonial belga, sino el viraje que dio, a finales de los años 50, hacia un compromiso social en favor de los ruandeses pobres, hutus y tutsis, oprimidos por la monarquía feudal. Fue en esa época cuando comenzó a tener en cuenta las exigencias del Evangelio en el terreno de la justicia social. Adoptó, además, un enfoque social que le daba la fuerza para señalar a la injusticia por su nombre.” Se equivocan quienes pretendan interpretar este viraje de la Iglesia ruandesa sólo o principalmente en clave de intereses locales espurios: se trató de un movimiento realmente renovador de la Iglesia universal. Eran los años del entrañable papa Juan XXIII (1958-163) y del retorno a las fuentes evangélicas promovido por el Concilio Vaticano II. A esto se sumó la circunstancia de que la Iglesia de Ruanda tuviese la fortuna de que un Vicario apostólico en esa línea renovadora, André Perraudin, tomase posesión de su cargo. Otra cosa diferente es que la Administración belga, por motivos bastante diferentes y nada evangélicos, estuviese también interesada en ese nuevo giro que estaba dando la Iglesia: pretendía que este nuevo movimiento restara fuerza a la élite aristocrática tutsi. La corte real empezaba a ver la independencia como la mejor vía para preservar su dominio secular sobre los hutus, un dominio que estaba siendo perturbado por la Administración belga, influida por los nuevos posicionamientos de la Iglesia.
• Aunque reconoce que “no se puede acusar a la Iglesia de haber creado las categorías o ‘razas’ hutu y tutsi” [¡sólo faltaba que la Iglesia fuese la responsable de una realidad étnica anterior en muchos siglos a su llegada al país!], sin embargo se atreve a afirmar que “ha contribuido a arraigar y justificar la división de dos grupos que jamás se habían enfrentado a lo largo de siglos sino en trifulcas de intereses entre agricultores tutsis y pastores hutus”. Es increíble el atrevimiento que supone el negar la historia secular de Ruanda, una historia bien documentada y llena de conquistas, enfrentamientos, matanzas y opresión entre las etnias e incluso entre los diferentes clanes tutsis entre si.
• El más importante historiador ruandés, el tutsi Alexis Kagamé, magnífico conocedor de las intimidades de la corte real tutsi por formar parte de ella, autor también de numerosos estudios etnográficos y lingüísticos, es presentado por Nicole Thibon casi como un extremista y racista activista hutu.
• Convierte a los descendientes de esa aristocracia real tutsi, que jamás aceptaron la pérdida de sus escandalosos privilegios, en comunistas que representan al sufrido pueblo ruandés frente a colonizadores y misioneros.
• Retoma las falacias de Pierre Galand, que hace ya años convirtió la compra de machetes para el campesinado hutu en una especie de gran negocio armamentístico en vista a la preparación del genocidio. Tanto Pirre Galand como Nicole Thibon se “olvidan” de aclarar que dicha compra fue habitual durante décadas en Ruanda, dado que el machete era una herramienta agrícola fundamental en ese país. Asocian así para siempre en el subconsciente del lector los términos hutu y machete al de genocidio. Habría además que preguntarles porqué se olvidan de referirse al kalashnikov del Ejército Patriótico Ruandés, que ha ocasionado un número incomparablemente mayor de víctimas tanto en Ruanda como el Congo. Seguramente es para ellos un poco arriesgado el relacionar explícitamente los términos kalashnikov y liberación, vale más dejar esa asociación en la penumbra de lo subliminal.
• Aprovechándose de la ignorancia de nuestro mundo sobre todos estos episodios, se atreve a afirmar que “El sermón sobre la Caridad de 1957 de monseñor Perraudin y su carta pastoral racista de cuaresma del 11 de febrero indujeron directamente la ‘matanza de Todos los Santos’ de 1959, durante la cual paisanos armados de machetes quemaron las haciendas de los tutsis, dejando decenas de miles de muertos y no menos refugiados”. La frase más “racista” del célebre sermón, la frase más “incendiaria” que por fin, tras siglos de exclusión e injusticia, un alto representante de la Iglesia, un hombre bueno herido por el sufrimiento de los pobres, se atrevió a proferir frente a estas poderosas y criminales élites es ésta: “Esta ley [la ley divina de la justicia y de la caridad social] pide que las instituciones de un país sean de tal modo que garanticen realmente a todos sus habitantes y a todos los grupos sociales legítimos, los mismos derechos fundamentales y las mismas posibilidades de ascenso humano y de participación en los asuntos públicos. Instituciones que consagrarían un régimen de privilegios, de favoritismo, de proteccionismo, sea para individuos, sea para grupos sociales, no serían conformes con la moral cristiana.”
• Respecto a los miembros del clero ruandés que acusa sin ningún reparo de genocidas, baste referirse al más conocido de todos ellos: el obispo Agustín Misago. La falsedad de las acusaciones contra él quedó tan en evidencia que los magistrados del tribunal de Kigali no tuvieron más remedio que absolverlo de todas ellas en junio de 2000. Diez años después, en su artículo de marzo de 2010, Nicole Thibon ha tenido la desvergüenza de escribir lo siguiente: “fue arrestado en 1999 por su participación en el genocidio”. Así, sin más. De modo semejante, El País, tras llevar a cabo contra él un verdadero linchamiento moral, no emitió la menor nota sobre su absolución. Si ha habido responsabilidades criminales individuales en algún miembro hutu del clero también las ha habido en otros de etnia tutsi. Pero eso no justifica en absoluto una campaña falaz para criminalizar a “la Iglesia”, campaña que no pretende otra cosa que criminalizar a quienes un día podrían hacer peligrar el control del poder por el FPR: la élite intelectual hutu, dentro de la cual el clero es un sector fundamental.

Lo cierto es que una campaña tan sistemática e intensa contra una fundación no confesional como la nuestra, que siempre ha pretendido trabajar en el ámbito interreligioso del Movimiento de la No-violencia, asociándola a la Iglesia católica a fin de “matar dos pájaros de un tiro” y llegando a tal nivel de calumnia y difamación, sobre todo contra ella, deja bien en evidencia muchas de las claves de esta historia. Baste citar sólo algunas a título de ejemplo:
• Los grandes intereses que están en juego, capaces de promover y llevar a cabo unas campañas de intoxicación tan poderosas que incluso se sirven de la ONU, campañas en las que episodios como éste del artículo de Nicole Thibon no son nunca hechos casuales y aislados. El expolio del riquísimo Congo es desde hace al menos dos décadas un objetivo prioritario para los más poderosos lobbies de nuestro mundo. Y en ese expolio Paul Kagame es hoy por hoy el hombre “providencial”. No es necesario extenderse en esta realidad que es evidente para cualquiera que conozca mínimamente este conflicto.
• Lo mucho que está molestando nuestra lucha no violenta a favor de la verdad, la justicia y la reconciliación, a los criminales que están tras estos acontecimientos.
• El penoso papel que está jugando en este conflicto una supuesta izquierda internacional demasiado cercana a organizaciones como la Comisión Trilateral, creada por David Rockefeller y el ideólogo Zbigniew Brzezinski. Comisión que ha conseguido copar desde hace dos décadas casi todos los cargos internacionales de decisión en este conflicto. Recordemos que, según las declaraciones de Zbigniew Brzezinski, su creación tenía por objetivo “el establecimiento de un sistema internacional que no pueda verse afectado por los chantajes del Tercer Mundo”. Más tarde, durante la cumbre de Kyoto de 1975, manifestaría que “el eje esencial de los conflictos ya no se sitúa entre el mundo occidental y el mundo comunista, sino entre los países desarrollados y los que aún no lo están”. Han sido o son miembros de la Trilateral y/o han participado o participan en las reuniones del Grupo Bilderberg la casi totalidad de quienes han jugado un papel político clave en este conflicto: Bill Clinton, Tony Blair, Margaret Thatcher, Kofi Annan, Madeleine Albright, Bill Richardson, Sadako Ogata, Susan Rice, Raymond Chrétien, Jean Chrétien, Hillary Clinton, o Bernard Kouchner. Eso sin contar los mucho más numerosos miembros del Consejo de Relaciones Exteriores o del Real Instituto de Asuntos Internacionales. “Curiosamente”, nos encontramos con el hecho de que Miguel Barroso, estrechamente vinculado al diario Público desde su misma creación, es el esposo de la ministra de Defensa Carmen Chacón, quien a su vez ha sido hasta hace unas semanas, uno de los escasos miembros españoles de la Comisión Trilateral. También “casualmente”, Juan Luis Cebrián, junto a algunos otras personalidades públicas estrechamente relacionadas con el diario El País (el otro gran diario que llevó a cabo esa campaña contra nosotros y que ha mantenido desde el inicio una turbia posición sobre este conflicto), es uno de los escasos españoles que, al igual que ministro Miguel Ángel Moratinos y diversos altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores, son asiduos asistentes a las reuniones del Club Bilderberg, club que está en el origen de la Comisión Trilateral. El genocidio de más de ocho millones de seres humanos en el África de los Grandes Lagos ha puesto en evidencia, como no lo ha hecho ningún otro acontecimiento antes, la contradicción entre los objetivos oficiales de estos selectos clubes y sus prácticas reales, de gravísimas consecuencias. Quienes, más allá de intoxicaciones propagandísticas, conocemos bien el papel relevante de algunos, demasiados, miembros de estas organizaciones en la génesis y desarrollo de este conflicto, sabemos que tras dicha fachada honorable se esconden muy graves responsabilidades criminales.
• El importante rol que en este momento está jugando, sobre todo en el Congo, una Iglesia que se resiste a plegarse a estos grandes intereses. Una Iglesia que sigue siendo una de las pocas voces incómodas que aún se elevan frente a ellos y que, por eso mismo, está sufriendo una verdadera persecución desde el asesinato de monseñor Christophe Munzihirwa en octubre de 1996 hasta el día de hoy. Los amantes del bipartidismo y de todo tipo de dualismos maniqueos, aquellos a quienes les encantan los rígidos clichés de siembre (izquierdas y derechas, clericalismo y anticlericalismo, etc.), no deben sentirse demasiado cómodos con un tipo de análisis como el que acabo de hacer en el punto anterior. Otros los deben considerar especulaciones sobre fantasiosas conspiraciones… Parece que la memoria es corta, parece que algunos se han olvidado ya de las campañas parecidas llevadas a cabo por estos mismos poderos lobbies anglófonos para neutralizar en América Latina a una Iglesia liberadora, comprometida con la verdad y la justicia. Es bien conocida la estrategia que desarrollaron y siguen desarrollando allí, consistente en introducir sectas espiritualistas complacientes con el poder que se desentiendan de todo análisis sociopolítico y toda lucha por la justicia social. Amén de introducir también, si pueden, esta misma línea en la Iglesia católica. Es la misma estrategia que llevan a cabo en Ruanda y el Congo: “Actualmente el poder ruandés sigue considerando a la Iglesia católica como su enemigo estructural. A causa de su papel socio-económico que siempre ha jugado en Ruanda, esta Iglesia continúa figurando a la cabeza de las instituciones que hay que ‘tutsizar’ por todos los medios, para facilitar la gestión política del país. Cuando tres obispos católicos fueron asesinados por un escuadrón del FPR, se trataba precisamente de preparar el terreno para los cambios estructurales en la composición étnica de la jerarquía de la Iglesia. […] En las relaciones actuales con el Estado, la situación de las Iglesias protestantes no es menos preocupante. Están siendo recuperadas y utilizadas como contrapeso de la Iglesia católica. El caso típico es el de la Iglesia Episcopal que está asociándose estrechamente con el poder tras el reemplazo de varios hutus por tutsis bajo la presión del Estado.” Los misioneros y la mayoría del clero nativo de esos países africanos están en este momento volcados a tareas tan urgentes en favor de sus pueblos que no tienen tiempo para defenderse de calumnias en los foros mediáticos. Por eso es que artículos como el de Nicole Thibon (si es que merecen este nombre) permanecen meses y meses sin respuesta.

Sin embargo, últimamente se puede apreciar en Público un notable cambio de tono, cambio que quienes hemos sufrido la etapa anterior agradecemos sobremanera. Caben varias posibilidades en la explicación de dicho giro. La digna decisión del presidente José Luís Rodríguez Zapatero de no recibir recientemente a Paul Kagame (dada la fuerte campaña que llevamos a cabo centenares de ONG, plataformas y coordinadoras de ONG junto a los familiares de las víctimas españolas de Paul Kagame y un grupo de diputados, senadores y ayuntamientos), podría quizá haber obligado a este diario a dejar en evidencia a este criminal, a fin de justificar la decisión de nuestro presidente. O quizá sea que los profesionales honestos que hay en él hayan abierto los ojos frente a tanta farsa, como muchos otros los abrimos antes: el coronel Luc Marchal, máximo responsable de los cascos azules en Kigali durante el genocidio; el periodista Helmut Strizek; el historiador Bernard Lugan; la fiscal del Tribunal Penal Internacional, Carla del Ponte… O quizá la explicación esté en un conjunto mucho más complejo de causas, muchas de las cuales se nos escapan. En todo caso… bienvenido sea tal cambio.

Entrevista con Francois Houtart.

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Entrevista con el Padre Francois Houtart, miembro de la Comisión de la Verdad establecida por la Resistencia en Honduras
"La resistencia hondureña es una novedad en la historia del país"
Tortilla con Sal

Estamos con el Padre Francois Houtart, muy reconocido internacionalmente por sus análisis de la crisis actual en el mundo y muchos temas relevantes.

Padre, en parte su visita es para pasar algún tiempo aquí en Nicaragua para después, el 20 de julio, viajar a Honduras para participar en la Comisión de la Verdad establecida por la Resistencia en Honduras. Desde su punto de vista, ¿cómo ve la perspectiva de la Resistencia en Honduras en este momento?

Francois Houtart: Lo que pasó en Honduras ha tenido como resultado la constitución de una Resistencia que reagrupó muchos movimientos sociales - movimientos de campesinos, indígenas, obreros, estudiantes, etc.

Por primera vez se organizó, de manera orgánica, una red de movimientos sociales que tratan de actuar juntos en algunos puntos de acuerdo, y en particular, evidentemente, en el campo político. Eso es nuevo en la historia de Honduras.

Honduras es uno de los países de América Latina que nunca ha tenido una reforma agraria seria. Todavía queda la hegemonía económica y política de los grandes grupos económicos locales, que son algunas familias. Y estamos frente a una situación de tensión social extremadamente fuerte y de desigualdad económica grande.

El golpe evidentemente ha sido en función de algunas nuevas orientaciones que se tomaban en el campo político con el Presidente Zelaya - la adhesión al ALBA etc. Y fue precisamente un golpe organizado por las potencias económicas locales - la oligarquía local - apoyada por algunos sectores de los Estados Unidos, justamente para parar ese proceso.

Pero los movimientos sociales, evidentemente, no lo ven de esa manera y, felizmente, aprovecharon esta situación para organizarse de una manera para poder resistir este golpe de Estado que no solamente era político sino económico social.

El reconocimiento del gobierno de Lobo complica la situación de la Resistencia

Ahora la situación está difícil. El poder político y económico evidentemente está en manos de la derecha. Y el problema es que el apoyo internacional que está buscando ahora el régimen actual se apoya sobre el apoyo norteamericano, de los Estados Unidos, pero se ve que también en Europa hubo paulatinamente toda una transformación de actitud hacia un reconocimiento por lo menos de facto del gobierno actual basado sobre una farsa electoral.

Porque hubieron elecciones pero con casi el 60% de abstención y fue así que el pueblo expresó su desconfianza total frente al campo político. Así que el gobierno y el parlamento actual son la expresión de una pequeña minoría de la sociedad de Honduras.

Pero las elecciones han permitido al exterior tener la base legal para empezar con un reconocimiento – porque dicen “hubieron elecciones.” Y por eso, muchos países europeos empezaron a aflojar su resistencia frente al golpe y empezaron de hecho a retomar la cooperación, etc.

Eso, también, crea problemas un poco serios para la Resistencia porque es un apoyo internacional al régimen actual que trata de darle una legitimidad. Menos mal que la mayoría de las veces los países latinoamericanos no aceptan eso y todavía no reconocen a Honduras dentro del OEA, por ejemplo.

En el Cumbre con Europa, la condición fue que Honduras no fuera invitado porque la mayoría de los países latinoamericanos no reconocen la legitimidad política del golpe.

La Comisión de la Verdad es para construir la historia de lo que realmente ha pasado.

TcS: Entonces, ¿qué tan importante, desde su punto de vista, es el establecimiento de la Comisión de Verdad? Y ¿qué papel piensa Usted que va a poder jugar? ¿Cree que podrá, por ejemplo, defender los derechos básicos de la gente que han sido violados constantemente desde el golpe?

FH: Todo va a depender de la manera en cómo la Comisión va a poder trabajar. Porque, evidentemente, el gobierno no está muy a favor [de que la Comisión trabaje]. Va a hacer todo lo posible para impedir un trabajo normal.

Pero, el primer paso, es tratar de construir la historia - ¿qué ha pasado exactamente? - para tratar de dar una información más adecuada sobre lo que pasó con el golpe mismo.

La segunda cosa va a ser actuar sobre la violación de derechos, particularmente individuales, de periodistas, de dirigentes de movimientos sociales - que fueron arrestado o hasta asesinados - y tratar de ver todos estos casos de la manera más objetiva posible para tratar de ver si eso está vinculado con el golpe y de qué manera.

Y la tercera cosa es estudiar el problema de los derechos fundamentales del acceso al desarrollo, del acceso a la tierra, del acceso a la educación, etc., del conjunto de la población de Honduras, justamente porque no se trata solamente de derechos individuales sino de derechos sociales, y de desigualdades sociales que son inscritas en toda la organización colectiva de la sociedad de Honduras. Eso va a ser, me parece el trabajo de la Comisión.

La extensión de la presencia militar en América Latina

TcS: Hay mucha controversia sobre las bases norteamericanos en Colombia pero quizás un poco menos sobre las bases que se han establecido, o que se van a establecer de hecho, en Costa Rica con un acuerdo que acaba de ser comunicado al público. A la vez, hay algo que está pasando de manera casi oculta en Honduras que es la amplificación, la extensión de la presencia militar norteamericano en Honduras. Es como que estuvieran haciendo un cerco alrededor de Nicaragua. ¿Usted tiene una opinión sobre esto en el contexto centroamericano?

FH: Hay varias cosas que podría decir sobre esto. Primero, pienso que las reacciones fueron más fuertes alrededor de las bases en Colombia porque la oposición al régimen colombiano de Uribe era más fuerte y más clara que la oposición al gobierno en Costa Rica. Así también la vinculación internacional de la oposición en Colombia era mucho más grande.

Y por otra parte, era tan claro el asunto en Colombia que, después que se cerró la base de Manta en Ecuador, los Estados Unidos concentraron todas sus bases en Colombia. Y además Colombia es vecino de Venezuela. Todo eso hizo que la opinión mundial fue más alertada sobre ese problema que sobre lo que está pasando en Costa Rica.

El raro discurso del Embajador estadounidense en Tegucigalpa

Por otra parte, lo de Honduras es muy importante también. El año pasado, tres semanas después del golpe estuve en Honduras y fui recibido por el Embajador norteamericano en Honduras. Y muy curiosamente el Embajador, que se llama Hugo Llorens, es cubano de origen, empezó para decirnos que era muy contento de vernos y de ver que llevamos dos o tres de la comisión de derechos humanos “porque este golpe, no lo podemos aceptar.”

Dijo “yo recibí a la señora del Presidente Zelaya, se refugió en mi embajada durante una semana. Hace pocos días también recibí a un periodista de izquierda que se refugió en mi embajada. No podemos aceptar este golpe de estado.”

Entonces, conociendo la historia del personaje - que era adjunto de Negroponte - dijimos “qué raro el discurso.” Él nos dijo, “yo soy diplomático, y por eso tengo que defender el punto de vista de mi país.”

Lo que significa que si es Reagan va a ser de extrema derecha y si es Obama va a ser un poco diferente.

Pero después entendí que había diferencias de opinión en los Estados Unidos entre el Departamento de Estado, el Pentágano y la CIA. Porque el Pentágano y la CIA apoyaban el golpe y la perspectiva del Departamento de Estado era que había sido tonto hacer un golpe cuando, esperando algunos meses para las elecciones de noviembre, el problema se hubiera podido arreglar de manera legal. No estaban en contra del cambio, sino en contra de la manera en que se hizo.

En ese momento no habíamos tocado el tema de la base norteamericana [Palmerola] cuando él nos dijo “¡Aquí tenemos la base norteamericana más grande de toda América Central! ¡Tenemos centenares de soldados listos para intervenir en casos de terremotos, o de ciclones!”

Evidentemente este discurso fue poco creíble. Pero yo pienso que todo esto está dentro de la perspectiva del control del continente. Y también muy ligado con el problema del control de los recursos naturales.

Ha habido un drástico aumento en los gastos militares norteamericanos. En los dos últimos dos años ha habido un aumento de US$100,000 millones. Y esto es muy vinculado con la necesidad de controlar el agotamiento de los recursos naturales y especialmente los recursos energéticos. También, definitivamente, hay un aspecto de controlar los regimenes políticos que traten de emanciparse.

Y eso entra en esta perspectiva. Se hace alianza con los países que son de derecha, prácticamente, y así dividen a América Latina en dos.

Pocas perspectivas de cambio en Europa

TcS: ¿Cómo ve la crisis en Europa? ¿Cree que existen perspectivas de construcción de algún tipo de alternativa fuera del marco establecido del sistema actual?

FH: Creo que debemos ser muy conscientes de que Europa se está construyendo sobre la base de un mercado común. Esta ideología del mercado común ha estado orientando, realmente, todo el desarrollo de la Unión Europea.

Esto se expresa en el tratado constitucional de Lisboa, que es prácticamente la constitución europea. Este tratado fue aprobado, generalmente, por los parlamentos. Solo tres países hicieron un referéndum.

Y en los tres países donde hubo una consulta popular, ¡fue rechazada! Por eso trataron de evitar toda consulta popular en el resto de Europa.

En Europa lo que esta constitución hace es afirmar la orientación de comunidad de mercado, es decir el capitalismo, como base de la construcción europea. Eso es constitucionalmente.

Por otra parte, el tratado, afirma también la importancia de la OTAN como base para la defensa que significa la sumisión de Europa a los Estados Unidos. Esto también está en la propia constitución lo que significa que todavía estamos en una ola neo-liberal que, a pesar de la crisis y de todas las críticas, continúa. Miramos la privatización de los servicios públicos, de los ferrocarriles, de los correos, etc. - de todos los servicios públicos – esto sigue, sigue, sigue.

Por eso, por el momento no podemos esperar mucho de Europa. Todavía la hegemonía del capital es tal que la gente no reacciona. Sí reacciona de manera puntual, hay muchas reacciones en diferentes países pero en puntual. No hay una reacción revolucionaria, no hay una lucha de clases, son reacciones puntuales.

Se desconstruye poco a poco lo que fue la Europa social – el seguro social, las pensiones, los salarios que de hecho se están disminuyendo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional disminuye.

Así que estamos en una situación, para mí, muy bloqueada y no sé hasta cuándo va a durar. ¿Hasta cuándo vamos a aceptar este desmantelamiento de todas esas conquistas sociales del pasado? Yo pienso que [no hay una reacción revolucionaria porque la gente tiene miedo, tienen miedo de perder lo que todavía tienen. Esto provoca una reacción de conservatismo y no de lucha social.

Porque no se habla en bien del gobierno nicaragüense en Europa

TcS: Usted ha estado aquí desde hace cinco días, ha podido ver algo. Muchas de las cosas que están implementando aquí son cosas que importantes sectores de la izquierda en Europa reclaman. Sin embargo, por lo general, hablar bien de Nicaragua en Europa es una receta para la pérdida de influencia política en algunos círculos. ¿Cómo puede explicar eso Usted?

FH: Yo pienso que la actitud de la Europa política está vinculada primero con la concepción general que he descrito que no va a aceptar fácilmente nuevas paradigmas de orientación de los países latinoamericanos. Por eso hay una cierta resistencia a Venezuela, a Ecuador, a Bolívar y evidentemente a Nicaragua.

Por otra parte lo que llaman los valores fundamentales que quieren defender es en parte la democracia y es una democracia definida de manera muy formal. Por eso se ataca fuertemente a Nicaragua diciendo que hubo fraude en las elecciones y por eso Europa no puede aceptarlos y entonces hay que afectar la ayuda directa a la administración estatal.

Toman eso como pretexto precisamente de tener otra actitud frente a Nicaragua sin tener en cuenta los otros aspectos. Tal vez pueden tener razón en parte, pero no sé justamente si se ve el esfuerzo que se hace en Nicaragua ahora para transformar cosas desde el punto de vista social comparado con lo que ha pasado antes con los otros gobiernos.

Se debe de tener en cuenta todo eso. Pero ellos no lo hacen porque ven solamente el aspecto de una democracia formal - que tiene su importancia - pero deberían entrar en un juicio más global, más general.

TcS: Le agradecemos mucho, Padre, por su tiempo.

Anticooperación Financiera en los países del Magreb

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Si la opinión popular asocia la cooperación internacional a los recursos que se movilizan desde el Norte en favor del Sur, resulta intuitivo definir lo contrario, la anticooperación (1), como todo aquello originado en el Norte que interfiere negativamente sobre el buen vivir y el convivir de los pueblos del Sur. La anticooperación como contrario a la buena cooperación entre las sociedades del Norte y del Sur. Este nuevo concepto elaborado por David Llistar del Observatorio de la Deuda y la Globalización, no pretende ser otra cosa que englobar todo aquello que se puede dejar de hacer para poder transformar el sistema de ayuda internacional, que ha perdido su sentido versus los instrumentos transnacionales de lo que se trataran en este artículo que generan pobreza, destruyen ecosistemas y violan derechos humanos.
Desde esta perspectiva conviene preguntarse (ahora que las relaciones Norte-Sur en el Mediterráneo están al orden del día) como se interfiere en los países del Magreb, y con qué grado de impacto.

La anticooperación se divide en nueve esferas, que se pueden observar en el mapa a la izquierda de las cuales en este artículo solo daremos el ejemplo de una de ellas: la esfera financiera. El artículo hace un estudio sobre tres países del Magreb (Marruecos, Argelia y Túnez) En concreto se mostrará el ejemplo de Marruecos, ya que es el que evidencia más nítidamente lo que se quiere explicar. En todo caso al final del artículo se hace una conclusión y se expone lo que ha sucedido en toda la región.

Para exponer como se produce la anticooperación financiera en el Magreb se parte de la variable de transferencias netas de deuda (TND). Las TND se obtienen del resultado de restar la entradas de nuevo crédito que obtiene un país del exterior menos lo que se denomina servicio de la deuda, que es lo que se tiene que pagar de créditos anteriores (pago del principal e intereses de la deuda ya adquirida). Si el resultado es negativo, significa que sale más dinero del que entra, en forma de crédito, en el país. En ese caso, el país está pagando más en créditos recibidos de años anteriores de lo que ha recibido como crédito nuevo.

En base a esta variable, en un primer momento se comparan la TND con el stock (el importe que se debe) y el servicio de la deuda (su pago) para hacer una evolución de la deuda. En segundo lugar se analiza esta variable de estudio con la ayuda como donación (es decir sin incluir nuevo crédito que se contabiliza como ayuda) (2). Estas variables nos permiten evaluar si existe o no anticooperación financiera.

El caso de Marruecos se constata claramente que desde hace más de dos décadas las transferencias netas de deuda pública son negativas. Es decir, que en los 20 últimos años las administraciones públicas marroquíes han pagado más en créditos adquiridos en el pasado que el nuevo crédito obtenido en el exterior.
En este período coincide que las TND han estado por debajo de la ayuda libre de deuda (ayuda en la que no se contemplan nuevos créditos). Esto quiere decir que hace más de 20 años que las administraciones públicas marroquíes reciben menos en concepto de ayuda al desarrollo que lo que les cuesta conseguir créditos en el exterior. A más, aunque paguen la deuda, esta no para de crecer.

Para poder entender todo este proceso que se describe en un solo gráfico se tiene que hacer un breve repaso de la evolución económica del país para ver como han evolucionado las transferencias netas de deuda y por qué desde hace 20 años son negativas.

La década de los 70 es un período donde las TND públicas son positivas ya que es cuando se empieza a dar créditos para dar sitio a la obertura económica (mirar grafico). Se dan inversiones dirigidas a la industria y al desarrollo del turismo. Se producen los primeros acuerdos con la UE (en 1976) que no se cumplirán debido a la crisis del petróleo y la guerra con Argelia, entre otros factores.


En cambio en la década de los 80, es un período de aplicación de los Planes Ajuste Estructural (1983-1992). Tal y como muestra el gráfico, las TND y la Ayuda libre de deuda tendrán fluctuaciones muy variables debido a los cambios producidos en la economía marroquí.

En los años 90 las políticas económicas de Marruecos llevaron a la estabilidad macroeconómica del país, por no suficiente como para estimular el crecimiento y reducir el paro. Se emprendió un programa de reestructuración económica con la aplicación del Plan de Ajuste Estructural, con la liberalización del sistema financiero (1994) y la privatización de las telecomunicaciones (3), agua y energía. Como también la reducción del gasto público y la reforma del mercado laboral y la reforma en el 1995 del código de inversiones. Actuaciones que fueron “elogiadas” por organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, y que llevaron a la confrontación frecuente de sindicatos y gobierno, y la consolidación de un sistema precario cada día más pobre. El dinero obtenido por estas reformas fue directamente para pagar deuda en detrimento del gasto público para el desarrollo de la sociedad marroquí. A partir de esta etapa las TND serán siempre negativas. En esta etapa también se firmó el Acuerdo de Asociación con la UE (en 1996) que incluía la libre circulación de mercaderías y capitales. Desde entonces la UE es el socio principal comercial del país (teniendo cerca del 75% de las exportaciones de Marruecos y que proporciona un 60% de sus importaciones). Francia representa aproximadamente una cuarta parte de las importaciones del país y un tercio de sus exportaciones. En el caso de la agricultura, los efectos de una sequía que se produjo el año 1999 comportaron unas fuertes consecuencias en la economía marroquí, ya que es un sector clave. Se produjo una desaceleración económica en 1999 por la sequía y después un crecimiento del 6% en 2000 gracias a las lluvias.

La estabilidad macroeconómica juntamente con el crecimiento económico relativamente lento caracterizaron la economía marroquí desde 2000 hasta 2005. El gobierno introdujo una serie de importantes reformas económicas en este período. La economía continuó siendo excesivamente dependiente del sector agrícola (13% al 20% del PIB). El 36% de la población marroquí depende directamente de la producción agrícola. La deuda externa se situó cerca de los 19 mil millones de dólares en 2002 (4), pero gracias a las fuertes divisas y una gestión activa de la deuda externa (“gracias” a las privatizaciones) que permitieron pagar la deuda. El gobierno continuó con la liberalización del sector de las telecomunicaciones en 2002, así como las normas de exploración de petróleo y el gas. El año 2003 el gobierno funcionó gracias a lo ingresos de las privatizaciones. En este periodo aunque la economía marroquí tuvo crecimiento, no redujo la pobreza.

Durante estos últimos diez años se firmaron diversos tratados. En el año 2004 se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (establecimiento de zonas francas) y el Acuerdo de Agadir (establecimiento de una zona árabe de libre comercio, para cumplir con las normas requeridas de origen para poder exportar al mercado europeo). Más adelante, en 2008, se firmó un Estatuto avanzado con la UE parecido al estatus turco con Europa. Todos estos acuerdos han comportado un creciente endeudamiento, por el aumento de préstamos, cosa que hace que las TND empiecen a aumentar hasta ser positivas. No obstante, no se puede decir que esto haya supuesto una mejora en el desarrollo de la población marroquí.

Expuesto el caso de Marruecos se puede afirmar que en el estudio llevado a cabo en Argelia y Túnez se pueden distinguir tres etapas parecidas pese a los diferentes procesos y evoluciones de sus economías. En la primera, durante los años 70, las economías recibieron créditos para poder “modernizarse” y dar paso a un proceso de industrialización. En la segunda, que va de los 80 hasta 1995, se aplicaron los Planes de Ajuste Estructural (en Marruecos en 1983, en Argelia en 1994, en Túnez en 1986) debido a períodos de crisis, abrieron sus economías al mercado libre para tener un crecimiento más rápido y poder pagar la deuda de la etapa anterior (crecimiento que ha quedado constatado que no ha ido ligado a desarrollo). La tercera etapa integraría 15 años, en que se ha continuado con la apertura del mercado con la firma de Acuerdos de Asociación, zonas francas, áreas de libre comercio con EE.UU y la UE. Esta última etapa ha acabado de consolidar una economía aún más débil y dependiente e incapaz de proporcionar desarrollo; por un lado, con un continuo crecimiento del stock de la deuda imposible de liquidar aunque no se haya parado de pagar; y por el otro, una total dependencia en las relaciones comerciales y las exportaciones con el Norte. En los tres casos vemos como estos tres países se ven obligados a cumplir con las reglas impuestas por las organizaciones internacionales financieras; regidas por las oligarquías del Norte y apoyadas por las oligarquías del Sur. Así pues, se puede afirmar y evidenciar que existe anticooperación financiera desde el Norte hacia sus economías. En este sentido podríamos decir que tan sólo en el caso que se revertiera esta situación sería posible restituir la justicia económica y tendría sentido afirmar que el Norte esta cooperando realmente con el Magreb.

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Notas:

(1) Llistar, D. Anticooperación. Interferencias Norte-Sur. Los problemas del Sur Global no se resuelven con más ayuda internacional. Barcelona: Editorial Icaria, Col. Antrazyt, 2009

(2) Los créditos se pueden contabilizar como AOD si se dan mejores condiciones que la de los mercados financieros.

(3) El programa de privatización cobró impulso el 1999 y 2000 con la venda de una participación del 35% a Marroc Telecom (MT), el proveedor de telecomunicaciones. Marruecos fue uno de los primeros países árabes en iniciar un programa de estado vendiendo empresas, con 114 empresas identificadas para la venda en 1993.

(4) OUAZZANI Aicha,N. Kamal, L.Zakia, S. Loubna. 2005/2006. Opportunités et défis d’une zone de libre-échange. Cas de l’économie marocaine. Universite Moulay Ismail. Meknes. Marroc.

ZAPATERO Y KAGAME SUPERHEROES

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LA REUNIÓN DE LOS SUPERHÉROES EN MADRID. ¿QUIÉNES SON?

Santiago Izco Esteban

Según la Secretaria de Estado de Cooperación, el presidente de Ruanda, junto con empresarios, políticos e intelectuales de todo el mundo, viene a Madrid. Han sido convocados por Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU. Zapatero es el elegido para co-presidir el grupo naciente, junto a Paul Kagame, el presidente Ruandés. La misión de todos, según Ban Ki-moon, será dar un impulso definitivo a la consecución de los ‘Objetivos del Milenio’. Estos son un proyecto central hace años en la ONU: Reducir las tasas mundiales de analfabetismo, enfermedades, hambre. En palabras del Jefe de la ONU: Esté será un grupo de ‘Superhéroes contra la Pobreza’.

Desde luego son Superhéroes con Superpoderes. Presidentes de países (Zapatero, Kagame), ex-presidentes (Michelle Bachelet), empresarios (Bill Gates), el economista neoliberal más famoso del mundo (Jeffrey Sachs), dueños de medios de comunicación (Ted Turner). La lista no está aún cerrada. Les une además que ya todos han ido creando iniciativas con vocación transformadora del planeta, independientemente del éxito aparente de cada una. Por ejemplo, los propios ‘Objetivos del Milenio’ (iniciativa de Bank Ki-moon con el propio Sachs, su asesor), la ‘Alianza de las Civilizaciones’ (Zapatero), la ‘Iniciativa por las Religiones Unidas’ (Ted Turner). El ‘Instituto de la Tierra’ (Cambio Climático, Población, dirigido por Sachs). La ‘Fundación Bill Gates’, omnipresente en toda África en la lucha contra las enfermedades. Turner, dueño de la NBC, es además miembro destacado del ‘Good Club’, el más conocido grupo de filántropos americanos (con Rockefeller, Soros…).

Quieren combinar sus superpoderes y unirlos para unos Objetivos concretos contra la Pobreza. Es histórico, aunque no parezcan acusarlo mucho en los medios (será por el mundial). Además, España recibe un papel central, con la copresidencia del grupo ofrecida a Zapatero, y esta primera reunión el 16 de Julio en Madrid.

Estos encuentros de poderosos parecen recordarnos a los sencillos ciudadanos que las mejoras de este mundo, las de verdad…vaya, deben hacerlas ellos. Nos despiertan al realismo: ¿No mueven el dinero, y no es todo al final cuestión de dinero?. Así que los imaginamos en sus reuniones a puerta cerrada, poseídos de su gravísima responsabilidad, ante enormes mapas del mundo, concentrados ante proyecciones económicas y sociopolíticas sobre el futuro mundial. Y esperamos su sonrisa feliz (algo cansada) cuando tras su retiro en algún hotel rodeado de policía, las cámaras del mundo reciban sus declaraciones finales. Adelantamos que comprometerán cifras inimaginables de dinero, y que nos dejarán entrever los acuerdos a altísimo nivel, la mayoría muy secretos, a que habrán llegado.

Aún no hemos dicho nada de la persona clave en el grupo. Paul Kagame. Es un hombre de moda, escalando presencia internacional. Su figura crece, desproporcionada al tamaño físico del país que gobierna, Ruanda. Fue el primer convocado. De apariencia atlética, muy alto, joven, seguro. Un luchador. Educado como militar en USA. Su pequeña Ruanda, de la que apenas recordamos ciertas imágenes de cuerpos y machetes ha experimentado un crecimiento espectacular, según dicen. Es uno de los principales receptores de ayuda, sobre todo americana, y él mismo parece el hombre fuerte tanto de los EEUU como de la ONU en África. Todos pueden contar con sus soldados para las misiones humanitarias, como en Darfur. En el AFRICOM, que es el mando militar estadounidense en ese continente (creado para la ‘estabilidad y la lucha contra el terrorismo’ allí) su ejército es la niña bonita, ellos lo entrenan. Por otro lado, las declaraciones políticas de este líder africano no dejan indiferente: Critica siempre la idea de África como el continente mendigo de ayuda.

Por eso, miren, quizá esta vez deban aplaudir y vitorear a la puerta esos grupos antisistema que siempre gritan contra las reuniones de ‘poderosos’. Porque, ya ven, esta vez…vamos todos a una. Esta vez es Contra el Hambre, contra la Enfermedad, contra la Pobreza en el mundo. Con un presidente africano y uno europeo liderando unidos la lucha más justa. Por fin.

Más aún, ante la ocasión, esos ruidosos jóvenes y nuestra calladita sociedad civil podríamos resistir la desconfianza. Reconozcámoslo, hemos desarrollado el hábito de ‘destripar’ a los ‘poderosos’, de buscar sus ocultas intenciones, asumiendo que siempre, al final, son malignas, o al menos, egoístas. ¿Y si les damos esta vez el beneficio de la duda? Vienen amparados por la ONU, incluyen a premios Nobel de la paz, presiden las mayores fundaciones benéficas del planeta. Lo sé, quizá se ponen a ello más tarde que pronto, y quizá no consigan cumplir al 100% lo que prometan. Quizá ni el 10%. Pero desde luego se unen y ‘arremangan’ juntos, por fin, y por algo bueno...

Problema: ¡Internet es una ventana tan fácil a las vergüenzas ajenas!. A una tecla de distancia (sí, he caído) comienzan las ‘sorpresas’, están todas ahí, hagan la prueba. Kagame, crecido en Uganda, llegó a la Ruanda que ahora gobierna con una invasión a sangre y fuego. Así se inició la ‘Gran Guerra Africana’ (llegó a implicar a 9 países, golpes de estado, asesinato de cuatro presidentes), la Guerra de los Grandes Lagos, que inestabiliza todo el África Central. Su grupo controla ahora toda esa vasta región, una zona llamada ‘escándalo geológico’ porque es tan rica en recursos minerales, tan rica, que de verdad cuesta imaginarlo. Él es el vencedor en la mayor guerra desde las guerras mundiales. Aunque el conflicto nunca acaba.

Insisto, sigan ustedes mismos, está todo ahí: ¡Kagame está encausado por la Audiencia Nacional Española!. ¡Junto con toda su cúpula política y militar! ¡El presidente de un país, con todo el gobierno de un país y con todos sus jefes militares buscados por la Justicia!. Por lindezas como genocidio, lesa humanidad, robo de bienes en conflicto armado, creación de organización terrorista, pillaje…y por el asesinato de nueve ciudadanos españoles. Y entonces ya no hay quien pare, como quién ha metido el dedito en el pastel prohibido. ¿Quién es en realidad Paul Kagame? ¿Por qué se le rodea de grandes hombres y se les trae como ‘Superhéroes de la Pobreza’? ¿Por qué en Julio de 2010? ¿Y por qué a España? Ya la hemos liado. Con lo sencillo que es dejar a los grandes con sus cosas, y nosotros, sencillos ciudadanos, darnos a lo nuestro, ya se sabe: Animar a la roja en el mundial, olvidar por unos días la hipoteca...

Incluso uno se pregunta qué les habrá picado a nuestros jueces, y si no nos estarán metiendo ‘donde no nos llaman’. Dicen los españoles en Ruanda que su vida allí se ha hecho difícil, que hasta al cónsul lo amenazan. Quizá Kagame y su gobierno acusado en masa están molestos. ‘Dónde no nos llaman’ (el auto del juez Andreu Mirelles) son 180 páginas (vean, vean, les garantiza esta asombrado lector que si las empiezan las acabarán). Pruebas abrumadoras y declaraciones de testigos (protegidos por anonimato, cosa comprensible). Se le acusa de haber creado (presuntamente) la mayor banda criminal de la historia. De asesinar (presuntamente) a presidentes de varios países para llevar estos al caos y hacerse con el poder. De crear con ellos (presuntamente) un régimen de terror en Ruanda. De organizar (presuntamente) la violación masiva de mujeres como arma de guerra, para provocar la huída de millones de personas de las regiones mineras del Congo. Se le acusa de (presuntamente) bombardear –literalmente- los campos de refugiados donde esa población desesperada había huido (se hacinaban todavía en esa región codiciada) y de buscar su absoluto exterminio. De realizar en fin (presuntamente) un genocidio de proporciones históricas y eliminar cientos de miles de cuerpos arrojándolos a fosas comunes, o a lagos y ríos. Testigos declaran como dio la orden de ametrallar y lanzar granadas sobre unas mil personas tras encerrarlas en un estadio de fútbol. Presuntamente. Y el asesinato de aquellos nueve ciudadanos españoles, testigos incómodos, con estas palabras: ‘Te he dicho que acabes ya con toda esa basura’

Todo siempre ‘presunto’, sí, porque la justicia internacional le ofrece un juicio justo, donde él podrá defenderse. Aunque de momento no puede ser arrestado, lo protege la inmunidad que le otorga ser jefe de estado.

El mes que viene…hay elecciones en Ruanda.

Ya ven, agenda ocupada, lucir imagen luchando con los grandes del mundo contra la Pobreza, dar la mano al presidente en cuyo país la Audiencia Nacional emite su orden de arresto, y ganar las elecciones en su país. Si aún tienen ganas, denle a la tecla, vean Uds a la oposición agredida y encarcelada, a exiliados acallados a balazos en otros países, a periodistas y dirigentes de organizaciones de derechos humanos asesinados… ¿Ven? Basta meter unos pocos nombres en su buscador favorito (activista de derechos humanos congoleño Floribert Chebeya, periodistas ruandeses Jean Leonard Rugambage y Gasasira, joven ruandés Mani Uwimana, abogado americano Peter Erlinder, candidata de la oposición Victoire Ingabire, general huido de Ruanda Nyamwasa)…y luego no se asusten.

Y sigan por John Lasker (por ejemplo, ‘siguiendo un rastro de minerales…’). Y por los Informes de paneles de expertos de la ONU sobre el ‘saqueo’ de minerales estratégicos en 2001 (informe S/2001/357), 2002 (S/2002/1146) y 2009 (“La Explotación Ilegal de Recursos Naturales y otras Riquezas de la República Democrática del Congo 2009”), que responsabilizan todos a Kagame, a su propia red de empresas, y a más de 200 empresas extranjeras. Hablan del trabajo esclavo de niños y campesinos en las minas, a punta de pistola. Y del tráfico de armas en la zona. Seguro que algunas de estas empresas multinacionales les suenan.

Estoy inquieto. ¿No saben Ban Ki-moon, Ted Turner, Bill Gates, Zapatero, quién va a ser su compañero? Ban Ki-moon debe saberlo, porque el juez español señala que ha denegado (ilegalmente al parecer) enviar pruebas cruciales que oficialmente tiene la ONU en su poder, sobre el saqueo ‘empresarial’, y sobre el asunto aquel tan vergonzoso del exterminio de los refugiados. ¿Por qué acepta que uno de los generales acusados siga en un alto puesto en la misión de los cascos azules en Sudán?

Extraño papel el de la ONU en aquellos años 96 y 98, negando literalmente al mundo la existencia de aquel millón de personas que se hacinaba en los campos. Luego, cuando Emma Bonino de la Unión Europea, desencajada por el horror silenciado, grita al mundo el ‘error’ del ACNUR, estos declaran el cierre inmediato de los campos (y por tanto la ayuda) y comienzan a forzar su repatriación (¿eso es legal?). Repatriación, es decir, su salida de la valiosa tierra disputada, su vuelta forzosa a los asesinos de los que huyen. ACNUR ofrecía una recompensa de 10 dólares a los congoleños que entregasen a los refugiados que encontrasen huyendo por su selva.

Extraña la nula repercusión que ha tenido, bajo mandato de Kofi Anan y de nuestro Ban Ki-moon, las conclusiones de sus propios paneles de investigadores sobre el Saqueo del Congo. Estos, tras años de recopilar pruebas, denunciaron en 2004 a aquellas empresas en su propia Secretaría General, pero luego, de golpe, todas fueron exoneradas. Y por allí siguen. Extraña el papel de los medios de comunicación internacionales, que silencian un holocausto solo comparable con la Shoah judía.

Extraña el papel de la administración americana (La Administración Clinton primero, Bush después) que hizo oídos sordos incluso al análisis que presentó el 6 de Abril de 2001 en el Congreso norteamericano Cynthia Ann McKinney, nada menos que la entonces congresista en la comisión de Política Exterior, y enviada oficial a la zona. Se titulaba ‘Acciones encubiertas en África: Una pistola humeante en Washington DC’. Dimitió. Ahora ofrece su testimonio a nuestro juez.

Llega uno a pensar que quizá Kagame, educado y entrenado en EEUU, es efectivamente el nuevo ‘hombre fuerte’ de algunos Gobiernos Occidentales en África (vean quién es su asesor y relaciones públicas, sorpresa…Tony Blair). Que quizá es el nuevo puño de hierro ‘capaz de hacer lo necesario’ para el nuevo dibujo de África que se deseaba en aquellos 90, caído el bloque del Este, perdido el interés de Francia, preocupados (fue la histeria de los 90) por el ‘agotamiento’ de los recursos, y por la creciente influencia allí de China (pregunten a cualquier Congoleño sobre la muerte de Laurent Desire Kabila)

O quizá es peor. A lo mejor ocurre que hay personas tan aburridas de tanto dinero y tanto poder que ya solo les excita eso de la ‘Real Politik’, y juegan a ella como niños, pero en tableros muy reales: Cambiar presidentes y fronteras, comprar y vender países, regalar a los amigos nuevos mercados donde vender sus armas o recoger materias primas. Quizá en su juego utilizaron a un psicópata local (hay siempre un Hitler disponible en cada época y lugar) mientras se mantenían con emoción en la sombra, excitados pero sin mancharse las manos.

Si es así, a lo mejor hay gente blanca, limpita y civilizada sorprendidos porque su general favorito se les ha ido de las manos, y porque a un juez español le importe. ¿Crearon a un Hitler y esperaban que se comportase?. A lo mejor sienten que abrieron la caja de Pandora y ahora no pueden cerrarla, no saben cómo, y que sería embarazoso y poco rentable. Quizá, todos juntos, de la mano, prefieren huir hacia delante, seguir ocultándolo todo. Tienen los medios.

Ocultar en áfrica es acallar a quién habla (qué interesante los análisis de la situación que hacía Joaquim Vallmajo, uno de los españoles asesinados, siempre escribiendo a España ‘para que se sepa la verdad’). Ocultar aquí es más fácil, basta seguir haciendo películas sobre odios tribales y machetes, o conmover nuestros corazones con frecuentes envíos de ‘ayuda’. Y pienso, un poco inquieto, que quizá mentirnos es fácil, sobre todo, porque preferimos no saber. Este ciudadano que les habla ya duda si debió hurgar, si debió mostrar. Quizá nos encanta nuestro papel en la historia, el de consumidores ignorantes y felices (o no) de lo que allá ‘abajo’ roban –con violencia- para nosotros, y de lo que –para nosotros- fabrican con esclavos.

Y me pregunto quién compró y a qué precio el coltan de este ordenador en que tecleo. Quién hizo para mí las piezas del ratón. Quién sostiene y a qué precio, la ‘calidad de vida’ de Occidente.

Y pienso, aún más inquieto, en aquellos buenos ciudadanos austriacos y alemanes, paseando por sus hermosas ciudades sin preguntarse por qué desaparecían los judíos, o a dónde los llevaban los camiones.

Y me pregunto quiénes, quiénes son estos ‘Superhéroes contra la Pobreza’, y por qué nos dirán que hay que mandar a África mucho dinero, y comida, y muchos cascos azules.

España, mientras, ha dejado de ser el séptimo productor mundial de armas. Ahora ya es el sexto. España participa en el AFRICOM, mano a mano con los americanos que lo dirigen, entrenando a las élites de militares africanos, al parecer, para que sean buenos y mantengan allí “la paz”. La nuestra.

Y me pregunto por qué la Unión Europea no considera necesario mandar observadores a las elecciones en Ruanda, cuando a día de hoy ya se oyen disparos y granadas, y la oposición no puede ni registrarse. O por qué es recibido Kagame con honores por Sarkozy, cuándo un juez francés también lo requiere por asesinato. O por qué nuestras empresas se sienten atacadas ante campañas como ‘Publiquen lo que Pagan (En África)’.

Me pregunto si realmente están tan lejos aquellas mujeres que los soldados de Kagame están violando en este instante. Si están gritando de terror y si huyen de su tierra amada. Me pregunto cómo puede librarse en silencio una guerra en la cocina, si en realidad afecta a toda la casa.

Me pregunto si debí plantear ‘por qué huiste a Europa’ al congoleño que vendía en el barrio ‘La Farola’ y que ya repatrió la policía.

Y sobre todo me pregunto por qué callamos. Por qué traen a Kagame aquí y callamos, por qué vienen esos ‘grandes’ con él, qué le deben, qué les debemos. Por qué fundan nuevas religiones y abanderan la lucha por el Planeta. Y por qué, por qué se disfrazan precisamente de ‘Superhéroes contra la Pobreza’.

Quizá todos debamos quitarnos los disfraces y las máscaras. Y abrir los ojos. Y avergonzarnos.

Señor Presidente, no se preste. Apoye realmente a los pobres. Mejor dicho: Empobrecidos.