EEUU acusada de genocidio en el Congo

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Glen Ford, Black Agenda Report

Analistas de izquierdas han estado informando durante años de que los aliados de EEUU Ruanda y Uganda son los principales responsables de la muerte de, al menos, seis millones de congoleños. Ahora un informe filtrado de las Naciones Unidas ha confirmado que los crímenes de Ruanda en Congo pueden elevarse al nivel de genocidio, puesto que las fuerzas del Presidente Paul Kagame asesinaron a ancianos, niños y mujeres hutus sin tener en cuenta su nacionalidad. Los mentores y proveedores de financiación del presidente ruandés Paul Kagame en el gobierno de EEUU deben ser considerados igualmente responsables.

“Millones de personas murieron mientras los aliados de Washington ocupaban y saqueaban las regiones orientales de la República Democrática del Congo.”

Un informe de las Naciones Unidas que se ha filtrado filtrado, el cual documenta las atrocidades ruandesas que “podrían ser clasificadas como crímenes de genocidio” en el este de Congo, ha creado una crisis política que amenaza con trastocar los planes de Washington para dominar el continente. El régimen de la minoría tutsi de Ruanda – un estado cliente estadounidense que actúa como mercenario a favor de los intereses de EEUU en África, junto con Uganda – amenaza con retirar sus soldados de las misiones de “mantenimiento de la paz” de las Naciones Unidas si el informe no es suprimido. Las misiones de las Naciones Unidas en Chad, Haití, Liberia y Sudán son de hecho extensiones de la política exterior de EEUU, de la misma manera que las tropas de Uganda y Burundi apuntalan el “gobierno” respaldado por EEUU en Somalia bajo la apariencia de fuerzas de la “Unión Africana”.

La crisis de Ruanda amenaza con revelar el papel de EEUU permitiendo la muerte de, al menos, seis millones de personas mientras los aliados de Washington ocupaban y saqueaban las regiones orientales de la República Democrática del Congo. Lo que está en juego no es solo la reputación del presidente ruandés Paul Kagame, un alumno de la US Army Command and General Staff College (escuela de mandos y personal militar de apoyo del ejército de EEUU), en Fort Leavenworth, Kansas, sino toda la estrategia estadounidense para la militarización de África y explotación de sus riquezas.

El informe de 545 páginas detalla los crímenes cometidos en Congo por el ejército ruandés y sus aliados entre marzo de 1993 y junio de 2003, y refuerza los cargos que vienen de antiguo de que las fuerzas de Kagame fueron también agresores y asesinos de masas durante los asesinatos masivos de 1994. Cuando los rebeldes tutsis de Kagame – previamente radicados en Uganda – se hicieron con el control de Ruanda después de 100 días de luchas y limpieza étnica, persiguieron a más de un millón de refugiados hutus en el vecino Congo. Allí, cazaron y mataron un número indeterminado de miles de ancianos, mujeres y niños en 600 incidentes documentados que son, como mínimo, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Los autores del informe creen claramente que los tutsis participaron en un claro genocidio – la erradicación a propósito de un pueblo – puesto que los hombres de Kagame no hicieron ninguna distinción entre refugiados hutus ruandeses y hutus congoleños; los mataron a todos. Los tutsis congoleños y de Burundi se unieron a los tutsis ruandeses de Kagame en los asesinatos de masas – lo que confirma la naturaleza racial o étnica de la matanza.

“Los hombres de Kagame no hicieron ninguna distinción entre refugiados hutus ruandeses y hutus congoleños; los mataron a todos.”

El ejército rwandés tutsi permaneció en el este de Congo para explotar los raros minerales de la región, explotando mano de obra esclava y vendiendo el botín a las corporaciones multinacionales. Se les unieron los militares ugandeses, que también se establecieron como soldados/empresarios en suelo congoleño. Los ruandeses y ugandeses permanecen en la región, gansters uniformados africanos aliados con corporaciones euro-estadounidenses en un campo de exterminio que se ha tragado posiblemente a seis millones de congoleños. Algunos estiman las cifras de muertos congoleños en áreas controladas por Ruanda, únicamente, en tres millones y medio. Su sangre y patrimonio cultural robado ha convertido a Kigali, la capital ruandesa, en un faro luminoso de la empresa capitalista – una historia de éxito del “libre mercado”.

Una carnicería a semejante escala no podría haber ocurrido si no fuera por la complicidad de EEUU, que ha protegido a Kagame en todas las coyunturas. Tras entrenarlo para operaciones de mando al más alto nivel, EEUU financió a los rebeldes de Kagame a través de su cliente ugandés, el Presidente Yoweri Museveni. Cuando los rebeldes de Kagame invadieron Ruanda, algunos de ellos aún vestidos con el uniforme ugandés, los estadounidenses desestimaron las quejas del presidente hutu. Cuando el avión que llevaba al presidente hutu y su homólogo burundés fue derribado por un misil – casi con toda seguridad por hombres de Kagame – y se desencadenaron asesinatos en masa, EEUU forzó a las Naciones Unidas a retirarse del país – un movimiento que solo podía beneficiar a las fuerzas armadas y bien entrenadas de Kagame, las cuales conquistaron rápidamente toda Ruanda. Cuando informes de las Naciones Unidas mostraron que Kagame estaba asesinando 10.000 hutus al mes dentro de Ruanda, incluso después de que la oposición se hubiera hundido o huido, EEUU detuvo una investigación. Después los hombres de Kagame cayeron sobre Congo como un enjambre, y comenzó el genocidio más grande.

“Una carnicería a semejante escala no podría haber ocurrido si no fuera por la complicidad de EEUU, que ha protegido a Kagame en todas las coyunturas.”

El informe de las Naciones Unidas filtrado no puede devolverse a un cajón. Kagame, que etiqueta a todos sus críticos como “genocidaires” o apologistas del genocidio, es expuesto como “el mayor asesino de masas sobre la faz de la tierra, hoy en día,” como lo describe Edgard S. Herman, co-autor de The politics of Genocide. Los mentores y proveedores de fondos de Kagame en el gobierno de EEUU, los cuales instigaron su genocidio en Congo, deben ser considerados igualmente responsables – si no más aun, puesto que las corporaciones de EEUU consiguen los mayores beneficios de los minerales de sangre de Congo, y el ejército de EEUU obtiene los mayores beneficios de los servicios ruandeses y ugandeses como mercenarios siempre a la entera disposición de EEUU en África.

Sería magnifico si Kagame sufriera un ataque patológico e hiciera honor a su amenaza de retirar sus soldados de Haití, Chad Liberia y Sudán. Pero eso causaría serios inconvenientes a EEUU, a cuyos intereses sirven las misiones de “mantenimiento de la paz” de las Naciones Unidas. Kagame no tiene ningún problema en matar millones de hutus en Congo, pero no se atreverá a disgustar a la superpotencia a la que le debe su carrera sangrienta.

COCA COLA DENUNCIADA EN INDIA

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Heidelberg/Madurai, 09.08. 2010 - El gabinete del estado de Kerala ha establecido un Tribunal de Reclamaciones de Plachimada para repartir las indemnizaciones de 216,26 rupias crore (aproximadamente 46,2 millones de dólares estadounidenses) de la Compañía de Bebidas Hindustan Coca Cola por los daños ecológicos que causó en Plachimada, Kerala.

La formación de un tribunal fue anunciada el 30 de junio de 2010 con motivo de las recomendaciones de un Comité de Alto Poder que fue establecido por el estado de Kerala. El 22 de marzo de 2010, el Comité había pedido públicamente que Coca-Cola se hiciera responsable de la suma estipulada. El tribunal juzgará los litigios relativos a la reparación del daño provocado por la planta embotelladora de la empresa en Plachimada y otros pueblos cercanos. La suma está destinada a compensar a los residentes de Plachimada por las pérdidas derivadas en agricultura, los problemas de salud y la pérdida de salarios, entre otras cosas. La planta en el distrito de Palakkad se cerró en marzo de 2004 tras una orden del Tribunal Supremo y las continuas protestas de los residentes de Plachimada. FIAN apoyó estas protestas con una Acción Urgente en 2003, pidiendo respeto a los derechos de los agricultores en el acceso al agua y la alimentación.

En 1988, la compañía Coca-Cola estableció una fábrica cerca de la aldea de Plachimada, en el estado indio de Kerala. La planta estaba produciendo 85 camiones cargados de bebidas por día, cada uno con 550-600 cartones de 24 botellas de 300 ml. Con el fin de cubrir las necesidades de agua para esta producción, la empresa excavó varios pozos profundos en la tierra comprada por la empresa, tradicionalmente agrícola. Antes de la adquisición de la tierra de agricultores privados y la conversión de los mismos en un polígono industrial, la comunidad local, en su mayoría personas indígenas, dependían de la tierra para sus medios de subsistencia como jornaleros agrícolas. La empresa extrajo alrededor de 1.500.000 litros de agua al día. El uso de estas enormes cantidades de agua dio lugar a un agotamiento de las aguas subterráneas. Otros agricultores a pequeña escala o marginalizados no pudieron usar sus bombas durante el tiempo suficiente para regar sus campos, lo que llevó a una disminución de su cosecha - y la subsiguiente denegación de trabajo asalariado a los jornaleros agrícolas indígenas y sin tierra. El proceso de producción de la fábrica no sólo condujo a una peligrosa escasez de agua, sino también a la contaminación de las fuentes locales de agua debido a la emisión de metales tóxicos como el cadmio y plomo salino. Como consecuencia, alrededor de 1000 familias indígenas sin tierra, que dependen del trabajo asalariado agrícola, se vieron afectadas.

Después de una campaña bajo el nombre Comité para la lucha Plachimada" (Plachimada Struggle Committee) que alertó al gobierno del estado y atrajo una significativa atención internacional de los defensores de los derechos humanos, trabajadores sociales y activistas del desarrollo en el estado de Kerala formaron una coordinadora llamada "Comité de Solidaridad de Plachimada" (Plachimada Solidarity Committee). FIAN ha estado estrechamente vinculado y capacitando al Comité para la lucha Plachimada".

La fábrica de Plachimada se cerró en 2004. Además de cerrar la planta, el Adivasi Samrakshana Sangham, el grupo principal del Comité para la lucha Plachimada y el Comité de Solidaridad de Plachimada presentaron una demanda de indemnización al gobierno del estado de Kerala. Pidieron una compensación de al menos 48 millones de dólares estadounidenses para los agricultores de la región. La reciente designación de un tribunal por el gobierno de Kerala se anunció durante el caso pendiente de Bebidas Hindustan (filial de Coca Cola S.A.) que buscaba poder reabrir la fábrica cerrada.

Las mentiras sobre las responsabilidades de la Iglesia ruandesa en el genocidio para ocultar las de la Trilateral y las grandes corporaciones




Juan Carrero Saralegi, presidente de Fundació S´Olivar.

Posteriormente a la entrega a la editorial Milenio de mi libro “África, la madre ultrajada”, casi en los mismos días en que éste salía a la venta, el diario Público, que había llevado a cabo una impresionante campaña contra nosotros, volvió una vez más a la carga el 23 de marzo del 2010: publicó un artículo de la periodista Nicole Thibon, que llevaba por título “La Iglesia y el genocidio ruandés”, artículo panfletario que sobrepasó todos los límites de la deontología periodística y de la decencia. Sin embargo es un artículo que lleva meses en las primeras posiciones en Google cuando se busca “genocidio ruandés”, lo cual es un penoso test sobre la facilidad con que nuestra sociedad puede ser manipulada y sus emociones explotadas para bloquear cualquier capacidad de análisis. Está encabezado por una viñeta caricaturesca en la que aparece un monseñor con una espantosa calavera por rostro, con sus vestimentas llenas de sangre y con su mano derecha alzada para bendecir en medio de un cementerio lleno de cruces. Y comienza nada menos que de esta forma:

[…] según un informe de la ONU de noviembre de 2009, las milicias del Frente Democrático de Liberación de Ruanda (FDLR) “habrían recibido regularmente apoyo político, logístico y financiero de gente vinculada a las fundaciones católicas El Olivar e Inshuti” y fondos provenientes “directamente e indirectamente del Gobierno de las islas Baleares”. Hoy dirige el país el presidente tutsi Paul Kagamé; pero las milicias hutus –acusadas de saqueos, asesinatos, violaciones y raptos de niños en el Kivu congolés– se empeñan en retomar el poder. Lo que realmente asombra es la implicación de sectores de la Iglesia católica en la política de ese país africano.

Evidentemente, semejante andanada por parte de un diario tan próximo al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero no cayó nada bien entre sus compañeros del Gobierno socialista de Francesc Antich. Su preocupación por verse implicados en asuntos tan turbios fue evidente. Pero, seguramente, las aguas retornarán a su cauce, si no han retornado ya… son cosas que pasan entre compañeros. Lo que ya no es tan claro es que al Govern de les Illes Balears le queden arrestos para seguir apoyando, aunque sea en una pequeña medida, las tareas de nuestra fundación, promotora inicial y principal financiadora tanto de la querella que ha conducido a la orden de arresto de 40 máximos cargos del Frente Patriótico Ruandés/Ejército Patriótico Ruandés por parte del juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu Merelles como del Diálogo Intra Ruandés, que tanto enfurece también a esos criminales liderados por Paul Kagame. Así que tanto estos “negros furiosos”, que tienen por padrinos a los más poderosos lobbies de nuestro mundo, como todos los “blancos mentirosos” (expresiones ambas de Pierre Pèan), que como Nicole Thibon trabajan para lavar la imagen de estos esbirros y ensuciar la de quienes les somos un obstáculo, estarán encantados si las acciones de nuestra fundación quedan cortadas de raíz. Este era su objetivo. Pero todos estos movimientos tras los decorados son sutilezas para aquellos a los que les va la carnaza y el anticlericalismo visceral.

A continuación Nicole Thibon se dedica a presentar una versión de la Iglesia ruandesa, no ya calumniosa y denigrante sino directamente criminal, ya que la criminaliza y la pone en la diana de un régimen, este sí, auténticamente criminal. Enunciaré sólo algunas falsedades de su análisis:
• Presenta a una Iglesia enfrentada desde el inicio con los tutsis y cómplice de los hutus. Pero en realidad, todos los prelados anteriores al suizo André Perraudin, que tomó posesión de su cargo en 1954 como sucesor de Léon Classe, habían buscado, lejos del estilo de Jesús de Nazaret, la complicidad con la élite tutsi y la conversión de la realeza, a fin de que el pueblo la siguiese en el rito del bautismo. Ya en 1907, es decir sólo siete años después de la llegada a Ruanda de los primeros misioneros, los Padres Blancos, el tío real Kabare, que era el que verdaderamente ostentaba el poder, animó a los jóvenes tutsis a entrar en el catecumenado y en las escuelas. La respuesta fue masiva, de modo que se convirtieron en los catecúmenos y alumnos más numerosos y con más celo. Fue sólo cuando la Iglesia empezó a tomar posiciones mucho más evangélicas cuando se fue convirtiendo en el gran enemigo de las élites tutsis: “¿Como imaginarse que, cuando hay una lucha por el poder, con recurso al instrumento étnico, el clero no sea una baza importante? ¿Es un azar si los tutsis constituyen el 67 por ciento del clero católico y el 90 por ciento de los Hermanos Josefinos, la congregación masculina más importante del país? […] El asesinato [llevado a cabo por el FPR] de los [tres] obispos católicos en Kabgayi marca el inicio de un intenso esfuerzo por denigrar a la Iglesia. Este ejercicio se inscribe en una revisión de la historia de Ruanda, cuyo objetivo es decir que el genocidio tutsi fue preparado durante decenas de años, y que la Iglesia católica, presentada como instrumento de la colonización belga, ha contribuido a su preparación. Así pues, esta Iglesia paga, no su apoyo sin reservas a la élite tutsi durante la administración colonial belga, sino el viraje que dio, a finales de los años 50, hacia un compromiso social en favor de los ruandeses pobres, hutus y tutsis, oprimidos por la monarquía feudal. Fue en esa época cuando comenzó a tener en cuenta las exigencias del Evangelio en el terreno de la justicia social. Adoptó, además, un enfoque social que le daba la fuerza para señalar a la injusticia por su nombre.” Se equivocan quienes pretendan interpretar este viraje de la Iglesia ruandesa sólo o principalmente en clave de intereses locales espurios: se trató de un movimiento realmente renovador de la Iglesia universal. Eran los años del entrañable papa Juan XXIII (1958-163) y del retorno a las fuentes evangélicas promovido por el Concilio Vaticano II. A esto se sumó la circunstancia de que la Iglesia de Ruanda tuviese la fortuna de que un Vicario apostólico en esa línea renovadora, André Perraudin, tomase posesión de su cargo. Otra cosa diferente es que la Administración belga, por motivos bastante diferentes y nada evangélicos, estuviese también interesada en ese nuevo giro que estaba dando la Iglesia: pretendía que este nuevo movimiento restara fuerza a la élite aristocrática tutsi. La corte real empezaba a ver la independencia como la mejor vía para preservar su dominio secular sobre los hutus, un dominio que estaba siendo perturbado por la Administración belga, influida por los nuevos posicionamientos de la Iglesia.
• Aunque reconoce que “no se puede acusar a la Iglesia de haber creado las categorías o ‘razas’ hutu y tutsi” [¡sólo faltaba que la Iglesia fuese la responsable de una realidad étnica anterior en muchos siglos a su llegada al país!], sin embargo se atreve a afirmar que “ha contribuido a arraigar y justificar la división de dos grupos que jamás se habían enfrentado a lo largo de siglos sino en trifulcas de intereses entre agricultores tutsis y pastores hutus”. Es increíble el atrevimiento que supone el negar la historia secular de Ruanda, una historia bien documentada y llena de conquistas, enfrentamientos, matanzas y opresión entre las etnias e incluso entre los diferentes clanes tutsis entre si.
• El más importante historiador ruandés, el tutsi Alexis Kagamé, magnífico conocedor de las intimidades de la corte real tutsi por formar parte de ella, autor también de numerosos estudios etnográficos y lingüísticos, es presentado por Nicole Thibon casi como un extremista y racista activista hutu.
• Convierte a los descendientes de esa aristocracia real tutsi, que jamás aceptaron la pérdida de sus escandalosos privilegios, en comunistas que representan al sufrido pueblo ruandés frente a colonizadores y misioneros.
• Retoma las falacias de Pierre Galand, que hace ya años convirtió la compra de machetes para el campesinado hutu en una especie de gran negocio armamentístico en vista a la preparación del genocidio. Tanto Pirre Galand como Nicole Thibon se “olvidan” de aclarar que dicha compra fue habitual durante décadas en Ruanda, dado que el machete era una herramienta agrícola fundamental en ese país. Asocian así para siempre en el subconsciente del lector los términos hutu y machete al de genocidio. Habría además que preguntarles porqué se olvidan de referirse al kalashnikov del Ejército Patriótico Ruandés, que ha ocasionado un número incomparablemente mayor de víctimas tanto en Ruanda como el Congo. Seguramente es para ellos un poco arriesgado el relacionar explícitamente los términos kalashnikov y liberación, vale más dejar esa asociación en la penumbra de lo subliminal.
• Aprovechándose de la ignorancia de nuestro mundo sobre todos estos episodios, se atreve a afirmar que “El sermón sobre la Caridad de 1957 de monseñor Perraudin y su carta pastoral racista de cuaresma del 11 de febrero indujeron directamente la ‘matanza de Todos los Santos’ de 1959, durante la cual paisanos armados de machetes quemaron las haciendas de los tutsis, dejando decenas de miles de muertos y no menos refugiados”. La frase más “racista” del célebre sermón, la frase más “incendiaria” que por fin, tras siglos de exclusión e injusticia, un alto representante de la Iglesia, un hombre bueno herido por el sufrimiento de los pobres, se atrevió a proferir frente a estas poderosas y criminales élites es ésta: “Esta ley [la ley divina de la justicia y de la caridad social] pide que las instituciones de un país sean de tal modo que garanticen realmente a todos sus habitantes y a todos los grupos sociales legítimos, los mismos derechos fundamentales y las mismas posibilidades de ascenso humano y de participación en los asuntos públicos. Instituciones que consagrarían un régimen de privilegios, de favoritismo, de proteccionismo, sea para individuos, sea para grupos sociales, no serían conformes con la moral cristiana.”
• Respecto a los miembros del clero ruandés que acusa sin ningún reparo de genocidas, baste referirse al más conocido de todos ellos: el obispo Agustín Misago. La falsedad de las acusaciones contra él quedó tan en evidencia que los magistrados del tribunal de Kigali no tuvieron más remedio que absolverlo de todas ellas en junio de 2000. Diez años después, en su artículo de marzo de 2010, Nicole Thibon ha tenido la desvergüenza de escribir lo siguiente: “fue arrestado en 1999 por su participación en el genocidio”. Así, sin más. De modo semejante, El País, tras llevar a cabo contra él un verdadero linchamiento moral, no emitió la menor nota sobre su absolución. Si ha habido responsabilidades criminales individuales en algún miembro hutu del clero también las ha habido en otros de etnia tutsi. Pero eso no justifica en absoluto una campaña falaz para criminalizar a “la Iglesia”, campaña que no pretende otra cosa que criminalizar a quienes un día podrían hacer peligrar el control del poder por el FPR: la élite intelectual hutu, dentro de la cual el clero es un sector fundamental.

Lo cierto es que una campaña tan sistemática e intensa contra una fundación no confesional como la nuestra, que siempre ha pretendido trabajar en el ámbito interreligioso del Movimiento de la No-violencia, asociándola a la Iglesia católica a fin de “matar dos pájaros de un tiro” y llegando a tal nivel de calumnia y difamación, sobre todo contra ella, deja bien en evidencia muchas de las claves de esta historia. Baste citar sólo algunas a título de ejemplo:
• Los grandes intereses que están en juego, capaces de promover y llevar a cabo unas campañas de intoxicación tan poderosas que incluso se sirven de la ONU, campañas en las que episodios como éste del artículo de Nicole Thibon no son nunca hechos casuales y aislados. El expolio del riquísimo Congo es desde hace al menos dos décadas un objetivo prioritario para los más poderosos lobbies de nuestro mundo. Y en ese expolio Paul Kagame es hoy por hoy el hombre “providencial”. No es necesario extenderse en esta realidad que es evidente para cualquiera que conozca mínimamente este conflicto.
• Lo mucho que está molestando nuestra lucha no violenta a favor de la verdad, la justicia y la reconciliación, a los criminales que están tras estos acontecimientos.
• El penoso papel que está jugando en este conflicto una supuesta izquierda internacional demasiado cercana a organizaciones como la Comisión Trilateral, creada por David Rockefeller y el ideólogo Zbigniew Brzezinski. Comisión que ha conseguido copar desde hace dos décadas casi todos los cargos internacionales de decisión en este conflicto. Recordemos que, según las declaraciones de Zbigniew Brzezinski, su creación tenía por objetivo “el establecimiento de un sistema internacional que no pueda verse afectado por los chantajes del Tercer Mundo”. Más tarde, durante la cumbre de Kyoto de 1975, manifestaría que “el eje esencial de los conflictos ya no se sitúa entre el mundo occidental y el mundo comunista, sino entre los países desarrollados y los que aún no lo están”. Han sido o son miembros de la Trilateral y/o han participado o participan en las reuniones del Grupo Bilderberg la casi totalidad de quienes han jugado un papel político clave en este conflicto: Bill Clinton, Tony Blair, Margaret Thatcher, Kofi Annan, Madeleine Albright, Bill Richardson, Sadako Ogata, Susan Rice, Raymond Chrétien, Jean Chrétien, Hillary Clinton, o Bernard Kouchner. Eso sin contar los mucho más numerosos miembros del Consejo de Relaciones Exteriores o del Real Instituto de Asuntos Internacionales. “Curiosamente”, nos encontramos con el hecho de que Miguel Barroso, estrechamente vinculado al diario Público desde su misma creación, es el esposo de la ministra de Defensa Carmen Chacón, quien a su vez ha sido hasta hace unas semanas, uno de los escasos miembros españoles de la Comisión Trilateral. También “casualmente”, Juan Luis Cebrián, junto a algunos otras personalidades públicas estrechamente relacionadas con el diario El País (el otro gran diario que llevó a cabo esa campaña contra nosotros y que ha mantenido desde el inicio una turbia posición sobre este conflicto), es uno de los escasos españoles que, al igual que ministro Miguel Ángel Moratinos y diversos altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores, son asiduos asistentes a las reuniones del Club Bilderberg, club que está en el origen de la Comisión Trilateral. El genocidio de más de ocho millones de seres humanos en el África de los Grandes Lagos ha puesto en evidencia, como no lo ha hecho ningún otro acontecimiento antes, la contradicción entre los objetivos oficiales de estos selectos clubes y sus prácticas reales, de gravísimas consecuencias. Quienes, más allá de intoxicaciones propagandísticas, conocemos bien el papel relevante de algunos, demasiados, miembros de estas organizaciones en la génesis y desarrollo de este conflicto, sabemos que tras dicha fachada honorable se esconden muy graves responsabilidades criminales.
• El importante rol que en este momento está jugando, sobre todo en el Congo, una Iglesia que se resiste a plegarse a estos grandes intereses. Una Iglesia que sigue siendo una de las pocas voces incómodas que aún se elevan frente a ellos y que, por eso mismo, está sufriendo una verdadera persecución desde el asesinato de monseñor Christophe Munzihirwa en octubre de 1996 hasta el día de hoy. Los amantes del bipartidismo y de todo tipo de dualismos maniqueos, aquellos a quienes les encantan los rígidos clichés de siembre (izquierdas y derechas, clericalismo y anticlericalismo, etc.), no deben sentirse demasiado cómodos con un tipo de análisis como el que acabo de hacer en el punto anterior. Otros los deben considerar especulaciones sobre fantasiosas conspiraciones… Parece que la memoria es corta, parece que algunos se han olvidado ya de las campañas parecidas llevadas a cabo por estos mismos poderos lobbies anglófonos para neutralizar en América Latina a una Iglesia liberadora, comprometida con la verdad y la justicia. Es bien conocida la estrategia que desarrollaron y siguen desarrollando allí, consistente en introducir sectas espiritualistas complacientes con el poder que se desentiendan de todo análisis sociopolítico y toda lucha por la justicia social. Amén de introducir también, si pueden, esta misma línea en la Iglesia católica. Es la misma estrategia que llevan a cabo en Ruanda y el Congo: “Actualmente el poder ruandés sigue considerando a la Iglesia católica como su enemigo estructural. A causa de su papel socio-económico que siempre ha jugado en Ruanda, esta Iglesia continúa figurando a la cabeza de las instituciones que hay que ‘tutsizar’ por todos los medios, para facilitar la gestión política del país. Cuando tres obispos católicos fueron asesinados por un escuadrón del FPR, se trataba precisamente de preparar el terreno para los cambios estructurales en la composición étnica de la jerarquía de la Iglesia. […] En las relaciones actuales con el Estado, la situación de las Iglesias protestantes no es menos preocupante. Están siendo recuperadas y utilizadas como contrapeso de la Iglesia católica. El caso típico es el de la Iglesia Episcopal que está asociándose estrechamente con el poder tras el reemplazo de varios hutus por tutsis bajo la presión del Estado.” Los misioneros y la mayoría del clero nativo de esos países africanos están en este momento volcados a tareas tan urgentes en favor de sus pueblos que no tienen tiempo para defenderse de calumnias en los foros mediáticos. Por eso es que artículos como el de Nicole Thibon (si es que merecen este nombre) permanecen meses y meses sin respuesta.

Sin embargo, últimamente se puede apreciar en Público un notable cambio de tono, cambio que quienes hemos sufrido la etapa anterior agradecemos sobremanera. Caben varias posibilidades en la explicación de dicho giro. La digna decisión del presidente José Luís Rodríguez Zapatero de no recibir recientemente a Paul Kagame (dada la fuerte campaña que llevamos a cabo centenares de ONG, plataformas y coordinadoras de ONG junto a los familiares de las víctimas españolas de Paul Kagame y un grupo de diputados, senadores y ayuntamientos), podría quizá haber obligado a este diario a dejar en evidencia a este criminal, a fin de justificar la decisión de nuestro presidente. O quizá sea que los profesionales honestos que hay en él hayan abierto los ojos frente a tanta farsa, como muchos otros los abrimos antes: el coronel Luc Marchal, máximo responsable de los cascos azules en Kigali durante el genocidio; el periodista Helmut Strizek; el historiador Bernard Lugan; la fiscal del Tribunal Penal Internacional, Carla del Ponte… O quizá la explicación esté en un conjunto mucho más complejo de causas, muchas de las cuales se nos escapan. En todo caso… bienvenido sea tal cambio.

Entrevista con Francois Houtart.

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Entrevista con el Padre Francois Houtart, miembro de la Comisión de la Verdad establecida por la Resistencia en Honduras
"La resistencia hondureña es una novedad en la historia del país"
Tortilla con Sal

Estamos con el Padre Francois Houtart, muy reconocido internacionalmente por sus análisis de la crisis actual en el mundo y muchos temas relevantes.

Padre, en parte su visita es para pasar algún tiempo aquí en Nicaragua para después, el 20 de julio, viajar a Honduras para participar en la Comisión de la Verdad establecida por la Resistencia en Honduras. Desde su punto de vista, ¿cómo ve la perspectiva de la Resistencia en Honduras en este momento?

Francois Houtart: Lo que pasó en Honduras ha tenido como resultado la constitución de una Resistencia que reagrupó muchos movimientos sociales - movimientos de campesinos, indígenas, obreros, estudiantes, etc.

Por primera vez se organizó, de manera orgánica, una red de movimientos sociales que tratan de actuar juntos en algunos puntos de acuerdo, y en particular, evidentemente, en el campo político. Eso es nuevo en la historia de Honduras.

Honduras es uno de los países de América Latina que nunca ha tenido una reforma agraria seria. Todavía queda la hegemonía económica y política de los grandes grupos económicos locales, que son algunas familias. Y estamos frente a una situación de tensión social extremadamente fuerte y de desigualdad económica grande.

El golpe evidentemente ha sido en función de algunas nuevas orientaciones que se tomaban en el campo político con el Presidente Zelaya - la adhesión al ALBA etc. Y fue precisamente un golpe organizado por las potencias económicas locales - la oligarquía local - apoyada por algunos sectores de los Estados Unidos, justamente para parar ese proceso.

Pero los movimientos sociales, evidentemente, no lo ven de esa manera y, felizmente, aprovecharon esta situación para organizarse de una manera para poder resistir este golpe de Estado que no solamente era político sino económico social.

El reconocimiento del gobierno de Lobo complica la situación de la Resistencia

Ahora la situación está difícil. El poder político y económico evidentemente está en manos de la derecha. Y el problema es que el apoyo internacional que está buscando ahora el régimen actual se apoya sobre el apoyo norteamericano, de los Estados Unidos, pero se ve que también en Europa hubo paulatinamente toda una transformación de actitud hacia un reconocimiento por lo menos de facto del gobierno actual basado sobre una farsa electoral.

Porque hubieron elecciones pero con casi el 60% de abstención y fue así que el pueblo expresó su desconfianza total frente al campo político. Así que el gobierno y el parlamento actual son la expresión de una pequeña minoría de la sociedad de Honduras.

Pero las elecciones han permitido al exterior tener la base legal para empezar con un reconocimiento – porque dicen “hubieron elecciones.” Y por eso, muchos países europeos empezaron a aflojar su resistencia frente al golpe y empezaron de hecho a retomar la cooperación, etc.

Eso, también, crea problemas un poco serios para la Resistencia porque es un apoyo internacional al régimen actual que trata de darle una legitimidad. Menos mal que la mayoría de las veces los países latinoamericanos no aceptan eso y todavía no reconocen a Honduras dentro del OEA, por ejemplo.

En el Cumbre con Europa, la condición fue que Honduras no fuera invitado porque la mayoría de los países latinoamericanos no reconocen la legitimidad política del golpe.

La Comisión de la Verdad es para construir la historia de lo que realmente ha pasado.

TcS: Entonces, ¿qué tan importante, desde su punto de vista, es el establecimiento de la Comisión de Verdad? Y ¿qué papel piensa Usted que va a poder jugar? ¿Cree que podrá, por ejemplo, defender los derechos básicos de la gente que han sido violados constantemente desde el golpe?

FH: Todo va a depender de la manera en cómo la Comisión va a poder trabajar. Porque, evidentemente, el gobierno no está muy a favor [de que la Comisión trabaje]. Va a hacer todo lo posible para impedir un trabajo normal.

Pero, el primer paso, es tratar de construir la historia - ¿qué ha pasado exactamente? - para tratar de dar una información más adecuada sobre lo que pasó con el golpe mismo.

La segunda cosa va a ser actuar sobre la violación de derechos, particularmente individuales, de periodistas, de dirigentes de movimientos sociales - que fueron arrestado o hasta asesinados - y tratar de ver todos estos casos de la manera más objetiva posible para tratar de ver si eso está vinculado con el golpe y de qué manera.

Y la tercera cosa es estudiar el problema de los derechos fundamentales del acceso al desarrollo, del acceso a la tierra, del acceso a la educación, etc., del conjunto de la población de Honduras, justamente porque no se trata solamente de derechos individuales sino de derechos sociales, y de desigualdades sociales que son inscritas en toda la organización colectiva de la sociedad de Honduras. Eso va a ser, me parece el trabajo de la Comisión.

La extensión de la presencia militar en América Latina

TcS: Hay mucha controversia sobre las bases norteamericanos en Colombia pero quizás un poco menos sobre las bases que se han establecido, o que se van a establecer de hecho, en Costa Rica con un acuerdo que acaba de ser comunicado al público. A la vez, hay algo que está pasando de manera casi oculta en Honduras que es la amplificación, la extensión de la presencia militar norteamericano en Honduras. Es como que estuvieran haciendo un cerco alrededor de Nicaragua. ¿Usted tiene una opinión sobre esto en el contexto centroamericano?

FH: Hay varias cosas que podría decir sobre esto. Primero, pienso que las reacciones fueron más fuertes alrededor de las bases en Colombia porque la oposición al régimen colombiano de Uribe era más fuerte y más clara que la oposición al gobierno en Costa Rica. Así también la vinculación internacional de la oposición en Colombia era mucho más grande.

Y por otra parte, era tan claro el asunto en Colombia que, después que se cerró la base de Manta en Ecuador, los Estados Unidos concentraron todas sus bases en Colombia. Y además Colombia es vecino de Venezuela. Todo eso hizo que la opinión mundial fue más alertada sobre ese problema que sobre lo que está pasando en Costa Rica.

El raro discurso del Embajador estadounidense en Tegucigalpa

Por otra parte, lo de Honduras es muy importante también. El año pasado, tres semanas después del golpe estuve en Honduras y fui recibido por el Embajador norteamericano en Honduras. Y muy curiosamente el Embajador, que se llama Hugo Llorens, es cubano de origen, empezó para decirnos que era muy contento de vernos y de ver que llevamos dos o tres de la comisión de derechos humanos “porque este golpe, no lo podemos aceptar.”

Dijo “yo recibí a la señora del Presidente Zelaya, se refugió en mi embajada durante una semana. Hace pocos días también recibí a un periodista de izquierda que se refugió en mi embajada. No podemos aceptar este golpe de estado.”

Entonces, conociendo la historia del personaje - que era adjunto de Negroponte - dijimos “qué raro el discurso.” Él nos dijo, “yo soy diplomático, y por eso tengo que defender el punto de vista de mi país.”

Lo que significa que si es Reagan va a ser de extrema derecha y si es Obama va a ser un poco diferente.

Pero después entendí que había diferencias de opinión en los Estados Unidos entre el Departamento de Estado, el Pentágano y la CIA. Porque el Pentágano y la CIA apoyaban el golpe y la perspectiva del Departamento de Estado era que había sido tonto hacer un golpe cuando, esperando algunos meses para las elecciones de noviembre, el problema se hubiera podido arreglar de manera legal. No estaban en contra del cambio, sino en contra de la manera en que se hizo.

En ese momento no habíamos tocado el tema de la base norteamericana [Palmerola] cuando él nos dijo “¡Aquí tenemos la base norteamericana más grande de toda América Central! ¡Tenemos centenares de soldados listos para intervenir en casos de terremotos, o de ciclones!”

Evidentemente este discurso fue poco creíble. Pero yo pienso que todo esto está dentro de la perspectiva del control del continente. Y también muy ligado con el problema del control de los recursos naturales.

Ha habido un drástico aumento en los gastos militares norteamericanos. En los dos últimos dos años ha habido un aumento de US$100,000 millones. Y esto es muy vinculado con la necesidad de controlar el agotamiento de los recursos naturales y especialmente los recursos energéticos. También, definitivamente, hay un aspecto de controlar los regimenes políticos que traten de emanciparse.

Y eso entra en esta perspectiva. Se hace alianza con los países que son de derecha, prácticamente, y así dividen a América Latina en dos.

Pocas perspectivas de cambio en Europa

TcS: ¿Cómo ve la crisis en Europa? ¿Cree que existen perspectivas de construcción de algún tipo de alternativa fuera del marco establecido del sistema actual?

FH: Creo que debemos ser muy conscientes de que Europa se está construyendo sobre la base de un mercado común. Esta ideología del mercado común ha estado orientando, realmente, todo el desarrollo de la Unión Europea.

Esto se expresa en el tratado constitucional de Lisboa, que es prácticamente la constitución europea. Este tratado fue aprobado, generalmente, por los parlamentos. Solo tres países hicieron un referéndum.

Y en los tres países donde hubo una consulta popular, ¡fue rechazada! Por eso trataron de evitar toda consulta popular en el resto de Europa.

En Europa lo que esta constitución hace es afirmar la orientación de comunidad de mercado, es decir el capitalismo, como base de la construcción europea. Eso es constitucionalmente.

Por otra parte, el tratado, afirma también la importancia de la OTAN como base para la defensa que significa la sumisión de Europa a los Estados Unidos. Esto también está en la propia constitución lo que significa que todavía estamos en una ola neo-liberal que, a pesar de la crisis y de todas las críticas, continúa. Miramos la privatización de los servicios públicos, de los ferrocarriles, de los correos, etc. - de todos los servicios públicos – esto sigue, sigue, sigue.

Por eso, por el momento no podemos esperar mucho de Europa. Todavía la hegemonía del capital es tal que la gente no reacciona. Sí reacciona de manera puntual, hay muchas reacciones en diferentes países pero en puntual. No hay una reacción revolucionaria, no hay una lucha de clases, son reacciones puntuales.

Se desconstruye poco a poco lo que fue la Europa social – el seguro social, las pensiones, los salarios que de hecho se están disminuyendo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional disminuye.

Así que estamos en una situación, para mí, muy bloqueada y no sé hasta cuándo va a durar. ¿Hasta cuándo vamos a aceptar este desmantelamiento de todas esas conquistas sociales del pasado? Yo pienso que [no hay una reacción revolucionaria porque la gente tiene miedo, tienen miedo de perder lo que todavía tienen. Esto provoca una reacción de conservatismo y no de lucha social.

Porque no se habla en bien del gobierno nicaragüense en Europa

TcS: Usted ha estado aquí desde hace cinco días, ha podido ver algo. Muchas de las cosas que están implementando aquí son cosas que importantes sectores de la izquierda en Europa reclaman. Sin embargo, por lo general, hablar bien de Nicaragua en Europa es una receta para la pérdida de influencia política en algunos círculos. ¿Cómo puede explicar eso Usted?

FH: Yo pienso que la actitud de la Europa política está vinculada primero con la concepción general que he descrito que no va a aceptar fácilmente nuevas paradigmas de orientación de los países latinoamericanos. Por eso hay una cierta resistencia a Venezuela, a Ecuador, a Bolívar y evidentemente a Nicaragua.

Por otra parte lo que llaman los valores fundamentales que quieren defender es en parte la democracia y es una democracia definida de manera muy formal. Por eso se ataca fuertemente a Nicaragua diciendo que hubo fraude en las elecciones y por eso Europa no puede aceptarlos y entonces hay que afectar la ayuda directa a la administración estatal.

Toman eso como pretexto precisamente de tener otra actitud frente a Nicaragua sin tener en cuenta los otros aspectos. Tal vez pueden tener razón en parte, pero no sé justamente si se ve el esfuerzo que se hace en Nicaragua ahora para transformar cosas desde el punto de vista social comparado con lo que ha pasado antes con los otros gobiernos.

Se debe de tener en cuenta todo eso. Pero ellos no lo hacen porque ven solamente el aspecto de una democracia formal - que tiene su importancia - pero deberían entrar en un juicio más global, más general.

TcS: Le agradecemos mucho, Padre, por su tiempo.