Elecciones Chile. Carta abierta a mi pueblo.


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Carta abierta a mi pueblo:

Ana González de Recabarren.

Sentada frente al televisor veo y reviso las noticias que van y vienen, tomo un lápiz y empiezo a sacar cuentas de los votos de uno y otro candidato, cómputos que no me extrañan en absoluto, pero empecé a preocuparme de la segunda vuelta.

Dejé de lado el libro que estoy escribiendo. Nuevamente lo social se impone a lo personal y pensé compartir con ustedes mi reflexión sobre esta nueva vieja encrucijada histórica.

Volví al pasado, a la historia de nuestro pueblo, de la cual, aunque no lo creamos, somos parte. Formamos parte de esas grandes mayorías que en pos de un futuro mejor votamos por Salvador Allende. Hoy esa mayoría debe mantener los ojos bien abiertos, para distinguir a los que quieren el poder para seguir aumentando sus riquezas, como el Tío Rico McPato.

Me duele constatar que no hemos tomado conciencia de los profundos abusos de poder que nos han llevado a dejar inconclusa la batalla que ganamos todos, niños, jóvenes, hombres y mujeres, sacando de La Moneda al dictador, solo que nos limitamos a eso, quedando pendiente ganar la guerra combatiendo la herencia que nos dejaron y la cual nos sigue gobernando.

Nos dicen que esta sociedad es otra, que Chile es un país desarrollado, sin embargo, siguen existiendo los pequeños Cizarro, huérfano de padres y de la sociedad. Nuestros jóvenes en la “pobla” están cada día más hundidos en la pasta base, sin futuro y sin ilusiones. A los “pingüinos”, que nos llenaron de orgullo y esperanza los dejamos solos ¿qué hicimos aparte de mirar desde afuera?, ¿dònde estábamos?, ¿dónde estamos?.

Sin duda que estamos donde los poderosos nos quieren, encadenados a la indiferencia, al individualismo, al consumismo, a colgarle las culpas a otros y no mirarnos a nosotros mismos, a confundir el oro con el oropel. Sí, somos un país distinto, hoy nuestros niños no mendigan un trozo de pan, hoy suplican por un poquito de ternura.

Hoy las instituciones, las organizaciones sociales, los partidos políticos están enfermos, también están donde los poderosos los quieren, desarraigados de su naturaleza, han cortado el cordón umbilical con su esencia, olvidando que, como dijera Allende “..la historia la hacen los pueblos, que con sus trabajadores, estudiantes, profesionales, científicos, los que laboran en todas las ramas del arte y la cultura, los jóvenes, las mujeres, nuestros niños, son los que nos liberarán de las cadenas que nos impiden vivir plenamente”.

Estamos donde los poderosos nos quieren, respondiendo a sus demandas de perdón y olvido. Nos hemos olvidado de las valiosas vidas de hombres, mujeres, jóvenes y niños asesinados, violados, torturados. Hemos olvidado los Hornos de Lonquén, a Lumi Videla arrojada a la Embajada de Italia después de haber sido ultrajada, torturada y asesinada, nos olvidamos de Neltume, de Víctor Jara, José Manuel Parada, Manuel Guerrero, Santiago Nattino, del sacerdote André Jarlán. Nos olvidamos de René Schneider, de Alberto Bachelet, de Carlos Prats y de tantos soldados asesinados por pasarle un cigarro al prisionero. Del niño Rodrigo Anfrunz.

Nos negamos a recordar el asesinato de Reinalda Pereira, embarazada de seis meses a quien torturaron tanto, tanto que suplicaba por el hijo que llevaba en su vientre, al cual quiso salvar diciéndoles que esperaba un hijo. Bastó eso para que la siguieran torturando con más furia, y como no moría tan rápido le colocaron una inyección envenenándola, Aun más el niño siguió vivo dentro del vientre de su madre, como desafiando a los caníbales “dispárenme a mí ahora”.

Nos olvidamos de Miguel Henríquez, que con su claridad política, es muy difícil que se hubiera pronunciado contra sí mismo. Menos en estos tiempos de la historia del país.

En esta nueva vieja encrucijada nos hace falta recordar, revisar la historia y extraer las lecciones que no nos han dejado aprender. Por ejemplo, no recuerdo el año pero también se trataba de elecciones presidenciales. Por esos lejanos días el candidato era don Juan Antonio Ríos, el Partido Comunista de ese entonces acordó integrarse a la campaña nacional y se apersonaron al Comando, manifestando el acuerdo, pero no fueron aceptados. Los dirigentes comunistas no se amedrentaron, tampoco se tiraron al suelo con pataletas infantiles, al contrario tomaron el sartén por el mango y se dedicaron a recorrer Chile, llevando como bandera a Don Juan Antonio Ríos, primando en ello lo que el país necesitaba en esos momentos, parar a la derecha. Lo que vendría después dependería de la capacidad de lucha del pueblo.

Y así continuaron trabajando hasta que el pueblo unido, con porfía y voluntad, siempre mirando la brújula para no desviarse, realizamos la gran epopeya de terciar la banda presidencial a Don Salvador Allende, causando la admiración del mundo entero, pero también el miedo de los poderosos de allá lejos por el norte, y también de los poderosos de este país, El cielo de nuestra Patria fue cubierto por la negra noche del fascismos, matando el alma nacional y asesinando lo mejor de nuestros compatriotas para continuar pisoteando y violando los derechos humanos de la Carta Universal de los Derechos del Hombre.

Pero el pueblo unido volvió a renacer de las cenizas, y como Cristo el Tiberiades caminó seguro por las aguas encrespadas.

Y hoy se nos presenta esta encrucijada, ser o no ser, votar o no votar. Tenemos razón para estar enojados, frustrados, desencantados, desengañados, pero podemos expresarlo y no desaparecerán tu esposo, tu esposa, tus hijos, tus amados. Podemos escupir esta rabia, es más, podemos transformarla en una gran y poderosa fuerza que nos acerque a esa vida en plenitud por la que tantos y tantas lucharon. Es hora de recuperar la memoria, de salir de la burbuja personal y volver a asumir nuestro rol de mayoría activa y transformadora de una sociedad más justa, solidaria y humana.

No podemos permitir que vuelvan a gobernarnos los que han asesinado la Verdad y la Justicia. No debemos darle “la pasá” a la Derecha, no porque sea la Derecha, sino porque está infectada por el virus pinochetista y…… pensemos un poco ¿ustedes creen que los hijos de ellos van a votar en blanco?, ¿ustedes creen que sus hijos no se inscribieron en los registros electorales?. No tienen de dónde sacar más votos y apelan a nuestro desencanto, a nuestras frustraciones, a nuestros desengaños, pero yo no he olvidado que son los mismos que asesinaron a Miguel Enríquez, a Allende, a la Reinalda, a la Lumi Videla, en fin esta carta no terminaría nunca si recuerdo en ella a todos los mártires que hoy tanta falta nos hacen en el hogar, en la calle, en la universidad, en el arte, en el canto, en el partido socialista, comunista, demócrata cristiano, el Movimiento de Izquierda Revolucionario,

Por todas las humillaciones, por todas las burlas, por todas nuestras frustraciones, por todos nuestros desengaños, por todos los que han abusado en nuestras propias filas, por los que nos roban la Verdad y la Justicia, por todos los chantas que pululan en las organizaciones que más parecen infiltrados que amigos, por los lobos piel de cordero, por los enemigos y explotadores de los trabajadores, por los que han hundido a nuestros amados jóvenes e el alcohol y la droga, por los que nos mojan y apalean en las marchas, por todas las jóvenes Músicas, no les demos en el gusto, por los profesores humillados, por Allende, por el padre de Eduardo Frei, querámoslo o no son dos Presidentes de Chile, Allende que se inmoló y no les dio en el gusto que lo asesinaran y Eduardo Frei que lo asesinaron tan brutalmente como asesinaron a los 119, a los de Lonquén, Mulchén, Caravana de la Muerte y no olvido a la valiente Arcadia Flores.

A estos que se creen dueños de nuestras vidas, si no me crees mírate las cadenas que llevas en tus tobillos. De ti, de nosotros depende que en honor a todos los que ya no están, y de todos los que estamos que pareciera que no hacemos Patria, démosle una lección pedagógica a quienes nos creen ignorantes (por no decir huevincas).

Marco, por tu voz brotó la voz de muchos de nosotros, continúa tu accionar para adelante, tienes mucho por ganar, más aún eres ya un ganador, lo mismo va para Alvaro Escobar. Al pueblo nunca se le han dado las cosas fáciles, los triunfos de nuestro pueblo se han hecho realidad con trabajo, constancia, con los ojos abiertos no confundiendo el oro con el oropel. En esta jornada tan impredecible, difícil pero no imposible, termina generosamente tu Lección Pedagógica a la Patria que como yo tanto amamos. Si otros no se pegan la cachá no importa, quiero ver a mi pueblo alegre como cuando gana la Chile o el Colo-Colo tomàndose las calles de la Patria, bailando, cantando, celebrando a la selección.

No le hagamos el juego a la selección anti nacional que quiere quedarse con la copa. Lección Pedagógica genial para tu pueblo, que a pesar de todo, pero por todo lo vivido, tengo la esperanza de que estemos aprendiendo a marchar por las anchas alamedas con una clara consigna ¡la Derecha no pasará!

“Que salga del corazón
de los hombres jornaleros
que antes de ser hombres son
y han sido niños jornaleros”

(Del poema “El Niño Jornalero”
De Miguel Hernández)

AYUDA A HAITI.


Terremoto Haiti 2010


Terremoto Haiti 2010
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Si verdaderamente queremos ayudar a este país devastado, debemos cesar los intentos de controlarlo y explotarlo.
Nuestro papel en el trance haitiano


Pete Hallward, The Guardian.

Cualquier gran ciudad del mundo habría sufrido daños considerables por un terremoto como el que asoló la capital haitiana en la tarde del martes, pero no es ningún accidente que buena parte de la ciudad de Puerto Príncipe parezca ahora una zona de guerra. Gran parte de la devastación causada por la más reciente y desastrosa calamidad que ha golpeado a Haití se comprende mejor como el resultado de una larga e infame secuencia de acontecimientos históricos causados por el hombre.

El país ya ha tenido que enfrentar más catástrofes de las que en justicia le corresponden. Cientos de personas perecieron en Puerto Príncipe por un terremoto en junio de 1770, y el gigantesco terremoto del 7 de mayo de 1842 pudo matar a 10.000 personas solamente en la ciudad norteña de Cabo Haitiano. Los huracanes golpean a la isla con regularidad, los más recientes en 2004 y 2008; las tormentas del año 2008 inundaron la ciudad de Gonaives y destruyeron la mayor parte de su frágil infraestructura, matando a más de mil personas y destruyendo varios miles de viviendas. La extensión del actual desastre puede que no se conozca hasta dentro de varias semanas. Incluso reparaciones mínimas pueden tardar años en completarse, y el impacto a largo plazo es incalculable.

Sin embargo, lo que ya está bastante claro es que ese impacto será el resultado de un proceso histórico aún más largo de debilitamiento y empobrecimiento deliberado. Haití se suele describir rutinariamente como “el país más pobre del hemisferio occidental”. Esa pobreza es el legado directo del que tal vez haya sido el sistema de explotación colonial más brutal de la historia, agravado por decenios de sistemática opresión poscolonial.

La noble “comunidad internacional” que en estos momentos se prepara con gran estruendo para enviar su “ayuda humanitaria” a Haití es en gran parte responsable de la extensión del sufrimiento que ahora quiere aliviar. Desde la invasión y ocupación norteamericana de 1925, cada tentativa política seria de permitir que el pueblo haitiano pudiera pasar (en la frase del anterior presidente Aristide) “de la miseria absoluta a la pobreza digna”, ha sido bloqueado deliberada y violentamente por el gobierno de EEUU y algunos de sus aliados.

El propio gobierno de Aristide (elegido aproximadamente por el 75% del electorado) fue la última víctima de esa injerencia al ser derrocado en 2004 por un golpe patrocinado internacionalmente en el año 2004, que mató a varios miles de personas y dejó gran parte del país hundida en resentimiento. Las ONU ha mantenido en el país desde entonces una enorme y muy onerosa fuerza militar de pacificación.

Haití es hoy un país donde, según el mejor estudio disponible, cerca de 75% de la población “vive con menos de 2 dólares al día, y el 56% -cuatro millones y medio de personas– vive con menos de 1 dólar diario”. Decenios de “ajuste” neoliberal e intervención neoimperial han despojado al país de cualquier porción significativa de capacidad para invertir en su pueblo o regular su economía. Condiciones punitivas de comercio y financiación internacional garantizan la permanencia, en un futuro previsible, de esa indigencia e impotencia como hechos estructurales de la vida haitiana.

Es exactamente esa pobreza e impotencia lo que explica la extensión del actual horror en Puerto Príncipe. Desde los últimos años de la década de los 70, un implacable asalto neoliberal a la economía agraria de Haití ha obligado a decenas de miles de pequeños agricultores a trasladarse a viviendas informales y deficientes, a menudo encaramadas en las faldas de barrancos deforestados. La selección de la gente que vive en tales lugares no es en si misma más “natural” o accidental que la extensión de las heridas que ha sufrido.

Como indica Brian Concannon, director del Instituto por la Justicia y Democracia en Haití, “esa gente llegó a esos lugares porque ellos o sus padres fueron expulsados intencionadamente de las áreas rurales por políticas de ayuda y de comercio diseñadas específicamente con la intención de crear en las ciudades una fuerza de trabajo cautiva, y por lo tanto fácil de explotar; por definición se trata de gente que no cuenta con los medios para construir casas resistentes a los terremotos”. Entretanto, la infraestructura básica de la ciudad –agua corriente, electricidad, carreteras, etc– permanece deplorablemente inadecuada, a menudo inexistente. La capacidad del gobierno para movilizar cualquier tipo de ayuda contra catástrofes es prácticamente nula.

La comunidad internacional ha gobernado efectivamente Haití desde el golpe de 2004. Los mismos países que ahora alardean con el envío de ayuda de emergencia a Haití han votado sin embargo consistentemente, durante los últimos 5 años, contra cualquier extensión del mandato de la misión de la ONU más allá de sus objetivos estrictamente militares. Propuestas para desviar parte de de estas “inversiones” hacia programas para la reducción de la pobreza o el desarrollo agrario se han bloquedado, en consonancia con las pautas de largo plazo que siguen caracterizando la “ayuda” internacional.

Las mismas tormentas que mataron a tanta gente en 2008 golpearon a Cuba con la misma fuerza, pero aquí dejaron solamente 4 muertos. Cuba ha eludido los peores efectos de las “reforma” neoliberales y su gobierno conserva la capacidad de defender a su pueblo contra los desastres naturales. Si queremos seriamente ayudar a Haití a salir de su última crisis, deberíamos tomar en consideración esos resultados. Juntamente con el envío de ayuda de emergencia, deberíamos preguntarnos qué podemos hacer para favorecer el fortalecimiento de la autodeterminación del pueblo de Haití y sus instituciones públicas. Si queremos en serio ayudar, tenemos que dejar de intentar controlar el gobierno haitiano, pacificar a sus ciudadanos, y explotar su economía. Y luego tendremos que empezar a pagar al menos una parte del destrozo que ya hemos causado.

Incidente con el gobierno cubano. El extraño concepto de libertad de Luis Yáñez-Barnuevo

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Respuesta a un artículo del diputado socialista
El extraño concepto de libertad de Luis Yáñez-Barnuevo

Pascual Serrano, Carlos Fernández Liria, Belén Gopegui y Santiago Alba, Rebelión.

 El pasado 9 de enero escribía en Público el eurodiputado Luis Yáñez-Barnuevo su posición respecto al incidente con el gobierno cubano que no le permitió entrar a la isla. Yáñez comienza con una oda a a libertad:

Desde muy joven sentí que la libertad era una necesidad vital del ser humano que se valora especialmente cuando no se tiene, y entonces en España carecíamos de libertad. Ingresé en el clandestino PSOE en 1962, con 19 años, para luchar por la libertad. Quiero decir con ello que un demócrata, antes que socialista, popular, liberal, cristiano o de cualquier ideología, debe ser un defensor de las libertades.

Para, a continuación, acusar a Cuba:

Por todo ello, para mí la lucha contra la patología totalitaria de la derecha –que es el fascismo– y la patología totalitaria de la izquierda –que es el comunismo cuando llega al poder– es la misma lucha. No hay socialismo sin libertad pero es que, además, el comunismo en el poder empobreció, y empobrece, las condiciones materiales de sus pueblos, además de privarles de la libertad.

Y propone:

¿No podríamos PP, PSOE, IU, PNV y CiU mantenernos unidos en la defensa de la libertad allí donde se conculca, sea cual sea el disfraz que adopten los liberticidas?

Me pregunto de qué libertad habla el eurodiputado socialista: ¿La libertad de Cuba para poder comerciar con el resto del mundo? ¿La de poder comprar medicinas y tecnología médica? ¿La de poder recibir sin limitaciones las visitas de sus familiares residentes en Estados Unidos? Imaginemos, por ejemplo, un ciudadanos somalí en la Gran Vía madrileña. ¿Qué libertad tiene? Será encerrado en un centro de internamiento para emigrantes si no dispone de papeles. No puede buscar trabajo. Si no tiene dinero, ¿dónde está su libertad para viajar? O para tener una vivienda donde no morirse de frío, ¿puede ser libre sin dinero para comer? Si no le enseñaron a leer, ¿es libre para informarse? Y en nuestro país, ¿acaso no existen ciudadanos sin libertad para para presentarse a las elecciones? ¿No existe ningún partido ilegalizado ni ningún periódico cerrado? ¿Somos libres los españoles para poder criticar al rey -y toda la familia real y el príncipe-? ¿Libres para pedir transparencia en sus negocios? ¿O acaso esas críticas no son castigadas en nuestro país con pena de prisión que puede llegar hasta dos años? (Arts. 490.3 y 491.2 del Código Penal) ¿Es libertad la tortura y los malos tratos policiales denunciados en el informe anual de Amnistía Internacional? ¿Eran libres los presos secuestrados por la CIA que pasaron por nuestros aeropuertos? No escribió nada en la prensa Luis Yáñez cuando hace unos años el viceministro cubano de Educación, Rodolfo Alarcón, no pudo entrar a España invitado por la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Ni tampoco cuando, durante la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea en Barcelona, ocho autobuses fueron bloqueados en la frontera con Francia y al menos ocho mil personas se quedaron sin poder entrar en España, según denunció entonces la organización ATTAC.

Al hilo de su impedimento para entrar en Cuba dice Yáñez que “altas autoridades del poder cubano entran sin problemas en Europa y realizan su agenda en el Parlamento Europeo sin la menor cortapisa. Esa es la grandeza de la democracia”. En cambio no pueden entrar en Estados Unidos, ni siquiera en varias ocasiones al edificio de la ONU en Nueva York. ¿Dirá el eurodiputado que no hay democracia, por tanto, en Estados Unidos? ¿Irá allí también a protestar? Y Europa, ¿deja entrar a seres humanos del Tercer Mundo cuando no son “altas autoridades del gobierno”? ¿dónde queda entonces la libertad que proclama?

En su concepto de libertad, Yáñez habla de “poner a las personas por delante de abstracciones como la Patria, el Partido, Dios, la Revolución o las Ideologías”. Como señaló Salvador López Arnal en rebelion.org, ¿por qué el eurodiputado no incluye entre estas abstracciones el mercado, el capital, el máximo beneficio empresarial, la rentabilidad, la competitividad y términos afines? ¿O es que quizás -en su socialismo- esos sí van por delante de la libertad?

Dice también que ha “condenado el golpe de Estado en Honduras en este mismo periódico, porque era y es un gravísimo atentado contra la democracia y la soberanía popular”. Pero no mostró interés por ir a ese país a reunirse con los opositores, quizás porque algunos están en prisión, otros asesinados y su presidente legítimo asilado en una embajada.

No puede estar exento de contradicciones un artículo como el de Yáñez que afirma algunas tan absurdas como que “yo no había organizado ninguna cita o reunión en Cuba, pero sí 'pensaba' (¿leyeron en mi cerebro?) llamar a algunos de mis amigos como Manuel Cuesta Murúa, líder de la Corriente Progresista de Cuba, miembro de la Internacional Socialista, o Elisardo Sánchez, presidente de la comisión cubana de Derechos Humanos”. No había organizado ninguna cita ni reunión pero sí iba a llamar a algunos opositores. ¿Iba hasta La Habana para llamarlos porque no podía hacerlo desde Madrid? Y puestos a preocuparse por la libertad en Cuba, ¿por qué no se planteó visitar la prisión de Guantánamo? O al menos intentar llamarles también.

Al señor Yáñez-Barnuevo le importa un pimiento la libertad de la que tanto habla. Por eso no ha intentado viajar a Gaza, ni a Bagdad, ni a los campos de refugiados en Afganistán, ni a Arabia Saudí, ni a Marruecos ni a ningún otro país de África, de esos que disfrutan de un “marco de libertades” como el que propone para Cuba.

Termina el eurodiputado afirmando que “el futuro de Cuba le corresponde decidirlo a los cubanos. Desde fuera, a los que tenemos a Cuba en el corazón nos toca expresarles nuestra solidaridad y simpatía”. Quizás lo que le moleste es que no le dejen expresar su solidaridad de la misma manera que se la estamos expresando a los afganos. Y sí, estamos de acuerdo: el futuro de Cuba, como país soberano que es, le corresponde decidirlo a los cubanos. El futuro y el presente, habrá que añadir, y precisamente desde esa soberanía han decidido no aceptar una presencia que consideran inoportuna.

RECORDAMOS LAS VICTIMAS DE GAZA.



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La Declaración de El Cairo prende la mecha y surge un movimiento unificado


Rebelión.Traducido para Rebelión por S. Seguí.

Lo que ha sucedido en las dos últimas semanas en Egipto podría significar la mayor contribución posible a un movimiento global unificado que tienda puentes entre asuntos como la justicia económica, social y política para nuestra generación.

Más de 1.300 ciudadanos de diferentes países nos reunimos allí para intentar entrar en la Franja de Gaza y romper el asedio militar, y a la vez mostrar al mundo la realidad brutal de una prisión de facto en la que se desarrolla la vida cotidiana de 1,5 millones de palestinos. El gobierno egipcio nos impidió por la fuerza incluso salir de El Cairo y dirigirnos a la frontera entre Egipto y Gaza, bajo una intensa presión de Estados Unidos e Israel. La masiva manifestación se transformó en una especie de convergencia internacional, y no puede resultar sorprendente que al acorralar un grupo así de activistas éstos se organicen.

A lo largo de los días pasados en El Cairo, tuvieron lugar francas y radicales conversaciones entre los representantes de casi 40 países, dando lugar al renacimiento de un movimiento internacional guiado por nuevos principios. Como en cualquier movimiento de masas, surgieron visiones particularmente audaces, siendo en este sentido la más sagaz la que provino de una delegación de Sudáfrica. Lo que se viene denominando Declaración de El Cairo tiene un potencial real para dar una definición política seria a nuestro movimiento, que se articula ahora en torno al apartheid israelí. El concepto proviene directamente del COSATU, (Congreso de sindicatos de Sudáfrica), cuyo lema es Un agravio a uno es un agravio a todos. Basándose en su larga historia de lucha en Sudáfrica, han tenido el valor y la claridad de utilizar un lenguaje muy definido en relación con el hecho de que la ideología dominante que orienta las políticas de Israel, el sionismo, es inherentemente racista y está en la raíz del conflicto, la ocupación, la opresión y la violencia en Palestina. Según la Declaración, es a los trabajadores, y no sólo a los consumidores, a los que es necesario organizar en una campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Los autores de la Declaración consideran que un boicot debe confluir en todos los puntos de intersección de la economía en que se introducen los productos israelíes. Los trabajadores que participan del envío, el manejo, la venta al detall y la publicidad deben estar organizados con la máxima efectividad.

La Declaración de El Cairo y el movimiento allí surgido han nacido claramente influenciados por la participación de los sindicalistas de Sudáfrica, algunos de los cuales describen el apartheid israelí en Palestina como aún más vil que el régimen de apartheid que vivió Sudáfrica. La organización en torno a este tema, ahora enmarcado en las nuevas y más apropiadas coordinadas del racismo y el apartheid, es un motivo claro para la solidaridad sindical internacional. Como ciudadanos del mundo comprometidos con la justicia en todo lugar, es primordial nuestra participación en la lucha global contra el régimen hegemónico en Palestina, que está alcanzando niveles asombrosos de opresión y sufrimiento. Es ésta una extraordinaria oportunidad para educar y organizar a través de fronteras y ramas industriales, y crear interrelaciones en todo el mundo cada vez más profundas. Sobre todo, estamos obligados a acudir en ayuda de los miembros de nuestra comunidad mundial que han solicitado nuestra ayuda.

Se puede afirmar es que un fuego se ha encendido, y que crece cada día por millares el número de signatarios de esta Declaración. Os invitamos a uniros a nosotros en la firma de la Declaración de El Cairo y en solidaridad con la lucha del pueblo palestino por su liberación y con sus aliados en todo el mundo. Como dijo Nelson Mandela, “nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos”. Desde los que nos reunimos en El Cairo la pasada semana hasta los activistas en Palestina, Sudáfrica, Francia y todo el mundo, todos compartimos el convencimiento de que ésta es una lucha común y de que ahora ha llegado el momento de organizarse.

Ahora, te solicitamos que firmes el documento de la Declaración en el sitio www.cairodeclaration.org y juntos podremos organizarnos localmente en un esfuerzo coordinado a escala mundial para acabar con el apartheid israelí en Palestina.