ONU acusa a ong’s L’Olivar y Inshuti y protege asesinos como Paul Kagame.

JUICIOS POPULARES RWANDA

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De como las cosas nunca son lo que parecen
Ruanda, Congo, ONU y revanchismo.

Paloma Casaseca, Rebelión.

Según un informe realizado por encargo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la fundación mallorquina L’Olivar y la catalana Inshuti, habrían desviado dinero procedente de subvenciones públicas para financiar una de las milicias que lucha desde hace años en la frontera entre el Congo y Ruanda. El comité de investigación de la ONU basa sus acusaciones en llamadas telefónicas, e-mails y diversas transferencias realizadas por parte de las ONG a las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR).

Los responsables de ambas fundaciones niegan los cargos, estiman que las pruebas aportadas son “ridículas” e insuficientes y acusan a la ONU de tomar represalias contra ellos por haber interpuesto una querella en la Audiencia Nacional contra cuarenta cargos políticos ruandeses.

El contexto juega un papel fundamental en esta noticia. Los hechos exigen echar la vista atrás y estudiar los antecedentes de la guerra que, desde hace tiempo, azota la frontera entre ambos países africanos. Incluso un poco más atrás.

Once años después del genocidio de los tutsis ruandeses, en 2003, Paul Kagame se convierte en el primer presidente elegido democráticamente de Ruanda. Hoy, quince años después, cuando todavía escuecen las heridas, la situación del país de las mil colinas no ha cambiado demasiado.

El gobierno tutsi de Kagame sigue en el poder, y aunque reina en el interior del país una aparente calma, varias organizaciones internacionales han denunciado persecuciones, desapariciones forzadas y una larga lista de otros atentados contra los Derechos Humanos. El revanchismo es actualmente una realidad enmascarada .

Las Fuerzas de Defensa Ruandesas (FDR) luchan en la frontera con el Congo, donde junto con las fuerzas del actual presidente congoleño Kabila, se enfrentan a los insurgentes de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, principal grupo rebelde ruandés hutu. Las FDLR están compuestas por 6.500 efectivos: antiguos miembros del ejército ruandés y de la milicia Interhamwe -guerrilla radical hutu-, responsables del genocidio de los tutsis ruandeses en 1994. Estas son acusadas por las autoridades congoleñas de saquear los recursos de la República Democrática del Congo y de masacrar a las poblaciones tutsis del área; y por las autoridades ruandesas de cruzar la frontera y fomentar actos de desestabilización en su territorio, donde se encuentran al menos 200.000 refugiados.

La fundación catalana Inshuti y la mallorquina l’Olivar vienen denunciando desde hace años (tantos como cuenta el gobierno de Kagame) diversas irregularidades que dificultan una profunda reconciliación entre ambas tribus: el empeño por restituir la dignidad de las víctimas y ajusticiar a todos los culpables sólo está sirviendo para hacer supurar las llagas. Quizás habría que asumir que eso sería del todo imposible; después de cargar con el peso de 800.000 muertos y millones de refugiados, la coexistencia pacífica es lo máximo a lo que podemos aspirar. Sin embargo, utópica o no, la reconciliación debería ser el mayor anhelo del gobierno ruandés, su única guía. Y no la política del “ojo por ojo, diente por diente”.

Eso precisamente es lo que denuncian las ONG españolas, que ven cómo el gobierno ruandés atenta impunemente contra los Derechos Humanos, amparándose en el derecho de “réplica”. Así, el año pasado, los responsables de ambas fundaciones, presentaron una querella en la Audiencia Nacional, que tramita el juez Fernando Andreu, contra 40 dirigentes de Ruanda. Entre ellos se encuentran el presidente ruandés Paul Kagame, quien no ha podido ser procesado porque como jefe de Estado, goza de inmunidad. Otros 5 acusados son militares que participan actualmente en misiones de la ONU, principalmente en Darfur.

Ésta sería la causa, según los acusados Joan Casòliva y Joan Carrero, de que la ONU intente, mediante pruebas “ridículas”, acusarles de apoyar a los rebeldes hutus, con el fin de desacreditar su discurso contra el gobierno de Ruanda. Así, niegan la supuesta financiación de la FDLR y argumentan que las ayudas obtenidas sólo han servido para financiar a los “cooperantes, proyectos y organizaciones que trabajan en la zona asistiendo a los necesitados”.

El informe se debatirá el próximo miércoles 3 de diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU. Mientras esperamos, debemos tomar algo de distancia para reflexionar sobre un punto esencial que los medios están dejando de lado, la dura realidad de los que sobrevivieron al genocidio de 1994. Las palabras de la periodista belga Colette Braeckman poco después de la masacre, cobran un nuevo sentido:

“¿Cómo vivirán juntos, los que han sobrevidido y los que han consentido, los que quieren disculparse y los que no quieren escuchar, los refugiados de hoy y los de ayer?“

¿Dios culpable?


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José Saramago

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados.Los hombres eran rebeldes.

En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo.

Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero.

En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras.

Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta.

En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda.

El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado.

Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura.

Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar.

Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.

Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.

Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real.

A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.

Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.

Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente Links sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.

Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella.

No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones.

Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.

José Saramago es escritor portugués, premio Nobel de Literatura.

Llamamiento por Honduras.


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Llamamiento internacional a denunciar y desconocer la farsa electoral en Honduras

Las organizaciones sociales, políticas y solidarias así como personas a título individual abajo firmantes declaramos:

1. El golpe de Estado en Honduras, con la participación cómplice de Estados Unidos, y materializado por Michelleti y su régimen de facto, carga con 21 personas asesinadas, existen 4 mil 234 denuncias por violación de las libertades fundamentales, 7 atentados, 95 amenazas de muerte, 133 casos de torturas, 394 personas con lesiones y 211 heridas a causa de la represión, 1.987 detenciones ilegales, 2 intentos de secuestro y 114 presos políticos acusados de sedición. Y cada día que pasa estas cifras siguen aumentando.

2. Los golpistas se mantienen en el poder demostrando con este gesto su profundo desprecio por la democracia y su nulo reconocimiento del derecho soberano de los pueblos a expresarse a través del voto.

El tiempo ha demostrado que tanto las maniobras del gobierno norteamericano, como las de la OEA, sumisa a sus intereses, no pretendían defenderla, sino simplemente dilatar, obstruir y finalmente apoyar a quienes ahora pretenden desarrollar una farsa electoral.

3. Al cumplirse la fecha del 30 de octubre, Estados Unidos ha creído oportuno maniobrar y posibilitar el acuerdo entre el Gobierno presidido por Manuel Zelaya Rosales y los golpistas, el llamado Acuerdo Tegucigalpa/San José, lo que llevaría a legitimar las elecciones del 29 de noviembre y que el movimiento popular no pudiera llegar con potenciales posibilidades a las mismas.

Los golpistas han incumplido el acuerdo. El presidente constitucional continúa cercado en la embajada de Brasil, la represión persiste. En un gesto de cinismo sin límites, Estados Unidos se ha apresurado a declarar que reconocerá las elecciones. El Presidente Manuel Zelaya Rosales ha denunciado la total impunidad con que se van a desarrollar las elecciones del 29 de noviembre. El Frente Nacional de Resistencia y otras fuerzas democráticas han anunciado asimismo, que no acudirá a las urnas y boicoteará la farsa electoral.

4. La mayoría de medios de comunicación, al servicio de la oligarquía, los imperialismos y sus trasnacionales, ya dan por solucionada la crisis y quieren legitimar las elecciones del 29 de noviembre de 2009. A pesar de este esfuerzo coordinado y mediático por dar por finalizada la crisis, la lucha del pueblo hondureño continúa y reitera sus demandas:

1. Restitución incondicional del Presidente Manuel Zelaya Rosales a la presidencia de la República de Honduras restaurando la situación existente con anterioridad al día 28 de junio de 2009

2. Desconocimiento del proceso electoral del 29 de noviembre de 2009.

3. Tras la ruptura del orden constitucional por la casta política oligárquica, más que nunca: Convocatoria de Asamblea Constituyente.

4. Juicio y castigo a los golpistas y sus cómplices.

También, sumándonos a estas demandas legítimas del pueblo hondureño, pedimos a los Gobiernos e instituciones internacionales no reconocer las elecciones del 29 de noviembre, no enviar ningún tipo de comisión o misión de observadores internacionales y mantener la presión política, económica y financiera contra la dictadura cívico-militar impuesta por la oligarquía y el imperialismo, así como desconocer a las autoridades espurias que pretendan presentarse como representantes electos del pueblo Hondureño.

Libertad para el pueblo de Honduras.

Barcelona noviembre de 2009

Baula - Comité Óscar Romero de Santa Margarida de Montbui.

Para adherirse: asp.hondureny@gmail.com


Honduras: La democracia es una falacia.

Vídeo en el que miembros del Frente Nacional de Resistencia Popular denuncian la situación actual del país, llaman a la abstención y animan al resto de pueblos del mundo a movilizarse el próximo 29 de noviembre, día de las elecciones.

Aparecen también en él, candidatos de distintos partidos políticos en el Tribunal Supremo Electoral renunciando a su candidatura, pues no reconocen las futuras elecciones y se oponen rotundamente al golpe de estado.

Así mismo, el documental refleja la tremenda represión que está sufriendo el pueblo hondureño actualmente.

VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS EN BARAJAS - ESPAÑA

MAFALDA - DERECHOS HUMANOS

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En España no existen los derechos humanos para los latinos

Solvy Hernández

Mi nombre es Solvy Hernández. Soy una periodista de 21 años de edad que luego de culminar mis estudios recibí como regalo un viaje hacia Europa específicamente a España, el cual acepté ilusionada ya que por primera vez podría salir de mi país a conocer una cultura diferente y deleitarme con nuevos paisajes por un período de dos semanas, pero mis planes se vieron truncados y totalmente arruinados al llegar al aeropuerto de Barajas en Madrid, no más de 3 minutos después de haber bajado del avión y enfilarme para la revisión de la policía fui separada de la fila sin ningún motivo aparente, sólo querían “hablar conmigo”, así lo expresó el primer policía con el que me topé y quien revisó mi pasaporte. Luego de unos minutos de espera otro oficial menciona en voz muy alta mi nombre y me dirijo hacia donde él me indica de una forma bastante fría, distante e incluso con una muy notable molestia de su parte. Una vez en su oficina no olvidaré sus palabras “A ver Solvy cual será tu historia”, en ese momento me sentí disgustada por su anticipada insinuación en relación a las razones por las cuales yo visitaba su país, sin embargo tranquila y con la conciencia muy limpia le cuento que he llegado a España con el fin de pasar dos semanas de vacaciones junto a una amiga que me está esperando en el aeropuerto, le digo que quiero conocer Madrid y todas las ciudades que pueda durante mi estadía, especialmente la catedral de Santiago de Compostela y le muestro todas mis reservaciones de hotel. El me pregunta ¿qué vas a hacer el resto de los días? y se molesta al ver que no llevo conmigo una lista diaria de las actividades turísticas que iba a realizar con nombre de los destinos y reservaciones canceladas en cada uno de ellos, lo cual me resultó bastante absurdo tomando en cuenta que un turista puede tener muchos planes y sin embargo no tener la seguridad de poder llevarlos a cabo por completo y más siendo la primera vez que visita el país, razón por la cual no se arriesgaría a pagar más que una noche en cada destino, requisitos que en mi caso estaban en completo orden. El funcionario continúa interrogándome según sus palabras textuales para conocer la razón oculta por la cual había llegado a España, llegándome a preguntar incluso el porqué de realizar el viaje sola y no junto a una pareja, otro elemento absurdo de su procedimiento debido a que cada persona está en el derecho de viajar como le plazca y si en mi caso lo hacía sin compañía no quiere decir que iba a quedarme ilegalmente en su país. Una vez finalizado el intimidante interrogatorio el oficial culminó diciendo “Vale Solvy si más tarde tienes algo que contarme que haga que mis cuentas cuadren mejor y revelen el verdadero motivo por el que estas aquí me lo cuentas”. Evidentemente mi molestia e impotencia eran muy grandes en ese momento, al sentirme humillada sin razón alguna, pero ni siquiera eso me habría preparado para lo que viviría más tarde.

Luego de una larga espera en una sala conjunta al lugar del interrogatorio comenzaron a llegar más personas rechazadas entre las cuales estaban 6 venezolanos incluyendo a una niña de 5 años, me percaté que un joven venezolano realizaba llamadas desde su teléfono celular y me senté a su lado para pedirle que me permitiera usar su teléfono, lo cual fue determinante para mí, debido a que no sabía que no me iban a dejar comunicarme con nadie minutos más tarde y fue el único medio que tuve para poder avisarle a mi amiga lo que estaba sucediendo, en cierto modo fui afortunada porque si no mi familia no se habría enterado de mi paradero. Además llegaban personas mexicanas entre las cuales estaba un periodista que al igual que yo tomó nota de todo lo que nos hacían y lo que ocurría para luego denunciarlo en su país, también llegaban brasileros con niños, argentinos y chilenos. Al paso de una hora ya habían interrogado a todos los que allí nos encontrábamos, despojados de nuestra documentación. Otro oficial nos lleva hacia una oficina unos tres pisos más arriba de la central policial, en la que nos encierran a más de 30 personas en un espacio sumamente pequeño sin ventilación. Los nervios comienzan a relucir entre los que nos encontrábamos en tan extraña situación, algunos lloraban otros simplemente se les observaba molesto ante la circunstancia y el resto lucía inexpresivo o angustiado. Allí conocemos a la “trabajadora social” quien en lugar de prestar alguna ayuda psicológica abre la puerta y nos deja claro que estamos en “tierra de nadie” y que lo que nos suceda es absoluta potestad de ellos, en ese momento entendimos que cualquier cosa que nos pasara allí sería un misterio y ni siquiera nuestras familias se enterarían. Además, esta trabajadora social desempeña la función de vender tarjetas telefónicas que supuestamente servirán para llamar a tu respectivo país y es mentira, por lo menos en el caso de Venezuela fue imposible realizar una llamada con éxito.

A la 1 de la tarde se nos informa que seremos atendidos por un abogado e interrogados nuevamente por un oficial a partir de las 4:30 de la tarde debido a que los oficiales estarían comiendo, en el transcurso fuimos despojados de todas nuestras pertenencias incluyendo teléfonos, comida, agua, medicamentos y cualquier cosa que tuvieses encima, sin importarles nada, como fue el caso de Zuleima Dávila quien llevaba con ella a su niña de 5 años y le quitaron la comida de la bebé que llevaba en el bolso de mano, compotas, galletas, cereales etc. La niña pasó todo el día sin recibir bocado, mientras que los demás recibimos una comida totalmente desagradable y de mal sabor. La cual aceptamos debido a que habíamos estado todo el día sin comer.

Las cosas no mejoraron cuando llegó la famosa entrevista que después nos daríamos cuenta que era una total farsa por parte del cuerpo policial, lo cual puedo afirmar entre otras cosas por el testimonio de una compañera mexicana a quien un oficial le había dicho minutos antes “lo que pasa es que estamos hartos de los latinos, no queremos más latinos en este país”, lo que sería la verdadera razón de todo lo que nos sucedía. La entrevista constaba de un interrogatorio realizado por un policía y en presencia de un abogado quien supuestamente tenía en sus manos la decisión de dejarte entrar o no al país, sin embargo la decisión ya estaba tomada incluso desde las 11:30 am cuando fuimos separados de la fila de revisión, es decir todo ese tiempo sólo fuimos burlados debido a que ya se sabía que seríamos devueltos a nuestros respectivos países, afirmación que recibí de boca del mismo abogado Andrés G. Malamud. Luego de testificar se nos obligó a firmar el testimonio que en la mayoría de los casos no era justamente lo dicho por nosotros, además de ser firmado por personas como yo que contábamos con todos los requisitos legales para el acceso a España, además que no les importó el hecho de que les comentara que mi acto de graduación como Comunicadora Social es el próximo 24 de noviembre razón por la cual debía estar en mi país antes de esa fecha lo que les corroboraría el hecho de que no pretendía quedarme a vivir ilegalmente en su país, todo esto aunado a que mi hermana mayor había realizado el mismo viaje un año antes sin presentar ningún inconveniente, además había personas con cartas de invitación, entradas al juego del Barca, suficiente dinero en efectivo, reservaciones de hotel y hasta los mismos familiares esperando en el aeropuerto, a los cuales se les negó vernos. Pero debíamos firmarlo porque si no correríamos el riesgo de quedarnos por un tiempo bastante largo en ese sombrío y desagradable lugar. Además de firmar una confirmación de que no contábamos con los recursos para cancelar los honorarios del abogado que nunca cumplió su función. En resumidas cuentas fuimos humillados, burlados, engañados y además obligados a firmar una hoja que le permitiría al abogado cobrar sus honorarios al gobierno español.

Está claro que los derechos humanos son totalmente pisoteados en este país en especial con la comunidad latina. Una de las peores noticias que recibiríamos sería que debíamos pasar la noche en aquel horrible lugar hasta que saliera el próximo vuelo hacia nuestros países, dormir en unas literas en estados deplorables, que además no sería permitido el acceso a las mismas sino hasta las 12:30 de la madrugada, es decir debíamos estar en una silla hasta esa hora sin hacer ruido, sin poder hacer una pregunta porque recibíamos como respuesta “un momento ¿vale?”, ellos controlan hasta la hora en que debe descansar una persona con más de 14 horas de vuelo en algunos casos, todo un día de abusos a nuestros derechos humanos y sin acceso a nuestras pertenencias, sin poder ducharnos o cambiarnos de ropa, sin poder comunicarnos con nuestros familiares y depender únicamente de sus teléfonos, a los que nuestras familias debían comunicarse pero ¿cómo se enteraban ellos de la existencia de estos teléfonos si nosotros no podíamos hacer llamadas a Venezuela?, toda esta situación aunada a las descaradas risas y burlas de todo el personal.

Cuando creímos que la pesadilla estaba terminando algunos compañeros decidieron jugar un partido de fútbol colocando como arquerías dos sillas y siendo el balón un pote de agua mineral, ese probablemente fue el único momento de risa que pudimos tener dentro de este terrible suceso. Al pasar unas dos horas después del partido de nuestros compañeros se acerca el policía de guardia y comienza a insultarlos diciendo cosas como: “¿hasta cuándo van a seguir haciendo estupideces?, parecen tontos, no se dan cuenta la hora que es, me han tocado los cojones, si no quieren que los encierre bajo llave en una habitación dejen de ser tan estúpidos y dejen de jugar con esa mierda, si en un cuarto de hora no están durmiendo los encierro en una habitación bajo llave a los dos”. En ese momento yo era la única a parte de mis compañeros y rompí a llorar por primera vez en el día, sentí una desesperación demasiado grande y temía pasar más de un día allí. Además al llegar a Venezuela pude darme cuenta que lo que les sucedió a mis compañeros puede ser mucho peor , como el caso que leí a través de internet en la página “maltratos en el aeropuerto de Madrid”, donde contaba la historia de un joven que al querer aclarar sus dudas con los oficiales del porqué les estaba sucediendo todo eso si contaban con los requisitos para entrar, fue agredido por varios oficiales en una de las habitaciones de la cual lo sacaron totalmente ensangrentado y les fue prohibida la entrada a los demás a dicha habitación por la condiciones en las que había quedado.

Al día siguiente a las 8am casi nos tumban las puertas con golpes y gritos para que supiéramos que debíamos salirnos de las habitaciones, como si les costara mucho dejarnos descansar después de todo lo que habíamos vivido el día anterior. Ya cerca de la hora del mediodía vinieron a decirnos a los venezolanos que saldríamos en diez minutos, nos llevaron como delincuentes con varios oficiales hasta una patrulla policial que nos dejó al comienzo de las escaleras de emergencia del avión, abordamos como si hubiésemos cometido un delito que provocara nuestra deportación, no se nos regresó nuestra documentación, se les fue entregada a la tripulación. Fuimos ubicados en la parte trasera del avión y el trato del personal en el vuelo fue totalmente diferente al saber que éramos inadmitidos, al llegar a nuestro país y recibir finalmente nuestros pasaportes nos dimos cuenta que los habían sellado prohibiéndonos la entrada los próximos 6 meses a España.

Todo esto es vivido a diario por latinos que sin importar que cumplan con los requisitos para la entrada a España son escogidos al azar para vivir esta espantosa experiencia que estoy segura quedará grabada en la memoria de todos los que desafortunadamente la vivimos, como en mi caso al ser la primera vez que salgo de mi país y sentirme humillada de esta forma. Y desde el punto de vista periodístico es notable que los oficiales no están preparados para diferenciar quiénes van con intensiones de quedarse o no, lo cual sí afecta directamente a su país debido a que a los delincuentes, narcotraficantes y mujeres que llegan con la intensión de prostituirse sí se le es permitida la entrada, mientras que miles de personas inocentes y que cumplen con sus requisitos legales como turistas son aplastados con la fuerza de un equipo policial que se dedica a humillarlos y a pisotear sus derechos humanos, que deben ser respetados sin importar que cumplan o no con los requisitos debido a que somos seres humanos y no animales.

En cuanto a los venezolanos sólo desde el mes de julio hasta septiembre del 2009 han sido devueltos en estas mismas condiciones más de 900 turistas que viajan con la expectativa de disfrutar sus vacaciones en este país donde nos pisotean y nos humillan de esta forma, es necesario que esto lo sepan todas las personas que piensan viajar a España y en especial las familias que hoy no saben por qué no han recibido noticias de sus familiares, sepan que quizás estén encerrados sufriendo todas estas calamidades y ustedes ni siquiera pueden saberlo porque como ellos mismos dicen “están en tierra de nadie”.