Obama e Israel: La montaña parió un ratón


Olivia Zémor, Oumma.Com Traducido por Caty R.

Es obvio que Barack Obama e Israel nos están ofreciendo una función teatral que ya conocemos: miradas amenazadoras, fanfarronadas, ¡cuidado!, podría enfadarme…, mientras el gobierno de Netanyahu se pone intransigente. ¿Qué pasará? ¿Será Obama, por fin, quien obligará a este Estado delincuente a respetar el derecho internacional? Algunos contuvieron la respiración.

Los medios de comunicación nos hablan de la «firmeza» del presidente estadounidense. ¿De qué firmeza se trata? Todavía esta mañana, la agencia France Presse escribía: «El presidente estadounidense Barack Obama afirmó el lunes, antes de su partida hacia Oriente Próximo, la necesidad de una cierta firmeza hacia Israel con respecto a la creación de un Estado palestino y la colonización en los territorios». ¿Hemos oído bien? ¿Obama no reclama el desmantelamiento de las colonias israelíes en los territorios palestinos ocupados, ni el fin de la ocupación, ni el levantamiento del bloqueo de Gaza, ni el pago de la factura por las enormes destrucciones de la Franja de Gaza?

Obama no exige a Israel que devuelva a los palestinos lo que les robó. Ni todo ni parte. Las «exigencias» de Obama consisten en reclamar «la congelación de las colonias»: ¡ustedes no pueden construir colonias nuevas! ¿Y dónde se establecerá el Estado palestino ahora que los israelíes se han anexionado más del 89% de las tierras palestinas, incluido Jerusalén Este? ¿Qué bantustanes quiere proponer Obama?

Se atreve a representar otra vez el cuento del «pulso», el gobierno israelí juega la carta de las «concesiones imposibles» y muy «dolorosas» para conseguir que se ratifique, como de costumbre, la política de hechos consumados, ya bien ensayada, que consiste en robar, anexionar casi todo el terreno y después fingir que se detiene cuando ya no queda nada que robar.

Cada vez que se lleva a los dirigentes israelíes a una mesa de negociación, donde siempre acaban tomando una decisión «dolorosa», como Sharon con la famosa «retirada de Gaza» en 2005, se trata de una engañifa. Una manera de ganar tiempo y hacer que se crea en su «buena voluntad». Los israelíes nunca han cedido nada, ni siquiera en Gaza donde la retirada de 7.000 colonos, transferidos a Cisjordania, lejos de liberar a los gazatíes, vino acompañada del encierro desde el primer día.

Israel no ha aceptado nunca, ni por un instante, dejar el más mínimo control de sus propias fronteras a los habitantes de Gaza, ni la posibilidad de comunicarse con sus hermanos de Cisjordania. La famosa «retirada» permitió exactamente poner a resguardo a 7.000 israelíes que de esa forma no tendrían que sufrir los bombardeos que su ejército podría seguir perpetrando con total tranquilidad.

Las personas honradas también saben lo que ha conseguido enmascarar «el proceso de paz de Oslo». La opositora israelí Tanya Reinhart analiza perfectamente en su libro «Destruir Palestina» esa ostentación integral. Reinhart demostró con claridad que no solamente los israelíes duplicaron el número de colonos en Cisjordania durante los 7 años de negociaciones, sino que además en ningún momento han aceptado el desmantelamiento de los principales bloques de colonias, ni la devolución de Jerusalén Este, ni dejar la más mínima autonomía y viabilidad para un Estado palestino que ya estaría desgajado en varias partes y privado del acceso a las fronteras.

En la actualidad, la derecha israelí juega la carta de la intransigencia donde «todo depende de nosotros» y del derecho a la «expansión natural de las colonias existentes».

«Cuando el presidente estadounidense exige la congelación de la construcción, incluidas las guarderías (en las colonias), se aleja de los acuerdos entre Israel y el presidente Bush», declaró ayer en la radio pública el ministro de Medio Ambiente Gilad Erdan, un allegado al Primer Ministro Benjamín Netanyahu. «En 2004, Bush indicó en una carta que la construcción podría continuar en los grandes bloques de asentamientos de Judea-Samaria (Cisjordania), y en virtud de ese texto, Israel evacuó inmediatamente una veintena de colonias de la Franja de Gaza», añadió.

Ya conocemos esa canción: el gobierno de Netanyahu –o el que toque- hará como si cediera en ese punto (la congelación de las colonias) y todo el mundo soltará un gran suspiro de alivio.

Israel puede mantener todas sus colonias, seguir ocupando los territorios palestinos, anexionar Jerusalén, dejar en su sitio el muro del apartheid y los cientos de puestos de control, continuar haciendo la vida imposible a los millones de palestinos que viven en algunos bantustanes y seguir matando de hambre al otro millón y medio del gueto de Gaza. Por supuesto podrá seguir negando a los refugiados palestinos el derecho de retorno a su tierra y condenarlos a seguir siendo el único pueblo del mundo en esa situación, a pesar de todas las leyes internacionales que estipulan que ese derecho de retorno es inalienable.

Pero nos sentiremos aliviados: ¡Nada de nuevas guarderías en las colonias! (¿Pero quizás sí nuevas piscinas para colonos, carreteras de circunvalación o «zonas de seguridad»?).

Los israelíes habrán hecho una «dolorosa concesión» y eso es lo que cuenta ¿No? Los colonos aullarán, amenazarán… y entonces se dirá, como se dijo del carnicero Sharon convertido en un gran pacifista: «¡Qué valiente este gobierno israelí que se enfrenta a la presión de una parte de la población, de los parlamentarios y del gobierno!». Y mientras se habla de los hipotéticos hijos de los colonos privados de guarderías, Israel podrá seguir masacrando a los niños palestinos, expulsando a los palestinos, destruyendo sus casas, arrancando sus olivos, encarcelando y torturando a miles de hombres, mujeres y niños palestinos.

También podrá seguir ejerciendo su racismo sin complejos negando los mismos derechos a los ciudadanos judíos o no judíos del país sin que ningún gobierno o institución se lo impida. Los informes de investigación sucederán a otros informes de investigación cuando las masacres sean un poco más descaradas. Y se seguirá desplegando la alfombra roja ante todos esos criminales de guerra presentándolos como personas valientes que han hecho propuestas realmente ventajosas que esos terroristas palestinos no han querido aceptar.

¿Y Obama, como Clinton, nos repetirá la escena del «Hice lo que pude», pero los palestinos han hecho fracasar las negociaciones? ¿Por qué un Estado delincuente iba a obligar, por otra parte, a otro delincuente a comportarse de forma ética? Obama acaba de incrementar el presupuesto militar de Estados Unidos y de enviar más tropas a Afganistán. ¿Es así, en realidad, como emprende el camino de la paz y la justicia?

La opinión pública cada vez es menos ingenua. Ya sabe que no podemos contar con nuestros dirigentes para hacer que se apliquen el derecho de los pueblos a la autodeterminación, el derecho internacional y la justicia. Por eso debemos seguir pidiendo cuentas a Israel y considerarlo un paria mientras prosiga esta macabra representación. La campaña de boicot a Israel debe seguir ganando influencia en todo el mundo.

Texto original en francés: http://oumma.com/Obama-et-Israel-quand-la-montagne

La Caja de Pandora


imprimir

Publicado por Frente Nacional de Lucha por la defensa de los servicios públicos y los recursos naturales.


Unión FENOSA, Iberdrola, Gas Natural, REPSOL, Jaguar Energy, Duke Energy, Teco Energy, EEGSA, DEORSA, DEOCSA, la Caixa…

Cuenta la mito-logía griega que en la antigüedad existía una caja que en su interior contenía todos los males conocidos por la especie humana, incluidos algunos que aún nos falta por conocer. Pandora, a quien la caja fue entregada para su custodia, dominada por la curiosidad cometió el fatal error de abrirla y, al hacerlo, dejó escapar la codicia, la avaricia, la envidia, la mentira, el engaño, la maledicencia, la venalidad, el irrespeto, la injusticia, las prácticas políticas de derecha, los políticos y empresarios corruptos, los militares fascistoides y todos los otros miles de demonios que, desde entonces, acosan incansablemente a toda la humanidad.

Sin embargo, cuando hoy hablamos de una caja desde la cual brotan toda suerte de males y demonios, no hacemos referencia solamente a historias viejas ni a eventos extraídos desde la febril fantasía de nadie. Al parecer, está en proceso de construcción, y con paso acelerado, una versión moderna de la Caja de Pandora, quizás incluso peor aún que su antecesora mitológica, y está activa, muy activa, cuando menos en lo que se refiere a su impacto negativo y profundo sobre la realidad guatemalteca.

Nos referimos al grupo empresarial llamado Gas Natural y a sus múltiples empresas asociadas, tanto en España como en el resto del orbe. La empresa Gas Natural compró, recientemente, a Unión FENOSA y, con ello, asumió entonces las cuentas pendientes que Unión FENOSA tiene en Guatemala y en otras partes del mundo. En el caso concreto de nuestro país, esas cuentas son muchas y cada una de ellas ahora las hereda, con toda propiedad, Gas Natural. Por ende Gas Natural, a través de Unión FENOSA, desde España clava sus largas uñas en las carnes blandas del resto del mundo, Guatemala incluida.

clip_image002[9]Este poderoso consorcio, en su país de origen, se viste con un ropaje que no se corresponde, en absoluto, con el nefasto papel que ahora van a desempeñar más allá de sus fronteras, al constituirse en los continuadores naturales de la obra negra iniciada por Unión FENOSA. Su logotipo, por ejemplo, es una mariposa ecológica, con lo cual quieren significar que, como empresa, asumen cuota de responsabilidad social que les corresponde en el tema del medio ambiente. Esa mariposa, desde ya, está siendo abruptamente mancillada por las prácticas que desarrolla la nueva empresa que han absorbido: Unión FENOSA.

Allá, en España, también Unión FENOSA e IBERDROLA se pretenden vestir con el ropaje de los buenos, se cubren con una falsa máscara que las presenta públicamente como generosas autoras de numerosas obras sociales ejecutadas en beneficio del pueblo español. Si las autoridades de Gas Natural no enmiendan, cuanto antes, el rumbo emprendido en Guatemala por quienes aquí son sus antecesores en el campo energético, serán entonces copartícipes en la destrucción de un país completo y cohonestarán con su presencia la multiplicación del hambre y la miseria. También cosecharán, así, la cólera social que Unión FENOSA e IBERDROLA han sabido cultivar con tanto esmero y con tan buenos resultados.

clip_image004

En todo caso, a Unión FENOSA y a su colega, IBERDROLA, aquí ya les conocemos su verdadero rostro, por muchos esfuerzos que hagan por disfrazarlo. A la inversa de cómo reza el conocido refrán popular, estas transnacionales “son candil de la casa y oscuridad en la calle”. De manera simultánea muestran dos caras que resultan antagónicas, antípodas entre sí, como ocurre con el villano de Batman. Estos consorcios pasan por la vida siendo dueños de una doble moral que emplean para dar palo impunemente en el exterior de España, pero reparten confites hacia adentro, con los que buscan endulzar su imagen pública. En España, se perfuman de rosas, pero en Guatemala hace rato que nos huelen a gas natural.

Ya va siendo hora de ponerlas al descubierto. De desenmascararlas, de evidenciarlas ante el mundo, para que se sepa quiénes son en realidad. Que las conozcan incluso en su propia casa donde, quizás, más les duela, porque allí es donde con más esmero y dedicación se disfrazan.

En lo que se refiere concretamente a nuestro país, el daño que ha causado Unión FENOSA, codo a codo con IBERDROLA, tras más de una década de operaciones, ha sido cuantioso. Aunque lo hemos denunciado con todo detalle en comunicados anteriores, conviene recordar, a manera de síntesis, los siguientes hechos concretos:

· Unión FENOSA e IBERDROLA, con la complacencia o complicidad del Gobierno de turno, estafaron al pueblo guatemalteco en 1998, al momento de comprar los activos del INDE, birlándole la suma de 149 millones de dólares, equivalentes a US$ 12 por cada habitante en el país, incluidos los neonatos. Pagaron US$ 101 millones por activos valorados en US$ 250 millones. ¡Menudo negocio!

· Han incumplido impunemente con lo que la Ley le mandata, incluidos los fallos de la propia Corte de Constitucionalidad. Simplemente se declaran por encima de la Ley, se colocan en desacato y, así, cobran a los usuarios no lo que la legislación guatemalteca les ordena, sino lo que su codicia les indica. El padrinazgo político que saben granjearse le sirve, en estos casos, de manto que les otorga plena impunidad.

· Han robado al pueblo, de manera continua y por distintas vías durante 10 años, acumulando a su favor la descomunal cifra de 4 mil millones de dólares por concepto de cobros ilegales.

· Han abusado de las facultades que le confiere la Ley, inventándose multas, alterando lecturas de medidores, actuando no como inversores, sino como pretores de cualquier imperio.

· Han solicitado y recibido plena colaboración de las autoridades públicas para desatar oleadas de represión contra las organizaciones ciudadanas que adversan su presencia en el país. Se han servido, pues, de los perros de la guerra.

· Tras diez años de operaciones, la inversión en el mantenimiento y renovación del sistema de distribución energética ha sido mínimo. Es decir, se han dedicado a cobrar a manos llenas, pero al momento de sacar un centavo de sus propios bolsillos, han sido extraordinariamente parcos.

· Han acusado penalmente ante tribunales internacionales al país que les abrió las puertas y que las recibió en su suelo, bajo el absurdo argumento de que no se les permite acumular la tasa de ganancia que nace desde sus avaricias desmedidas.

· Lo más grave es que, aunque de ninguna manera le corresponde hacerlo, han generado que se impulse una política estatal de privatización de la producción energética nacional, con el agravante de que lo harán a partir de la instalación y puesta en funcionamiento de plantas generadoras que operarán empleando como materia prima el carbón mineral, con todo el daño económico, ambiental, social y cultural que de ello se deriva.

· En el caso anterior, Unión FENOSA se convierte en la empresa que otorga las licitaciones para la construcción de las plantas carboneras, usurpando, así, un papel que debería ser competencia irrenunciable e indelegable del Estado.

Esta síntesis se basta para revelar la naturaleza real propia de este consorcio, que ahora ha pasado a manos de Gas Natural. Sólo las cinco plantas generadoras de energía a partir de carbón mineral, (de las cuales ya dos están construyéndose), serán responsables de la progresiva conformación de una inmensa nube preñada de químicos tóxicos, desde la cual se desprenderá, inexorablemente, la conocida como “lluvia ácida”, que envenenará las aguas subterráneas y de superficie, intoxicará las tierras de cultivo, destrozará los bosques, en fin, causará un deterioro ambiental cuyo costo caerá, principalmente, sobre los hombros de los sectores populares.

Eso es lo que han construido Unión FENOSA e IBERDROLA. En Guatemala urge, por ende, la declaratoria de que las operaciones de estos consorcios son lesivas para el interés nacional y que, por lo tanto, se les debe expulsar del país.

¿Será ese el rumbo que también quiere emprender Gas Natural al absorber a esta empresa?

Pero en esta nefasta trama no se conjugan solamente Unión FENOSA, IBERDROLA y Gas Natural. Al proceso depredador de nuestro país, cuyo peso principal recae sobre los hombros de los sectores populares, se adhieren otra serie de empresas asociadas con sede en España, en Guatemala o en otras partes del mundo, algunas de nuevo cuño, pero que, en la práctica, responden todas a objetivos afines y a idénticos intereses financieros:

· EEGSA, DEORSA y DEOCSA son las subsidiarias de Unión FENOSA e IBERDROLA creadas para que asuman en Guatemala el cobro ilegal de servicios.

· Duke Energy y Jaguar Energy son las empresas a las cuales Unión FENOSA otorga la licitación para la construcción, ya en marcha, de las dos primeras plantas carboneras.

· Teco Energy es otra asociada que destaca, en este caso, como la entidad responsable de acusar al Estado ante tribunales internacionales, amparada en el Tratado de Libre Comercio entre Guatemala y Estados Unidos.

· Y, al final, aparece La Caixa. Una poderosa entidad financiera catalana que resulta ser, si no la principal, cuando menos una de las principales accionistas de Gas Natural. Es decir, una de sus dueñas.

clip_image005

La Caixa, que significa “La Caja”, traducido al español, es un inmenso consorcio el cual, en su condición de dueña de Gas Natural, hereda también las responsabilidades que, en Guatemala y otras partes del mundo, compete asumir a Unión FENOSA. De hecho, está a la cabeza de todo ese complejo tinglado pluriempresarial al que nos hemos venido refiriendo en estas páginas.

¿Será que quiere pasar a ser la versión moderna de “La Caixa de Pandora”?

Porque también es una de las principales accionistas de REPSOL, otra empresa española de no grata presencia en América Latina, sobre todo por su participación en la exploración y explotación minera y petrolera, temas que en Guatemala han generado enormes conflictos entre los intereses populares y los de las corporaciones nacionales y transnacionales.

La Caixa es una corporación internacional que, tanto en España como fuera de sus fronteras, realiza una importante obra social, ubicable en varios campos sustantivos. Incluso aporta recursos para numerosos proyectos que se ejecutan en Guatemala. No es razonable, por lo tanto, que lo que haga con la mano lo borre luego con el codo.

Instamos, pues, a los socios de La Caixa a que revisen y corrijan, cuanto antes, el quehacer emprendido por sus empresas en Guatemala. Unión FENOSA debe irse de aquí, pero previamente devolviendo al país los inmensos montos que ha cobrado de más.

Gas Natural, si termina de absorber a Unión FENOSA, debe enfrentar las irresponsabilidades que esta empresa le hereda.

IBERDROLA, por su parte, debe también liar sus bártulos, montarse de nuevo en La Pinta, La Niña y la Santamaría, y regresarse a su Puerto de Palos. Si no, corre el riesgo de salir a su puerto pero a palos. También devolviendo primero lo que han acumulado ilegalmente

Duke Energy y Jaguar Energy deben suspender las obras de construcción de las indeseables y dañinas plantas carboneras.

Teco Energy debe desistir en su demanda contra el Estado guatemalteco, porque con esa actitud lo que evidencia es una absoluta falta de vergüenza.

EEGSA, DEORSA y DEOCSA simplemente deben desaparecer, porque sus funciones deben ser absorbidas por el INDE y por empresas municipales.

Mientras cada una de estas demandas se consigue, aquí, en Guatemala, de costa a costa, de frontera a frontera,

¡La Lucha Sigue!

Amnistía Internacional afirma que la crisis global no sólo es económica sino de derechos humanos


imprimir

El mundo camina sobre un polvorín de desigualdad, injusticia e inseguridad que está a punto de estallar, advierte Amnistía Internacional (AI) en su informe anual 2009, y subraya que la crisis no sólo es económica sino de derechos humanos.

Desde Haití a China, pasando por México, Colombia, Sri Lanka, Palestina, Congo y Sudán, el documento, publicado hoy en Londres, ofrece un oscuro panorama de los abusos de derechos humanos en el mundo, donde la crisis económica intensifica la inestabilidad política y la violencia.

Aunque advierte que es demasiado pronto para predecir todos los efectos que el despilfarro de los últimos años tendrá en los derechos humanos, AI subraya el incremento en el mundo de la pobreza, el desempleo, la discriminación y la desigualdad, lo que nunca ha sido terreno propicio para el respeto de esos derechos.

El texto de AI, que analizó la situación en 157 países, destaca que, aunque nadie está a salvo de la crisis económica, las cuitas de los países ricos no son nada comparadas con las calamidades que se ciernen sobre los más pobres.

La recesión ha agravado los abusos, ha hecho que se desvíe la atención y ha creado nuevos problemas. Los derechos humanos se pisotearon en nombre de la seguridad, y ahora se relegan al último puesto en nombre de la recuperación económica, dijo la directora de AI, Irene Khan, al presentar el informe El estado de los derechos humanos en el mundo.

En Asia, África, América Latina, cada vez hay más hambre y enfermedades debido a la drástica subida de los precios de los alimentos, y más personas sin hogar y en la indigencia a causa de los desalojos forzosos y los embargos de bienes hipotecados, indica el informe de la organización.

Esta falta de comida, empleo, agua, tierra y vivienda, el aumento de la desigualdad, la inseguridad, la violencia, la xenofobia y el racismo reflejan que el mundo hace frente no sólo a una crisis económica sino a una crisis de derechos humanos, subrayó Khan.

AI señala que la situación de los derechos humanos en América Latina en 2008 mostró avances, como la condena a 25 años de cárcel al ex presidente peruano Alberto Fujimori por crímenes de lesa humanidad, que caracteriza como crucial, pero también retrocesos en inseguridad y exclusión.

Observa avances en la batalla contra la impunidad en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Uruguay, pero lamenta que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que ganó las elecciones presidenciales salvadoreñas en marzo pasado, no prometiera levantar la ley de amnistía que dio impunidad a personas que violaron derechos humanos durante la guerra civil, de 1980 a 1992.

El informe señala que el conflicto en Colombia siguió provocando gran cantidad de desplazados, que aumentaron a 380 mil en 2008, mientras que los indígenas fueron los más afectados, dijo AI, que cita informes de asesinato de hasta 27 de ellos por la guerrilla.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia reconocieron en abril haber asesinado a ocho indígenas awá. También se registró el asesinato de dos defensores de los derechos humanos, y el informe señala que paramilitares colombianos continuaron matando civiles y sembrando el terror, a veces con el consentimiento de las fuerzas de seguridad.

El respeto de los derechos indígenas mejoró en Bolivia y en Brasil, donde el gobierno entregó tierras, pero en contraste, en Paraguay murieron seis miembros de la comunidad aawhoyamaxa por enfermedades evitables, afirma.

La exclusión de poblaciones menos favorecidas también se constató en Río de Janeiro, donde se comenzó a construir un muro alrededor de favelas, lo que fue denunciado como discriminatorio.

Destaca que en Chile se comenzó a discutir un proyecto de ley que podría reconocer el crimen del feminicidio, lo que podría incidir en disminuir la violencia contra las mujeres.

En entrevista, poco antes de la publicación del informe, Khan denunció que los gobiernos poderosos están más preocupados por atajar exclusivamente los problemas económicos y financieros en sus países, y hacen caso omiso de la crisis mundial que los rodea.

Es patente que los gobiernos han fracasado estrepitosamente a la hora de proteger los derechos humanos, la vida y el sustento de las personas, estimó la responsable de AI, que llamó a un cambio de liderazgo político.

Khan hizo hincapié en los billonarios paquetes que han lanzado los gobiernos de los países más ricos para rescatar a los bancos y las instituciones financieras, mientras han olvidado a los sectores más vulnerables en sus propios países y en el resto del mundo.

Precisó por ello que el informe de AI, de 400 páginas, se dirige en particular al Grupo de los 20 (G-20), que se ha cubierto con un manto de liderazgo pero que no cumple con sus compromisos para reducir la pobreza en el mundo y respetar los derechos humanos.

El G-20 carece de una visión unificada de los derechos humanos, afirmó Khan, y señaló que en muchos de los países que componen ese grupo –entre los que citó a Arabia Saudita, México, China, Brasil y Estados Unidos– el récord del respeto de esos derechos deja mucho que desear.

Por ejemplo, Estados Unidos no reconoce que los derechos económicos son parte de los derechos humanos y China no toma en cuenta los derechos civiles o políticos de sus ciudadanos, afirmó.

El mundo necesita un liderazgo diferente, un modelo distinto de política y también de economía, algo que funcione para todas las personas y no sólo para unos pocos privilegiados, resaltó.

Entre los pocos progresos en los últimos meses, Khan se congratuló del compromiso del presidente estadunidense Barack Obama con cerrar la prisión en la base de Guantánamo en Cuba, pero advirtió que el jefe de la Casa Blanca no ha ido bastante lejos.

El anuncio del cierre fue una buena noticia, así como los pasos importantes que tomó en el inicio para rectificar algunos abusos de los derechos humanos cometidos por el gobierno de George W. Bush, señala. Pero luego, algunas de esas iniciativas fueron seguidas por acciones limitadas, y su gobierno ha enviado en estos primeros meses señales mixtas.

Khan concluyó enviando un mensaje a los países del G-20, a que suscriban un nuevo acuerdo global para el respeto de los derechos humanos y coloquen esos derechos en el centro de sus iniciativas internacionales para combatir la crisis económica.

El arte del asesinato político en Guatemala: entrevista a Francisco Goldman. Por Mónica Maristain



imprimir

El Obispo José Gerardi, asesinado en 1998, revive en una crónica conmovedora de Francisco Goldman.

De todas las guerras sucias en los tiempos donde las balas eran el único valor de intercambio en el continente latinoamericano, la de Guatemala, sin dudas, fue la más sucia y la menos difundida.

La aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, clave en la política exterior estadounidense en los 70 y 80, se ensañó particularmente con esta nación poblada, al decir de Wallace Stevens, por "hombres más remotos que las montañas".

En este país de América Central, que limita al oeste y norte con México, al este con Belice y el Golfo de Honduras, al sudeste con Honduras y El Salvador, la guerra contra la insurgencia, que dio inicio a comienzo de los años 60, dejó más de 50 mil muertos y millones de desplazados hacia la selva y el campo.

Guatemala no fue Chile, donde en los 70 Pinochet y la CIA acabaron con el primer presidente socialista elegido democráticamente en el continente. Tampoco fue Argentina, donde la sangrienta dictadura de Videla se mezcló con el futbol y la invasión a las islas Malvinas para caer atrapada en su mismo vértigo mediático.

Guatemala tampoco fue Nicaragua; no tuvo a Julio Cortázar y sus poemas a Sandino. Ni siquiera fue El Salvador, donde el monseñor Arnulfo Romero y el poeta Roque Dalton, de un lado al otro de la sangre, sacudieron al mundo con su martirio.

En este país poblado mayoritariamente por indígenas, los cadáveres siguieron muriendo -al decir del poeta peruano César Vallejo- por mucho tiempo, con heridas abiertas y sangrantes frente a la indiferencia y sordera de la opinión internacional.

Por fortuna -si es que en estos temas puede apelarse a un concepto semejante- si algo no muere nunca en Latinoamérica son los muertos matados por el abismo insondable de la crueldad, de la violencia ciega, de la injusticia.

Prueba de esa eternidad clamorosa es la voz del obispo Juan Gerardi, asesinado a golpes en el patio de su iglesia el 26 de abril de 1998, como castigo infame a su labor al frente de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, a sólo dos días de haber presentado un informe de mil 600 páginas que documentaba los crímenes cometidos por el ejército guatemalteco en la lucha contra la insurgencia.

El periodista y escritor Francisco Goldman, nacido en 1957 y criado entre Boston y Guatemala, narra en su libro de reciente aparición, no sólo el horrendo crimen de Gerardi, a quien llama "héroe y mártir", sino las investigaciones llevadas a cabo después del asesinato y que derivaron en un juicio histórico en el país, que a juzgar por los hechos de los últimos días, sigue desangrándose, sigue muriendo.

KIOSKO adelanta en forma exclusiva el primer capítulo de El arte del asesinato político - ¿Quién mató al obispo? (Anagrama), una crónica serena, minuciosa y a la vez conmovedora de un asesinato que como muchos en nuestro continente, no debería haber ocurrido.

¿Cree que el mundo está en deuda con Guatemala?

El gobierno de Bush en los EU ha puesto mucho dinero para deportar a los trabajadores guatemaltecos de su suelo, pero no ha puesto un centavo en ayudar a reconstruir una nación que pueda dar trabajo y mejores condiciones de supervivencia a sus jóvenes. Guatemala es un país como tantos otros en América Latina, aunque es el único que en los últimos diez años ha visto crecer los problemas por desnutrición en los niños. Entonces sí, el mundo tiene una deuda ética, política y humana con Guatemala.

¿Con qué disposición de ánimo escribió esta crónica?

Originalmente pensé que esto iba ser un libro breve y fácil. Escribí primero dos artículos sobre el caso, uno en la revista New Yorker sobre el asesinato de Gerardi y otro sobre el juicio en The New York Review of Books. Para el libro pensaba unir los dos artículos y ya, pero entre el 2001 y el 2007, el caso enloqueció, se puso todavía más terrible, interesante y peligroso. Los asesinos -vinculados algunos con el ejército y otros con las mafias- hicieron de todo para detener el juicio. Pensaban incluso que de ser condenados, los jueces corruptos iban a dejarlos en libertad. Yo también pensaba qué eso iba a suceder y ya no tenía ganas de hacer otro libro sobre otra derrota en Guatemala, pero increíblemente, los jueces condenaron a los asesinos. Entonces supe que tenía que escribirlo. Lo escribí durante 18 meses, con el mejor ánimo posible, recién asado, con buena comida casera en la barriga, mucho tequila, mucho amor... en Guanajuato.

¿La inclusión de la primera persona en el relato fue un modo de perder distancia para ganar compromiso con la historia?

Aparezco donde es relevante, porque yo estaba ahí y, hasta cierto punto fui participante. Sabía que había una sola manera de conseguir precisamente el libro: fidelidad completa al caso mismo, incluyendo las partes que viví al lado de los protagonistas.

¿Qué consecuencias trajo la publicación de esta crónica?

El libro contribuyó a reivindicar la labor de quienes consiguieron que por primera vez en la historia de Guatemala se condenara a militares por sus crímenes de Estado. Sin duda, el libro fue usado como arma electoral contra el candidato Pérez Molina, que hubiera sido un desastre peor que Colom.

¿Los cadáveres en Guatemala son como el poema de Vallejo, es decir: siguen muriendo?

Sí, claro. De hecho, han matado a 20 personas relacionadas con el caso Gerardi. Hace algunas semanas mataron un militar que podría haber sido un testigo importante en la próxima etapa del caso. En Guatemala, los asesinatos toman muchas formas y se hacen por muchas razones, no sólo para castigar o eliminar gente incómoda. La víctima es más que un objetivo en sí mismo de quienes han urdido su muerte; se convierte en un medio para enviar mensajes a terceros y alcanzar otros fines.

El obispo Gerardi ¿fue un héroe o un mártir?

Pues los dos. Me gusta una de las definiciones que la Iglesia tiene para definar al mártir: comida de las bestias. Gerardi sin duda fue comido por bestias.

¿Cuándo es el momento de llorar en Guatemala?

Citaría mi propio libro, cuando se habla de Helen Mack, en la lucha terrible que ha encarado para encontrar a los asesinos de su hermana: "Su larga e incesante búsqueda de justicia por el asesinato de su hermana la había convertido en la activista de derechos humanos más admirable de Guatemala. Inteligente, daba la impresión de que nada la asustaba y proyectaba una fría implacabilidad, pero al mismo tiempo mostraba la vulnerabilidad emocional más desarmante: a menudo rompía en lágrimas cuando discutía el caso de su hermana o cuando debía dirigirse a la prensa después de recibir un revés en los tribunales."

¿Qué opina de lo que acaba de pasar con el presidente Colom?

No hay gobierno ni institución en Guatemala que no esté penetrado por el poder del narco y las mafias. Sin duda eso lo que está atrás del asesinato del licenciado Rosenberg. Ahora bien, lo que hay que determinar es si el presidente sabía de esto. El gobierno de Colom parece demasiado débil en comparación con el de Arzú, quien gobernaba cuando asesinaron al obispo Gerardi. Eso significa que será más difícil para la gente de Colom orquestar un encubrimiento. En Guatemala ahora existe el CICIG, un organismo de la ONU que investiga el crimen organizado y los poderes clandestinos. Ellos van a investigar el asesinato del abogado Rosenberg y esa es una buena noticia.