México: “La muerte que acarrea la frontera norte se está corriendo hacia el sur”

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Entrevista al poeta Javier Sicilia, cofundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
“La muerte que acarrea la frontera norte se está corriendo hacia el sur”


 En entrevista exclusiva con Clarín.cl Javier Sicilia (1956), habla de la Emergencia Nacional que sufre el país: “La guerra de hoy, el narcotráfico, el secuestro, la desaparición forzada, los asesinatos y feminicidios, son la consecuencia perversa del modelo económico, que se visibiliza en los dolores ancestrales del sureste mexicano; la muerte que acarrea la frontera norte se está corriendo hacia el sur, como consecuencia lógica de los agravios del poder económico que destruye a lo humano y a la naturaleza, habrá que ir al fondo de las cosas, a la raíz: la violencia en México es un síntoma de una violencia estructural”; por otra parte, el poeta y periodista emplaza a Felipe Calderón: “Sería muy dañino que el presidente traicione su palabra, sería un pésimo mensaje a la Nación, sería un retroceso y una confirmación de que no hemos salido del autoritarismo. No quieren entender que no hay monopolio de la palabra y que no podemos prescindir del diálogo para construir la democracia; si Calderón no se presenta a la Mesa de Diálogo le daría la razón a todos los que nos dijeron: ‘no vayan, el gobierno traiciona y simula’”. 
 
MC.- Javier, acabas de publicar la antología: Estamos hasta la madre (2011), ¿de quién fue la idea?, ¿de Rafael Rodríguez Castañeda?, ¿cómo te involucraste en el proyecto editorial?
 
JS.- La propuesta llegó del editor Braulio Peralta a través del semanario Proceso , con el olfato periodístico y la visión editorial de Rafael Rodríguez Castañeda y de Braulio crearon la antología para mostrar una reflexión más profunda de lo que es el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad; como yo estoy en un proceso vorágine les pedí ayuda, Braulio y Rafael se metieron –de cara al Movimiento- a buscar los artículos que pudieran iluminar, porque en el fondo los artículos son muy actuales para explicar los símbolos que acompañan al Movimiento. Después me enviaron la selección de textos y me pareció un excelente trabajo, lo avalo, porque ellos encontraron los artículos para darle contexto al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. 

MC.- La selección de textos data de 1998 al 2011, sin embargo el título: Estamos hasta la madre, ¿no debió ser para una antología con tus ensayos, cartas y discursos a partir del 28 de marzo?
 
JS.- Es un título que aprovecha la coyuntura y la mercadotecnia, pero de alguna forma no miente, mi decir desde hace muchos años fue: ¡Estamos hasta la madre!, son textos sumamente críticos de la vida política, económica, de las instituciones, incluso de la Iglesia. Si bien, el ¡Estamos hasta la madre! se expresa públicamente a partir de la muerte de mi hijo Juanelo , pero el ¡Estar hasta la madre! me ha acompañado desde hace varias décadas en México.
MC.- Ahora que mencionas el marketing del libro, ¿te gusta la composición de la fotografía de Germán Canseco?
 
JS.- Me gusta mucho la fotografía de Germán Canseco, es una foto que condensa la dignidad con la que nos levantamos ante la muerte de mi hijo y con ello nos levantamos ante la muerte de tantas vidas negadas; eligieron una foto con la bandera –símbolo de la unidad nacional-, porque es un gesto de dignidad, la foto resume muy bien el espíritu del Movimiento por la Paz, que se articula a través de la compasión, del consuelo, del amor y del dolor. Es una foto emblemática, Germán la tomó en el momento que comenzamos la Marcha del Silencio a la Ciudad de México.
MC.- También lo preguntaba por el lábaro patrio, porque he visto que te molesta el belicismo del Himno Nacional de México…

JS.- Cuando han intentado cantar el Himno en el templete de las caravanas yo digo: no, habría que cambiarlo, si lo escuchamos –es el problema de no atender a las palabras-, el Himno justifica la guerra, necesitamos cambiar la letra, esa letra no nos representa, fue de un momento histórico y no es el que vivimos, estamos en la búsqueda de la paz, del amor, del reconocimiento de lo humano, por encima de las fronteras y naciones.

MC.- Durante la Caravana del Consuelo no se cantó el Himno Nacional, pero en la Caravana al Sur se entonó en náhuatl… 
 
JS.- Me conmovió escuchar el Himno Nacional en náhuatl, rodaron mis lágrimas al ver a los niños indígenas –tan humillados y traicionados por la historia de México-, lo cantaron con dignidad, tendríamos que aprender la lengua náhuatl, es un deber mirar nuestra raíz, los indígenas son los primeros pobladores de esta Nación, y a pesar de todo el gobierno no cumple con los Acuerdos de San Andrés, negándoles la dignidad a los pueblos indígenas. Hubo momentos en que sí se cantó el Himno Nacional en español –yo hubiera preferido que no- porque nosotros éramos huéspedes y teníamos que respetar lo que en cada poblado habían decidido
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MC.- Te conocí como poeta y entrevistador en Ixtus, leí tus conversaciones con Carlos Montemayor y Vicente Leñero ; ahora vives en medio de ruedas de prensa; ¿qué miras desde el otro lado de la grabadora?
 
JS.- La entrevista es un género literario, la veo como una conversación, evidentemente lo importante son las ideas del entrevistado, pero también es importante: cómo el entrevistador conoce esas ideas, ahí radica la aportación, cada entrevista es distinta; no siento las entrevistas de forma diferente, a veces me toca conversar a través de mis ideas y otras veces me toca hacer las preguntas, son las dos caras de lo que siempre he creído debe ser la entrevista, sólo cambia el foco de la conversación
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MC.- El filósofo Jean Robert dijo: “Javier Sicilia contesta todas las preguntas, se pasa horas con reporteros que no lo merecen. Es de una gran bondad” (Gatopardo, 122); en la Caravana al Sur vimos tu altercado con los periodistas que dicen: “no tiene caso cubrir una rueda de prensa con las víctimas si no está Sicilia” (sic), ¿cómo lograr un equilibrio entre tu palabra y las voces de todas las víctimas?
 
JS.- Hay una bondad natural, todo ser es digno de la palabra, no hay que negarle la palabra a nadie, negar la palabra es ofender la dignidad del otro, por más corto que sea en términos de ideas. Siempre he tratado de conversar con todos, a veces me impaciento frente a la cortedad de los periodistas, lamento que algunos periodistas no entiendan lo que están haciendo –sobre todo en la cobertura al Movimiento por la Paz-, pierden de vista que el Movimiento son las víctimas; yo sólo soy una voz que amplifica el sufrimiento y el reclamo de Justicia y Paz, yo siempre estoy atrás de los templetes, mi palabra siempre es breve para que las víctimas hablen más tiempo. Me da coraje que se focalicen en mi persona y que me traten como lo que no soy, lo importante es decir el dolor de la Nación, lo importante es la dignidad negada. 

El día del exabrupto no le hablaba a toda la prensa, sólo respondí a las preguntas estúpidas de dos periodistas cortos -no saben la dignidad de lo que representan, el ejercicio periodístico es uno de los más altos de la vida social-, porque cuando entramos a Guatemala, cruzando el río Suchiate, para pedir perdón por todo lo que hemos maltratado a los migrantes centroamericanos, había gente que nos dio comer, eso era lo importante y llegan esos dos periodistas a preguntar una idiotez: -“¿no los dejaron entrar a Guatemala porque sus escoltas traían armas?” ( sic ) “Javier, ¿tu discurso está gastado?” ( sic ), entonces les contesté: “para qué vienes”. Me molesta que humillen el oficio del periodista, yo también hago periodismo, tal vez no hago lo más importante del periodismo: el reportaje y la entrevista; hago otra parte: el análisis, pero sin reporteros no hay análisis, ni posibilidades para pensar el mundo. 

MC.- Cuando te retiraste de la conferencia de prensa en Villahermosa resultó contraproducente, varios periodistas dejaron con la palabra en la boca al actor Daniel Giménez Cacho, ¿cómo diluir tu presencia mediática en beneficio de las voces de otras víctimas? 
 
JS.- El periodista debe entender que lo importante son las víctimas, las otras voces; por ejemplo, ahora que recuerdas a Daniel Giménez Cacho, su discurso en Xalapa era una joya, él dijo cosas muy profundas y la prensa no lo tomó en cuenta, siendo uno de los personajes públicos más relevantes –en el nivel artístico- de México, y no sólo él, Giménez Cacho proviene de un padre que acaba de morir, de un gran hombre del teatro; la hermana de Daniel –Jimena Giménez Cacho- es una gran concertista de violonchelo, a nivel internacional. Daniel representa la dignidad de este país, porque se ha metido a fondo al Movimiento por la Paz y algunos periodistas no lo escuchan, eso es grave, significa que el periodista no está entendiendo su función social, sólo ven la nota en función del escándalo.

MC.- Otra parte fundamental del perio dismo es la caricatura política; los moneros de México fueron pioneros en la campaña: “¡No + Sangre!”; después fuiste objeto de sus críticas -por tus besos en las Mesas de Diálogo con el ejecutivo y legislativo-, ¿cómo reconciliar el No + Sangre con el Movimiento por la Paz?
 
JS.- Rius caminó un buen trecho con nosotros; creo que los caricaturistas se tienen que reconciliar con el Movimiento por la Paz, el “¡No + Sangre!” todavía está en nuestras consignas, el logo que diseñaron los moneros lo hemos retomado, igual que retomamos el “¡Ya Basta!” de los zapatistas. A los caricaturistas no les gusta mi forma de ser: que bese y abrace, no les gusta que introduzca algo que ellos olvidaron: “el equívoco de una persona no es la persona”. No les gusta que esté en contra del proceso electoral del próximo año, porque no hay condiciones y ellos tienen sus simpatías electorales con la izquierda; yo entiendo a los caricaturistas, los abrazo, dialogo con ellos, no tengo ningún pleito pese a las críticas que hicieron. Creo que ellos se equivocan, están abonando al discurso del poder, al atacarnos fortalecen al poder, al despreciarnos fortalecen al poder, hacen algo que es deleznable y se los dije: “la izquierda no necesita a la derecha para darse en la madre, se bastan solitos”, cuando la derecha te golpea no te duele –estás acostumbrado-, pero cuando tus aliados se comportan estrechamente, da mucha tristeza. Nosotros nunca estaremos en contra de los caricaturistas, tenemos diferencias, pero por encima de las diferencias está lo que nos une: “¡No + Sangre!” y la búsqueda de Paz con Justicia y Dignidad para México.

MC.- Recientemente salió de la imprenta el libro: Poemas para un poeta que dejó la poesía (2011), ¿te sientes acompañado por tus colegas escritores y poetas? 
 
JS.- He sentido una inmensa solidaridad de los poetas; por ejemplo, con la antología que mencionas los poetas abrazaron mi dolor, hablaron por mí, la poesía es de todos. Los poetas participaron en la Caravana del Consuelo y en la Caravana al Sur, recuerdo a: Enzia Verduchi, Eduardo Vázquez, Jorge González de León, David Huerta, junto a los poetas locales, todos leyeron su poesía y los versos de los que no pudieron ir a las caravanas; también suelo trabajar mis discursos -a la distancia- con el poeta Tomás Calvillo, los poetas han nominando al Movimiento por la Paz, la poesía volvió a tomar su preeminencia en la plaza pública, son mis hermanos más íntimos, son mi voz, medito a través de sus poemas y les agradezco su solidaridad.

MC.- E n la maqueta del libro que editó Rocato, te vi en una fotografía junto a Juan Gelman, ¿qué conversaste con el gran poeta argentino? 
 
JS.- A Juan Gelman lo he leído a lo largo de mi vida, le tengo una gran admiración y cariño, es un hermano del dolor; Gelman fue a mi casa, para darme un abrazo y acompañar mi dolor, él sabe lo que significa perder un hijo, para mí fue muy importante su presencia, su luz en mi corazón, me llenó de vida y fuerza.

MC.- El Movimiento por la Paz llamó la atención del Archivo Selser, al punto que el CAMeNA abrirá un fondo para los panfletos, las crónicas y reportajes por la Paz con Justicia y Dignidad; Rocato publicará una antología sobre la Caravana del Consuelo; los jóvenes cineastas de Cuernavaca fundaron el colectivo Emergencia MX; Óscar Menéndez prepara un documental sobre la Caravana a Ciudad Juárez, ¿qué te dice esta persistencia de la memoria?

JS.- También nos falta la memoria de todos los nombres e historias de nuestros muertos, el Memorial del Holocausto es uno de los objetivos del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Sin memoria no hay vida, caemos en un alzheimer social, cuando lo humano deja de estar ahí, sobrevivimos a un limbo infernal; si perdemos la memoria perdemos nuestra condición humana. Los proyectos para recuperar la memoria colectiva del Movimiento son importantes, olvidaste mencionar el esfuerzo del Museo de la Memoria –los judíos nos abrieron sus puertas-, ahí aprendimos que la Patria se lleva en la memoria y en las raíces de la palabra, que transita por la poesía, por la cultura y el arte.

MC.- El Fondo de Cultura Económica y JUS reeditaron tus libros, sé que tienes dos inéditos: Los restos (poesía) y una novela; declaraste a La Jornada que te cuesta trabajo revisar tu poesía inédita, ¿la novela sería más fácil de pulir y publicar?

JS.- Los restos es un libro que tengo diferido, tengo que trabajarlo, cierra con el poema que le escribí a mi hijo Juanelo , hay algo de terribilidad en la poesía, porque concita los tiempos; lo que está dicho de forma oscura puede ser una realidad terrible, los poetas somos profetas, la voz de la tribu. Siempre he tomado personajes de la historia para hablar de mi tiempo y eso me aterra y por supuesto duele, seguiré trabajando mi novela, pienso enviarla a un concurso, ambos libros los asumo como un compromiso con mi hijo, le dejé los manuscritos antes de mi viaje a Filipinas, sólo me falta presencia de espíritu para terminarlos. Por otra parte, me da mucha alegría que se reediten mis viejos libros, para que recuerden que soy un autor, antes que nada, y a pesar de que ya no escribo poesía, sigo siendo un poeta.

MC.- Durante toda la Caravana al Sur te vi escribien do en la camioneta de CENCOS, ¿escribías tus discursos o los apuntes para una memoria?
 
JS.- Escribía los discursos, los puedes leer en la página de CENCOS; evidentemente voy escribiendo cosas que serán parte de una novela y ficciones que espero sirvan para situaciones internas y en la composición de mi nueva novela.

MC.- Anoche –en Milenio Televisión- decías que en tres años te imaginabas regresando a las aulas universitarias, ¿hasta entonces? 
 
JS.- Contesté sin pensarlo, espero que sea mucho antes (risas). No quiero quedarme en el devenir histórico, porque no creo en él, soy un autor, me gustan las obras concluidas. Quiero aterrizar una vida comunitaria, el Movimiento por la Paz –dentro de su ética y lenguaje- es una especie de maestro, quisiera crear un lugar donde siguiéramos siendo pedagogos y mostrar cómo se puede vivir pobre, pero dignamente, trabajando con nuestras manos, haciendo arte, literatura, dar cursos de No Violencia, ser un punto de referencialidad en medio de este mundo destrozado por el poder y los señores de la muerte.

MC.- ¿Cuáles fueron los momentos más significativos de la Caravana al Sur?
 
JS.- Fueron varios momentos: la majestuosidad y la palabra indígena de Monte Albán –por sus raíces poéticas-; también fue muy emotiva la presencia de la Junta de Buen Gobierno en el Caracol de Oventic –por la dignidad y bondad de sus indios-; y cuando entramos a Guatemala para pedirles perdón a los migrantes centroamericanos.

MC.- Durante La Otra Campaña -en Cuernavaca- le solicitamos una entrevista al Subcomandante Marcos –tú para Proceso, yo para Azkintuwe-, ¿insistirás en la intención de conversar con el Sub?

JS.- Marcos sigue siendo un referente moral, un hombre con una profundidad y claridad envidiables y necesarias; sería muy hermoso tener una entrevista con Marcos , mejor dicho, una conversación; para mí, Marcos es un punto de referencia, cuando el poeta habla, cuando escribe: “de qué tenemos que pedir perdón” o los cuentos de Don Durito y del Viejo Antonio , ahí está el gran Marcos , con su presencia y coherencia muestra una gran fuerza moral que le hace falta al país.

MC.- Y en la otra cara de la moneda, ¿piensas conversar con los candidatos presidenciales?
JS.- Lo hemos dicho: vamos a dialogar con todos, si alguien quiere dialogar con nosotros, bienvenido; siempre y cuando nos quieran escuchar.

MC.- ¿Habrá una nueva Mesa de Diálogo con Felipe Calderón?

JS.- Esperemos, sería muy dañino que el presidente traicione su palabra, sería un pésimo mensaje a la Nación, sería un retroceso y una confirmación de que no hemos salido del autoritarismo. No quieren entender que no hay monopolio de la palabra y que no podemos prescindir del diálogo para construir la democracia; si Calderón no se presenta a la Mesa de Diálogo le daría la razón a todos los que nos dijeron: “no vayan, el gobierno traiciona y simula”.

MC.- Conversando con el periodista José Gil Olmos, entendí que la Caravana al Sur juntó las voces de las antiguas violaciones y desapariciones con los crímenes de esta guerra, ¿qué piensas?
 
JS.- Se juntaron porque son parte de lo mismo: la guerra de hoy, el narcotráfico, el secuestro, la desaparición forzada, los asesinatos y feminicidios, son la consecuencia perversa del modelo económico, que se visibiliza en los dolores ancestrales del sureste mexicano –con sus caciques y poderes fácticos que destruyen a las personas-; la muerte que acarrea la frontera norte se está corriendo hacia el sur, como consecuencia lógica de los agravios del poder económico que destruye a lo humano y a la naturaleza, habrá que ir al fondo de las cosas, a la raíz: la violencia en México es un síntoma de una violencia estructural.

MC.- Felipe Calderón sostiene que en México no existen los paramilitares, ¿cómo desmentir el maquillaje del régimen?
 
JS.- El gobierno federal y la clase política siguen viviendo en un pasado que ya no es, la realidad los rebasó, nadie les cree. Pretenden negar las cosas, creen que nos manipulan, pero se manipulan a sí mismos (risas), nosotros sabemos que es falso. La clase política tiene graves problemas de alzheimer social, que recuerden la Marcha del Silencio (8/05/2011), ahí estaban la izquierda y la derecha, los zapatistas, la APPO, el SME, la COPARMEX, estábamos porque el agravio es nacional y porque al discurso gubernamental no le creemos; ahora vuelven a la negación y la destrucción del diálogo, es un mal síntoma que nos llevará a la destrucción del país.

MC.- ¿Habrá futuras caravanas a las penínsulas y a Tamaulipas?

JS.- Pues sí, tenemos ese pendiente, no sabemos cuándo ni cómo; no tenemos dinero, todavía nos quedan deudas de las caravanas, nos hemos financiado con el apoyo de la gente, manteniendo una autoridad moral e independencia; las caravanas son pesadas y desgastantes; quizás hagamos otras caravanas. Llegamos a la fase de diálogo-movilización y de la movilización-diálogo.

MC.- ¿Y de los retrocesos?
 
JS.- Sí, como diría Vladimir Lenin: “tenemos que aprender a dar dos pasos para adelante y uno para atrás”.

MC.- ¿Por eso regresamos de Acapulco a Cuernavaca en lugar de ir directo a Oaxaca?
 
JS.- Exacto (risas), vamos con dos piernas, esperamos que Calderón honre su palabra; tenemos otros diálogos pendientes: con el legislativo y el judicial, con los gobernadores y con las organizaciones sociales. Nuestro Movimiento es horizontal, va arriba, abajo, a la izquierda y la derecha. Haremos un llamado para el 2 de noviembre, para velar a nuestros muertos –retomando la tradición-, le volveremos a decir al gobierno y a los delincuentes que queremos la paz.

MC.- ¿Tienes planes de regresar a Cuernavaca?

JS.- Sí, ahí está mi casa, permanezco en la Ciudad de México por las reuniones con las víctimas y por las Mesas de Diálogo.

MC.- Finalmente, policías de Cuernavaca asaltaron a Ricardo del Conde –cofundador de Emergencia MX- y si lo vemos en el contexto del fallido allanamiento a la casa de Emilio Álvarez Icaza y de la amenaza de emboscada en Coatzacoalcos, ¿qué interpretación haces de cada hecho “aislado”?
 
JS.- Estaba en Cuernavaca cuando me enteré del asalto que sufrió Ricardo, fui a buscarlo para conversar, estamos muy indignados al saber que policías lo asaltaron. El problema es que México se está volviendo un “lodo” –lo dijo Gustavo Zepeda-, no sabemos quiénes son los delincuentes y quién el Estado, no sabemos en quién confiar, no sabemos si son “coincidencias” o “mensajes” en medio del pantano y el lodo, nadie está seguro, vivimos en un pinche lodazal. Le vuelvo a decir al gobernador de Morelos -Marco Adame-, al alcalde de Cuernavaca -Manuel Martínez- y al procurador: si le pasa algo a alguien del Movimiento los hacemos absolutamente responsables por su incapacidad e imbecibilidad, que se pongan a trabajar por la seguridad de la gente –no sólo de los integrantes del Movimiento-, los gobernantes deben cuidar a la ciudadanía, deben castigar a los responsables de los delitos y deben dejar de auspiciar la impunidad.

Por el derecho del Estado Palestino. Las raíces del conflicto en el Medio Oriente.

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Giovanni Beluche Velásquez, Panama Profundo.



Un Estado terrorista apoyado por occidente

De forma sistemática el régimen fascista de Israel ha venido practicando el exterminio étnico contra la población palestina, ante la complacencia de los gobiernos del “civilizado” occidente. Son muchas las resoluciones de la ONU incumplidas por Israel y nada pasa. ¿Dónde quedaron las bravuconadas de los gobiernos europeos y de Estados Unidos cuando se trata de condenar a los pueblos que luchan por su autodeterminación?, ¿Dónde están las tropas de la OTAN que invaden Libia, Afganistán o Irak en “defensa” de los derechos humanos?, ¿Por qué no invaden Israel para desarmar sus máquinas genocidas, que cada día despedazan a las niñas y niños palestinos?

Los principales responsables de esta masacre son los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea, que han armado y sostenido al gendarme de sus oscuros intereses en el Medio Oriente. También son cómplices el montón de reyezuelos y emires de la Liga Árabe, más preocupados por comprar los nuevos modelos de Mercedes Benz con la renta petrolera.

Al sembrar la muerte en cada cuadra de Gaza, el gobierno de Israel está condenando a su propio pueblo a vivir bajo la amenaza permanente de la guerra. Cuando la población palestina, en inferioridad de condiciones, responda legítimamente a la agresión, los primeros responsables serán el gobierno de Israel y sus aliados occidentales.

El origen del conflicto

Antes de 1947 el Estado de Israel no existía, en Palestina convivían árabes, cristianos y hebreos. La ONU creó artificialmente el Estado de Israel y los judíos, que eran dueños del 6% de la tierra, pasaron a apoderarse del 90% del territorio (datos del Fondo Nacional Judío). En Palestina vivían aproximadamente 950,000 árabes palestinos, quienes ocupaban unos 475 pueblos y grandes ciudades. En menos de seis meses la población palestina había sido diezmada, pasando de casi 1 millón a tan sólo 138,000 habitantes.
El Estado sionista con la complicidad de las potencias occidentales, en pocos meses había asesinado y desalojado por la fuerza a más de 800 mil palestinos. Bandas fascistas y el propio ejército de Israel expulsaban a familias enteras de sus casas. Quienes se quedaban eran sometidos a un oprobioso régimen de apartheid. El silencio de la ONUseguía siendo el cómplice perfecto para el exterminio étnico.

Los sionistas destruyeron sistemáticamente, cuadra por cuadra, las casas y posesiones de los palestinos, condenándoles a vivir en campamentos para refugiados en los países vecinos. Entre 1948 y 1949 habían arrasado con unos 400 pueblos y ciudades, según datos del nada sospechoso Israel Shanak, Presidente de la Liga Israelí de Derechos Humanos y Cívicos.

El laborioso pueblo palestino presenció como más de sus 10 mil empresas, industrias y tiendas les fueron confiscadas y entregadas a colonos judíos. Los agricultores palestinos, que siempre destacaron por su habilidad para cultivar en zonas poco aptas, fueron expulsados de sus tierras y 21,200 hectáreasde limonares y fincas de oliva fueron expropiadas por los sionistas.

A confesión de causa relevo de pruebas

El propio fascista judío Moshe Dayan confesó ante los estudiantes del Instituto de Tecnología de Israel (19-marzo-1969): “Vinimos aquí, a un país que estaba poblado por árabes, y estamos construyendo aquí un Estado hebreo, judío. En lugar de pueblos árabes, hemos levantado pueblos judíos. Ni siquiera sabéis los nombres de esos pueblos, y no os lo reprocho, porque esos libros de geografía ya no existen. Ni los libros ni los pueblos existen tampoco. (…) No hay un solo asentamiento que no se haya levantado en el lugar que fue de un antiguo poblado árabe”. Los comentarios sobran.

Desde 1947 a la fecha, Israel siguió invadiendo tierras de los países vecinos, provocando muchas y cruentas guerras con los pueblos árabes. Ese método de arrasar, asesinar, expulsar se sigue practicando y es una de las causas de la gravedad del conflicto. El Estado de Israel estimula que judíos residentes en cualquier país del mundo, se vayan a vivir a colonias construidas en territorios que fueron y siguen siendo arrebatados a los palestinos.

Un Estado racista y antidemocrático

Los “admirados” kibbutz, supuestos modelos de organización social y productiva, son la mejor expresión de la naturaleza racista del Estado de Israel. El militante judío por los Derechos Humanos Israel Shanak afirma que “ … la mayor parte de los israelíes han sido concientes desde hace tiempo del carácter racista del kibbutz, no sólo contra los palestinos sino contra todos los seres humanos que no sean judíos  (Israel Today: The Other Apartheid, 1986).

Si obreros eventuales cristianos entablan relación con mujeres judías y pretenden ser miembros del kibbutz tienen que convertirse al judaísmo: “Los candidatos cristianos a pertenecer a un kibbutz mediante conversión han de prometer que en adelante escupirán cuando pasen ante una iglesia o una cruz” (Ibid.). El 93% de la tierra de Israel es administrado por el Fondo Nacional Judío, bajo sus reglas “ para tener derecho a vivir en la tierra, arrendarla o trabajar en ella, tienes que demostrar que tienes al menos tres generaciones de ascendencia materna judía” (Ralph Schoenman, El Conflicto Árabe – Israelí, 1991)

Por una Palestina laica, democrática y no racista

Frente a la agresión terrorista del sionismo, los palestinos tienen el derecho a defenderse por todos los medios, incluida la derrota militar de Israel. Mientras ese país postizo siga siendo un portaviones guerrerista, no habrá paz en el Medio Oriente. Los pueblos del mundo han salido a condenar la masacre, a exigir una  Palestina laica, democrática y no racista, donde convivan las diferentes culturas que compartían esos territorios, arrebatados ilegítimamente por las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial para crear un Estado artificial llamado Israel.

“El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes –240 hombres, mujeres y niños – y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin”. Albert Einstein (New York Times, 4/dic./1948)

¡Palestina vive, Palestina resiste!
Nota del autor:
todas las citas y datos de este artículo son de autores judíos.

Gadafi es un tirano sanguinario. Lo creía, después cambié de parecer.

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Gadafi es un tirano sanguinario. Lo creía, después cambié de parecer.


Traducido para Rebelión por Guillermo F. Parodi y revisado por Caty R.
Hace varios meses, me sentí impactado por la manera en que se reprimieron las manifestaciones en Libia. Estaba persuadido de que Gadafi aplastaba a sangre y fuego a los manifestantes y que bombardeaba civiles en Trípoli. Tuve la posibilidad a finales de julio de trasladarme para ver in situ la situación real, y poder dar testimonio.


Todo lo que dicen nuestros medios de comunicación es falso. Estuvimos en Trípoli, pudimos circular libremente, no había estado de sitio, no había tanques ni milicias armadas aterrorizando a la población. En Trípoli la calma reinaba en total contradicción con el caos anunciado por los medios, que decían que la capital estaba al borde de la guerra civil. 

Todas las personas que encontramos –civiles, voluntarios, militares e incluso opositores- dicen lo mismo: hay seguramente cosas que cambiar en Libia pero corresponde a los libios hacerlas y a ningún otro, sobre todo no a los rebeldes que no sabemos de dónde salieron, y que la mayoría vienen del extranjero. Las encuestas hechas entre la población indican que Gadafi dispone al menos del 90% de apoyo en la región de Trípoli y al menos del 70% en todo el país. ¿Podemos destruir un país porque tiene una oposición del 30%? ¡En ese caso, hay que volver rápidamente a Francia pues somos más de 30% los que queremos que Sarkozy se vaya! ¿Quién va a armarnos y financiarnos? 

La OTAN y Francia violaron las Resoluciones 1970 y 1973, que se creía que permitirían proteger la población libia. Numerosos civiles -incluidos mujeres y niños- murieron debido a los misiles de la OTAN. La Alianza no bombardea los lugares militares, sino escuelas, hoteles, almacenes y casas, sin ningún sentimiento y lo justifica diciendo que se trata de “daños colaterales”. ¿Cuántas víctimas ha causado la OTAN desde el principio de los bombardeos? 

Francia y Qatar son responsables de la muerte de centenares de civiles, o quizá de miles. Francia y Qatar arman, financian y protegen a los rebeldes. Son esos rebeldes los que matan, violentan, destrozan, torturan, descabezan. Cometen las peores exacciones, las peores atrocidades sobre la población civil o sobre toda persona que no comparte su odio del régimen. 

Numerosos vídeos dan prueba de su crueldad. ¡Son ellos a quienes apoyamos y que nos han sido presentados como la oposición democrática en Libia! ¿Pero quiénes son verdaderamente? Muchos vienen de Irak, Afganistán, Egipto, Níger y otros países de África. Son los mismos islamistas que, probablemente, combatimos en Irak y Afganistán. Así pues, un día los combatimos y otro los protegemos. ¿Cuáles son sus pretensiones? Ninguna, salvo el pillaje del país y crear el caos por todas partes donde pasan. 

Es algo nunca visto: se atacó un país, matando cientos de civiles, bombardeando cientos de infraestructuras, apoyaron a rebeldes crueles, todo sin contar con informes de ninguna comisión de investigación, sin ninguna verdadera prueba de las masacres de Gadafi, solamente a raíz de artículos de prensa. Nos enteramos de que nuestro nuevo presidente BHL deseaba ayudar a Libia y en consecuencia fue necesario bombardear y sostener al CNT. Sin embargo, los libios no reconocen de ningún modo el CNT ni a los rebeldes y, pase lo que pase, defenderán su tierra y su libertad hasta el final. He aquí el testimonio de la gente que encontré en Libia. No comprenden por qué los atacan, por qué los matan y por qué destruyen su país siendo que ellos nunca pidieron nada a nadie. Las mentiras de los medios tienen una pesada responsabilidad en esta guerra.

No sólo permitieron el voto de la Resolución de la ONU y el bombardeo del país, sino que también permitieron, a lo largo del conflicto, justificar las atrocidades cometidas en nombre de la “democracia” francesa. 

Los periodistas saben que Gadafi nunca ha bombardeado a la población en las manifestaciones (ninguna imagen, ninguna prueba), y que las manifestaciones en Benghasi no tenían nada de pacíficas. Se armaba a los rebeldes con palos, cuchillos, sables: se pueden ver las imágenes y vídeos en Internet. Se las agarraron con las fuerzas del orden y sembraron el caos en la ciudad. 

Los periodistas saben las atrocidades y las exacciones que se cometieron. Saben que estos rebeldes no representan de ningún modo a la población Libia, pero no dicen ni una palabra. Al contrario: repiten constantemente que los insurrectos avanzan y que pronto se derrocará el poder. No hay informaciones acerca de la muerte de centenares de civiles debido a la OTAN, no dicen nada de las violaciones, los actos de tortura y los asesinatos de civiles cometidos por los rebeldes. 

La población libia sufre ante la indiferencia de todos. Debido al bloqueo, algunos libios carecen de medicamentos, comida y gasolina. Al amparo de la Resolución 1973, la OTAN y Francia cometen crímenes contra la humanidad. La OTAN, como organización, es responsable de los daños materiales y humanos de esta guerra. Es culpable de las consecuencias económicas desastrosas para la población libia. En democracia, es la población la que financia, y nosotros dejamos hacer, sin decir nada. En cuanto a Sarkozy, deberá responder por sus actos ante un tribunal por mentiras, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, violación de las Resoluciones 1970 y 1973 (bombardeando de civiles, armando y financiando los rebeldes). Francia no solo envió tropas para ayudar a las milicias rebeldes, sino que les proporcionó también armas y dinero. 

Libia está vital y resiste. Presenta denuncias ante el Tribunal Penal Internacional, ante los tribunales belgas (jurisdicción de la que depende la OTAN), el Tribunal de Justicia europeo, los órganos jurisdiccionales nacionales de los Estados agresores. Realiza gestiones ante el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas. 

¡Es tiempo de despertar y decir basta a esta propaganda mentirosa que justifica los crímenes y las masacres de la población en nuestro nombre! Los medios y nuestros políticos nos manipulan y nos mienten sobre la situación en Libia. 

Imagínense un régimen que cuenta con un 30% de opositores. Otro país decide venir a armarlos, financiarlos y ayudarlos a armar un caos en todo el país. ¿El 70% restante no es mayoritario? ¿No tiene ningún derecho? ¿O será que nosotros -OTAN, Francia, Europa- defendemos el derecho de los que pueden aportarnos algo? 

Aquí queda claro que nuestro apoyo a los rebeldes se debe a que Francia y los otros piensan recuperar contratos jugosos en Libia, y sobre todo robar las riquezas del país. Un libio me dijo: «¡Ahora que sus cajas están vacías, vienen a Libia reflotar sus cuentas!». 

Una vez que uno ve la verdad de frente, todo se aclara. La verdadera razón de nuestra presencia en Libia no es la democracia, sino solamente el petróleo. Espero que los que lean esto tengan la curiosidad de ir a comprobar en Internet y se darán cuenta de lo que ocurre actualmente en Libia. Es necesario hacer todo lo posible para parar esta masacre, deteniendo los bombardeos y dejando de armar a los rebeldes.

La OTAN, Francia sobre todo Sarkozy y BHL deberán responder de sus crímenes ante la justicia. A nosotros nos toca hacer que eso ocurra un día y que sus crímenes no queden impunes.

Cambiar el sistema

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Cambiar el sistema

Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique.

Los eurófilos más extasiados lo machacan sin cesar: si no dispusiéramos del euro, dicen, las consecuencias de la crisis serían peores para muchos países europeos. Divinizan un euro “fuerte y protector”. Es su doctrina y la defienden fanáticamente. Pero lo cierto es que tendrían que explicarles a los griegos (y a los irlandeses, a los portugueses, a los españoles, a los italianos y a tantos otros ciudadanos europeos vapuleados por los planes de ajuste) qué entienden por “consecuencias peores”... De hecho, estas consecuencias son ya tan insoportables socialmente que, en varios países de la eurozona, está subiendo, y no sin argumentos, una radical hostilidad hacia la moneda única y hacia la propia Unión Europea (UE).

No les falta razón a estos indignados. Porque el euro, moneda de 17 países y de sus 350 millones de habitantes, es una herramienta con un objetivo: la consolidación de los dogmas neoliberales (1) en los que se fundamenta la UE. Estos dogmas, que el Pacto de Estabilidad (1997) ratifica y que el Banco Central Europeo (BCE) sanciona, son esencialmente tres: estabilidad de los precios, equilibrio presupuestario y estímulo de la competencia. Ninguna preocupación social, ningún propósito de reducir el paro, ninguna voluntad de garantizar el crecimiento, y obviamente ningún empeño en defender el Estado del bienestar.

Con la vorágine actual, los ciudadanos van entendiendo que tanto el corsé de la Unión Europea, como el propio euro, han sido dos añagazas para hacerles entrar en una trampa neoliberal de la que no hay fácil salida. Se hallan ahora en manos de los mercados porque así lo han querido explícitamente los dirigentes políticos (de izquierda y derecha) que, desde hace tres decenios, edifican la Unión Europea. Ellos han organizado sistemáticamente la impotencia de los Estados con el fin de conceder cada vez más espacio y mayor margen de maniobra a mercados y especuladores.

Por eso se decidió (a insistencia de Alemania) que el BCE fuese “totalmente independiente” de los Gobiernos (2). Lo cual concretamente significa que queda fuera del perímetro de la democracia. De ese modo, ni los ciudadanos ni los Gobiernos elegidos por éstos pueden entorpecer sus opciones liberales.
Hoy, esas características (impotencia de los políticos, independencia del BCE) son en parte responsables de la incapacidad europea para resolver el drama de la deuda griega. La otra causa es que, bajo su aparente unidad, la UE (en este caso particular la eurozona) está profundamente dividida en dos bandos casi irreconciliables: por una parte, Alemania y su área de influencia (Benelux, Austria y Finlandia); por la otra: Francia, Italia, España, Irlanda, Portugal y Grecia.

El origen de la deuda griega (como el de la de los demás países periféricos afectados por la crisis de la deuda soberana, incluida España) es conocido. Cuando Grecia fue admitida en la zona euro (3), las instituciones financieras consideraron inmediatamente que este pequeño Estado presentaba, a pesar de su evidente fragilidad y de sus escasos recursos, todas las garantías necesarias para recibir créditos masivos y baratos. Llovieron sobre Atenas ofertas de financiación a tipos de interés de ganga, en particular por parte de bancos alemanes y franceses que incitaron a los gobernantes helenos a endeudarse a bajo coste y a largo plazo para adquirir principalmente material militar (4) alemán y francés...

Cuando estalla la crisis financiera de 2008 (llamada “de las subprimes”), ésta se extiende rápidamente al sector bancario europeo. Los establecimientos financieros carecen pronto de liquidez y restringen drásticamente el crédito. Lo que amenaza con asfixiar el conjunto de la economía. Para evitarlo, los Estados ayudan masivamente a la banca. Y la salvan. Para ello se endeudan aún más comprando dinero en el mercado internacional (ya que el BCE se niega a ayudarlos). Ahí, de repente, intervienen las agencias de calificación que sancionan el excesivo endeudamiento de los Estados (¡realizado para salvar a los bancos!)... Inmediatamente los tipos de interés de los préstamos a los Estados más endeudados se disparan... Y se produce la crisis de la deuda soberana.

En sí misma, la deuda griega es insignificante si se tiene en cuenta que el PIB de Grecia representa menos del 3% del PIB de la eurozona. El problema, técnicamente, podía haberse resuelto hace ya más de un año sin gran dificultad. Pero el gobierno conservador alemán, que enfrentaba entonces unas complicadas elecciones locales (finalmente perdidas), estimó que no sería moralmente justo que los griegos, acusados de “corrupción” y de “laxismo”, saliesen tan rápidamente del mal paso. Había que castigarlos para que no cundiese “el mal ejemplo”.

Una ayuda demasiado rápida a Atenas, declaró Angela Merkel, “tiene el efecto negativo de que otros países en dificultades podrían dejar de hacer esfuerzos” (5). Por eso, con el apoyo de sus aliados, Berlín empezó a poner pegas de todo tipo. Dejando pasar los meses.

Plazo que los mercados, excitados por el desacuerdo político europeo, aprovecharon para cebarse en Grecia. Todo se complicó entonces. Finalmente, Alemania acabó por aceptar un (incompleto) plan de ayuda con una condición: que participase en él el Fondo Monetario Internacional (FMI). ¿Por qué? Por dos razones. Primero porque se estimaba que las instituciones europeas carecían de un verdugo lo suficientemente severo para escarmentar a los griegos. Segundo, porque la especialidad del FMI, desde hace cuarenta años, consiste en exigir siempre esfuerzos antisociales a los países endeudados. Sus recetas (aplicadas con saña en América Latina durante los años 1970 y 1980) son siempre las mismas: alza de las tasas al consumo, recortes brutales de los presupuestos públicos, estricto control de los salarios, privatizaciones masivas...(6).

El Gobierno de Papandreu tuvo que resignarse a adoptar un salvaje plan de austeridad. Pero el mal estaba hecho. El ritmo de la política europea es lento y largo, cuando el de los mercados es inmediato. Los especuladores entendieron que la Unión Europea era un gigante sin cerebro político, y el euro una “moneda fuerte” con estructura débil (no hay ejemplo en la historia, de una moneda que no esté encuadrada por una autoridad política). Atacaron a Irlanda, pasó lo mismo y volvieron a ganar. Atacaron a Portugal e ídem. Atacaron a España y a Italia, y los Gobiernos de estos países se apresuraron a autoimponerse las impopulares recetas del FMI.

Por toda Europa se extiende ahora la “doctrina de la austeridad expansiva”, que sus propagandistas presentan como un elixir económico universal cuando en realidad está causando un estrepitoso daño social. Peor aún, esas políticas de recortes agravan la crisis, asfixian a las empresas de todo tamaño al encarecer su financiación, y entierran la perspectiva de una pronta recuperación económica. Empujan a los Estados hacia la espiral de la autodestrucción, sus ingresos se reducen, el crecimiento no arranca, el paro aumenta, las (impresentables) agencias de calificación rebajan su nota de confianza, los intereses de la deuda soberana aumentan, la situación general empeora y los países vuelven a solicitar ayuda (7). Tanto Grecia, como Irlanda y Portugal –los tres únicos Estados “ayudados” hasta ahora por la Unión Europea (mediante el Fondo Europeo de Estabilización) y el FMI– han sidos precipitados, por los que Paul Krugman llama los “fanáticos del dolor” (8), a ese fatal tobogán.

Y el “Pacto del euro”, establecido en marzo pasado, tampoco resuelve nada. En realidad es una vuelta de tuerca suplementaria a la austeridad, un acuerdo “de competitividad” que prevé más recortes del gasto público, más medidas de disciplina fiscal, y penaliza principalmente –de nuevo– a los asalariados. Con amenazas de sanciones a los Estados que no cumplan el Pacto de Estabilidad (9). Propone la tutela de la deuda pública y un ritmo fijo de reducción, o sea: una limitación de la soberanía. “Los países europeos deben ser menos libres de emitir deuda”, afirma, por ejemplo, Lorenzo Bini Smaghi, miembro del directorio del BCE. Algunos eurócratas van más lejos, proponen que se le retire a un gobierno que no haya respetado el Pacto de Estabilidad, la responsabilidad de dirigir sus propias finanzas públicas...

Todo esto es absurdo y nefando. El resultado es una sociedad europea empobrecida en beneficio de la banca, de las grandes empresas y de la especulación internacional. Por ahora la legítima protesta de los ciudadanos se focaliza contra sus propios gobernantes, complacientes marionetas de los mercados. ¿Qué pasará cuando se decidan a concentrar su ira contra el verdadero responsable, o sea el sistema, es decir: la Unión Europea? 

(1) Definidos en los Tratados de Maastricht (1993), de Amsterdam (1999), de Niza (2003) y de Lisboa (2009). 
(2) Entre otras limitaciones, el BCE no puede prestar dinero a los Estados, sólo a la banca privada.
(3) Merced a un balance de su situación económica falseado y maquillado por el anterior gobierno conservador con la ayuda del banco estadounidense Goldman Sachs.
(4) Grecia es el principal importador de material militar de la Unión Europea y el Estado que consagra a su defensa (por razones de rivalidad con Turquía) el mayor porcentage de su PIB.
(5) El País, Madrid, 18 de julio de 2011.
(6) Léase Philippe Askenazy, “L’austérité imposée à la Grèce, de Charybde en Scylla”, Le Monde, París, 19 de julio de 2011.
(7) Aunque ha sido recibido con alivio por la prensa neoliberal, el nuevo plan de rescate a Grecia, anunciado el pasado 21 de julio, de poco servirá. Los mercados y los fondos buitres han olido la sangre y no detendrán sus ataques mientras no se les frene con auténticos cambios estructurales.
(8) Paul Krugman, “Cuando la austeridad falla”, El País, Madrid, 24 de mayo de 2011.
(9) Que fija el límite para el déficit presupuestario en un 3% del PIB, y el de la deuda soberana en un 60% del PIB.